1 en partes

1 en partesAhora recuerdo,
recuerdo donde estuve y reconozco donde estoy.
Admiro el placer que se dispone
cuando recorro el espacio
con mis piernas y mis manos;
porque, ahora, puedo y soy,
tengo y hago movimientos
toco y acaricio,
apreso necesidades igual que antojos.

Se renuevan los espacios
mientras transporto los siglos;
dentro de mí se afianza
el trajín del universo.
Converso con el trigo que fui,
con el hierro, el cobre y el azufre,
con el rosal y las zarzas,
en mí habita un dinosaurio
y un elefante y una abeja
y la hormiga y el tigre
y un gallo que siempre canta,
tantas partes conversan dentro de mí
que creo ser una estrella que anda.

No perdí nada,
simplemente gané
un impulso que me llevó
hasta el hombre que hoy
aquí recita sólo aquello
que la vida le cuenta.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Cosido

cosido

Imagen aportada desde el blog fotográfico: http://xuanrata.blogspot.com.es/

Entre el cielo y la tierra;
cosido,
sintiendo ambos territorios,
hijo de ellos;
parte del sol y parto de la luna.
Desposado con el tacto
hallo refugio en el mediodía
¡soy instrumento!

Como instrumento
defiendo estar afinado y reparto sonidos
que, transformándose en espuma,
empujan con empeño las olas
consiguiendo que crezcan y compongan figuras
con sabor a universo, paternal y promiscuo.

Figuras que convienen en alimentarse
de todo aquello que hay,
para seleccionar su playa paradisiaca,
la cantidad de minerales
y de dulzura y escozor de su mar
y la profundidad que ha de engullirlas
cuándo amanezca hambriento, el horizonte.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Pasto

pasto

Mi lobo aúlla a los vacíos del espacio
esperando respuesta,
le cambia el color a la gran mancha de Júpiter
moldea con sus aullidos los anillos de Saturno
y rellena de peticiones los cráteres de la Luna;
¡pretende un lugar donde encontraros!

Mientras, mi perro olfatea la verdad ineludible
que transita por abajo,
un saco de incertidumbres y un poso de huellas.
Husmea por las calles
registrando bancos llenos de recuerdos,
la oscuridad de los portales
y el metal y la luz de las farolas.

Mi hombre conoce la hierba verde y la amarilla
embelleciendo los prados.
Él sabe que ambas se predisponen para la danza,
que tarde o temprano, nuevamente coincidirán.
Mi hombre, ya conociendo la banalidad y la importancia,
deduce dónde podría estar el equilibrio
y le da el visto bueno al «aquí» y al «más allá».

Y porque de la muerte;
un carrusel variado
¡mezclar la transparencia con la tierra!
ser ficha presta para viajar.
Y porque de la muerte;
gusanos laboriosos, otros huevos de seda,
mariposas disponiendo de unas alas
¡ambientes donde revolotear!

Porque desde la muerte,
tú y tú y tú -que ya marchasteis pero que estáis-
desprendéis vida inagotable esparciéndola como manto,
sobre el universo y dentro de mí.

Tomo un fuerte respiro para decir
¡salve el reposo!
gracias a la suma debida a vosotros
existe la extensión
y los actos se afianzan como versos.

Un día y otro día se persiguen.
Un día tras otro donde recogeros.
Un día continuo en que continúo sabiendo
que permanecéis como son
metidos dentro de mi corazón…
Os contemplo siendo cielo.
Os escucho cuándo el gallo.
Habláis sosteniendo la voz
de un sinfín de hojas, silbando y crujiendo,
de multitud de gotas mansas de lluvia.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Soñar de ambidiestro

soñar de ambidiestroLa importancia de aprender a escuchar
-eludiendo ser corto de oído-
como la de hablar,
sin comerle la lengua a otros.
Tanta, como la de acertar a decir que Sí
o saber decir que No
escogiendo cada una de dichas sílabas
como camino oportuno.
Debido a tales aciertos:
Crezco y me posiciono donde deseo.
Soy rebelde pero paciente.
Procuro ser responsable,
tener un hacer consecuente con lo que quiero.
Consigo una selección que mejora mis métodos
y amplia mis dotes comunicativas.
Advierto trabalenguas y descifro mensajes.
Logro alternar diseños y amenizo con música
lo mucho que hay de infructuoso
asomando repetidamente constante.

