(…)

(…) Recuerda, alfarero, que los vientos han de pasar portando huracanes y brisa. Que, tú, no debes recoger el llanto y resguardarte bajo las lágrimas. Debes, por juicio y con corazón, oír la melodía que silban y agradecerla y rememorarla.
Recuerda, alfarero, que eres y sostienes todas las formas y contenidos que ha tenido y tendrá el barro. Que, tú, escoges la que quede como firma.
¿Cielo o infierno?… Barro. Barro.

(de «Fuera dados»)

Trata de rosa negra (r)

… los colores rosáceos y morados del pensamiento de mi jardín, me susurraron al oído… «busca la lucidez en cada respiro; junto al nacer de cualquier suspiro; en la vitalidad de lo visto y de lo invisible» -prosiguió… «no seas ni un día, ni un mes, ni el año finito de un calendario. Abraza el funambulismo mágico que descansa sobre cada paso. En cada uno de los latidos de tu corazón, viviendo en ti, está adherida, por siempre, la eternidad.               

Sí-Si…

Sí.
Si como ángel flotas sobre los desastres,
si como ángel descartas todas las miserias
renacerás en la orilla del río
donde se acuñan montones de certezas
cuales abolen los criterios y los límites
impuestos por los hombres y sus ciencias.
Si como ángel sobrevuelas los recuerdos.
Si como ángel interpretas las ausencias.
Si como ángel
eres mordisco o eres bocado,
eres pisada o eres huella dentro del cielo o encima de la tierra.
Si como ángel borras, de desiertos,
la quemazón inhóspita y sangrante de la arena…
Liviana será la edad.
No acorralará, tiempo ni lugar,
el movimiento de tus alas o tus piernas.
Retornará aquel lenguaje principal,
aquel hacer que torna real utópicas quimeras.
Si como ángel deshaces telarañas.
Si como ángel interpreta tu conciencia,
los campos se extenderán floridos,
al desvanecerse todas las cadenas.

Sol de principio

Mientras nuestros sentidos sobreviven

a millares de publicidades, conjeturas y desastres…

Perseguidos por frecuencias tóxicas

y atrapados dentro de ratoneras diminutas y gigantes…

Dejar atrás el temple inadecuado,

la fractura sospechosa que contiene fragilidad inapetente.

Posicionar al cielo del derecho.

Escapar de ser enigma

y confirmarnos como oasis.

Por falta de huevos

Todavía es tiempo en cuál la mano de obra resulta imprescindible, y los que confabulan, manteniendo unas leyes y unas pautas injustas, así como moviendo a su antojo la economía, dependen de nosotros, los obreros, para multiplicar sus beneficios.
Nos faltan huevos para enfrentarnos al capital y a sus marionetas (en su mayoría, putos y traidores políticos). Nos faltan huevos y suficiente empatía como para montar una huelga, cohesionándonos, hombro con hombro, en pos de provocarle pérdidas económicas enormes a cualquier estado que nos maltrate (junto a con sus amos financieros), condicionándoles hacia un replanteo.
El egoísmo impera dentro de esta sociedad y sistema; los hombres protegemos, indecentemente, intereses individuales e insignificantes. Los hombres demostramos que nos importa un pimiento lo que le pase al vecino. Demostramos la inconsciencia, al no tener presente el que ese mismo monstruo que ahora tortura y daña a otros, tarde o temprano terminará por comernos… ¡Parecemos adictos a la ruleta rusa!.