Caracoleo

(I)
Si deambulase entre tiempos
cabe que padeciera, prisión o deriva.
Quizás sería vapor exento de barco
y de tren y de agua
y también de cocina,
al estar sometido
y devenir arrastrado
por las horas perdidas,
o porque apostado en los límites inciertos
de esas horas
que no sé, de cierto, si acudirán.
(II)
Si desorientado
por tantas sumas inexactas que trashuman
excediéndose en alusiones e información,
puedo perder la consistencia
de la pieza minimalista que inhalo
con cada sorbo actual.
Cuándo a medias
y esparcido el equipaje:
resultan apagadas las dimensiones
y emborronadas las formas
y contenidos posibles
que pretendiera pintar.
(III)
Si desconectado mi animal de la clave magistral
que como símbolo químico
adopta los «YA»,
encontraría las esencias efímeras
y extraviaré paisajes excelentes
y tactos exquisitos
cuales tienden a soplar
pálpitos enriquecedores.
La naturaleza hecha de instantes
sufrirá la agonía de una doble enfermedad:
La de las horas supuestas -pura invención de dudosa apariencia-
y la de las horas muertas
-las que gimiendo desde su ausencia reclaman retornar-.
¡Así jamás podré disponer de fecha original y propia!.
Viviré cargando gestos que quizás nunca llegarán
y también de otros pesos que transitan enmohecidos
estando ya difuntos.
(IV)
Si emborrachado por otras vueltas de reputada distancia…
Seré epitafio
que no alcanzará suficiente potencia
ni para escucharse
ni para leerse
ni para haber nacido:
Amarrado;
me faltará la eclosión
catalogada como precisa
para adquirir sucesión;
vida tras muerte
y muerte tras vida.
Nonato;
destriparé volúmenes  e intensidades
sin hallar pellizco alguno
que tuviera inscrito
«mío… Mío». «Joya en mina».
Encallado;
faltarán las críticas y los aplausos
¡no habrá estrenos!,
al no capacitarse en mí mención
ni obras originales que representar
sobre este espléndido teatro.
Es por ello que:
pido alinearme con la aventura poseída por cada instante,
ser alimento y engendrar
dejándome de suposiciones y de rescates.
(V)
Sólo dentro de un tiempo
sabré que cabe cualquier grueso en mi aguja
y enhebraré, dando buena costura.
Transcurra y comprenda mi tiempo
como un presente continuo
cual no admite que los instantes pasaran
oliendo a amnesia que equivaliera a derrota.
A pesar de lo expuesto.
Admitiendo que todo es poesía
donde caben, trillones de sentires
así como billones de interpretaciones…
Corroboro que cada uno de mis instantes sostienen suficiente historia
como para que esta vela que soy prenda
plena de conocimiento
y el deseo que salvaguarda mi llama
consiga extenderse
como luz que alcanzó la libertad.

318-omu G.S (bcn. 2017)

