Més enllá de les línies / Más allá de las líneas

espontàneas Tan fosc; com aquelles hores que parlant-nos afòniques ens demanen intuïció per tal de conèixer alguns dels continguts importants que guarda un dia.

Presentant-se les ombres i convidant-me la llum. Tenint de tot!. Detenint-me a llegir… quasi al punt de trobar-me, diria que arribant.

A mitja llum; com convidat; prop d’un precipici temptador a on el sol decreix per deixar-nos veure quant hi ha de petit formant una essència gran.

Atrevir-se i volar, fins aconseguir tocar la serenor que porta una flor semblada a la veritat. Olorar-la i vèncer a la confusió.

Entrant. Passar i perdre el meu jo trivial, inútil i antiquat. Oblidat de la bogeria que comporta la fe de creus, vicis, llunes i banderes. Allunyat de l’esperpèntic egoisme.

Desembolicar misteris per trobar que totes les vides caminen sent una sola identitat conquerint maneres i formes diferents, per desfer-se, deixant enrere a la monotonia.

***

Tan oscuro; como aquellas horas que hablándonos afónicas nos piden intuición para conocer algunos de los contenidos importantes que guarda un día.

Presentándose las sombras e invitándome la luz. ¡Teniendo de todo! Deteniéndome a leer… casi al punto de encontrarme, diría que llegando.

A media luz; cómo invitado; cerca de un precipicio tentador donde el sol decrece para dejarnos ver cuánto hay de pequeño formando una esencia grande.

Atreverse y volar, hasta conseguir tocar la serenidad que trae una flor parecida a la verdad. Olerla y vencer a la confusión.

Entrando. Pasar y perder mi yo trivial, inútil y anticuado. Olvidado de la locura que comporta la fe de cruces, vicios, lunas y banderas. Alejado del espepéntico egoísmo.

Desenvolver misterios para encontrar que todas las vidas andan siendo una sola identidad conquistando maneras y formas diferentes para deshacerse, dejando atrás a la monotonía.

Contra la indecencia

a golpe de teclado

Protesto.
Aparecemos confusos, pasivos;
como si recorriendo
una ardua travesía por el desierto;
aceptando lo que viniera,
siendo hijos del desconcierto.
Permitimos.
Toleramos la incompetencia,
convenimos en que sea erigida
una torre altísima
sin fundamentos adecuados ni firmeza,
a la que mal nombraremos, Justicia
-faltándole el respeto al significar,
contrariando la esencia y dignidad
que converge y requiere tal palabra-.

La corrupción impera a sus anchas,
origina un sistema ineficaz
cual esconde sus fallas
y no rectifica ante la evidencia
de sus tantas carencias:
El verdadero traidor, corrupto y asesino
no es el hombre que roba un mendrugo de pan
o reclama sanidad o demanda una vivienda,
es aquel otro que, desde su posición privilegiada,
ambicionando tanto de innecesario,
tortura, daña, violenta y humilla,
quitándole el oxígeno a su especie,
mientras vocea, con timbre sádico
«viva mi dios de metal o papel,
¡salve el egoísmo!»
… y amputa miembros
-dando mesas borrachas: las que abrochan peligro
tambaleándose sobre tres patas-.
… y destripa equilibrio y cancela bienestar,
al añadir extremos que hacen mella
y que figuran como insoportables-.

Acosado por una cercanía
prescindible y quejosa,
que siempre acude,
que nunca es ajena,
que siempre me toca
cual le corta a parte de mi familia
la alegría que corre por sus venas…

combato con mi escaso saber de abecedario.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Punto de reunión (compendio)

Viajar dentro de mí
para reconocer
que estoy edificado con tus piedras,
sabiendo que debido a vuestra aportación
logré ajustar el grado de tensión
de cada una de mis cuerdas.

Precisé las medidas justas
de agudeza y de gravedad.
Invoque al romanticismo
sin menospreciar a la pasión,
aliento pasos que loan el habla
y de otros que veneran al silencio;
acallo igual los nombres faltos de piedad
como la edad injusta
que provoca que el tiempo prosiga quebrado.

Brindo por vosotros.
Gracias a vosotros puedo apuntar
dónde se hallan las armonías o las disonancias,
escojo aquel decir que se adecuara
a la lógica, tantas veces caótica,
que impulsa a mi identidad hacia su destino.

Contar de mí,
sabiendo que por causa de otros
ostento el metal y la madera;
tengo herrería y forjo
y tallo siendo carpintero.
Dispongo de herramientas y utensilios;
de martillo, cuchara y tenedor,
de tenazas, cazuelas y cuchillo,
que se hermanan en pos de elaborar.
Dispongo de un hogar
impregnado de manantiales y rocío,
de una casa que, oliendo a limpio,
siempre tiene sus puertas abiertas
para permitirle al aire y a la luz corretear.

