Boca del infierno / Gorgol

-BOCA DEL INFIERNO-
Cañón ubicado en el valle de Hecho (Huesca). Se nos presenta como un descenso de corta duración (1,30 hora) y mantiene, todo él, caracter acuático ( a tener en cuenta el caudal). Configurado con roca caliza, nos ofrece unos cuantos saltos, entre ellos uno de 12mts y otro en cual cruzaremos vena. Interesante último tercio del recorrido con precioso final. Su duración no tiene que echarnos para atrás a la hora de decidir descenderlo.

-GORGOL-
Este es un barranco de aún más escaso recorrido (45′), que ofrece tramos muy estéticos en los que, según sea la hora del día, la luz le dispensa un colorido bellísimo a sus paredes de roca caliza. Lo terminaremos con un salto desde un pasamanos perfectamente instalado, seguido de un rapel volado de 15 mts.Una verdadera lástima la poca duración del descenso.

Suerte de enigmas que no de becerros

«Cuándo un ser, siendo atrevido, se reconoce con honestidad, es entonces que, aconteciendo el principio sobre la identidad del individuo, también lucen, origen y presente, en la faz del camino.»

cala Pilar (Menorca)

cala Pilar (Menorca)

Tiene un cuerpo vital
rebosante de aire pronto
y humedad laboriosa,
donde se hunden las semillas
para dar salud con frutos.
Dispone de libélulas y luciérnagas,
de una mente madrugada
que no cesa de innovar
Sonríe siendo energía,
es una pieza y detalle del cosmos
probando los sabores de la tierra.

Apostaría a ganar
si afirmara que dispone
de varios ases en la manga
que le sirven y dispensan;
futuros privilegiados
y sueños universales
y también de un comodín
que combina a la perfección
los infinitos planetas
que se insinuan como verdad
con los mil rostros que planean
siendo polifacéticas realidades.

Sostiene aquellos actos e ideas
que por evolutivas resistirán
la necedad contagiosa
y la incoherencia desmedida
de más hombres
y el empuje de otros astros
y la embestida de elementos pasajeros
y la cuerda que se aferra al cuello
y el hacha despiada que degüella
y el robín que sabe a rancio
y la analogía o los dígitos
en que se amparan los verdugos,
los tic-tac de los relojes:

Actos sencillos,
e ideas simples
que han de convertirse en gestos poderosos
cuales por voluntad serán esparcidos
llegando a cambiar el más allá
que se vislumbra con temor.

Traspasarán el miedo subyacente
que parte desde el ser cuándo ahonda
en la espesura virgen
y creativa e ilimitada
que acuna, como madre, la nada:
Territorio inhóspito
para aquel que poniéndose medallas dijo saber.
Sucesos enigmáticos
que resguardan el don y la gracia;
a los imposibles de hoy
como asuntos y mañanas ciertos.

Han de llegar ¡para quedarse!.
Su ingenio y composiciones
regarán movimientos;
porque desatarán las vestimentas innecesarias,
porque coserán lo que deben
y mejor le corresponde
sobre la desnudez pedigüeña
de los desiertos
y la enfermedad del jardín.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Desde el paladeo de ojos y la sed de oídos

«cala Tortuga (Menorca)»

«cala Tortuga (Menorca)»

Fue en los ojos brillantes de un anciano que encontré la profundidad viajera capaz de transportarme hasta esa infancia que, viviendo en todo, se prolonga, perdura y acuna el progreso; su cálida inocencia me llevó hasta la raíz natural que prescinde de lenguas, historia, geografía o matemáticas; volteó la selva, las constelaciones, el mar, los pantanos, los glaciares, el cielo gris y azul y el desierto donde suelen amansarse las cordilleras. Llamó efímero, de soplo fugaz, al mismo pragmatismo ¡por erigirse como absoluto! y a toda ciencia porque siempre es cambiante. Convino en reflejar que era magnífica su realidad causal porque nunca perdió la gracia espontánea de ser, también, casual. Mencionó que pendemos de un gran árbol que extiende sus anclas con ramas y hojas poderosas, donde la fugacidad perniciosa del sol y de cualquier reloj, al ser causante de deriva, resulta destruida.
Fue el hoy que poseía la mirada hacia el mañana de un anciano el que me habló desentendido de finales anticuados. Su hoy me dijo:
«creo saber, porque intuyo que sé ya perdido el miedo a marchar, que la única espiral que amamanta a nuestra voz desde el origen es una espiral donde está garantizada la renovación. Compañero, toma y sobrevive tus millares de momentos y vidas olvidando aquellas razones que le den pie a la fealdad de una muerte. Hijo, piensa en el futuro usando la mente y su imaginación o dos dedos que ensalcen la «V» de victoria. Sé que nunca estaremos lejos, que tenemos como derecho cósmico el de sentirnos.»

