T’estimo amb cos d’home i seny de boig; posant damunt del taulell un cor obert capaç de perdonar l’imperdonable.
T’estimo. Saber-te univers, bosc, fada i lliçó. Conqueridora pacífica oblidada de corones, vestimentes luxoses, titelles i castells. Alquimista que torna ploma el plom i arrebossa el ferro, que converteix en cant els xiscles i unta de mel tot est món que rodola agre i amarg escopint i afinant pors.
Estimar les teves deus «per sempre», incloent les herbes enredades que sostens sent dona volguda, ésser imperfecte. I aquest «per sempre» acomodat damunt del gest canviant d’una papallona; dins del ball de l’infinit demanant més i més prorrogues.
318-omu G.S. (bcn. 2015)
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(castellano)
Te amo con cuerpo de hombre y cordura de loco; poniendo sobre el mostrador un corazón abierto capaz de perdonar lo imperdonable.
Te amo. Saberte universo, bosque, hada y lección. Conquistadora pacífica olvidada de coronas, vestimentas lujosas, títeres y castillos. Alquimista que vuelve pluma el plomo y enluce el hierro, que convierte en canto los chillidos y unta de miel todo este mundo que rueda agrio y amargo escupiendo y afinando miedos.
Amar tus manantiales «por siempre», incluyendo las hierbas enredadas que sostienes siendo mujer querida y ser imperfecto. Y este «por siempre acomodado sobre el gesto cambiante de una mariposa; dentro del baile del infinito pidiendo más y más prorrogas.
Creer en la magia y reconocer el libro en que se halla descrita la pócima para traernos de cuerpo presente a nuestra media naranja.
Buscar los ingredientes, elaborar con esmero y bebernos la pócima. Hallar esa mitad que, unida a la nuestra, nos permitirá llenar el vaso con el mejor zumo así saciando aquella sed que nos impedía hacer una parte del camino.
Compartir: Caminar pausadamente. Probar piruetas y conseguir acrobacias de belleza plástica. Descansar algunos ratos y también tropezar… Exprimir instantes con ahínco resaltando la fe que tenemos en la unidad.
Encontrar… pero no esperando regocijarnos en un presente de sumisión donde resuene, de continuo, un «SI-AMÉN» enfermizo.
Qué razón convierte a los hombres terrenos en seres que deambulan sin sopesar acertadamente el peso de cada una de sus pisadas.
Qué razón, prospera y penetra y nos mancha, convirtiéndonos en desalmados que escogen ligarse a un dogma, rey de los absurdos, sórdido, casual y perentorio -a la misma huella que, luego, si conviniera, tacharemos de indeseada-
Razón que pierde todo su significado como tal, ¡pues es clara locura que no atina a construir, que nos arrastra hacia convicciones auto-destructivas!. Nos conduce hasta el asesinato indiscriminado de inocentes (grandes y pequeños, sanos y enfermos, fuertes y débiles), de otros congéneres y de otras especies: de elefantes por un marfil que lucirá tallado encima del último estante que nadie mirará, pero, lucirá… impregnado de polvo y telarañas. De ballenas por su carne, por su grasa y por su semen… hasta su exterminio. De delfines al quitarnos beneficios marítimos. De felinos, por la valía monetaria de sus pieles y de rinocerontes por el valor de ese cuerno que, convertido en polvo, saciará supersticiones.
Serpentea la incoherencia debido a la ambición desmesurada, palabrea la indecencia dentro de este sistema actual de supuestos valores que quedan siendo patrañas que le sirven de escondrijo al mismo demonio. Mientras, los valores valiosos quedan extraviados, relegados a esperar olvidados en nuestra trastienda personal; nos han ido domesticando de tal manera, que en buena parte nosotros vivimos sujetos al autoengaño; incapaces de reconocer la verdad miserable que comportamos.