Al visitarme procuro asir la honestidad
y afirmo que te debo.
A menudo tomo café e ideas con vosotros
sin tan siquiera darme cuenta.
Aparezco en este lugar ¡por ti!
por el compañero esporádico
con el que el azar tuvo a bien darme una cita.
Por el amigo íntimo
que me brinda cama, sinceridad y tertulias.
O, por aquel, que apareció distante y extraño
pero que adosado a la valentía
se acercó hasta mí para concederme ilustración.
Y por vosotros,
los que quedasteis, como vapor dentro de un vaso,
pues vuestro agua asoma invisible
al vuestra piel fugarse para mudar escamas.

Porque estoy aquí
-en este preciso lugar, adentrado en la hora exacta-
porque vosotros sois, seréis y fuisteis.
Porque todas las buenas razones
suelen antes pasar por ser mezcla.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Persistente

Persistente«No sea tarde
cuando nos demos cuenta
de tantas cosas importantes
que teníamos cerca.

El tiempo
no nos escucha,
no se apiada…
solamente transcurre.»

***

Saber
que la carne se gasta,
los cabellos se caen
y los huesos se rompen;
que los cuerpos se agotan
y abandonan el juego
olvidados de hablar.

Saber
de la nula importancia
de un reloj terrenal,
cuándo los cuerpos viajan
y cambian transformados,
como en truco de magia,
tras desvanecerse.

Saber:
Que el viento es manso;
sopla y lleva.
Que el viento grita;
sopla y trae.
Que los gusanos nacen
allí donde termina
una canción
con el último acorde.

Contemplo la imagen:
Papel.
Pasado.
Ella asoma, de pie,
en el segundo estante.

Todavía persistes,
pues quedó tu alegría
dando luz a mi casa.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Cosido

cosido

Imagen aportada desde el blog fotográfico: http://xuanrata.blogspot.com.es/

Entre el cielo y la tierra;
cosido,
sintiendo ambos territorios,
hijo de ellos;
parte del sol y parto de la luna.
Desposado con el tacto
hallo refugio en el mediodía
¡soy instrumento!

Como instrumento
defiendo estar afinado y reparto sonidos
que, transformándose en espuma,
empujan con empeño las olas
consiguiendo que crezcan y compongan figuras
con sabor a universo, paternal y promiscuo.

Figuras que convienen en alimentarse
de todo aquello que hay,
para seleccionar su playa paradisiaca,
la cantidad de minerales
y de dulzura y escozor de su mar
y la profundidad que ha de engullirlas
cuándo amanezca hambriento, el horizonte.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Por destino: Capaz

Por destino capaz«Nunca queden los asuntos importantes;
encajonados,
metidos dentro de un baúl,
así sufriendo:
muriendo lentamente
por faltarles oxígeno.

Como los tantos y buenos pensamientos
cuándo se ahogan, irremediablemente,
al degustar, del encierro, su austeridad estricta,
Y quedan siendo nonatos,
son abortados muchos de los pasos adelante que esperan,
porque los pensamientos no arriban
porque los sentimientos no llegan jamás
a adquirir la consistencia.»

Contemplo las proporciones de mi propio precipicio;
advierto su altura inmensa,
sopeso la presión que podría alcanzarme
y presiento cuanta levedad espera
invisible para hermanarse.
Le cantaré una confesión al espacio que me aguarda
durante el vuelo o la caída.

Me cuestiono ser peso.
Caer, manteniéndome inmóvil,
e impactar con el fuego que desmenuza
hasta llevarnos a visitar
la insignificancia relevante.
O, hasta darme de bruces con aquel espejo
que revirtió su fragilidad para hablarme
con esa dureza irrebatible y cortante…
Que arrastra las máscaras eliminando escondites,
borrando tantas mentiras que son;
soga, guillotina y yugo,
castración impidiéndole ser fecundo
al forjador de sueños que ampara ideales.

Lo contemplo y considero
-en ese precipicio cabe el cielo.
El precipicio tiene lengua y ojos
y dispone de oído
¡él en si mismo es un ser vivo!-

Suelto amarras.
Debo dejarme ir para encontrarme
tras tantas horas y millas perdido.
Me abalanzo,
anhelo conversar con mis alas de pájaro
y picotear la libertad
hasta que ponga un huevo.
Pretendo descubrir las perspectivas que se contemplan
cuándo un ser reconoce sus posibles incontables.

Descarto -decentemente-
Traspaso la dicción elocuente
que rumorea, dubitativa y terrena.
¡Volar puedo!
Volar quisiera -he de creer-
aunque mi pragmatismo se mostrara incapaz
de renegar… de los de aquí, los muchos miedos.
Al saber acerca de los riesgos y la tragedia,
de aquel puñal que suele sujetar
el atrevimiento desmedido.

