Cuánto daño pueden hacer los “dimes y diretes”,
Claro ejemplo son, todas las intangibles palabras que acaban convirtiéndose en consistentes actos.
« … y Rosario, mi vecina del piso de arriba, cuchichea por la galería con la estirada Josefina, la mujer de Javier, y esta última, más tarde, ausentada de su propia perspectiva, al salir de la iglesia desprecia, le niega el saludo a Carmen, la panadera. Sin saber si era cierto o tan fatal aquello que le fue relatado en el patio de luces.»
Los medios de comunicación, regidos por intereses privados, inclinan sutilmente al ciudadano hacia posturas determinadas. Provocan acercamiento o aversión. El fusilamiento o el perdón.
Con sagacidad actúan preponderando allá donde les convenga, pero casi siempre desentendidos de darnos una información objetiva de aquello que acontece. Sus maneras bien medidas, sujetan un propósito, unas conveniencias. Los ciudadanos solemos estar manipulados, mientras rezuma, como trasfondo, un insufrible hedor.









