Campanadas

« Con tanta y tanta comida… como para faltarme tenedor y cuchara.»

Cuándo el deseo padece atrapado, se ahoga dentro de un laberinto incapaz de escaparse; tras los días, tras los meses, tras los años. Cuándo… aunque oigo los cánticos quedo siendo Ulises; con ganas, queriendo, pero amarrado al palo mayor, de cintura, pies y manos. Sirenas. Este mundo está repleto de Sirenas.
Cuándo asoman, vociferantes… llamémosles dudas, miedos o demonios: La intemperie inclemente e insalvable agrediendo al hombre. Porque el hambre perdura, aguerrido, nunca se extingue, al contrario, marcha «in crescendo» desentendido de otoños e inviernos, de músculos y canas.
Cuándo su olor se alinea con la sal marina y crecen los ríos y sudan los océanos hasta inundarse el total de mis pasos… Suena mal decir no. Sabe fatal echar la vista atrás y constatar lo que era. Conozco, de veras, la combinación agridulce.
Leo deseo y me agrando, exultante, al sentirme pletóricamente joven. Es entonces que me pregunto qué mensaje pretende esta feria vital. Los por qué de la decadencia y sus pruebas. Me cuestiono, una y otra vez, si acepto la ley de envejecer. Reconozco que, ante tal batalla, no existe cuartel, tengo todas las de perder, resulta estéril la lucha.
El ¡CUÁNTO! siempre prosigue marcando una vida, adhiriéndose a las formas curvas de tu cuerpo y a las fragancias que desprende el carnaval de tu fémina felina… Y todo hombre tendrá hora donde sabrá sobre ruidos y acerca de óxidos. Cualquier máquina, tarde o temprano, renqueará, padecerá de la lentitud y la cojera, escuchará la voz de la obsolescencia. Mientras, mi hombre, sumergido, conversa con el deseo aun afianzado en la filosófica cuestión básica que pregona con mantras el budismo. Y, tú: Señalada. Musa y diva. Tentación. Por llamativa, culpable.

Y la coz y ladrido y arañazos y rivales, con y cuándo mi yo de animal. Animal impulsivo e instintivo que se inclina a olfatear y seguir los rastros ancestrales, cual reclama gozo y más gozo, cubrirse de placeres desentendiéndose de lógica y razón.

Cuándo los Cuanto quedan relegados a ser sin conquistar la consistencia.
Cuándo reconozco vivir en una zona abierta donde domina el deseo.
Temo esa hora que vendrá. Donde, aunque sentiré haber hallado nuevos saberes, se me cerrarán las ventanas que ahora me ofrecen paisajes exentos de puertas: Edén terrenal. Aleteo y Libertad. Extremos y término medio. Movimiento y pausa junto a la relajación y el éxtasis. Nirvana aliado a la eclosión de los sentidos. Temo tanto a la impotencia que comporta frustración, como a la pasividad que omite o contradice a la energía renovadora. Temo apreciarme deseoso y reconocerme castrado. Hallarme frente a la imposibilidad de emprender, estos de ahora, sencillos pero maravillosos viajes. Temo lucir destartalado cuándo me llames. No poder acudir con mi mejor traje a la cita. Temo querer y que mi cuerpo se encuentre resentido, demasiado fatigado para el baile.
Sé, de cierto, que tal verdad cabrá en mi tiempo-espacio.

Jugada i pas a la glòria / Jugada y paso a la gloria

posat de camp

El camp, extens, llibertat que ens espera, demana música i cames i peus que vulguin ballar. Nosaltres, envoltats per mil reixes, darrera d’una porta, amagats dintre del bagul anomenat amnèsia, totalment perduts en mig del deliri, sense callar i entendre en escoltar; fent de déus, jutges i botxins, quan només som ocells espantats sostenint un bec incontrolable i un parell d’ales buides. Nosaltres, sabent que hi ha tant de valuós que podria deixar de ser ficció i enlairar-se sent possible. Nosaltres, seguim aquí, com animals obstinats… perseguint el naufragi, consentint desastres i fracassos; com a meravellosos planetes que van perdre l’òrbita i pateixen la seva deriva. Nosaltres, aquí, engabiats.
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(castellano)

