Por un conjunto donde cabe todo (apuntes de amor XXXVII)

A contracorriente
-desde el nacer de naceres resiste-.
Acostumbrado a ser contradecido
y harto de sentirse desechado
prosigue con su pulso eterno
hasta que lo admitamos sobre cada paso
y en nuestros lechos.
Pide que nos convirtamos
en huella indivisible
desconocedora del sudor y las lágrimas
de todos los agostos
y de cualquier enero.
A contracorriente;
rema, incansable,
tacha imposibles
marchando desnudo.
Aun liviano perdura
sabedor de cual
es el mejor de los músculos.
**
Nuestro:
Un mundo donde reine el amor
al ser erradicado ese yo
que protege espacios vallados
igual que razones diminutas
mientras apercibe al resto de seres y elementos
como contrincantes y extraños.

El mundo resulta insulso.
La vida asoma insignificante.
El universo se convierte en pequeño
si no estuviera sazonado
con grandes pizcas de amor

Mi noche (apuntes de amor XXXVI)

Es de sobras conocido que las hay que transcurren, interminables, tartamudas e incomprensibles; como ola punzante y acerada que, portadora de eclipses y penumbras, reporta con su habla oclusiva… sólo que sólo, sólo mitades.
Las hay de tercas que extirpan salud con sadismo innegable.
**
Quién nos viera a media noche
-prometiendo y cumplidores-
gestando,
siendo luciérnagas
esparciendo luz
desde la oscuridad absoluta.
Quién nos viera sabría
acerca de nuestra expresión
¡ambos cerilla!.
Alumbrando tiempo
de suspiros y sonrisas.
Extendiéndonos sinfónicos.
Como patrimonio.
Fruto de un lecho carente de edad.
Quién nos viera…
Conocería cuánto de largo y ameno
y pródigo y hermoso
puede ser un soplo
dentro del día.
**
Es de sobras misterioso: Por el uno el otro; latido firme, agradable y duradero calzado en corazón.

Aquí de besos

Bésame. Prefiero tus besos de mujer imperfecta e impura que ser atropellado por los labios fríos de cansinas deidades que se pavonean atrapadas por mil telarañas. Beso a beso, hazme desconocedor de atmósferas turbias que borran apuntes valiosos o cercenan peldaños o ciegan las venas hasta los límites donde se desconoce a la misma sangre. Bésame. Dame velas, velas, velas románticas, velas que naveguen despejadas; las que con lumbre acogedora alumbren los viajes agudizando los sentidos; las que apacigüen con voz calmada, casi apagada y las que reparen, como millas, siendo buenas costureras. Regálame instantes de claridad y días y meses de sabia transición, donde los vértigos desagradables que proporcionan las  borracheras que se declaran tedio extravagante, deriven en huida o quepan esquivadas. Bríndame instantes donde pueda percibir las luminiscencias y ya loar cada una de las huellas, al disponer del suficiente equilibrio en saltos y descansos y sueños y zancadas. Besame hasta devorar toda mi boca y extender aún más la comprensión de mi mente y la dicción de mi corazón y mi lengua, así pereciendo en mi vida la noción de peso y de tiempo. Contágiame de tu salud. Vuelca dentro de mí, voracidad e insurrección. Boca mía, entrégate; sé sin velos. ¡Cómeme. Degústame. Engúlleme!. Todo entero pido lenguaje cercano; palabras íntimas, ceremonia de sexo (bocados salados y caverna dulce y con ansia devoradora), sentir la complacencia y la riqueza cuándo bañado por el torrente de gozo que pende de tu entrega húmedamente fluida: compendio de mar apoyado en salivas. Besame… sabiendo a hembra maestra, y a razón, amistad y delirio.
Boca tras boca… al fin te encontré

Apuntes de amor XXXV (Ente)

Cuando me pregunto qué es amor
leo mujer, hermanos, padres
e hijos y amigos.
Cuando… comprendo:
Compañeros de planeta
minerales
vegetales
especies
una galaxia
y otra sumada a otra
¡todo el universo comunicador
conectando energías y formas!.
Comprendo y sonrío
perdiendo la carga: mi Yo,
—el que sujeta
la férrea y perenne esclavitud—
entro a formar parte de un lenguaje inmenso.
Ese abandono equivale
a frotar la lámpara y, al pedir el deseo,
existir como soplo inmortal.
Siendo, entonces, tanto bocado tangible
como bocado onírico
ruedo pletórico
¡alas y piernas hacen su servicio!.
Entre paseo y paseo
vuelo que vuelo
eludo los ruidos y beso el amor.
Respiro el saber que desacredita a la porción.
Consigo completo y soy libre.
Grito hazaña.
Puedo llegar y me desvanezco.
Siento que estoy:
Cuando abandono la lucha.
Al reconocer la igualdad
y desestimar la soledad del egoísmo y la presunción.
Amor.
Amor.
Amor.
Lazo que pasa por cada elemento
para lograr la medida exacta
y alcanzar su peso.