Siendo alumnos o como maestros
somos parte de la enseñanza
¡decidiendo!
la materia y la acción
y el sueño y la alerta,
el violín o el trombón
y la voz o el silbido,
la caricia o el golpe
y la nana o el grito,
y la mano extendida
o la mente demente
que utilizando un dedo, 
cruel, aprieta un gatillo. 
Somos seres ¡decidiendo!
la consistencia y la carga
el descuido y la incertidumbre
y los bailes y sonidos.

Escogemos;
un vivir u otro
-indagamos semejanzas y contrariedades
inundados por cada lugar y situación
y por la algarabía de personajes-
Escogemos ¡siempre!
aunque amainara un soplo claro,
vigoroso y placentero,
o embistieran; descompuestos,
enmarañados y tormentosos e intransigentes,
¡inevitables!, los instantes,
impregnando la carne hasta los mismos huesos
o metiéndose, hondos y dentro… muy dentro del pecho.

Debido a tales aciertos
cabe llegar al conocimiento
tanto de uno como del resto.
Hasta cazar el estado consciente
capaz de reconocer
la extraordinaria validez que se esconde
tras la atención prestada
y tras la negación o la afirmación contundente.

Cuántas son las herramientas sujetas a nosotros, 
que quedan, quedan, quedan,
poco o nada o mal usadas,
colgadas de un mandil o dentro de un baúl,
o recogidas en el olvido de una memoria
cuándo es trastero.

Quiero hallarlas.
Tengo fervor por descubrirlas.
Deseo utilizarlas con sabiduría,
pues…
siento devoción por ser
fiel sirviente del barro,
buen alfarero.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Como coral

como coralTan ladronamente sorpresivo
que alcanza metas de imprevisto
mediante impulsos inesperados.
Invisible y a la vez tangible.
Animalescamente humano
y contradictorio.
Descaradamente gallardo.
Es generoso al obsequiarme nuevos brotes:
ramos preciosos que colman estancias
rociándolas de vida frenética.
Tan locuaz y comunicativo
como inescrutable y laberíntico;
algunas veces suena simple y comprensivo
mientras otras resulta
incomprensible y complejo…
Así de rocambolesco se expresa,
cuando como muelle se estira o recula,
e introspectivo o miedoso se esconde
o aventurero e inquieto se alarga;
tal cual se muestra mi ser
-es de asemejarse a aquellos instrumentos
a los que nunca fui capaz de sustraerle
su total vibratoria elocuencia-

Agradecerle su mutar;
el norte que auspicia y el sur que contempla.
Sus cuerdas tensadas y el marfil de sus teclas.
El trigo que reparte durante todo el año
y hasta su hoz afilada, cuándo siega o degüella.

Mi ser muta,
tal cual hace la mar y lo mismo que el aire,
respira presente,
sopla el pasado
y silba futuro,
muta insaciable
y desentraña innovaciones
¡tiene grandes pulmones!
Es cantante porque tuvo buen oído.
Es cantante que evoca misterios
mientras vuelca emociones
alternando sonoridades.
Tanto me apacigua al arrullarme como brisa,
mostrándose pacífico y sereno,
como corre huracanado
e incontenible me arrastra por el lodo correoso
de arrozales y ciénagas.

Mi ser suena a tanto
que dudo al respecto de cuánto cabe en él.
Dudo…
si él debe reconocerse
como una suma y por tanto como muchos,
o es una resta que da como resultado;
un uno sedentario que vaga solitario
entre diez números posibles.

318-omu G.S. (Bcn. 2015)

Solo y adentro (R)

« Una escalera debe mantener su estructura.
Si pretendiera erguirse eficiente
no debiera perder ninguno de sus peldaños.»

Es frágil un minúsculo «yo».
Secunda al poder de la propiedad,
errado, cree ser su propio dueño.
Emigra de la conjunción de los astros
mientras infravalora al resto.
Elude la importancia del conjunto plural
que resulta jinete indestructible
y sabe acerca de lo eterno.

(Seguro que cualquier tarde le hablará el destino
y quitándole su máscara primitiva
resituará sus laberínticas curvaturas
donándole comprensión mayúscula a su vida;
un camino extenso ¡interminable!
el sentido inagotable,
de su encierro ¡la salida!).

