Casi desnudo -simplemente vestido con la luz que amadrina a esta media tarde-
Recorro el pasillo, descalzo. Cruzo la puerta y quedándome a un solo paso, ya traspasado el umbral, puedo contemplar como una fuente de placer secuestra la frialdad de la estancia para proclamar que merece la pena extraviarse dentro de los juegos variados de la piel y la carne.
Contemplo como tus dedos puntean y van deslizándose pausadamente desde tu ombligo hacia arriba, hasta saber que ya se encuentran en el punto exacto donde pueden pellizcar tus crestas sonrosadas (siento el calor en mi pecho, como mis latidos pierden su compás habitual y algunas de mis medidas cambian de imprevisto desconociendo la paciencia).
Te miro. Te veo disfrutar y es cuando soy envuelto por un halo conformado con norias, montañas rusas y tíos vivos.
Presumo de intuir como rebuscas una gota de sangre y presiento que para nada te apena la humanidad complaciente. Buscas esa gota mordiendo tus labios y cambias de ellos su tono igual que aceleras sus pliegues. La buscas, mientras tus piernas, con sus rodillas juntas -diría que casadas- se muestran modelicamente cruzadas, moviéndose sujetas al arte de la sensualidad incitante le procuran agradable fricción a tus pétalos secretos y a tu semilla. (Te sé preparando el jugo que… o bien beberá mi sexo o adornará con figuras insospechadas nuestra cama).
Mirarte satisfecho y verte complacida, atendiendo a un solitario capaz de transformarse en una partida de dos exenta de disgustos y de riñas. Te entiendo desentendida del rubor y la vergüenza. Te observo deseosa apretando la botonera y desarmando la palanca del freno de ese ascensor gratuito que ha de llevarte directa hasta la cumbre.
Contemplar… como te escurres sobre aquella seda sirviente y suave que al recoger todos los lados del juego afirma que nunca se arruga.
Me encanta presenciar como te descuidas, ligera, hasta conseguir perder las razones coherentes y las virulentas dentro de un sinfín de movimientos expresos para la ocasión. Tu cuerpo define el placer, es poseedor de él y lo deletrea hasta desacreditar entre espasmos definitorios los tantos nombres y títulos que ajetrean la memoria bajo el peso de los años. Tu cuerpo resuelve un dilema cuando evidencia que significa en realidad «vida conjugando vida» y es entonces que conoces y conozco cuales son las tablas que veneramos hasta el final de nuestros respectivos libros, esas donde está claramente escrito la desaprobación de los arquetipos y donde se le da el visto bueno a los tantos pecados que esperan siendo divinos.
Yo, de pie, tú estirada y de costado, regalándome una mirada y una sonrisa; sabiendo que cuando queramos disponemos de una lima para serrar las jaulas y quitar de nuestro paso trabas y rejas.
Que menos que decirnos «besos siempre» y «mejor ahora que luego».
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Apuntes de amor (XXI)
Que bueno que es
pasarme la noche a tu lado
ya deshojados los pétalos de una y cien margaritas.
Mostrarnos indisciplinados.
Sorber nuestro ron
y encontrar que éste sabe
a gloria
a cava
y a tequila.
Tan bueno es, como para cuando no estás…
gozar la ausencia
de significados y nombres,
de circunstancias y lugar
para recordar tu voz repitiendo una vocal,
y tu cuerpo sonriente y mojado.
Que bueno que es el tiempo
en que, como cromos sobre un álbum,
repasamos la suerte de estar pegados
dándole la espalda a las bambalinas.
Padeciendo de un encantamiento.
Fieles al privilegio
de buscar juntos la salvación.
318-omu G.S. (bcn. 2015)
Por detrás
Sé acerca del tesoro
que guardas bajo llave y contraseña.
Acerca de aquel sentir
que saluda a mis apetencias
desposado con el origen,
bañándome con olores;
placenteros y nativos.
***
Acalorada.
Apetitosa hasta repetir.
Escasa de ropa… pinzas la colada
leyendo el balanceo
de las cuerdas del tendedero.
Tu espalda decide dialogar conmigo
mientras tus caderas y cintura
se sientan -para quedarse- sobre mis ojos.
La luz labra camino; inunda
escogiendo tu piel como cobijo.
Tal brillo dispuesto en ésta
-piel versada en dar calor-
que sopla y sopla burbujas
avivando mi imaginación.
Resulta imposible
recuperar la libertad de mi mirada;
goza atrapada,
goza refugiada en tus curvas
y sin escape posible.
Intuyo la sima
y propiamente exclama
« soy, para los hombres ¡divinidad! »
A contraluz
queda resaltada tu silueta,
ella susurra, provocativa,
y la sensualidad que cabe en tu dorso
cita al onirismo para que converse con la realidad.
Aproximándome… la luz es maestra
delimitando con exactitud
donde se encuentra el circuito correcto
que mis dedos deben recorrer.
Escasa de ropa.