El campo, extenso, libertad que nos espera, pide música y piernas y pies que quieran bailar. Nosotros, rodeados por mil rejas, detrás de una puerta, escondidos dentro del baúl denominado amnesia, totalmente perdidos en medio del delirio, sin callar y entender al escuchar; haciendo de dioses, jueces y verdugos, cuando sólo somos pájaros asustados sosteniendo un pico incontrolable y un par de alas vacías. Nosotros, sabiendo que hay tanto de valioso que podría dejar de ser ficción y elevarse siendo posible. Nosotros, seguimos aquí, como animales obstinados… persiguiendo el naufragio, consintiendo desastres y fracasos; como maravillosos planetas que perdieron su órbita y padecen su deriva. Nosotros, aquí, enjaulados.

Un comienzo

cerilla«Más allá de mí encontré la navegación correcta y vencí la zozobra.»

Pequeñas vocecillas, deliciosas piezas de nuestra vida; caudal limpio y pleno de fortaleza, sangre virgen preparada para ser donación y dádiva, apuesta que elude depender de la suerte para significar un camino. Vosotros podéis ser un amanecer que no cede al criterio nefasto ni a la imposición ni al desanimo; permanezcan intactas vuestras esperanzas, aun cuándo sepáis acerca de tanta historia que acaeció siendo sinónimo de aberración, historia que nunca mereció estar ni haber nacido.
Dulzura tempranera, la que juguetona reside acomodada en la escasa edad; atended a construir, de tal acción ¡ser virtuosos!. Tened presente un mañana en el que quepa la renuncia de cualquiera de los gestos que, hoy frecuentes, perpetran el asesinato de la palabra humanidad dando idea y pie a los gestos corrompidos. Pues, este planeta, esta sociedad precisa de lavanderas y barrenderos que eliminen la tanta podredumbre que habita esparcida. Eludid ser continuación, evadíos de bautizaros con el nombre impúdico que sujeta la soledad inmutable, rechazar ser reconocidos cuando se cita al Egoísmo.
Delatar que cabe la victoria de las manos y las mentes que deciden prestar ayuda. Conquistar la prenda que protege del frío: el cazo que calma la sed y el hambre y el remedio que hace prevalezca la salud; procurad que el Sí no esté condicionado, sea rotundo, que siempre la mesa aparezca, para aquel que la precisara, bien servida.
Prometeros que la inercia despreciable será desbancada como lo desea un jugador al bancar en un casino. Componer ausentados de los elementos que supediten a la obra al carácter sucio y confuso.

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No hace falta marchar muy lejos para encontrar el principio, el reinicio vive en nuestra propia persona. Las soluciones están varadas frente a la puerta de cada día. Necesitamos estar muy ciegos para, como adultos, no verlas; los niños son sabios cuándo, hermanados por el deporte o los juegos, avistan los beneficios dados por el compartir.
El principio primordial del bienestar social pasa por entender la cohesión como fundamento; cada una de las piezas son igual de importantes para que funcione perfecto un motor, si faltara alguna, el motor no podría ofrecernos todo su potencial y rendimiento.
La sociedad ha estado absorbida por un egocentrismo extremo: el individuo, sea cual fuera su naturaleza inherente y capacidades, erigiéndose como epicentro, creyéndose rey del universo y optando por ser sordo antes que mudo, perdiendo la capacidad de contrastar y discernir lo que mejor convenga.

De la mano de la escritura

de la mano de la escrituraEl gozo inmerso en el abecedario: cuándo las palabras surgen corpulentas y sinceras, para engrandecer y darle sentidos a tapices blancos que aguardaban en posición de espera. Cuándo las palabras, bebiendo de cada uno de los impulsos naturales y humanos que caben en una existencia, vuelcan horizontes interminables repletos de rizos acrobáticos, piruetas únicas, moldeables pero indestructibles.

La tragedia, el romanticismo, la ficción, la intriga y la comedia, junto a la voz profunda de los elementos: lenguaje penetrante. Todas las vertientes pueden ser leídas, ya traspasado el blanco que le pide cita a la escritura.
Tenemos una piel llena de tatuajes y un corazón con infinidad de grabados, es por ello que nosotros disponemos de una huella tan peculiar e insustituible que puede considerarse, huella única.