Convengo en que corresponde el dialogo
-conmigo y con otros,
siempre es verbo fructífero-
pero, hoy me debo solamente al precipicio,
no demando pensamientos ni palabras,
pongo gesto y solicito
que no se detenga la acción.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Por las zarpas de empresarios

por las zarpas de empresariosHace ya unos cuantos años, aprovechando estos tiempos de crisis, los empresarios se pasan por el forro los convenios laborales, mientras los trabajadores, amilanados, no nos atrevemos a reclamar aquellos derechos conseguidos mediante el esfuerzo de generaciones anteriores. No nos atrevemos debido al miedo que sentimos cuándo valoramos la posibilidad de perder nuestro empleo. La angustia y el miedo es real, pues nosotros, como trabajadores asalariados, conocemos acerca de la larga cola de desempleados que esperan inscritos en las listas del paro, personas dispuestas a ocupar nuestro puesto al precio que sea.

Los empresarios abusan, exigen rendimientos excesivos a sus trabajadores, ellos ejecutan despidos improcedentes al ser conocedores del nulo o bajo coste que les representa -la administración asoma benévola para con ellos, diría que hermanada y condescendiente; urde y permite a sabiendas de tantas irregularidades e injusticias que acontecen-
La legislación se modifica continuamente para consentirles maniobras que les beneficien y satisfagan; a los correspondientes mandatarios les conviene tenerlos contentos. Sigue leyendo

Pasto

pasto

Mi lobo aúlla a los vacíos del espacio
esperando respuesta,
le cambia el color a la gran mancha de Júpiter
moldea con sus aullidos los anillos de Saturno
y rellena de peticiones los cráteres de la Luna;
¡pretende un lugar donde encontraros!

Mientras, mi perro olfatea la verdad ineludible
que transita por abajo,
un saco de incertidumbres y un poso de huellas.
Husmea por las calles
registrando bancos llenos de recuerdos,
la oscuridad de los portales
y el metal y la luz de las farolas.

Mi hombre conoce la hierba verde y la amarilla
embelleciendo los prados.
Él sabe que ambas se predisponen para la danza,
que tarde o temprano, nuevamente coincidirán.
Mi hombre, ya conociendo la banalidad y la importancia,
deduce dónde podría estar el equilibrio
y le da el visto bueno al «aquí» y al «más allá».

Y porque de la muerte;
un carrusel variado
¡mezclar la transparencia con la tierra!
ser ficha presta para viajar.
Y porque de la muerte;
gusanos laboriosos, otros huevos de seda,
mariposas disponiendo de unas alas
¡ambientes donde revolotear!

Porque desde la muerte,
tú y tú y tú -que ya marchasteis pero que estáis-
desprendéis vida inagotable esparciéndola como manto,
sobre el universo y dentro de mí.

Tomo un fuerte respiro para decir
¡salve el reposo!
gracias a la suma debida a vosotros
existe la extensión
y los actos se afianzan como versos.

Un día y otro día se persiguen.
Un día tras otro donde recogeros.
Un día continuo en que continúo sabiendo
que permanecéis como son
metidos dentro de mi corazón…
Os contemplo siendo cielo.
Os escucho cuándo el gallo.
Habláis sosteniendo la voz
de un sinfín de hojas, silbando y crujiendo,
de multitud de gotas mansas de lluvia.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Cruzar de puertas

