Tots són vestits de taula / Todos son vestidos de mesa

(I)

Tan delicada i elegant;
com el so ampli i harmoniós;
com una fràgil i tallada,
neta i transparent,
alta copa de cristall.

Tan forta com les onades;
quines dibuixen, (persistents i d’a-poc),
qualsevol mena de roca de les costes;
el imponent i vertiginós penya-segat.

Tan sencera que,
quan ella esbrina els camins
no desestima,
no deserta de valuoses arrels o fonaments.
Acarona amb el seu cos i tota l’ànima
als sentiments preuats i a tants motius,
portant-los ben guardats,
tots ells ben posats… dins de la butxaca.

Tan suau com un despertar;
que encara embolicat entre somnis,
ens indica i demana
posar-nos en peu,
començar a caminar.

Tan dolça, tan dolça;
com la fresca veu de la mainada.
Com l’infant quan avança
estret al pas inexpert.
Com l’infant,
quan aprofitant l’atreviment que esdevé
al costat dels seus anys,
trepitja i travessa un munt de descobriments,
i neix i reneix
deixant a la mort de banda.

Ella: tan delicada i elegant.
Ella: tan forta,
tan sencera, tan suau i tan dolça;
com aquesta vida mateixa
que juganera ens envolta.

(II)

No em va demanar permís
a l’hora de ser la llum dels meus dies.
No em va demanar permís per estimar-me…
i bojament em va estimar.
Tampoc em va demanar permís per deslligar-se,
però, de sobte,
un matí ja no estava,
buida i torta va quedar la casa,
tipa de silenci!,
doncs, ella, se’n va anar.

(III)

Mai queda conclòs un amor,
si és que aquest va créixer;
humanament sensitiu,
ofert amb les mans obertes,
amb les mans omplertes, de veritat.

No entén de temps ni de distancies,
perdura i s’estén, mai s’acaba.
Aquest amor és amor i viu a la vora de l’etern,
més enllà del cos dels homes es perllonga.

Només creua amb la seva dansa
un ball de formes,
per afegir al seu mirar
un inaudit ventall de moviments,
així per sempre existint;
lúcid i despert,
nou i lluent,
àgil i canviant.

318-omu G.S. (Bcn-2013)

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(castellano)


(I)

Tan delicada y elegante;
como el sonido amplio y armonioso;
como una frágil y tallada,
limpia y transparente,
alta copa de cristal.

Tan fuerte como las olas;
cuáles dibujan, (persistentes y de a poco),
cualquier tipo de roca de las costas;
el imponente y vertiginoso acantilado.

Tan entera que,
cuando ella averigua los caminos
no desestima,
no deserta de valiosas raíces o fundamentos.
Mima con su cuerpo y todo el alma
a los sentimientos preciados y a tantos motivos,
llevándolos muy guardados,
todos ellos bien puestos… dentro del bolsillo.

Tan suave como un despertar;
que todavía envuelto entre sueños,
nos indica y pide
ponernos en pie,
empezar a andar.

Tan dulce, tan dulce;
como la fresca voz de la chiquillería.
Como el niño cuando avanza
estrechado al paso inexperto.
Como el niño,
cuando aprovechando el atrevimiento que acontece
junto a sus años,
pisa y atraviesa un montón de descubrimientos,
y nace y renace
dejando a la muerte de lado.

Ella: tan delicada y elegante.
Ella: tan fuerte,
tan entera, tan suave y tan dulce;
como esta vida misma
que juguetona nos rodea.

(II)

No me pidió permiso
a la hora de ser la luz de mis días.
No me pidió permiso para amarme…
y locamente me amó.
Tampoco me pidió permiso para desatarse,
pero, de repente,
una mañana ya no estaba,
vacía y torcida quedó la casa,
¡harta de silencio!,
pues, ella, se marchó.

(III)

Nunca queda concluido un amor,
si es que este creció;
humanamente sensitivo,
ofrecido con las manos abiertas,
con las manos colmadas, de verdad.

No entiende de tiempo ni de distancias,
perdura y se extiende, nunca se acaba.
Este amor es amor y vive al lado de lo eterno,
más allá del cuerpo de los hombres se prolonga.