… Esta selva está plagada de animales en peligro de extinción. Brindo por las letras escritas y por las que quedan por venir.

Pequeño cuando individuo

 

«El conjunto es un engranaje aportando conocimiento; otorga un motor; el grado elemental que derrota al desanimo y a la involución mientras desbanca miserias.»

  Estampo esfuerzo y pido suerte para cada una de mis jornadas; esfuerzo de sudor y empeño e ideas de hombre, suerte porque disfruto del saludo energético que me anima y empuja.

El de mi compañera e hijo (prolongación desentendida de egolatrismo y promesas cumplidas). El de mis pocos pero grandes amigos (a cuales el reloj no les cambia ni el rostro que les veo ni el corazón que me regalan). Y el del resto que, aun distante pero conociéndome, dice amarme al ser familia. Sigue leyendo

Surrealismo en madera de olivos

surrealismo sobre madera de olivos (7)
Ya hace más de cuarenta años que, delante de este paso mío ciudadano, observo y huelo sabor a aceite. Donde manda el correoso asfalto y sus grises, saboreo la grandeza de unos olivos que hacen que el resto de elementos sean menudeces. Son más de cuarenta, viendo estos troncos de robustez exuberante aparentar sersurrealismo sobre madera de olivos (2) huesos de brazos y piernas; como se retuercen más y más mientras crecen. Esa madera, me brindó de niño y todavía hoy me regala, una meta y la fuga de las deficiencias cosmopolitas, igual que, sirviéndome de musa, empuja hacia adelante a mi imaginación sin contemplaciones.surrealismo sobre madera de olivos

Olivos que, hablándome de raíces, me recuerdan la curvatura insignificante de mi tiempo -un chasquido,surrealismo sobre madera de olivos (3) el florecimiento puntual- Estos olivos -por imponentes ya sabios- prefieren ignorar aquella maquinaria supuesta como perfecta, pero que para todo no sirve, la misma que siempre termina por tener algún defecto y fallar; ellos esperan las partituras de cada estación y, según vienen, les agradecen. Ignoran o se resisten a contar; no saben de ceros a la izquierda, caídas a la baja, divisiones que merman las posibilidades o restas perdedoras que suman hacia la desesperanza. Desconocen por completo los porqués, la razón de los impulsos que devienen prepotentes y, arremetiendo, devoran los pulmones naturales que nos alimentan y arrastran al hombre a perderse y a nuestra civilización hacia la quiebra.

surrealismo sobre madera de olivos (4)olivos 2 - pínceppríncep 2abraçada

Acentos activos (IX)

acentos activos IXLo que me jode enormemente, son esos burgueses o intelectuales clasistas que, camuflados bajo el disfraz de ciudadanos comprensivos, exclaman indignados al dialogar con su vecino, reclamando justicia social y equidad en este mundo. Cuando de su realidad resultan una infinidad de barreras, al ser, ellos, los primeros en mirar por encima del hombro y discriminar a un buen número de semejantes. Y, sobre su pedestal, endiosados y despreciativos, nunca cuestionarse si su mapa tiene erratas o si su credo necesita de retoques para servirnos como parte de la guía.

Desde los tiempos planean y perduran desajustes y desequilibrios por el hacer y con el consentimiento de los hombres. Seamos honestos y no hagamos recaer sobre nada ni nadie más que nosotros, tantos desastres que sobre este planeta, uno tras otro, se prolongan y acumulan. Caben remedios cuando impera la buena voluntad.

posibilidadesTan combinativas y eficientes como la miel de cualquier flor o la caña de azucar, como el tomate natural, la piel o el zumo de las naranjas, la manzana cruda o a pedazos y en compota, las hojas verdemente espledorosas de la menta o el perejil o la canela en polvo o en rama… así resultan cada una de las palabras de una lengua, cuando ubicándose donde corresponde para darle sentido al mensaje, pueden convertir a la voz y a la tinta en un carrusel de imágenes.

Acentos activos (VII)