Andar entre montañas y sentirme tan diminuto, tan minúsculo, que consigo diluirme y ser parte misma de los elementos. Un fragmento de letra buscando un enclave dentro de la fuerza de la naturaleza cuándo pretende ésta de todo para llegar a optimizar su potencia vocal.
Aire. Viento. Silbido. Acento pletórico que, aun capaz de ser contundente y tumbar o de suavemente acariciar, siempre transporta oxígeno para llenar de abecedario cualquier vida, todos los pulmones.
Agua. ¡Transformación!… Nubes. Glaciar. Lago. Río. Presencia políglota. Una gota de lluvia agazapada sobre una piedra, tomando minerales, y dándole de beber, a la pizarra, a la caliza, a las hormigas y arañas y al musgo… para que avancen y crezcan.
Andar entre montañas y abandonar mi yo de hombre. Sentirme volcán y cosmos. Voltear cualquier identidad concreta hasta conseguir hallarme fuera de cárceles, autoengaños y derivas.
Hacer camino y observar que la existencia es consistente o se difumina, pero, se prolonga, elástica y maleable, ella me lleva consigo, mientras perdura infinita.
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Tarde de cuento, futuro de libro
Cuántas son las veces
que caminos que son mutuos
y saben a nuestros
muestran su espalda.
Marchan.
Se pierden.
Siendo neonatos;
como fantasmas
tuercen esquinas…
Acera frente a acera.
Calzada es río
mientras los autos pasan corridos;
como cortinas nos separan
del hola y los diálogos,
de la dulce mordedura de los ojos
y del tacto alfombrado
que sería buenaventura y bienvenida.
Acera frente a acera
y aquí, nosotros,
pendiente arriba
o calle abajo:
Vecino sobre vecino.
Camino cruce de caminos.
Dentro de una vivienda reja,
creando y creyendo
en extraños y ladrones;
extraviando gozos
y desestimando buenos días;
café y tostadas
almohada, colchón
y Dios mañanas.
Aún nosostros…
Sobreviviendo como ambas orillas
esperando el juntos como regalo.
¿Puedes mirar y verme?
traspasar la distancia
vergonzosa del cuerpo
y pasear
por las plazas y callejas
que desde siempre
para ti guardo.
318-omu G.S. (bcn. 2015)
Desde el paladeo de ojos y la sed de oídos
Fue en los ojos brillantes de un anciano que encontré la profundidad viajera capaz de transportarme hasta esa infancia que, viviendo en todo, se prolonga, perdura y acuna el progreso; su cálida inocencia me llevó hasta la raíz natural que prescinde de lenguas, historia, geografía o matemáticas; volteó la selva, las constelaciones, el mar, los pantanos, los glaciares, el cielo gris y azul y el desierto donde suelen amansarse las cordilleras. Llamó efímero, de soplo fugaz, al mismo pragmatismo ¡por erigirse como absoluto! y a toda ciencia porque siempre es cambiante. Convino en reflejar que era magnífica su realidad causal porque nunca perdió la gracia espontánea de ser, también, casual. Mencionó que pendemos de un gran árbol que extiende sus anclas con ramas y hojas poderosas, donde la fugacidad perniciosa del sol y de cualquier reloj, al ser causante de deriva, resulta destruida.
Fue el hoy que poseía la mirada hacia el mañana de un anciano el que me habló desentendido de finales anticuados. Su hoy me dijo:
«creo saber, porque intuyo que sé ya perdido el miedo a marchar, que la única espiral que amamanta a nuestra voz desde el origen es una espiral donde está garantizada la renovación. Compañero, toma y sobrevive tus millares de momentos y vidas olvidando aquellas razones que le den pie a la fealdad de una muerte. Hijo, piensa en el futuro usando la mente y su imaginación o dos dedos que ensalcen la «V» de victoria. Sé que nunca estaremos lejos, que tenemos como derecho cósmico el de sentirnos.»
Piezas de un yo mismo
Y un ángel le susurro a otro ángel « cielo e infierno… siempre cielo e infierno; enfrentamiento constante.»
Y un demonio le grito a otro demonio « infierno y cielo… siempre infierno y cielo; compitiendo todos los instantes.»
Y así sucedía, repitiéndose, desde los tiempos en que esta tierra flotaba como bola de fuego esperando que el agua bañara a la noche y el día.
