Retales humedecidos (I)


Permíteme repasar la lección
contenida dentro del placer
que auspicia tu cuerpo.
Permíteme saciarme
y hasta sentirme vencido;
ser ladrón cometiendo delitos
y robarte los jugos,
mientras escucho como rompes las palabras
invocando a mis acompasados envistes
al significar con gemidos
incluso deleitando a la nada.
Permíteme, de nuevo apreciar el dulce saliveo
que inunda desde mi boca y cada uno de mis extremos,
a mi alma y a mi sangre
y por completo rellena
cualquier vacío cabido
dentro de los espacios de mis entrañas.
Permíteme morder con suavidad medida
la frutal y mortal esencia que hoy tu cofre resguarda;
la que vuelve loca igual que desboca
toda razón que sujeta normas y tiempos
y a mi mente y mi lógica, las seduce y acalla.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

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Reconozco el camino.
La relación existente entre la comprensión y el tiempo.
Algo sé, (quede como poco debido a lo mucho que cabe por aprender), acerca de como las circunstancias que se nos presentan nos hacen desestimar a la incredulidad y los rechazos; apareciendo de imprevisto, las circunstancias, nos citan y responden a cuestiones que creíamos ajenas, muy alejadas de nuestro propio destino.

 

Cambiantes ante los descubrimientos

Simple conglomerado

conglomerado

(I)
Siempre estoy obligado
a usar la lógica como herramienta,
a desenvainar de mi mente razones
y que éstas contengan
la elocuencia de un tono eficiente;
razones que golpeen y partan
como hace un contundente machete.
Que desenmarañen el camino
de códigos absurdos y de leyes injustas,
que limpien mis próximos pasos
de los honores inútiles,
de supersticiones incoherentes
y de reglas y leyes obsoletas
que afrentaran el gozo de cualquier vida,
ya fuera, traicionando innegociables valores,
o mancillando inquebrantables promesas.

(II)
Cada uno de los cardinales soplan,
se aploman dentro y sobre mí
mediante las voces de sus vientos;
me hacen saber vivo e insignificante,
pequeño arbusto que busca espacio
dentro de una selva inmensa.

Suelo estar a merced de tantos restos
que mis criterios no cesan de absorber saberes,
son cambiantes en pos de engrandecerse,
y enraizados al conocimiento,
disponiendo de salud, ofrecerse recios.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Proyecciones

flechas prehistóricas amerindias
Quién dice «ojala», desea y a la vez cree, dispone tanto de esperanza como de fe; consigue    alinear un presente con el futuro.
Decir «ojala» equivale a decidir un destino, a confiar en un proyecto que reposa dentro de nuestro corazón o está afianzado, remetido en las mismas entrañas del subconsciente.

      

 

Aunque me duelan los hilos de mi propia marioneta
   o escuchara resquebrajarse, de mi árbol, su madera,
               ¡me volcaré!,
   mi voluntad trazará diagonales precisas,
   todo, para cuanto antes llegar
    a convertir tantos «ojalas» como pueda.

   … Quiero que mis hoys estén repletos de «ojalas».

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

▬ Acentos activos (II) ▬

proyecciones

Propio presidio

propio presidio

Tres paredes y una reja: mi prisión.
La primera pared la conforma
una angustia extrema.
Otra está levantada
por una honda tristeza
que achica el ánimo dando ceguera.
La tercera se alza derecha y resalta mi encierro,
cuándo surgen sin llamarlos amargos recuerdos,
que implacables me oprimen y asfixian
solapando los claros que enlucían el cielo.

Es mi ánimo ahora, sombra de lo que fue.
Fundida toda luz que cabía en mi mirada,
la oscuridad máxima cubre el sol de mis ventanas.
Hunde su alargada y destructiva opacidad…
Y me roba los frutos.
Y devasta prósperos cultivos.
Y deja seco de agua
el manantial que es mi alma,
igual como aniquila
la escasa virginidad que me quedaba.

Cruel el llanto.
Y sucia está. Y negra es
la prisión que hoy me secuestra;
presume de ser pozo, (pozo vacío).

Desde muy adentro,
suena de fondo, brota un lamento;
como reja queda una canción.
Cuyo estribillo describe
cuánto de amarga resulta una despedida.
Pregunta alto con voz quebrada:
¿Dónde quedó tanta ternura?
¿Por qué murió la comprensión?

Canción: Bolero
contando acerca de un adiós
que rechaza retornar al saludo.
Resalta espacios que estuvieron llenos
y hoy padecen la fiebre de los agujeros.
Relata la fortuna de un condenado
cuya sentencia es un inmenso vacío.
Entona con un deje partido
una triste y vocal misiva:
Como de grande es el hueco
en que un hombre habita.
Como dentro de él
cabe tanto y tanto dolor.

318-omu G.S. (Bcn.2014)