Hay mar sudando nubes benditas repletas de mensajes. Cada día quisiera regaran sus gotas… lloviera sobre mí su correspondencia para indicarme cuál equipaje. Nubes: Olas alzadas esbozando grisáceas. Celeste ceremonia. Sal volátil repitiendo «¡Vida. Conjúgate, Vida!». Y mientras, el mar; guarda, reparte y recoje.
Te esperaré transparente y liviano. Donde los vacíos perecen. Donde siendo eximidos de nudos y preguntas comprendemos que la voracidad de la vida nos engulle sólo para reinventarse y actualizada parirnos junto a una realidad perpetrada por las que eran nuestras ilusiones imposibles
Allí; te esperaré. Donde a todas las presencias invisibles se les caen los velos y queda ridiculizado el valor de la materia. Ante un compendio irresistible de pedacitos de nada que consiguieron ser contundentes y conquistaron el verbo. E hinchan e hinchan, audazmente, una burbuja, para que nos sorprendan otras atracciones adheridasal estallido de nuevos mundos.
Mezclado ¡contigo, contigo y contigo!. Alejado del sentido agresivo y abrupto y corrupto de la soledad del hoy distante de mi individuo… te esperaré. Amalgamado con las ocurrencias más elementales y bellas, por simples, de la naturaleza.
Irás e iré. Te esperaré para gozar de tu conjunto, para ser TÚ.
Aquí —intuyo, que por causalidad— Zambullido en este traje, con tela teñida por glaciares y volcanes. Pasajero de un planeta que es pasajero a la vez; burbuja hecha de tierra y agua revueltas, burbuja especiada con salivas vegetales, con minerales fornidos e indelebles y con sangre animal de hombre alimentada por ubres gustosas de mujer. Aquí. Soy. Trapecista dando vueltas que alternando ritmos cruza de un salto las esquinas mientras escucha cuanto de reales son las estrellas, que ellas son mis ancestros paseando como descubridores para bordar un después. Apresado por un reloj, imparable y pertinaz, que cuenta y cuenta… días y años y siglos circuncidando con segundos que pasan dando memoria y ojos renovados con los que interpretar los pasos y el vuelo tras voltear del revés. Aquí; como soñador empedernido, preso del gesto romántico, libre de funambulismo; anhelo cambiarme de disfraz y prolongarme hasta el infinito. Aquí —aun fugaz por medido bajo este vehículo— Sujeto pasos. Soy dependiente. Cazo respiros. Siendo viajero; recorro instantes y desabrocho imposibles. Pesco sin anzuelo ni lombriz y se descascarilla mi propio huevo, desnudo renaciendo; girándoseme el mundo. Aquí y ahora, compañeros confirmo que no existe instante alguno mereciera rechazo, fuera desperdicio. Aquí estoy. Atento a la música y lecciones que mediante las cuerdas del espacio esparcen, la verborrea impetuosa de la luz la algarabía de las sombras, la perpetuidad de la oscuridad y la quietud amable del silencio.
2-Espacial
Marcharé, sonriendo. Pasará el placer. Cesará el dolor, tal cual ahora mismo los conozco. Partiré satisfecho; como un ave o un árbol a cuales se les marchitan alas y hojas para sobrevenirles nuevas ramas y otros plumajes. Sonriendo. Satisfecho. Porque amo y deseo cada hola y cada adiós que aúpa este universo aligerando albas y crepúsculos. Ya comprendí… que volará hacia arriba, caminara enrasado, o buceara por abajo, toda la arena cae como fuente ofreciendo un agua que es: Suma grata. Florecimiento. Ventisca catapultando saber de cabalgadura y privilegios.
Nada grato: Despertarme y observar que tu espacio quedó vacío. Huelo tu almohada intentando que vuelvas. Eres la envidia de prestidigitadores e ilusionistas. Cercenas la ausencia; todavía estás. Escogí uno de los besos que nos dimos —efluvio mágico e interminable— para guardarlo dentro del más preciado de entre mis cofres: Bomba de sangre. Te llevo conmigo allí donde esté. Representas bonanza ceñida a la noche y anudada al día. Pierden sentido los pañuelos porque se evapora el adiós. Sobrepasaste el barro; significas eternidad.