Llego a la conclusión de que todo lo expuesto, absolutamente todo, resultan verdades que alberga esta vida. Inclusive las exposiciones que, presentándose como extremos, pueden caber, dentro de nosotros y en la interpretación de otros, como contradicción.
A medida que recorremos pasajes, las que creímos como mentiras se convierten en grandes verdades «el recorrido provoca cambios. El trayecto resitúa y esclarece».
Acerca del tiempo:
1-Un lema «carpe diem». La importancia de medir la vida con instantes; no permitir que se escape el único tiempo que, de veras, poseemos.
2-La valía de tener presente la historia y de realizar acciones para generar un futuro. Recordar el peso de las decisiones; como cada una de ellas ha contribuido a declinar la balanza hacia un lado o hacia otro así concediendo desenlaces. La historia pasada como aprendizaje, nunca como una carga que impidiera el gozo dentro de la misión»carpe diem».
3-Desde el «carpe diem» proyectar «carpe diems» venideros. Cada atisbo energético tiene que sostener dosis enormes de ilusión y esperanza. Los imposibles son tales porque nosotros establecemos que así sean.
Somos arrastrados porque consentimos, jamás debido a que exista una obligación irremediable.
Basta de señalar hacia otro lado. Basta de desentendernos de aquello que ocurre. Decimos tener personalidad y decisión, pero permitimos que nos maleen con imposiciones que, de sobras sabemos, no reportan nada constructivo.
Vivimos sumergidos dentro de un sistema que estipula el máximo valor sobre la competitividad y la personalización divisoria, aunque evidencia, claramente como imperativo, todo lo contrario; la alienación: Masificación sujeta a ideas preestablecidas por el poder, ideas y métodos los cuales convienen en facilitarles a unos pocos el control.
¡En qué quedamos!. ¿Resaltamos cada uno de nosotros una identidad exclusiva y original?. ¿Presentamos un «yo único» cual es pieza de arte?. O este «yo único» resulta irreconocible, ha bebido un sinfín de pócimas ilusorias que le han supuesto el perder sus señas y extraviar el norte.
••
Soy del pensar que el valor de los actos acontece determinado por la intencionalidad. Cada cual es el único que sabe acerca de la voluntariedad que existe en el hacer y decir que empleásemos -no resulta lo mismo un pisotón accidental que uno premeditado e intencionado.
Habita otra razón o directorio, y este es el de la inconsciencia, cual nos podría conducir hacia un continuo de destrucción y de desastres.
Merece la pena el detenerse a sopesar en que medida repercuten las palabras y actos de nuestro día a día sobre la vida de los demás. Estaría bien el tener en cuenta, que desencadenamos un efecto dominó que cabe lleve como remanente todo lo contrario de aquello que decimos desear sobre este mundo.
No merece la pena el perder el tiempo -una vida de instantes-, entre conjeturas y suposiciones que, mayormente, no sabremos nunca de cierto, si han sido, son o serán una realidad.
No permitamos que las equivocaciones o la desidia de otros nos conduzca hasta una permisividad que nos convierta en una contradicción improductiva e incoherente.
Saludo tu vida con una sonrisa vital mientras intuyo que tenemos los mismos años…

Posado de cambio de día

Son tus ojos gachos los que, al recordarme la lejanía de cuanto fuimos, destrozan mi alma, la taladran con emociones indeseables. Confirmo que hay dolor que penetra más hondo que el de los adioses escogidos y remediables, pero me jode mucho que luzca el pañuelo ahora.
Parte de mi vida, fue y anduvo y se va contigo, todavía no conozco historias que puedan presumir de eludir el final. Aprovecho para hablar de la deuda que la vida tiene con ambos. Cero flagelos: Pesan circunstancias y anhelos. Gente que conocer y lugares donde hallarse tras viajar entre nacimientos y por epitafios (tantas veces conversamos al respecto de la sanación). Sucede, y… no hay culpables a los que crucificar. Las eras pasan y nos arrastran con su edad hacia otras vidas. Queda desearnos suerte y conservar nuestro retrato dentro del corazón. El reloj evolutivo manda más que nuestros deseos terrenales.

Pulso al control

Cuando la religión sirve de artimaña y, siendo excusa perfecta, deforma el contenido vital que se le supone. Cuando, contradiciendo su propia esencia, esconde la pretensión de mando de algunos hombres y se asocia con la mayor de las desconexiones y los desastres, yendo a encontrarse con la engañosa cara de la victoria que guarda el poder.

—Las ratas roen con tanta ambición que definen con suma nitidez, egoísmo, descontrol y desmesura. Las ratas no aciertan con las matemáticas, no saben contar ni miden la fuerza del corazón ni el impulso impresionante que cabe en su mecánica.
Las ratas, rabiosas, roen y roen; devoran, malgastan, destruyen y aniquilan con irresponsabilidad suicida; devastan mientras sujetan concepciones nefastas; presentes y futuro, de sus propias y de otras tantas vidas. Asedían territorios ajenos que desean, arremeten hasta convertirlos en grandes y productivos mataderos que les sacien. (Quede humor para afrontar, caminatas, pesadumbre y naufragios, nunca falte esperanza y buena voluntad)—.