Sólo cruza con su danza
un baile de formas,
para añadir a su mirar
un inaudito abanico de movimientos,
así por siempre existiendo;
lúcido y despierto,
nuevo y reluciente,
ágil y cambiante.

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Sellado con tu amor (ovillejos)

 

Espontáneo en el cesto:

su gesto;

el cual escojo se integre

alegre,

en este otoño o invierno

tan tierno.

Quiero sea sempiterno

y espolvoree semillas,

al río y ambas orillas,

su gesto alegre tan tierno.

 

 

Por ojos, virtud profunda

me inunda.

Llenando de inmensa calma

el alma,

al penetrar con pericia

caricia.

Cuando ausente de codicia,

tu mirar roza el embrujo

y atrapándome su influjo,

me inunda el alma caricia.

 

 

Es cada instante a tu lado:

preciado;

y razón harta de peso

es beso,

cual quita de labios hiel

con miel.

Dulzura guarda tu piel,

la misma que unta mi boca,

y dice mientras me toca,

-preciado es beso con miel-.

318-omu G.S. (bcn-2011)

Sopa de tiempos

El pasado suena tan lejano como tardío…
pero sustenta un potente eco que,
haciéndonos entender,
resguarda la mayor de las sabidurías
mientras en nosotros pervive.
El futuro queda siendo un anhelo incierto;
una pluma de ave en la cuerda floja;
como un equilibrio del tiempo y pronta revolución.
Y siempre es el presente un beso espacial
que cae sobre todos.
La alianza que perdura.
El resplandor vigente de una joya;
cual supera al terco imaginario
dada la inquebrantable consistencia de su valor.

Y una vida sólo es la simple cadena en que se unen
todos los citados pasados y futuros como presente,
siendo argolla que enlaza cada eslabón.

318-omu G.S. (Bcn-2013)

-vueltas de tuerca-

Piezas de puzle

piezas de puzle

Y así es como consiguen quedar por completo en el olvido

las faltas que vistieron otras horas;

del humeante tren y las estaciones: los retrasos.

 

(I)

 

Porque te soñé;

como se sueñan, (antes de llegar),

las anheladas vacaciones de un verano.

Verano que posa sus gentiles carmines sobre nuestros cuerpos,

e incita al suculento delito de desnudarnos.

 

Porque te idealicé.

Pero, solamente hasta el justo punto donde se encuentra

la perfecta imperfección,

cual es inevitable adobo en presencia humana.

 

Y hasta me enamoro.

(Sorbo de la dichosa química

que desbanca al tiempo y a cualquier razón).

Y hasta deseo recibir;

tanto tu sabor dulce como a su opuesto amargo,

(reconozco en ambos el nutriente de sus alimentos).

 

Al fin ya rescate por ti mi fe en el amor.

Amor de hombre y mujer;

voluntarios presos que con sus labios sedientos

deambulan por sus días

con las lenguas entrelazadas;

hallando el placer de las manos y de la carne,

de una escurridiza simbiosis

que por suerte aguardaba.

 

Terrenal amor de pareja:

utopía. Paraíso perseguido.

Mezcla de altruismo y de interés.

Mezcla de costumbres y de vicios consentidos.

De entrega, hábitos y paciencia.

 

(II)

 

Pretenden ser; anillo son estas letras.

Un puño firme sujeta una pluma y escribe,

acerca de supremos enlaces y alianzas eternas.

 

Aquí refiere la tinta,

sobre la fuerza que llega a dar el oído

cuando de veras escucha.

Sobre la fortaleza que otorga,

la suma que suma añadiendo abrazos,

y reta al mismo infinito,

para que a este amor venciera.

 

… y suena un alma que estuvo partida.

… y resuenan siendo tambores, dos corazones,

¡acompasados!.

Corazones más vivos que el respiro y la saliva.

Más reales que los guiños hechos

por una mesa limpia y bien servida.

 

Así se suceden, (a tu lado), los días;

lúcidos y renovados.

Se suceden; intuyendo y despertando.

Como aquel chillido agradable que saluda o que avisa;

como el tintinar del timbre de una bicicleta.

 

Así, arrimado a ti, transcurre mi tiempo:

tan livianamente redondo

como cuesta abajo y rodando.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)