Barranco que pertenece a la cuenca del río Vero (sierra de Guara -Huesca-). Descenso entretenido donde caminaremos entre paredes de roca caliza y formaciones y brechas de conglomerado (roca sedimentaria formada por cantos redondeados pegados, unidos por un cemento —material carbonato o silícico— o una matriz —componentes clásticos, pelíticos y arenosos—). Ideal para realizarlo en primavera, pues en época de estiaje es más que posible encontrarlo escaso de agua. Nos ofrecerá zonas encañonadas con tramos encajados y rápeles que nunca superarán los 12 mts. de altura, así como bellas surgencias decoradas con toba. El recorrido de este barranco consta de poco más de 3000 mts., necesitando de tres a cuatro horas para descenderlo (según grupo).
Quise oír mi parte futura y mayor —por inercia, soy curioso—. Desde que abandoné el jardín no cejo de intentar comprender estancias y recorrer los pasillos. Camino entre partituras-tierra; notas derrumbadas y notas crecidas, y folios repletos de naturaleza extraviada. Afano deseos ante un cielo que siempre sabe a incógnita, aventura y desnudo.
A fuerza de amor y a fuerza de desengaños, escribo corazones y esperanza con letras mayúsculas ¡hasta utilizo exclamaciones!. Creo en un mañana-pronto en que se iguale la salud de las gentes al existir equidad en los privilegios.
Soñar. Sentir. Creer. Pensar… que pueden ser exterminados, de raíz, todos los desastres. Ya dejé de señalar inventando culpables. Buceo dentro de mí y encuentro. Todo se reposiciona tras interpretar objetivamente una vuelta completacompletacompleta.
Solamente consigo asir la cordura eficiente, la lógica constructora, cuando soy honesto… Cabe que la honestidad sea llave maestra.
¿ Conoces la libertad, o procede que actúes para llevar a cabo tu propio rescate ?. —Empujados. Sometidos a introducciones astutas y a mensajes subliminales que nos inclinan hacia decisiones que no son nuestras—. ¿ Escogemos nuestra identidad o nos la imponen ?. Eludimos sentirnos mal y reconocer una realidad que consentimos; entonces, enmascaramos porciones de nuestra vida, amasamos subterfugios. Pugnamos entre caracteres mientras defendemos una personalidad impersonal inventada, interesadamente, para que el poder prosiga sostenido por unos pocos. Inercia. Inopia. Sumidos en la manipulación que da como resultado; seres inmutables, seres clonados.
Distraernos para no advertir la perdición. Simular disponer de conocimiento y vocear, dando a entender que poseemos una gran verdad. Anhelar ser mitos.
Hablar y hablar. Sufrir de verborrea mientras estamos sometidos al influjo de una caja hermética.
Planeta Hollywood. Teatro-mundo repleto de actores. Avergonzarnos de la desnudez cuando es y representa placer, completud y nacimiento, cuando es delicia. Optar por la sordera y presumir de ver aun padeciendo la ceguera.
Era de engaños y confusión. Credulidad absurda. Embeleso hasta el babeo. Siglo de «narcisos» rodeados de centenares de espejos donde admirar sus imágenes e incluso sus equivocaciones. Personajes que fueron engullidos por un sistema antinatural y preconcebido. Individuos tragados por el fango pegajoso del yo competitivo e inmutable que camina ajeno, desentendido de la empatía y la solidaridad del grupo.
La muerte cierta sobrevive, lastimosamente, dentro del barro de la vida. Alguien sabría decirme dónde se hallan los límites que evidencian la realidad y la ficción.
Lado-Pájaro. Lado-Espino. Me agrada escuchar su nombre nativo «hierba húmeda».
Perdí la vergüenza de contar. Tú: Acento acoplado a la vocal. Consigues que suenen musicales hasta aquellos gestos míos que estaban acostumbrados a penar ruidosos; toscos y torpes. Tú: Miel. Tomillo y limón. Limpias. Aclaras mi voz. Logras que mi decir se oíga nítido, incluso al aliarse con los rituales y juegos que danzan abrazados a palabras.
