Esclavos inconscientes (R)

26082011513


«Apostamos por malgastar; idolatramos vacuas tendencias

aferrados a la desmesura.

Consumimos angustia por voluntad de otros,

parece no importarnos que la sangre bañe las calles

y que tras el degüello de tantos inocentes

las pelotas que nos dan juego, sean sus cabezas»

Los valores más esenciales nos pasan inadvertidos,
quizás los momificamos siendo respuesta y solución a esta debacle.

 

La humanidad clama por luchas y guerras,
(aunque dice que las detesta,
sus ansias las estiman).


Me apena ver deambular a tanto difunto

dentro de un mar repleto de vida.

Vida que inagotable renace.
Vida que espera.

318-omu G.S. (Bcn.)

Instintos indicativos (R)

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Me siento encandilado por el braille de tu piel:

delicada expresión de la materia.

Mi ruego solicita tener su proximidad,

la de tus ganas y epidermis.

 

Pido:

Fundirme por entero, con todos los jarabes

que derrama tu ser,

jarabes que sanan aún sin proponérselo.

Al poseer, tu persona, un lenguaje pleno,

plagado de blancos encantamientos.

 

Sigo…

sigo probándote…

consigo empaparme… de ti por entero.

Con este ritual

asciendo hasta el nacimiento.

 

Te persigo hasta un extremo

donde estrechándose los cuerpos,

siemmpre viene, siemmpre cabe…

derretirse en el apriete;

derretirse y renacer.

 

Y se desmorona el barro reseco.

Se pulen asperezas, se raspan las escamas.

Cuarenta grados se desperezan y prenden,

los antes, helados ambientes.

¡Ahora sí!, soy capaz de llegar a advertir;

como un ambiente es untado, a la par,

por el sabor a pasión

y el de la virginidad.

 

Me cautivas.

Cuando inspirada,

a mi lado cultivas,

deliciosos postres,

(con sabor a mañana

y no a un vencido ayer).

 

A las ácidas naranjas

las deleítas con miel,

y extraes la combinación perfecta,

Sé que todavía reservas

el frescor de la hierbabuena,

(seguro habrá un después).

 

El futuro está cerca; el nuestro.

Derrites sabor a hogar…

Resopla la cafetera

y remuevo este azucarado

amor con mi cuchara.

Veo la mantequilla resbalar

sobre el tricolor de la tostada.

 

Mordemos a una vez los dos;

y este bocado demente,

y a la vez, cordial y sensato,

llegará a valer más allá de los ochenta.

 

Con cada pisada nuestra,

rezuma un goteo…

y de elixires se sacian mis espacios,

donándome un éxtasis,

flotabilidad, ¡el nirvana!,

y la sensualidad apunta hacia la cúspide,

e innova, crea movimientos.

 

Sin estilismos

se puntean detalles,

(dignos por naturaleza).

 

Los dedos,

mis manos,

tus pies,

pincelan y absorben,

dibujan remedios

para el cuerpo y los aires.

Juntos, volcamos aquellos sentimientos

que le valdrían a museos;

¡obras repletas de arte!.

 

Se deletrea un inmenso imaginario;

góticas curvaturas

y esmerados lineales,

Finalizamos los crepúsculos

con un baile de credulidad inmortal

aún sabiéndonos mortales.

 

«La percusión: a corazonadas;

repiquetea, llena la estancia

y humedece las sábanas.»

 

La vereda nos cobija, pero se estrecha

entre acantilados confortables,

entre los cojines, cuales conforman;

una alameda.

Almohadones desgarbados;

convergen en un altar en cual me caso.

En este santuario sagrado

se escalonan las velas,

y los números y los nombres

pierden su esencia.

 

Auguro, un para siempre de desnudez.

Me apuro a desmentir a las distancias,

para sentirme unido,

más que cerca y pegado.

 

Los extras cercanos:

son labios sedientos,

que carnosos me esperan.

Cazadores de la tuya saliva,

de la voz de tu lengua.

 

Espontáneo: el ritual,

deja perplejo hasta al asombro;

frota el firmamento.

Toca el edén,

el genio de nuestras lámparas.

 

Las fibras se relajan;

cuando cumplidos están los deseos.

La demanda queda en pausa

y la deuda la arrastra el viento.

 

«Soy hombre, y, a tu lado marcho completo.

Soy un hombre que perdió la razón,

y al hacerlo… encontré la respuesta

para muchos misterios.»

 

Maestros somos, y alumnos,

en esta ceremonia.

Renueva el aire; el placer con su batuta.

Chispean, cual grata llovizna,

desde el extasis;

valses y sinfonías,

adagios y oberturas;

los sentidos se abren.

Desmenuzan, el do, y el re y el la;

los acordes.

Persiguen los gemidos

la taquicárdica lectura,

que aposentada sobre un fluctuante atril,

tiene puntos de locura.

 

La intuición ya me lo dijo,

-cuando te acerques,

sé decidido,

no sopeses ningún miedo,

no dispongas de mesura.

Así lo hice, y… ¡acerté!.

 

 

Lociones y cremas:

frenesí tocado por la suavidad.