Tan insignificante es mi «yo»,
que aún siendo imberbe
o habiendo envejecido -sea cual fuera su edad-
nula o poca es su luz -soledad de mundo-
observa sólo las latitudes,
los grados o la dirección,
la plana y limitada extensión
de un hemisferio de entre los muchos.

Este «yo», encajonado,
aferrándose a un único
y específico proyecto,
sumido en si mismo
y apartado del resto;
alejado de crecer.
Débil y minúsculo.
Desposeído de iguales.
Mortal e insignificante,
porque danza en el centro de un castillo,
coronándose y con cetro
hasta caerse del mareo.

Mortal e insignificante…solo y adentro
…de un golpe,
con un soplo de escasos años;
deja de existir, se desvanece.

Desaparece (por escueto y repetitivo),
dentro de una razón de tiempo
que alberga y mide y sentencia
a base de fechas determinadas.
Queda reducido a ser una voz hueca
pereciendo fácilmente
dentro de un recipiente
sin aire y apenas luz,
sin ventanas ni puerta alguna.

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Corazón uno

cantabria(I)
Aunque mi razón (todavía infantil)
y mi memoria (incapaz por diminuta)
se desentendieran del recuerdo
mi corazón sí recuerda,
Él reconoce que prosigue elástico existiendo
por mantener presente el vínculo y el nacimiento.

Tu corazón:
el mío propio;
cómplice de las estrellas,
emocionante y con acentos diversos,
un trebol de la suerte que desde el inicio,
dentro de un seguido
de cielos, selvas y agujeros,
de espacios y emociones,
enhebra palpitaciones
aliándose con el juego.

Nosotros:
Corazón ensamblado en corazones,
mezclando colores en un barreño inmenso
para salpicar de mestizaje,
tanto al oscuro negro de ceguera impenetrable
como a los blancos insípidos
que aparecen siendo preámbulo aburrido,
lienzo vacío que espera.

(II)
Por ligado a un ombligo de redondez decente
-mediando un cordón que por más que se dijera
nunca devino cortado-
sigo recibiendo impulsos que surgen
desde una chistera a la que le sirve cualquier mago.
-Cordón inalterable que resiste
las embestidas numéricas,
que forcejea con fórmulas inmaduras
cuales seguro caerán derrotadas
por la inercia evolutiva;
innovadora de ensamblajes
y reconstructora de criterios.

(III)
Amnésicos.
Olvidados de remar a favor de un mismo invento.
Extraemos conclusiones
afianzados en las verdades a medias que nos ofrecen los cuerpos.
Cargamos con la cruz padeciendo de tormentos
mientras recontamos cuántos han sido los placeres que convergen
dándonos salud y adiestramiento.
Amnésicos.
Cuándo resaltamos
solamente el fragor y la musicalidad que cabe en la materia,
y dando un paso al frente cuando combinamos
sentimientos con pedazos de invisible
hasta alcanzar la matriz que es el espíritu.

(IV)
¡Manos cerradas!
siendo puños,
golpes, trabajo y condena.
Y manos abiertas
que con sus dedos sedosos
recorren el torso, la cabeza y los pies,
el rostro, la espalda y el alma y las piernas…
recuperando al sanar
todo lo dañado.

(V)
Tu corazón:
el mío propio
¡el nuestro!
es invitado y cicerone,
vagabundo, anfitrión y mayordomo;
seguidor del alba preñadora de otras albas.
Por nuestro -original e insuplantable-
Él vaga por infinidad de hogares
lejos de sentir otros lugares
como extraños o como ajenos.
Recorre como un Dios insaciable
alentando al porvenir y la creencia
de que tantos como fuimos y seremos
somos héroes y dioses
¡sangre y sueño!

Un corazón común
¡el tuyo y mío!
que balanceándose al son del peso grávido
logra el ingrávido equilibrio
añadiéndole polifonías
a la versatilidad de su epicentro.
Elude tener un nido exclusivo.
Elude ser estático y concreto.
Acoge una labor de entre las muchas;
ser aprendiz de viajero.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Cálculo errante

Desde el fondo de los tiempos
¡raíces!
habla el infinito y cuenta el universo.
Desde cofres que pasan inadvertidos,
surgen notas
y estas danzan en pos de la sinfonía.