Nadie muestra su verdadero rostro, se trafica y comercia y malvende lo invendible -hasta a un hermano o a una madre, o un pedazo de tierra que no pertenece a nadie, o la energía que recogemos del sol y del agua- Por ambición se sacrifican piezas insustituibles e intoxicamos el planeta con residuos que jamás podrán del todo ser eliminados; quebramos el equilibrio imprescindible en pos de adquirir posesiones que solamente nos reportan satisfacciones superfluas, algún pellizquito de una aparente felicidad que, rápido, al ser espejismo, se evapora ridiculizando un trocito más del anhelado paraíso.
Cuándo… cuándo las gentes comprenderemos que somos oxígeno, que este planeta demanda que se conjugue la lógica con la participación. Precisamos de proveernos de una conciencia de respeto que nos proporcione una meta valida donde anida la victoria; cada uno de nosotros debemos ser el pilar, el fundamento del cambio, piezas que reconocemos fabricar desgracia, desolación y muerte y, que al darnos cuenta de la destrucción que provocamos, optamos por convertirnos en oxígeno y contribuir de veras a fomentar el cambio próspero que revertirá en generaciones venideras.
Apostemos por dejar mayor salud, aquí en este planeta como huella.
* 500 gr. cintas de espinaca
* 1 cebolla
* 2 puerros
* 125gr. guisantes
* 1 sepia limpia (400 gr.)
* aceite de oliva
* sal
* salsa de soja
– Preparación:
Dorar la cebolla en un recipiente de buen tamaño (pues luego añadiremos en el mismo las cintas de espinaca una vez ya hervidas), con un dedo de aceite (preferible de oliva virgen, por sus consabidas propiedades medicinales). Añadir la sepia que previamente hemos troceada a dados, tapar el recipiente y dejar a fuego bajo durante diez minutos, pasado este tiempo añadir los puerros cortados y los guisantes (preferibles extra-finos), dejar en cocción por espacio de quince minutos más.
Teniendo las cintas de espinaca ya hervidas (dejarlas al dente), poner la pasta en el recipiente del sofrito y echarle un chorrito de salsa de soja (nunca excederse para que no predomine el dulzor de la misma restándole fuerza al sabor de los otros ingredientes). Tras cinco minutos a fuego lento y dejar reposar cinco minutos más, ya podremos disfrutar de este exquisito plato de pasta.
(I) Aunque mi razón (todavía infantil) y mi memoria (incapaz por diminuta) se desentendieran del recuerdo mi corazón sí recuerda, Él reconoce que prosigue elástico existiendo por mantener presente el vínculo y el nacimiento.
Tu corazón: el mío propio; cómplice de las estrellas, emocionante y con acentos diversos, un trebol de la suerte que desde el inicio, dentro de un seguido de cielos, selvas y agujeros, de espacios y emociones, enhebra palpitaciones aliándose con el juego.
Nosotros: Corazón ensamblado en corazones, mezclando colores en un barreño inmenso para salpicar de mestizaje, tanto al oscuro negro de ceguera impenetrable como a los blancos insípidos que aparecen siendo preámbulo aburrido, lienzo vacío que espera.
(II) Por ligado a un ombligo de redondez decente -mediando un cordón que por más que se dijera nunca devino cortado- sigo recibiendo impulsos que surgen desde una chistera a la que le sirve cualquier mago. -Cordón inalterable que resiste las embestidas numéricas, que forcejea con fórmulas inmaduras cuales seguro caerán derrotadas por la inercia evolutiva; innovadora de ensamblajes y reconstructora de criterios.
(III) Amnésicos. Olvidados de remar a favor de un mismo invento. Extraemos conclusiones afianzados en las verdades a medias que nos ofrecen los cuerpos. Cargamos con la cruz padeciendo de tormentos mientras recontamos cuántos han sido los placeres que convergen dándonos salud y adiestramiento. Amnésicos. Cuándo resaltamos solamente el fragor y la musicalidad que cabe en la materia, y dando un paso al frente cuando combinamos sentimientos con pedazos de invisible hasta alcanzar la matriz que es el espíritu.
(IV) ¡Manos cerradas! siendo puños, golpes, trabajo y condena. Y manos abiertas que con sus dedos sedosos recorren el torso, la cabeza y los pies, el rostro, la espalda y el alma y las piernas… recuperando al sanar todo lo dañado.