Blanco y negro; la escritura

« sender cap l'estany de les Monges »

« sender cap l’estany de les Monges »

« Como si fuera un viaje en tren.
Tras el velo de doscientas estaciones,
el trayecto me trae hasta hoy.»

              ***
Del blanco papel alisado
con tendencia a rectangular,
que virgen e inmaculado
aguarda dentro del cuaderno
el tono introspectivo
¡El reflexivo impacto!:

Del corazón enamorado
-aunque algo viejo (al caer años y edad),
pero de porte juvenil por alocado-.

Del penetrante e insufrible rencor
-cual es pestilente al rebosarle bilis-,
que araña fieramente las entrañas del infierno.

Del vientre, que redondo e hinchado
y alegre; como árbol florece
ante el feliz y pronto nacimiento
-posible domador del futuro incierto-.

De inevitables risas que explotan;
al saberle hallar
a absolutamente todo su comicidad
-para nada conocen
a esa silenciosa seriedad que impera
en confesionarios de iglesias,
estrados y claustros de conventos-.

De románticos e itinerantes trovadores
o circenses acróbatas o payasos;
-con laúd, cascabeles y polvo adherente
o una enorme tarta entre sus manos-. Sigue leyendo

Piezas de un yo mismo


Y un ángel le susurro a otro ángel « cielo e infierno… siempre cielo e infierno; enfrentamiento constante.»
Y un demonio le grito a otro demonio « infierno y cielo… siempre infierno y cielo; compitiendo todos los instantes.»
Y así sucedía, repitiéndose, desde los tiempos en que esta tierra flotaba como bola de fuego esperando que el agua bañara a la noche y el día.
Hasta que un hombre, que tenía por oficio y arte la fortuna de pintor, con aguarrás diluyó el cielo y también el susurro y la teología corpórea de ángeles; y con aguardiente, borró el infierno con su griterío y la religión morbosa de demonios. Decidió dejar de señalar con sus dedos hacia el lado ajeno, hacia otros lugares. Terminó por contar solamente con el juicio honesto y los actos justos de hombre; apartándose de culpar al destino, desarraigándose por entero de la lectura dual.

Promesa de fuerza y kilómetros

MustaphaMustapha; como un mono alado, liviano y muy ágil, cruza océanos y mares, precisa de cuatro o cinco saltos para visitar Birmania, Suecia o Argentina. Él es campanario, cigüeña, gallo y golondrina. Como una araña trepa por el tronco y las ramas hasta la copa de los árboles jovenes y centenarios. Escala los muros y pinta telas sobre las paredes medio derrumbadas de caserones ya casi del todo invadidos por el verdor de la naturaleza. Él es un hombre rescatando vida. Una hormiga ascendiendo por el cristal vertiginoso de cualquiera de esos rascacielos que, por mucho que se eleven, siempre quedarán lamiéndole los talones. Mustapha es un hombre que posee una mente ingeniosa; tiene boca y habla, tiene ojos y ve, pero puede utilizar tan solo una mano: es un tetrapléjico afable y social que jamás ha salido del barrio. Mustapha es una gota de fantasía que le da sentido al sucio asfalto, es una lluvia de ilusión. Es un incansable viajero que camina por dos ruedas. Padre y madre de personajes y universos. Mustapha goza escribiendo. Es un hombre sencillo que ama los lápices y los boligrafos. Suele ser que cuándo pide, pide hojas de papel.