Ella, sola, cerca de una barra, la situada en el linde de la pista de baile; imaginando como sería compartir su fiesta de hoy con un hombre que tuviera las justas proporciones para completarla. Ella, con el corazón voceando «quiero compañía», pero falta de atrevimiento; distante, cobarde y callada.
Él, solo, enardecido, con fuego en los ojos, acogiendo sensaciones y renegando de pulsaciones que equivalieran a carga. Él, disfrutando de la psicodelia generada por un combinado explosivo de sustancias; barajando ensoñaciones que le proporcionaban un seguido de realidades combinativas y alternas. Él, recopilando sensaciones que creía perdidas, jugando a preguntarse cuántos pedazos tenía que reunir para completar su identidad y saber quién era, en qué lugar se encontraba y hasta cuál era su siglo.
Ella y él, coincidieron al hacer un giro sus cabezas, un giro casual y simultáneo que provocó se abrazaran y besasen sus miradas. Ellos, a partir de ese momento, cómplices urdiendo planes de futuro, interlocutores que se insinuaban absteniéndose de palabras.
Ella (Elena), de pie, sorbiendo un trago del combinado que, siéndole servido en un vaso largo y de tubo, aparecía sobrio, se diría que desamparado, al carecer de azucar colorido decorándolo y sin ser alegrado por algún pedacito de fruta. Ella sintió una presencia a sus espaldas y, disimuladamente, dejando el vaso sobre una de las muchas mesas, elevadas, pequeñas y redondas, cuales estaban repartidas por todo el local, aprovechó para mirar y cerciorarse, si su intuición le mentía o era adivina porque acertaba.
Elena pudo comprobar que, a un par de metros, Él (Oliver), reseguía sus curvas estirando levemente su cuello, leía tan absorto la figura de Elena que no pudo percatarse del guiño que ella le lanzó para indicarle que tanta distancia sobraba y que ya era hora de añadir el tacto y sus voces, al orquestar de los ojos que solicitaban ya, desde minutos antes, los sabores húmedos concedidos por la proximidad.
Por fin, Oliver, elevo lo que era fantasía hasta el proposito y la acción, dio dos pasos al frente y puso sus labios a tocar la oreja derecha de Elena, así susurrándole con tono grave y cálido «doncella mía. Paisaje deseado. Tú, que como pasaje presente estoy seguro de que serás gustoso futuro… ¿Tienes colchón y diván para mi corazón, instrucción procaz para mi espíritu y vaina atenta dónde goce mi carne desentendida de la punta y filo y mal de toda espada?».
Elena, ante tal pregunta, cayó en la propia cuenta de su necesidad, posó, delicadamente, una de sus manos sobre la nuca de Oliver y le contesto «Ofrecerme tus primeras palabras y ya pedirme que te responda como trapecista; vienes fuerte y advierto que nada te falta, siento que posees; aire, agua, tierra y fuego… Me incitas a comprobar si eres mi premio y mi santo grial, ese elemento añadido capaz de satisfacer a mi piel y cubrir los vacíos inhóspitos que tengo cuándo sueño. Quiero reconocerte para saber si dispones de la magia suficiente como para restaurar mis entrañas y recuperar la savia que extravié durante el camino. No sé si tengo lo que me pides, pero, si estoy segura de que me atrevo contigo».
En esta hora el silencio es tan grato, irresistible y comunicativo que vence a los muchos decibelios. Un lazo abierto advierte que la caja portaba un regalo. Y un duende se despierta para abrir el día y pronunciar el cierre de la noche.

Soñar de ambidiestro

soñar de ambidiestroLa importancia de aprender a escuchar
-eludiendo ser corto de oído-
como la de hablar,
sin comerle la lengua a otros.
Tanta, como la de acertar a decir que Sí
o saber decir que No
escogiendo cada una de dichas sílabas
como camino oportuno.
Debido a tales aciertos:
Crezco y me posiciono donde deseo.
Soy rebelde pero paciente.
Procuro ser responsable,
tener un hacer consecuente con lo que quiero.
Consigo una selección que mejora mis métodos
y amplia mis dotes comunicativas.
Advierto trabalenguas y descifro mensajes.
Logro alternar diseños y amenizo con música
lo mucho que hay de infructuoso
asomando repetidamente constante.

Siendo alumnos o como maestros
somos parte de la enseñanza
¡decidiendo!
la materia y la acción
y el sueño y la alerta,
el violín o el trombón
y la voz o el silbido,
la caricia o el golpe
y la nana o el grito,
y la mano extendida
o la mente demente
que utilizando un dedo, 
cruel, aprieta un gatillo. 
Somos seres ¡decidiendo!
la consistencia y la carga
el descuido y la incertidumbre
y los bailes y sonidos.

Escogemos;
un vivir u otro
-indagamos semejanzas y contrariedades
inundados por cada lugar y situación
y por la algarabía de personajes-
Escogemos ¡siempre!
aunque amainara un soplo claro,
vigoroso y placentero,
o embistieran; descompuestos,
enmarañados y tormentosos e intransigentes,
¡inevitables!, los instantes,
impregnando la carne hasta los mismos huesos
o metiéndose, hondos y dentro… muy dentro del pecho.

Debido a tales aciertos
cabe llegar al conocimiento
tanto de uno como del resto.
Hasta cazar el estado consciente
capaz de reconocer
la extraordinaria validez que se esconde
tras la atención prestada
y tras la negación o la afirmación contundente.

Cuántas son las herramientas sujetas a nosotros, 
que quedan, quedan, quedan,
poco o nada o mal usadas,
colgadas de un mandil o dentro de un baúl,
o recogidas en el olvido de una memoria
cuándo es trastero.

Quiero hallarlas.
Tengo fervor por descubrirlas.
Deseo utilizarlas con sabiduría,
pues…
siento devoción por ser
fiel sirviente del barro,
buen alfarero.

318-omu G.S. (bcn. 2015)