Raíces profundas configurando una garganta de siglos
y desdeñando las horas muertas.
Brasa, humo y leños.
Umbral festivo donde no faltan las visitas.
Horas inexactas dando pie
igual a la separación que a la reunión,
pero siempre… un mantel sobre la mesa
esperando el aperitivo.

Raíces hondas;
desmenuzadas,
siendo ceniza
mientras la temperatura aviva el humor:
El frío tramita hazañas
como así mismo hace el calor
al resaltar que eran bien ciertas
cada una de las leyendas que se contaban.

Somos raíz.
La sed de un árbol que nunca cesa
de enjuagar un seguido de sentencias
para perpetrar nacimientos
tras la desvergüenza creadora y el rubor.

Un continuo de salvas transportan miel y esporas
incluso cuando la arcilla parece desvencijada.
¡por las raíces morimos!
¡por las raíces crecemos!
(Es comprensible la lectura
cuando creemos tanto en la prosa como en los versos.)
¡Por las raíces morimos!
¡Por las raíces crecemos!
mientras transitamos entre millares de formas de respiro
y adosados a los tantos rostros
que sustenta con pulso el fuego;
evidentes, misteriosos, vulgares y furtivos,
se nos presenta la composición del oxígeno
como comodín ambidiestro.

Fuimos y seremos raíces.
Somos un zoológico energético.
Una existencia basada en la mutación…

… en un sinfín de tragicomedias.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Afortunado

Afortunado soy;
mi juventud perdura infinita
al creer, a pie juntillas, en el eco.
El azar decidió renovar su oxígeno:
darme savia nueva e hinchar mis pulmones adormecidos
con este aire nacido desde las poderosas maderas,
que de pie trasmutan y resisten las embestidas,
logrando vencer a la insolencia asesina
que golpea y araña y desmenuza
hasta conseguir que cualquier identidad se desvanezca
dentro de una voz denominada tiempo.

El azar no quiso hundirme,
tuvo a bien incendiar los calendarios
y convirtiéndome en madera
renovar mis hojas e incrementar mi flotabilidad.

Muelle y espiral.

Perduro por casado con el eco.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Con cita previa

fosforescencies

(I)
Mientras mis sentidos son cinco
y mis pies caminan adentrados
en la consistencia competitiva y numérica,
pazco entre sueños e intuyo
la prolongación existencial que es alentada
por cada frase mortuoria.

Aunque no recuerde haber firmado,
acepto la providencia; el contrato vinculante;
válgame la premonición como sabiduría y llave
que permite asomarme a la verdad atemporal
donde todo perdura adosado al infinito
y sin tropezar con la derrota.

(II)
Sentí que me esperabas
sosteniendo un racimo de uvas con dos dedos
y subida sobre un carromato repleto de manzanas.

Te sentí,
dejada de trajes oscuros
y de afrentas a la vida,
dejando de lado al sadismo y al llanto,
y a esa perdición que, imperativa,
arrasa con guadaña.

Pensar en ti.
Cada día acercarme para oírte
y hablarte; confiado, sin temor.
No advertirte como un golpe de desgracia,
cual solapa la luz de las velas…

Será porque te me insinúas
como dicha venidera con alquimias prodigiosas.
Será porque me susurraste un recuerdo de provecho
y por quererme con ahínco.

(III)
De miedos quiero hablar.
No sean míos; son de tantos otros que no ven,
abajo, en los sótanos, y arriba, por los altillos,
y en los baúles que me aparecen siendo trastiendas;
inventos y frutos esperando almacenados.
Los mismos alimentos
que empujarán con ímpetu los días
y harán marchar,
la tierra nuestra y el cosmos entero,
irrebatiblemente, hacia adelante.

salt del grill

«salt del grill (Queralbs)»

(IV)
Cuando corresponda…
como pocos asomaran mis cinco sentidos
-me anticipo y veo vencer a la intuición-
Viajaré más allá de esta identidad estricta
y contemplaré como se renuevan
los retratos y paisajes.
Es entonces, que me he reconocer,
como uno más que acudió a la cita
para aunarse con todo.

318-omu G.S. (bcn. 2015)