Hasta que un hombre, que tenía por oficio y arte la fortuna de pintor, con aguarrás diluyó el cielo y también el susurro y la teología corpórea de ángeles; y con aguardiente, borró el infierno con su griterío y la religión morbosa de demonios. Decidió dejar de señalar con sus dedos hacia el lado ajeno, hacia otros lugares. Terminó por contar solamente con el juicio honesto y los actos justos de hombre; apartándose de culpar al destino, desarraigándose por entero de la lectura dual.
Promesa de fuerza y kilómetros
Mustapha; como un mono alado, liviano y muy ágil, cruza océanos y mares, precisa de cuatro o cinco saltos para visitar Birmania, Suecia o Argentina. Él es campanario, cigüeña, gallo y golondrina. Como una araña trepa por el tronco y las ramas hasta la copa de los árboles jovenes y centenarios. Escala los muros y pinta telas sobre las paredes medio derrumbadas de caserones ya casi del todo invadidos por el verdor de la naturaleza. Él es un hombre rescatando vida. Una hormiga ascendiendo por el cristal vertiginoso de cualquiera de esos rascacielos que, por mucho que se eleven, siempre quedarán lamiéndole los talones. Mustapha es un hombre que posee una mente ingeniosa; tiene boca y habla, tiene ojos y ve, pero puede utilizar tan solo una mano: es un tetrapléjico afable y social que jamás ha salido del barrio. Mustapha es una gota de fantasía que le da sentido al sucio asfalto, es una lluvia de ilusión. Es un incansable viajero que camina por dos ruedas. Padre y madre de personajes y universos. Mustapha goza escribiendo. Es un hombre sencillo que ama los lápices y los boligrafos. Suele ser que cuándo pide, pide hojas de papel.
Asedio (notas del llanto de Cupido VII)
Padecí los oídos amurallados
que cero escuchan
y los ojos cercanos
que aunque miren se postran
frente a la ingratitud que nada ve.
Me reconocí asentado sobre la ausencia voraz;
cuándo ésta abre sus fauces y engulle
intempestivamente, un día tras otro,
y un mes
y un año
y un amanecer, y…
lo mejor aportado por los sentidos
-cuándo éstos rechazan a cualquiera de las muertes,
al reunirse con cada una de las chispas y detalles
que conversan con la vida-.
Mi (Tú) Tristeza: Estar apalancado
en una plaza rebosante de vida,
sumido por completo en la inapetencia;
como un zombi, desmotivado e inerme,
que devorando su alma apresada
pierde el instinto y la esencia
y extravía hasta cuales fueran
sus posibles ansias o motivos.
O, como un fantasma desubicado
que olvidó la magia por la que era
al observar que su sábana estaba roída;
y encerrado en las mazmorras de su propio palacio
converge con la desgana
y pierde el encanto ¡llora que llora!,
porque poco que nada asusta.
Fui poseído por un escalón
de dureza inquebrantable,
presumí de la desdicha
Habité (y habitaré -aunque no quisiera-)
dentro de una escalinata repleta
de otros muchos escalones,
anclados e inmutables,
ya perdidos.
Aquí quede constancia
de que conocí la locura provocada
por un corazón encabritado,
no la que concierta manicomio
y resulta estipulada por ciencia alguna.
Sí; como fruto terrenal,
por la inmadurez de mis emociones.
La que, sujetada por las circunstancias,
vuelca incomprensión
y está fuera del temple cierto
y de todo tipo de paciencia.
Sí,
la que delata mi infancia
y denotando tiempo de novicio,
aporta el rol del desconcierto
y adopta la faz de laberinto.
318-omu G.S. (bcn. 2015)
Por una suma de hermosas coincidencias y minúsculas historias, logró emerger hasta hacerse inmenso, este universo: nuestro mundo.
Y suma y sigue…
Acentos activos (X)
Jugada i pas a la glòria / Jugada y paso a la gloria
El camp, extens, llibertat que ens espera, demana música i cames i peus que vulguin ballar. Nosaltres, envoltats per mil reixes, darrera d’una porta, amagats dintre del bagul anomenat amnèsia, totalment perduts en mig del deliri, sense callar i entendre en escoltar; fent de déus, jutges i botxins, quan només som ocells espantats sostenint un bec incontrolable i un parell d’ales buides. Nosaltres, sabent que hi ha tant de valuós que podria deixar de ser ficció i enlairar-se sent possible. Nosaltres, seguim aquí, com animals obstinats… perseguint el naufragi, consentint desastres i fracassos; com a meravellosos planetes que van perdre l’òrbita i pateixen la seva deriva. Nosaltres, aquí, engabiats.