La pasión, (enamorada),

novela la noche.

Le otorga el sol, ¡la luz!,

hasta que, cortés,

el alba susurre

exclamando ya el día.

Y el día transcurre,

prolonga la poética,

le regala estrellas,

deseos al cielo,

cometas y estrellas

que danzan al son

del amor cuando brillan.

 

 

Tus brillantes mechones,

desmantelan el sudor de mi piel;

mientras la erizan.

Son pinceles escribientes,

suavemente lustrosos,

que revolotean por mis adentros,

y cercenan mis miedos

cuando me prenden con sus cosquillas.

 

Somos merecedores,

de embriagarnos

y pendular ingrávidos

más allá de la tierra.

De estremecernos en la libertad,

abatiendo las alarmas

que subyugan a los tiempos.

 

… cerca de la vida.

… lejos de las guerras.

 

318-omu G.S. (Bcn.)

Separadamente juntos

audio http://youtu.be/MqoANESQ4cQ

ulls

Voluminosos,
reclaman ser probados.
Se hinchan carnosos al sorberlos;
renazco al degustarlos.
Llamativos, atrayentes
cual neón anunciando.
Imantan, arrastran
mecen y portean.
Me place destilarme en ellos;
son vendaval, son vapor,
son carbón esponjoso,
líquido en humo.
Son la fibra y la máquina,
potencian para que crucemos juntos,
riberas, tundras y estepas.

Relamiéndose, los sonrosados,
atrapan al vuelo miradas.
El anciano es niño, rejuvenece,
su sangre, con este rocío, hierve.
Y en su bolsillo, un pañuelo
hechizado por el carmín,
es prenda avisando como señuelo,
esparciendo en el aire
sabores a azahar, tu aliento.

Me decido… saco el boleto,
bordeo el carrusel arriesgado de tu «rusa».
Me desato saciado por tu jugo,
éste es néctar sabroso cual se esparce
untando mis labios. Presentándote,
ofreces ese único cáliz traslúcido.

Impregnas en el contacto
humedades de sal
de arena, de yodo
de olivas aceitadas
de ballenas, de estrellas
de un sendero de nácar
meciéndose sobre la mar,
ofreciendo calma y reposo.

Los tuyos son tan indulgentes:
consienten, permiten;
son cantos pulidos
rodados, sin astillas
omnipresentes.
Fraguan, decididos,
la verja por la que trepo;
me permiten resbalar
sosteniendo ciento y un besos;
por ti y en ellos
confieso que al elevarme te llevo.

Siendo luna… son marea;
al frotar palideces
las torna intensas,
subidas de encarnados.
Con su goloso tacto
crecen efluvios
—una rana croa en la charca
y principes aletargados se desperezan.

Los delimitas con la punta de tu lengua,
perfilas su contorno pincelando;
la tanto inocente como pérfida lascivia
suelta el liguero, baja las medias.
Tientan, seducen, estremecen
al hambre de la mujer y a la del hombre.
Es sutil el vaivén sedoso de tus rugosos.

Tu talismán sensual
macera entre guindas
con orujo a los ideales.
Erizas mi piel, la lavas;
calientas, carbonizas
extiendes y me comprimes.
Inhalan, suspiran y expiran
mis pulmones al besarte.
Extraes mis notas de acordeón
transfiguras los retratos,
los que estuvieron y los que estarán.

Bésame; y al besarme
permite a mis cavidades
que se empapen y recojan,
que atesoren en cofres
los efluvios por ti en mí incrustados.
A esta grata emoción la quiero como equipaje.

La pasión, como formol,
registra, memoriza
sana heridas.
Esta pasión: mi posesión sin etapas,
vale como punto de recogida
y también de partida.
Si con amplitud me los entregas
ausentada de vergüenzas
suelta las amarras,
quiero entregarte la vitalidad
desatada, para nada contenida.
Renuevan, éstos, al manantial:
Tus labios son árbol, son vida.

318-omu G.S. (Bcn.)

Inesperado

Quiero sumergirme contigo
(lo sabes)
tanto en el final que se adereza
(con cerveza, laurel, romero y tomillo)
como en un principio sin vestigios.
(sin años de cultura, sin discos duros que lo guarden)
A tu lado penetrar visibles aúreas,
(amarillas, verdes, naranjas, violetas, encarnadas….tonos crecidos que nunca se

apagan…electrizantes.)
cada uno de los latidos del día.
(sincronizados, acompasados)

Inundarnos por las escupidas fosforescencias
(suenan y nos pellizcan, en carrera, los efluvios deslizados)
de rios tornasolados, sin paredes, en el sigilo de la noche.
(lluvia que cae, en el techo de la capilla pintado el diluvio)

Contigo, atrapar serpientes
(con los dientes)
y ayudados por sus cascabeles….
(con alborozo saludan espléndidas las palmas)
cantar, danzar, gozar,
(mirar, tocar, besar, acariciar)
estampar paisajes,
(imponentes glaciares helados, acunados en el azul opaco del atardecer)
patinar por renovadas delicias,
(entro en la pasteleria, compro la mejor de las meriendas y en la hierba comemos, la paladeamos; somos seres frágiles que palpitan)
capaces de esculpir retoños.
(agradables olores empapando nuestro hogar)