318-omu G.S (bcn. 2016)

De vuelta (apuntes de amor XXXIV)

de vueltaEscribo para decirte
inventemos rosas faltas de espinas
«no vengan cruces sobre nuestro amor».
Pido jardines
cuando leamos detalles,
el paraíso no necesita
de manos ni lenguas cortadas.
Somos naturaleza culminante
que despereza ideales
y vuelca creación.
Escribo para resaltar
un hallazgo: el origen,
donde dos quedan como pasado
al latir siendo un solo corazón.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Corazón y pico (apuntes de amor XXXIII)

«Tanto creímos en nuestro infinito
que desistió de latir como sueño,
anudando almas y cuerpos
abandonó su ser de nube
e infinito existió.
Acudió, celeroso, mostrándose palpable.»

**
Tomando el canto del ruiseñor
y dejando las prisas del colibrí.
Volando como palomas pacíficas.
Repartiendo mensajes,
de plaza en plaza y de calle en calle.
Recordando la gracia de caminar tranquilos
y el obsequio preciado del batir de unas alas.
Somos palomas libres alentando al mañana.
Blancas —digo palomas—, naturales y blancas.
Adoptamos, unidas, la virtud del olivo,
su arte prolífico,
la paz robusta que guarda en sus ramas.
Musicamos promesas. Musicamos verdad
durante las estancias y a través de viajes.
Sonamos… como amar.
Amar sin pausas.
Amar acompasado.
Amar irremediable.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

 

Someliere (apuntes de amor XXXII)

someliere
A tu lado se multiplican las suertes. Conozco y alcanzo fortuna mientras ahondo en la máxima productividad de cada respiro. Eres cometa que recargas mi universo con tu timbre de mañana.
No me pidas que renuncie a esta adicción; más que muerte leo vida.
Y es que uno ya se acostumbro a la dicción de tus ojos y a la facilidad fiable de tu sonrisa. Este uno, como en sorteo, gana «MÁS» al disponer de la revolución que provocan tus volúmenes: Ternura cómplice y reparadora. Aroma de efervescencia inagotable. Y la sensualidad sexual de tus curvas; apetitosas, gustosas y vitales ¡claxon de onomatopeyas!.
No me pidas que me aparte del oasis. Nunca soporté la sed ni los contenidos secos y callosos de ningún desierto.
No me pidas que reniegue de las selvas o de los lechos que resguardas. De tanta tentación que es capaz de concederle sanación al moribundo y de recomponer canción sobre silencios tétricos. Canción que hasta levantará a todo muerto de su sepulcro, eliminando polvo, desgana, fatiga y palidez.
Acoge las verdades que te relato en confesión, no como lastre que hunda o maniate, sí como propuesta.
Porque corazón y cuerpo; recorto distancias, cada vez más cerca.
Soñadoramente tuyo.

Demoliendo distancias (apuntes de amor XXXI)

Tanto de lejos estás
que puedo sentirte
paladearte
tenerte
aunque no llegara
ni a verte.
¿Ceguera?
Romper los límites
que no cardar con ceguera.
Tu esencia provoca polizones
es continente
saciando gratamente
a Eros y a Venus
y a Jano y a Baco y a sus ninfas.
Habla como Hermes viajero
porta estupendas misivas de los dioses.
Tanto de lejos estás
que aúnas sentimientos y entrañas
y rememorando las ganancias que ostenta el caos
traspasas una imagen y toda visión.
¿Ceguera?
Sea bendecida.
Se perpetúe dicha ceguera.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Aliento (apuntes de amor XXX)

Hallar nido
donde estés
—no me preguntes por qué—
y racimos de uvas
junto a días festivos
y ramas de olivos
con los que aceitar
aptitudes y actos,
decisiones chirriosas.
Detrás de la impetuosidad
de huracanes, tus pestañas
son y traen albor:
Exclaman palomas
que aclaman y esconden
un mundo mejor.
—No me preguntes por qué—

318-omu G.S. (bcn. 2016)