Brotes de vida contemplo
ante este apunte exuberante y sexual.
Con el respiro agitado,
te beso la espalda y deletreo las nalgas,
acaricio tus hombros con lentitud
y mi lengua recorre tu cuello
sin querer tocarte,
respiro en tu oído y descuento léxico.
Compruebo que existe un fuego incandescente
capaz de acercarme a conversar
-a un mismo tiempo-
con la tentación y la espiritualidad…
tú dispones de él.
318-omu G.S. (bcn. 2015)
Apuntes de amor (XX)
«Nadie nombre su fin,
ni cite a los que, confundiéndolo,
lo trataron de ilusorio o de caduco.»
Siempre es reconfortante saber
que guardas para mí…
mil besos redondos
y un te quiero viajero tienes;
recogidos,
cuidado,
prestos para ser entregados
desde tu infinito femenino:
pálpitos de un corazón
que ganándole un pulso al tarde
supo despertar.
No sé como lo hice
pero mi mañana cabe dentro de este hoy
rebosante de ganancias y juguetes.
No me preocupan los espejos ni el tic-tac
porque reconocí tu señal como motivo.
318-omu G.S. (bcn. 2015)
Geología geométrica
Por un compás que traza placer (titulo compás a tu presencia),
circulo transfiriendo círculos imaginativos .
Olvidado de rodeos
salto directo a comerme tus triángulos,
sorber tus esferas y cuadrados
y descifrar tus hexágonos y rombos,
me alimento de todas las figuras
que alberga tu redondez,
de cada cuadro y perspectiva
que guardas -bajo llave íntima-
dentro del baúl de tus adentros. Sigue leyendo
Ojos
Enamorado de cualquier forma,
ya viéndolas desde una atalaya,
contemplándolas de frente
o disfrutándolas de perfil.
Enamorado
de la polifonía actual que ellas sustentan,
y también, como vidente, de su porvenir.
Enamorado del existir
adosado al haz rectilíneo e inmutable
y de la gracia curva que sisea respondona.
Enamorado de su ser cuando está volador,
de su exquisita plástica natatoria
y de la serenidad que albergan bajo un yo
cordialmente estoico.
Enamorado de la transformación
que les corresponderá y con la que crecerán.
Cada forma me ofrece y baraja
el propio mercurio que constituye un termómetro
cual me concede fiebre y vibraciones,
reflexión y pulso.
Sujeto el orden humano -casi inevitable-
de la graduación visual
-ya me gratifique o diérame holocausto-
jamás renuncio a esa lectura lumínica
que inunda de electricidad y fantasía
la personalidad de un corazón
y le regala ideas al mismo cerebro.
Soy devoto de la orden del mirar.
Paseo dentro del erotismo de un bosque
hecho con formas variadas.
Disfruto siendo adicto fiel
del impulso ocular imprevisto,
que me espera y empuja y excita,
para darme ingenio y orgasmo
como amantes y musas.
318-omu G.S. (bcn. 2015)
Uno, dos y tres
(1)
-Llama(da), potro en camino-
El hambre y la sed de los cuerpos
convienen en ser llama encendida.
Uno más uno…
Dos retozan unidos
con sendos pezones tensos
y un miembro con su carácter erguido
abanderando a la piel deshuesada.
Uno y dos.
Toc, toc, toc… recibimiento.
Dos.
Bravura y suavidad.
Oleaje penetrante y perfumado.
Dos,
asidos al presente que no requiere de demandas. Sigue leyendo
Promesa de pieles
Aprieta mis nalgas con tus piernas.
Tutéame.
Golpéame el pecho.
Abraza la testosterona que desbordo.
Acaricia mi nuca y huéllame la cabeza.
Afinemos conjuntados nuestros timbres.
Desatemos los nudos complicados
que entorpecen los respiros
y encartonan el alma y los pulmones
estrangulando tantas ideas
y restándole voz clara al cuello.
Muérdeme ambos lóbulos.
Señala tu paso
¡registra!
sea evidente tu rastro
al reseguir la saliva.
Son deliciosos los jardines,
de tu palacio, virgen, mujer y ninfa.
Dale marcas.
Tatúala a base de instinto.
Dibuja. Mapea
a fuerza de arañazos mi espalda
e indícame el horizonte;
sírveme de guía.
Convierte en jadeos el silencio.
Cuéntame con gemidos.
Es hora de apartar
y renunciar de los diccionarios;
haz absurda la lógica y haz antiguo el sentido
de cualquier razón o palabra;
acude la verdad primaria
para marcar su obsolescencia.
Suéltate el pelo y cabalga,
sé amazona y sé yegua,
entrégale a mi tela tu trama.
Disfruta del pálpito acelerado.
De los olores con sal
y también afrutados.
Del sabor caluroso y a pieles.
Del roce que te lleva a subir escalones
y del himno adosado
al frenesí complaciente.
Preséntate vital y tierna.
Sé loba impúdica
entre apuntes decentes.