Y de nuevo empezar,
(1…..1…..1…..1…..1…)
desatarte los nudos,
(ochos, nueves, ases de guía….pescadores y escaladores)
sacarte a bocados la ropa,
(vaya que si lo mereces!!!)
abrocharte las que andan;
(como a ti te gusta)
y sin solicitarse…aullan los gemidos,
(envidia para los vecinos)
vuelan las onomatopeyas,
(contando más que frases enteras)
ni rozan de lejos la inmoralidad,
(ni un insulto, ni un grito en el pasaje)
solo son vahos, alientos,
(pasamos la yema por los cristales despidiendo diferencias, nombres…nos mecemos entre destellos)
ocupados, incapaces de elaborar,
(hacen las ganas sin gandulear)
no mencionamos ni una sola palabra.
(combinamos excitadas relajaciones)
Busco los vertices cercanos a ti…
(y soy un ángulo al que has dado redondez)

«-hasta el tungsteno y el vanadio se han doblado. Encubriendo misteriosamente los paréntesis, en voz baja, entre susurros, al oido, te lo cuento»

Equilibrándonos

Me invade la tristeza
al verte perdido,
sumido en un letargo pasivo.
Rendido a verbos mudos;
nulos tus actos.
No simulas,
envejeces sin interpretar.
Sin cesar
no cejan de blandirse sobre ti
milicias quejosas,
estruendosas penas.

Eres y has sido:
justo embajador
rico en el amor
pregonero
trovador

señor exento de traje y de corbata
todo, menos perdedor.

Me lastima…
el verte ahora negativo
cabizbajo
compungido
apesadumbrado
inerte, opaco, estéril
sordo y ciego
ante vistosas musicalidades,
ante clásicas bellezas
rociadas como pastel,
cual se reparte por los paisajes.

Tú, que apercibistes intermitencias
luces,
a la gravedad suculenta.
Tú, que moviste con tus dedos
el epicentro del universo
(aun sin quererlo ni pretenderlo).
Un universo, a su vez,
plagado, repleto

de pequeñas obras valiosas

que evadiéndose de opulencias

se muestran hermosas, 

son antología de grandeza.
Tú, que ayer viste y sentiste
el amasar dando costado
a la levadura y a la harina.
Tú, que adornaste y vestiste
liberando encierros y nebulosas.
Tú, que barajaste los centros
descomprimiendo los vibrados de éstos:
Los humanos, los energéticos, los físicos
los espirituales y psíquicos
por los que, inevitablemente,
pululan las especies,
por los que descalzos
y desnudos se transita.

Es evidente…
a los tambores ya no respondes,
ni a los mensajes positivos
ni a correos tan importantes
como personales e incitantes.
¿Serán acaso males de ojo
zurciendo sobre trescientas
de tus anaranjadas lunas
eslabones encadenantes?.
Sé… Te atraparon las brumas
los fantasmas,
se descorcharon los vacíos
sumiéndote en el hastío,
¡anulandote!
¡mermando tus fuerzas!
convirtiendo a las carnes en huesos
y a los músculos en alambres espartanos;
desintegrando palmeras
pozos, estanques, oasis,
hasta vetándole arenas al desierto.

El océano se inundó de llanto
hundiendo a las cumbres en los abismos;
ahogadas, las temperaturas se desvanecieron,
renegaron de fecundar esta tierra,
se desvencijó la conjunción
de la lava, la uva perdió los sarmientos.

Amigo, te busco…
Y estás más que nunca alejado
de aquel yo decidido,
del arquitecto osado shakesperiano
merecedor del ser, estoy y existo.
Estás abatido, derrotado;
eres tensión presa de lipotimia,
ya no te saludan las alquímias.
Estás trémulo:
Eres hipotermia.
Eres iceberg fraguado en la sal.
Eres poro cerrado y seco.
Eres yodo.
Eres sustancia infectada,
clorhídrica.

Fuiste yegua.
Un octavo en la mar.
Aleta.
Pulmón
branquias y espinas.
Ahora…
ya te deshaces
componiendo reflejos azules
(pero sin cielo)
deshauciados por el agua,
por las celestes y marítimas transparencias.

Sé que estás donde estás
al darte tanta tristeza
las polaridades sujetas
a densidades obsoletas.
Radicales patrulleras
ladronas, maleantes, asesinas.
Densidades pesadas coronadas
con una egoísta avaricia
llena de injuriosa codicia,
que torna paralíticas,
tetrapléjicas, complejas,
a aquellas globalidades
exhimidas de fronteras.

Ante esto,
(razón suficiente)
resuelvo abrir mi pecho
usar la sierra
astillar un pedazo de mis entrañas,
del espíritu
que mantiene latiendo a mi corazón…
e insertártelo, amigo.
Opto, por mutilar a mi vanidad,
por dejar atras antiguas rencillas
y extraer de lo hondo la suficiente honestidad,
como para juntos remodelar
a esa vitalidad surgida
al unir la leche de nuestras arcillas.

… ¡Dame la mano y moldeemos!