Desbancar a la vergüenza. Ajusticiar la soledad abandonado a tu compañía —qué mejor suerte—.
Tú: Un recipiente lleno de sol. El calor preciso que conoce la necesidad. La hora en punto que alumbra uno de auténtico y otro de mejor; albas repetidas.
¿Lo entiendes? El deseo que tengo de quedarme pegado a tu tela de araña… para que me comas y comas y comas ¡disfrutando saciándote! amorosamente perdida, encantada y de a poco.
«Sé, acerca del ayer… Y del hoy que es instante y resultará un leve y fugaz chasquido de dedos.»
Poco. Atados corto. Aliento efímero es cuerpo.
Corto. Tan corto como relativo: El orgasmo. El calvario. El mareo. La resaca. El sueño. La vigilia. La claridad y la confusión.
Corto. Tantos descubrimientos pendientes me llevan a comprenderla como brevedad. La cáscara está todavía caliente. Ni aprendí a caminar. Un suspiro y ya mismo muero.
Digo, —mientras confirmo la evidencia—, que su gusto marcha pronto, sabe a corto.
Para alcanzar la virtud de fantasma … desaparezco.
Atrapado dentro de los surcos del espacio vago entre causas temporales que ven difuminadas sus verdades al poseerlas millares de velos.
Recorriendo las páginas de la naturaleza Como aliado, aliño, antes que como hijo de ningunas entrañas concretas.
Aquí, los años pasan siendo zarpa, arañan nuestra alma y dibujan nuestro rostro con su ineludible código; como tormenta insalvable reportan la suma que nos hace crecer a base de experiencias.
Allá: Determinación. Mitades y tercios completados por la elasticidad de los movimientos. Aquí: Intermitencias. Fracciones. Fijación cual reposo.
Aquí y Allá… delimitando las zonas de nuestro gran sinsentido.
Aceleran las astros, y, al hacerlo, rejuvenezco hasta aquella muerte que intercambia los cuerpos y esencias repartiendo las cartas.
Y resulta recompuesta y aceitada mi máquina; y aprendo y recuerdo y olvido. y olvido lo que fue olvido para añadirle perspectivas y formas a mi existencia volteando el absurdo y la razón de cada sentir y palabra. Y reaprendo que… una gota de sudor es lluvia que siempre retorna a beber de una misma labor, por su inquietud es frágil y robusta ¡ciclo de vida!.
Atrapado dentro de los surcos del espacio recupero los juegos; ya que fiel… conviene en aguardarme una pieza del puzle para encasillarse. Me espera una cuestión banal por resituar. Una piel para camuflarme tras desvestirme. Un latido espera —siendo un estallido—, como presumida fuente; para presumir de las eclosiones innatas que provocan un divertido yo travestido. Un pensamiento para reprender a otro pensamiento y demostrarle que hasta los cielos tienen techo, que todo tiene culo y espalda. Una astilla por desenclavar me aguarda junto a una gota de sangre por chupar y otra que sólo reclama suicidio; rellenar un charco.
Aquí sucede que luce apresado mi allá
—triste realidad—.
Cuando él sostiene la energía protectora
que auspicia un abrazo cordial y muchas sonrisas sinceras
capaces de corregir a los aduladores de la fatalidad
que apagaron la luz de la oscuridad
compitiendo por el terror con sonámbulos.
Mi aquí decide convertir en verdad
la balada que era sueño,
destierra el absolutismo ponzoñoso
anudado en «terminar».
Diario digital que nace con la vocación de informar sobre Jaca, Jacetania, Alto Gállego y los valles de Tena y del Aragón, reflejando con fidelidad y objetividad todo lo que sucede e interesa a sus gentes. Editado por la periodista Rebeca Ruiz
Este blog es únicamente para mayores de edad. Relata la vida de sumisión de una chica que se adentra en el mundo del BDSM casi por casualidad, sin saber muy bien ni qué significan esas letras.