Perfume vital (R)

«embassament de Cavallers (Lleida)»

«embassament de Cavallers (Lleida)»

Plácidamente complacido,
recostado a tu vera apaciguo mis entrañas.
Recojo a tu lado y con ganas, la lumbre
y prendado me rindo
ante la mucha bondad y belleza que tiene esta vida.
Retozo, impregnado por tantas caricias
volcadas por tu pulmón, vital y fresado;
y es que sirve de barandilla y de senda
tu aletear fantástico,
ceñido, simplemente, al ser de mariposa.

A tu lado sopeso el vigor del incesante tránsito,
el peso de la luz y el valor de la oscuridad.
Observo minerales y fósiles
y despertares y entierros.
Sumergido en los reflejos cabidos
en pozos y lagos musicales,
tuerzo por laberintos e indago la salida
pasando por complicadas grutas
y estando dentro de angostas cuevas.

Gira y gira mi mente, el pensar es oculista
que combina los números, símbolos y letras,
con las vueltas artísticas de preciadas vetas.
Admiro el descaro de la vida, sus encantos,
las mágicas y hechizantes formas
que anidan en la combinativa existencia.

Hueles a prado,
a oso y panal,
a baya y miel,
a musgo húmedo
y a bosque de aire.
Eres un soplo,
quitas ahogos,
contigo aprendo
tiento y respiro;
gracia posees.

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Asedio (notas del llanto de Cupido VII)

 

Padecí los oídos amurallados
que cero escuchan
y los ojos cercanos
que aunque miren se postran
frente a la ingratitud que nada ve.
Me reconocí asentado sobre la ausencia voraz;
cuándo ésta abre sus fauces y engulle
intempestivamente, un día tras otro,
y un mes
y un año
y un amanecer, y…
lo mejor aportado por los sentidos
-cuándo éstos rechazan a cualquiera de las muertes,
al reunirse con cada una de las chispas y detalles
que conversan con la vida-.

Mi (Tú) Tristeza: Estar apalancado
en una plaza rebosante de vida,
sumido por completo en la inapetencia;
como un zombi, desmotivado e inerme,
que devorando su alma apresada
pierde el instinto y la esencia
y extravía hasta cuales fueran
sus posibles ansias o motivos.
O, como un fantasma desubicado
que olvidó la magia por la que era
al observar que su sábana estaba roída;
y encerrado en las mazmorras de su propio palacio
converge con la desgana
y pierde el encanto ¡llora que llora!,
porque poco que nada asusta.

Fui poseído por un escalón
de dureza inquebrantable,
presumí de la desdicha
Habité (y habitaré -aunque no quisiera-)
dentro de una escalinata repleta
de otros muchos escalones,
anclados e inmutables,
ya perdidos.

Aquí quede constancia
de que conocí la locura provocada
por un corazón encabritado,
no la que concierta manicomio
y resulta estipulada por ciencia alguna.
Sí; como fruto terrenal,
por la inmadurez de mis emociones.
La que, sujetada por las circunstancias,
vuelca incomprensión
y está fuera del temple cierto
y de todo tipo de paciencia.
Sí,
la que delata mi infancia
y denotando tiempo de novicio,
aporta el rol del desconcierto
y adopta la faz de laberinto.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Contorsiones del Amo pasado

contorsiones del amo pasado 1Amé, de durar.
De traspasar los instantes
que quedan rápidamente diluidos.
Amé el pretérito ambicioso
desconocedor del ayer caduco.

Toco. Observo cercano
¡como un ya mismo!,
el pasado vivaz que, obstinado,
se resiste a morir y ser difunto.
Amé el amor resistente
que por más palos que reciba
nada se achica, crece y perdura.

Llegué hasta el principio y me quedé.
Amé, de seguir amando tras amar;
eludiendo todo aquello que le resta
significado y la suerte primordial
al existir de corazones.

Amé con actos.
No soporto aquel amar que queda siendo;
retórica promiscua, especulación y falsedad:
verbo tergiversado.

Amé tanto y tanto…
como para prolongar
hasta tornar indefinido:
El Amo, siendo fe de vida.
El Amo, de libertad y lacayo.
El Amo, de feligrés complacido
que acepta serle fiel eternamente
al matriarcado del Amar.

318-omu G.S. (bcn. 2015)