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(castellano)
El campo, extenso, libertad que nos espera, pide música y piernas y pies que quieran bailar. Nosotros, rodeados por mil rejas, detrás de una puerta, escondidos dentro del baúl denominado amnesia, totalmente perdidos en medio del delirio, sin callar y entender al escuchar; haciendo de dioses, jueces y verdugos, cuando sólo somos pájaros asustados sosteniendo un pico incontrolable y un par de alas vacías. Nosotros, sabiendo que hay tanto de valioso que podría dejar de ser ficción y elevarse siendo posible. Nosotros, seguimos aquí, como animales obstinados… persiguiendo el naufragio, consintiendo desastres y fracasos; como maravillosos planetas que perdieron su órbita y padecen su deriva. Nosotros, aquí, enjaulados.
Bany després de bany / Baño tras baño
«No hi ha demà tan hàbil com per suplantar l’avui. El temps: figura fixa quan decidim llegir-ho; exclusiu quan present. I una veu que, recent o llunyana, posseeix ressò en anomenar-la ahir. El temps, propens als jocs de màgia i a les endevinalles. El temps: Somni. Voluntat. També una aposta, quan esdevé reconegut com a demà.»
Mentre el sol somriu capbaix i, assemblant-se a un volcà, bolca prolongació, són esbandides i assecades les pedres mullades. Els homes, a poc a poc, toquen la frescor i, percebent l’inici, arriben a abraçar-se perquè es troben.
La sal de la vida acull un rostre d’aigua i cridant-nos espera. Gaudeix sent escultora cisellant obres d’art, doncs talla amb paciència virtuosa cadascuna de les roques. La sal d’aquest mar penetra, profund, profund, regalant-li sabor i prodigis, tant a la terra que trepitjo com a la meva pell i llum i ombres.
L’aire, majordom servicial, l’ajuda, transporta la sal per tots els racons. L’aire es persegueix a si mateix i, en xiular com vent, convé a donar-li gestos poderosos als pins que conversen amb el cel i els ocells, pins aferrats al penya-segat. Els arbres volen i volen, es reafirmen com a cor i són deliri de vida enlairant un bell cant!.
El mar: contenidor guardant la humitat de milions d’orgasmes. La vida… una immensa piscina.
L’existència pica les peles i desgrana el millor; generosa, aporta llavors; imparable, persisteix a crear; majestuosa, broda de continu estovalles plenes de corones damunt la faç de l’univers.
Aquesta vida és un mar proposant-nos un seguit de banys.
«No hay mañana tan habilidoso como para suplantar el hoy. El tiempo: figura fija cuándo decidimos leerlo; exclusivo cuando presente. Y una voz que, reciente o lejana, posee eco al denominarla ayer. El tiempo, propenso a los juegos de magia y a las adivinanzas. El tiempo: Sueño. Voluntad. También una apuesta, cuándo acontece reconocido como mañana.»
Mientras el sol sonríe con su cabeza hacia abajo y, asemejándose a un volcán, vuelca prolongación, son enjuagadas y secadas las piedras mojadas. Los hombres, despacio, tocan la frescura y, percibiendo el inicio, llegan a abrazarse porque se encuentran.
La sal de la vida acoge un rostro de agua y llamándonos espera. Disfruta como escultora cincelando obras de arte, pues talla con paciencia virtuosa cada una de las rocas. La sal de este mar penetra, profundo, profundo, regalándole sabor y prodigios, tanto a la tierra que piso como a mi piel y luz y sombras.
El aire, mayordomo servicial, la ayuda, transporta la sal por todos los rincones. El aire se persigue a si mismo y, al silbar como viento, conviene en darle gestos poderosos a los pinos que conversan con el cielo y los pájaros, pinos aferrados al acantilado. Los árboles quieren y vuelan, se reafirman como coro y son delirio de vida elevando un bello canto!.
El mar: contenedor guardando la humedad de millones de orgasmos. La vida… una inmensa piscina.
La existencia pica las cáscaras y desgrana lo mejor; generosa, aporta semillas; imparable, persiste en crear; majestuosa, borda de continuo manteles llenos de coronas sobre la faz del universo.
Esta vida es un mar proponiéndonos un seguido de baños.
Desde un portal con premios
Porque ayer soñé olas hoy cabalgo siendo mar. E igual levanto dibujos en la tierra como me aúpo y toco el cielo con mis tantas bocas de espuma.
Tener un ser y conseguir, simplemente por creer cuándo soñar.
Será cuestión de un existir, que traspasa los espacios y estaciones llevando un zurrón repleto de fe.