Debería considerarse sacrilegio el causar dolor y coser muerte sobre el color y sobre aquel blanco que, amparando salud y sonrisas, concierta el mejor espectáculo. ¡Bordar sonrisas tiene que ser apunte sagrado!. Y todos aquellos que extienden sus manos debieran pertenecer, por siempre, al templo del aire donde no falta el agua y la lumbre que alimenta y desata todo lo que vivió encadenado.

Este hoy de algunos, hoy de soledad y destierro, seguro que será mañana aciaga para otros, llegará a serlo mientras vague exiliada y desgüazada la misericordia; y, alrededor ¡por todas partes!, prosiga rondándonos el mal aliento que cosecha y reafirma terribles castraciones: la del disfrute terrenal y el paladeo de la gloria que, aquí ¡ya mismo!, dentro de este mismo existir se nos presenta.

Albas compuestas por Uno

Dormir y roncar profundo.
Fui pasivo.
Fui sumiso.
Contaminé hasta despertar.

Anidar tomando alimentos de un paraíso
transformado en perdición.
Reparar en santos, ángeles y vírgenes.
Reparar en monstruos y demonios.
¡Ancla somos nosotros mismos!.
El Yo manda
manipula y nos engaña,
es a quién deberíamos retar.
Reparar en libros repletos de leyes y normas
y en un dedo que señala hacia otro lado.
¡Ancla somos nosotros mismos!.

Despertar.
Tras admitir que la honestidad
es compañera ideal para constrastar.
Despertar.
Y preferirme como hombre imperfecto
que se aúpa más arriba
tras visionar perspectivas
y extraerle buen partido a las dudas.
Inclinarme por diseñar
partiendo desde la bondad.
Ignorarme como salvador de nadie
y también como deidad
dueña de justificaciones: plaga de excusas.
Idear.
Exponer.
Ejecutar.
No pretendiendo reconocimientos ni alabanzas.
—Repudio al Yo engreído cual se cree
poseedor de la mejor metodología
y la única verdad—.

Vivir explorando.
Dormir-Despertar.
Vivir asimilado
por el árbol que logra brindar frutos
entre combinaciones y vaivenes.
Dormir para despertar
conociendo, al fin, la suerte
de la cordura del conjunto,
fiel aliada de beneficios.
Desperté. Para disfrutar
del éxtasis tremendo que supone
el sentirse asociado a todo, al despertar.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Contorsiones del Amo pasado

contorsiones del amo pasado 1Amé, de durar.
De traspasar los instantes
que quedan rápidamente diluidos.
Amé el pretérito ambicioso
desconocedor del ayer caduco.

Toco. Observo cercano
¡como un ya mismo!,
el pasado vivaz que, obstinado,
se resiste a morir y ser difunto.
Amé el amor resistente
que por más palos que reciba
nada se achica, crece y perdura.

Llegué hasta el principio y me quedé.
Amé, de seguir amando tras amar;
eludiendo todo aquello que le resta
significado y la suerte primordial
al existir de corazones.

Amé con actos.
No soporto aquel amar que queda siendo;
retórica promiscua, especulación y falsedad:
verbo tergiversado.

Amé tanto y tanto…
como para prolongar
hasta tornar indefinido:
El Amo, siendo fe de vida.
El Amo, de libertad y lacayo.
El Amo, de feligrés complacido
que acepta serle fiel eternamente
al matriarcado del Amar.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Por destino: Capaz

Por destino capaz«Nunca queden los asuntos importantes;
encajonados,
metidos dentro de un baúl,
así sufriendo:
muriendo lentamente
por faltarles oxígeno.