Acude con tus movimientos
para rebatir el significado de las guerras
y concederle, al amor,
un lugar preferente en la tabla.
Desdobla placeres
que estaban guardados en viejos cajones.
Incrementa ilusiones
y que aletee primando la esperanza
¡ pulso y vida !
Me adentro (despacio. De a poco)
descubro rincones embriagantes,
volcanes por explosionar
y tesoros que sobrepasan con creces
el valor de los diamantes tallados
y el oro con sus mil caras.
Me permites.
Tomas y te entregas.
Gozas en extremo
al sentir que cazas,
cuando te regalo mi presa…
Cual juguetea
tanto con suave fricción (paño de seda)
como con el duro embiste
de marfílea memoria;
te arrodillas ante esa combinación penetrante
que desentraña fieros trabalenguas
mientras al edén te transporta.
(Pendula la manzana y sisea la serpiente,
ambas hablan prescindiendo de tabús
y fuera de prohibiciones,
sin complejos ni manías)
Ya alcanzas el estallido sublime
portador de aquel sudor agradecido
que viene acompañado de inmejorables elixires.
De brotes maduros cuales humedecen
sendos sexos y entrepiernas.
Que avivan al legionario extraviado y moribundo
y asesinan al tiempo contestatario
con su luminosidad despiadada.
Que deletrean ambientes únicos
al decorar con acierto los espacios
e inclusive cantar, teniendo alma,
una romántica balada.
Ya mojan, delatando el trajín,
breves sustancias afrodisiacas.
Tras concebirse la electricidad
en suelo y cama;
usándose el punto y la coma,
la exclamación y el acento,
un par de paréntesis,
y, como no, alguna raya.
Quedando como digna impronta una señal,
para envidia una evidencia…
Unos cuantos corazones líquidos
sobre un par de cojines y nuestras sábanas.
318-omu G.S. (bcn. 2014)
Mi pollo al curry
*3/4 kilo de pechugas de pollo
*3 o 4 cebollas grandes
*3 manzanas (uso la «golden» al gustarme su punto de acidez)
*250 gr. de nata líquida
*Aceite de oliva. Sal y Curry
-PREPARACIÓN-
En mi caso opto por elaborarlo en un Wok y acompañarme de una sartén para dorar el pollo antes de incorporarlo al resto de alimentos del plato, aunque esto va a preferencia del cocinero (una cazuela algo grande podría servirnos).
En primer lugar, malcortar las cebollas (partirlas en cuatro trozos), los pedazos, por la cocción misma se irán deshaciendo, echarlas dentro del recipiente en el cual ya habremos puesto dos dedos de aceite de oliva (una gran medicina natural).
En una sartén aparte, con su consiguiente aceite, poner a dorar las pechugas de pollo, las cuales, previamente, hemos cortado en tacos de 3 cms. aprox., tenemos que procurar que queden bien doraditas, al punto de su exterior mostrársenos crujiente.
Al percibir que las cebollas ya han tomado algo de color, incorporarle al recipiente elegido, las manzanas que con anterioridad cortamos en tacos algo más pequeños que los del pollo. En cuestión de unos quince o veinte minutos, a fuego bajo y con el recipiente tapado, veremos como se reblandecen, encontrándose la cebolla y la manzana en el momento óptimo para añadirles el pollo ya salteado en la susodicha sartén.
Una vez conjuntados; el pollo, la cebolla y la manzana, espolvorear sobre los alimentos una cucharada sopera colmada de Curry e incorporando la mitad de la nata líquida remover ligeramente, en un par o tres de minutos (cuando alcance de nuevo un mínimo hervor), acabar de poner la otra mitad de nata que nos quedaba pendiente. Sólo cinco minutos nos faltarán para tener el plato terminado.
En mi caso suelo acompañar dicho pollo con un poco de arroz blanco (tengo debilidad por el Basmati), o también, en ocasiones, con un poquito de pasta (spaguetti o tallarines).
Según me tienen dicho los comensales que van apareciendo por casa, este pollo queda para chuparse los dedos, gusta y repiten.
Con dedicación amorosa, la cocina sabe a esa gloria terrena que, por fortuna, todavía hoy, algunos tenemos al alcance… Mañana Dios dirá.
Bb
En mi hogar vive un duende
que al comer sus papillas
utiliza el babero
y al mascar el chupete
caza pronto los sueños.
Mis jornadas se llenan
con la inmensa fortuna
que me mira vital
mientras lustra los suelos,
que usa pies y rodillas
y los pies y sus manos
cuando avanza en gateo.
Aunque muerda mi brazo
o estirase mi pelo,
no me daña, él me sana,
orquestando una magia
que a tantos mundos vacïos
los convierte en completos.
Huelo cerca esa gracia
de la gloria nacida
que alimenta mi casa
y fue soplo del cielo,
cual, risueña, regala,
la fragancia traviesa
y el amor inocente
que por siempre es eterno.
318-omu G.S. (bcn.2014)