(V) Tu corazón: el mío propio ¡el nuestro! es invitado y cicerone, vagabundo, anfitrión y mayordomo; seguidor del alba preñadora de otras albas. Por nuestro -original e insuplantable- Él vaga por infinidad de hogares lejos de sentir otros lugares como extraños o como ajenos. Recorre como un Dios insaciable alentando al porvenir y la creencia de que tantos como fuimos y seremos somos héroes y dioses ¡sangre y sueño!
Un corazón común ¡el tuyo y mío! que balanceándose al son del peso grávido logra el ingrávido equilibrio añadiéndole polifonías a la versatilidad de su epicentro. Elude tener un nido exclusivo. Elude ser estático y concreto. Acoge una labor de entre las muchas; ser aprendiz de viajero.
Trobo el teu nom escrit inesborrablement dintre de la fusta, quan aquesta ensenya les seves eines com a mestra del llenguatge:
Quan sent tronc que escalfa i cuina, sent llenya cremada, no ha dit encara la seva última paraula; tronc que es perllonga dintre d’altres vides, en un petit racó de la llar o donant-li el punt de torrat o bullit als aliments que esperen repartits damunt de la taula.
Quan es flama que, convertint-se en espurnes, insisteix en conquerir un trosset de cel per, formant part del firmament, regalar-li llum i somnis als nostres ulls i imaginació al pensament.
Quan… com fum viatger, anhela conèixer el que ara està i el que abans era, i els perquè i els com i els quan que omplen els prestatges i els armaris del rebost. Fum que marxa i dòna voltes assemblant-se a qualsevol infant mogut que mai s’atura en ser vital i inquiet, que porta la clau del demà guardada dins d’una butxaca.
Trobar-te repartit dins de l’aigua jugant a ser peix i reflex, estimant la profunditat tant com la claror, creient en un matí encreuat amb les millors coincidències.
Trobar-te dins de l’aigua, quan jo m’oblido de nedar… com escorça de surera carregada de puresa, traient les teves mans i no permetent que jo m’enfonsi.
Trobar-te estès; com a rostres imaginats, fins i tot donant sentiment i diàleg a la inmutabilitat aparent de les mateixes pedres callades.
Trobo el teu nom dintre d’un alfabet que no precisa d’intel·lecte per comprendre, que el més valuós d’aquesta vida es mostra i s’amaga en un seguit de fets senzills i objectes simples.
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(castellano)
Encuentro tu nombre escrito imborrablemente dentro de la madera, cuándo ésta enseña sus herramientas como maestra del lenguaje:
Cuando siendo tronco que calienta y cocina, siendo leña quemada, no ha dicho todavía su última palabra; tronco que se prolonga dentro de otras vidas, en un pequeño rincón del hogar o dándole el punto de tostado o cocido a los alimentos que esperan repartidos sobre la mesa.
Cuando es llama que, convirtiéndose en chispas, insiste en conquistar un trocito de cielo para, formando parte del firmamento, regalarle luz y sueños a nuestros ojos e imaginación al pensamiento.
Cuando… como humo viajero anhela conocer lo que ahora está y lo que antes era, y los porque y los cómo y los cuando que llenan los estantes y las alacenas, asemejándose a cualquier niño movido, que nunca se para al ser vital e inquieto, que guarda la llave del mañana dentro de un bolsillo.
Encontrarte repartido dentro del agua jugando a ser pez y reflejo, amando la profundidad tanto como la claridad, creyente en una serie de mañanas cruzadas con las mejores coincidencias.
Encontrarte dentro del agua, cuando yo me olvido de nadar… como corteza de alcornoque cargado de pureza, sacando tus manos y no permitiendo que yo me hunda.
Encontrarte extendido; como rostros imaginados, incluso dando sentimiento y diálogo a la inmutabilidad aparente de las mismas piedras calladas.
Encuentro tu nombre dentro de un alfabeto que no precisa de intelecto para comprender que lo más valioso de una vida se muestra y se esconde en un seguido de hechos sencillos y objetos simples.