Como los tantos y buenos pensamientos
cuándo se ahogan, irremediablemente,
al degustar, del encierro, su austeridad estricta,
Y quedan siendo nonatos,
son abortados muchos de los pasos adelante que esperan,
porque los pensamientos no arriban
porque los sentimientos no llegan jamás
a adquirir la consistencia.»

Contemplo las proporciones de mi propio precipicio;
advierto su altura inmensa,
sopeso la presión que podría alcanzarme
y presiento cuanta levedad espera
invisible para hermanarse.
Le cantaré una confesión al espacio que me aguarda
durante el vuelo o la caída.

Me cuestiono ser peso.
Caer, manteniéndome inmóvil,
e impactar con el fuego que desmenuza
hasta llevarnos a visitar
la insignificancia relevante.
O, hasta darme de bruces con aquel espejo
que revirtió su fragilidad para hablarme
con esa dureza irrebatible y cortante…
Que arrastra las máscaras eliminando escondites,
borrando tantas mentiras que son;
soga, guillotina y yugo,
castración impidiéndole ser fecundo
al forjador de sueños que ampara ideales.

Lo contemplo y considero
-en ese precipicio cabe el cielo.
El precipicio tiene lengua y ojos
y dispone de oído
¡él en si mismo es un ser vivo!-

Suelto amarras.
Debo dejarme ir para encontrarme
tras tantas horas y millas perdido.
Me abalanzo,
anhelo conversar con mis alas de pájaro
y picotear la libertad
hasta que ponga un huevo.
Pretendo descubrir las perspectivas que se contemplan
cuándo un ser reconoce sus posibles incontables.

Descarto -decentemente-
Traspaso la dicción elocuente
que rumorea, dubitativa y terrena.
¡Volar puedo!
Volar quisiera -he de creer-
aunque mi pragmatismo se mostrara incapaz
de renegar… de los de aquí, los muchos miedos.
Al saber acerca de los riesgos y la tragedia,
de aquel puñal que suele sujetar
el atrevimiento desmedido.

Convengo en que corresponde el dialogo
-conmigo y con otros,
siempre es verbo fructífero-
pero, hoy me debo solamente al precipicio,
no demando pensamientos ni palabras,
pongo gesto y solicito
que no se detenga la acción.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Romper hojas

Te diste cuenta de los abismos. Ya te diste cuenta de la distancia que emerge junto al rechazo. Al fin te das cuenta, que lo que ayer fue amor hoy se ha convertido en guerra.
Te diste cuenta que nuestras manos dejaron de acariciarse y asomar cogidas. Que los abrazos ya no vienen repletosos de ese calorcito que, mimosamente, nos incito a no querer separarnos nunca. Te diste cuenta…
El consuelo que me queda es el saber que nos lo dimos todo y supimos completarnos.
En la maceta todavía vive la flor que ambos, como semilla, sembramos, pero será que todo se transforma y la evolución demanda que innovemos nuevos cantos.
Te diste cuenta de la apariencia menguante de nuestra luna… ¿Te diste cuenta?.
Me doy cuenta que desapareció el «estar de acuerdo»; hace tiempo que sé que nada es suficiente para que surgan divergencias. Me doy cuenta que nuestras miradas se han vuelto esquivas, que la sal que nos llenó de vida, ahora reseca nuestras gargantas; que el agua se quedo estancada y ahora huele a desdicha.
Darme cuenta que los vestidos que tanto te gustaban, al ponérmelos ni me miras. Que me peino y me repeino, me tiño de morena, me hago trenzas y colas, y es que para ti soy invisible, ya ni me miras.
El tanto dolor que me inunda me comporta sarpullidos; dolor venido por este amor que fue lo más hermoso y que hoy siento como caducado y marchito.
Aunque marchemos en direcciones opuestas te llevaré por siempre conmigo, es por quererte tanto y tanto que decido apartarme de tu camino; me marcho aun en contra de mi deseo… Para poder recordar lo mejor de nosotros, de esos tiempos gratos compartidos. Para siempre recordar que estando anudados estuvimos en el paraíso —Será tal vez protección. Será que renuncio a asesinar lo que reconocí y reconozco como amor verdadero e incondicional. ¡Cambio lágrimas por flores!.
Alegrías, confesiones, travesuras, labores, satisfacción y revolcones… para que olvidar la belleza que nos reconforta—.
Nos ayudamos, mutuamente, a extraer más de una espina. Nos ayudamos. Nos complementamos. Nos inundamos de fragancias que dejaban a otros bocabiertos. Bañamos con nuestro buen rollo cada una de las estancias en las que estuvimos; y es que de verdad nos amamos con inspiración; es por ello que siempre llevaré conmigo, allá donde vaya, tus mejores esencias.
Eres parte de mi vida, por esto guardo el adiós y te digo con amor… hasta luego.