De apariencia y de esencia. Así podríamos calificar a los escritores. Lizano campa entre los segundos. Jesús Lizano es un poeta, un poeta por naturaleza y por destino. Conviene decirlo porque de otro modo las sumas serían restas. Algunos lo emplazarían en el territorio de los poetas de combate, redivivo León Felipe, renacido Rafael Alberti. No negaré que parcialmente sea así, pero si quebramos la corteza de las palabras lo intuyo más próximo a Hölderlin: la función del poeta es transmitir a la gente las profundidades de la naturaleza, porque el poeta es la persona de extremada sensiblidad capaz de sentir los latidos de aquélla, encargado de comunicar a la colectividad lo profundo de la naturaleza. La función del poeta consistiría en convertir los oscuros signos de la naturaleza en palabras comprensibles, en enhebrar Humanidad y Naturaleza, más que Sociedad y Humanidad. Mi impresión es que cuando Lizano…
Ayer fue fecha de disgusto, se cruzaron nuestras miradas pero no me viste; degusté la peor de las cegueras. De la ciudad, sus farolas aparecieron borrachas y las definiciones borrosas; cojas de luz. Comprobé las contradicciones que se columpian en la luna y la castración vergonzosa que algunas veces sufre el sol.
Fueron tantas las trabas, ayer, que enrevesándose las calles y multiplicándose las aristas olvidamos reconocernos.
Ayer. Con «R» de retraso. Con «R» de chirrido. Pesó más la elucubración cual es laberinto que desgasta que la vitalidad que se alinea con la sonrisa. Supe que guardas un enigma bajo tus ropajes y acerca de la evasión que precipitas antes de optar por un te quiero.
Ayer -por suerte- tiempo fallecido, tiempo pasajero; este ayer quede siendo ayer: pañuelo que añora el bolsillo mientras ondea sobre el viento. Tierra ajada que será reconvertida al reposar con su barbecho.
Escogo mantenerme ausente de los horarios que anquilosan siendo antiguos, porque tengo del todo decidido vivir el hoy cabiendo en el placer, dejando para aquel que los quisiera… los nudos rotos y las pesadillas
Desde el fondo de los tiempos ¡raíces! habla el infinito y cuenta el universo. Desde cofres que pasan inadvertidos, surgen notas y estas danzan en pos de la sinfonía.
Raíces profundas configurando una garganta de siglos y desdeñando las horas muertas. Brasa, humo y leños. Umbral festivo donde no faltan las visitas. Horas inexactas dando pie igual a la separación que a la reunión, pero siempre… un mantel sobre la mesa esperando el aperitivo.
Raíces hondas; desmenuzadas, siendo ceniza mientras la temperatura aviva el humor: El frío tramita hazañas como así mismo hace el calor al resaltar que eran bien ciertas cada una de las leyendas que se contaban.
Somos raíz. La sed de un árbol que nunca cesa de enjuagar un seguido de sentencias para perpetrar nacimientos tras la desvergüenza creadora y el rubor.
Un continuo de salvas transportan miel y esporas incluso cuando la arcilla parece desvencijada. ¡por las raíces morimos! ¡por las raíces crecemos! (Es comprensible la lectura cuando creemos tanto en la prosa como en los versos.) ¡Por las raíces morimos! ¡Por las raíces crecemos! mientras transitamos entre millares de formas de respiro y adosados a los tantos rostros que sustenta con pulso el fuego; evidentes, misteriosos, vulgares y furtivos, se nos presenta la composición del oxígeno como comodín ambidiestro.
Fuimos y seremos raíces. Somos un zoológico energético. Una existencia basada en la mutación…
Diario digital que nace con la vocación de informar sobre Jaca, Jacetania, Alto Gállego y los valles de Tena y del Aragón, reflejando con fidelidad y objetividad todo lo que sucede e interesa a sus gentes. Editado por la periodista Rebeca Ruiz
Este blog es únicamente para mayores de edad. Relata la vida de sumisión de una chica que se adentra en el mundo del BDSM casi por casualidad, sin saber muy bien ni qué significan esas letras.