Magnetismos

      Entre otras cosas, se nos da bastante bien, a los humanos, el despotricar sobre el amigo del vecino de nuestro primo al cual sólo hemos visto en un par de ocasiones; no está mal, contando, claro está, con que lo hacemos de manera altruista, además no cobrando ni un euro por ello.
        Aquí me encuentro, pensando la de veces que nos resulta mas agradable ver la paja en el ojo ajeno que no en el propio: lo cómodo que resulta preocuparse por los valores que deberían tener los demás, y no por los actos que, durante nuestro día a día, tendríamos que corregir o promover. La verdad es que no sé en que medida estamos preparados para atender a la voz de alarma al recibir ese sobresalto que devendría al comprobar, si es que fueramos honestos, lo mortales, ruínes, monstruosos e imperfectos que somos, al igual que darnos cuenta dels mucho trabajo que, en nosotros mismos, nos queda por hacer.
—¡que yo NO!
exclamaría y nos discutiría alguno, esgrimiendo su espada de justicia y  perfección.
    
—que mis pasos marchan a favor de alcanzar una nueva era: la del reencuentro entre hermanos y la solidaridad. Que mis pasos se dirigen en pos de un nuevo inicio: de un reseteo, en el que se pierdan esos vicios, esos códigos y esas fórmulas adquiridas sin tan ni darnos cuenta, con las que cargamos, encontrándolas como normales, al estar más que adheridas. Adquiridas, mediante la cultura que se quedó encallada en una vuelta concreta: Por educaciones que se impartieron según conviniera para una mejor manipulación. Por tabús que pueden devenir del entorno más familiar, cotidiano y directo. O por complejos que arrastramos por falta de aceptación de la realidad que nos pertoca; aspectos cuales colapsan la comprensión de aquellos (nosotros), los que por naturaleza intrínseca, dado el vínculo y las coincidencias irrefutables, debieran demostrar empatía y ser buenos entendedores.
 
      Ahora es cuando te escucho, al advertir que declinas de una posición egocéntrica e interesada, la rechazas y buscas un remedio alternativo que pueda proporcionarnos el reencuentro identitario, y, por supuesto, con el cosmos; puesto que «al cesar lo que es del cesar» y visto como se quiera ver, no dejamos de ser una partícula de entre infinitas partículas, de esta gran familia que es el universo.  
Tan siquiera darme cuenta de lo escurridizas que son las ideas, de lo efímero que son, algunas veces, los ideales que acometemos.
Razones para esforzarme o luchar, no me faltan; tenemos motivos importantes más que suficientes para decidir nuevos rumbos. Porqué, entonces, asoman tantas dudas demoliendo ilusiones e ideales, obstruyendo los mejores caminos; proyectos que, aun pudiendo tacharse de ensoñación, parecen metas factibles que cabrían como nuestra realidad.
Me tomo de una mano, me llevo, a regañadientes, hasta un espacio alejado de la la distorsión voraz; rincón en el cual, sinceramente escuchó esta pregunta…
 
¿Son, acaso, tres gotas de lluvia en algo parejas a millones de otras gotas?… Simplemente me queda responderme «cuanto en común tiene con el resto, mi identidad».