Suspiros interiores (R)

Son luciérnagas tus zapatillas;
lumbre vivaz,
llama encendida
indicando que estás.
Recuerdo de pareja.
Proverbio ideal
digno de quedar como estela.
Techo azul. Lago azul.

Luminosas y atrayentes,
me incitan a encontrarte
y a seguirte por un puñado de caminos.
Lucen como entrada y hablan como puerta;
señalan la aventura seductora
y la oportunidad que se deja.

Ya llegó el tiempo de aceitar la llave
y descerrajar el baúl de mis miedos;
timidez y vergüenzas.

Pasé tantas veces por delante.
Paseé rozándote y sin atreverme; acobardado.
Pasé a escondidas queriendo alcanzar con mis manos
lo que solo asía en mis sueños.

Me permito la desnudez
despojado de lastres;
oso pasar,
al fin me atrevo.

Entro, de puntillas, en el refugio
donde toma forma lo mejor de mi imaginación.
Tomo aliento e inspiro un pedazo de futuro,
nacen un sinfín de proyectos al entrar en tu habitación.

Tan cauto como sigiloso
recorro a ciegas tu estancia
y me mimetizo con tu necesidad.
Soy animal.
Soy un zorro.
Soy un perro;
a cuatro patas saboreo
la flora y fauna que ampara tu piel…
retozo satisfecho.

Husmeo tu silueta.
Viajo entre suculentos sentires;
exclusivos, placenteros y tuyos.
Hallo el sortilegio
que incluso despierta el tacto sonámbulo,
al besarte y sorber el vino
vertido sobre tu vientre.

Magnetizas y maceras mi ser.
Dispones del rostro amalgamado
que concede una cita con la tentación
y de la serena suavidad del satén;
de la belleza rosácea y natural
que embriaga hasta a los mismos dioses
que quisieron darte cuerpo.

Siendo un camaleón
me relamo contigo;
eres alada e insecto.
Repaso con mi lengua
sendos dulces de azúcar hallados
en la cúspide de tus senos.

Hay panal en tus entrañas,
desde él rezuma esa savia que ambiciono;
por ello me vuelvo una abeja golosa
recogiendo elixires sólo de una copa,
remedios que salvaguardan del tedio.

Igual desmiembras a mi hombre racional
hasta hacerlo desaparecer,
como invocas al ser visceral e impulsivo
que tiembla y gime mientras embiste.
Posees la sabia de la alquimia;
conviertes hielo en fuego
y la madurez en poca edad.

Ante ti, suena fino mi motor
y se ahuecan, ambiciosos, los poros de mi piel.
Derramas sobre mi desierto
la espuma e impronta del mar,
y entiendo que mis dunas esperaban tu agua
para aprender a flotar.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

Alfileres (notas del llanto de cupido III)

" agulles (per Pepa Vives)

» agulles (per Pepa Vives)

Hay veces que me siento
un frágil pedacito de yeso.
Pendulando como desconchado
sobre una aireada arista,
aferrándome al equilibrio
sin querer caerme del balcón.

Cuando no entiendo.
Cuando mi mente
se bate escasa de fuerzas: ralentizada.
Como ovillo con mil caras; desordenada.
Como trabalenguas;
extraviándose entre mil idiomas
desconocidos, plena de confusión.

Así el corazón;

rechazado, a la deriva.
Así mismo, mi alma;
cuando la desdicha la embarga
y se achica y se quiebra
ante la imprevisible visita
del severo y voraz desamor.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

 

 

Garganta d’Ossoue / Circ du Gavarnie (Hautes Pyrénées -Francia-)

Corta pero bonita garganta, ubicada a 1800 mts. de altitud, que se encuentra a los pies del pico midi d’Ossoue (2884 mts.).
Garganta situada como esporádico corte dentro del valle con el mismo nombre -valle bautizado por nosotros como » ciudad marmota » , debido a la enorme cantidad de dichos animales que paseaban por sus prados-
Se nos regala como interesante descenso, al estar bien encajonado y corretear constantemente el agua dentro de él, (preferiblemente descendible en época de estiaje).
A tener en cuenta, una marmita trampa que se halla en el último rapel a descender, y que, con caudal abundante, podría resultar problemático si entraramos dentro de él.

La zona, cerca del pequeño pueblo de Gavarnie, nos ofrece, como añadido a los múltiples descensos a realizar, también la posibilidad de una excursión al circo que, con el mismo nombre de la localidad, se presenta majestuoso, con una cascada de agua -de las más largas de Europa- de aproximadamente 400 mts. de caída vertical.

aproximación: inmediata
descenso: 1,30 / 2 h.
retorno: 20′
material: equipo de seguridad + cuerda: 2×30 mts.

 

 

Sumas seguidas

 

“Doce arcos posee un año,
más de trescientas flechas
le sirven al caballero.
Él porta cuatro estandartes
que con su gracia cambiante
pintan la faz de su reino.

Visto con ojos de hombre,
a esta tierra le agradezco,
igual su tacto políglota
como la voz de los sueños.”

***
Yo soy Sancho: un vulgar escudero;
caminante que indaga y aprende,
tanto del verde que viste los montes
como del áspero sol del desierto.
Como del pan que reparte el diálogo,
y del que esparce, callado, el silencio.

Aquí me encuentro, ¡buscando!
y por conciencia, ¡deseo!
que hundan semillas mis pasos,
y crezcan vastos sembrados
dando fecundos proyectos.
Que se complete mi esencia,
viendo a sus dos hemisferios;
el uno, etéreo, mi espíritu,
sólido, el otro, mi cuerpo.

Pido perezcan mis deudas,
pido belleza por dentro,
pues es la imagen caduca
y vive perenne aquello,
que es impagable y perdura
valiendo el decir eterno.

Si religiones lastraran,
reniego de cualquier credo,
avance busco y no lastre
que reste vigor a mi vuelo.
Que sea remo el pasado,
y no plomo, un duro peso,
cual confunde y resta brío
cuando se cubre el trayecto.
Reconozco tantos símiles,
que a tocar tengo lo ajeno,
las distancias son caducas
al beber del mismo seno.

Ando y persigo a mi sombra,
siempre es más rauda que yo.
Debo encontrarme a mí mismo
leyendo allá donde voy,
apuntes que me describen
y cabe mejoren mi hoy.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

Lligams / Lazos

finestra i elements

(I)
La terra:
llençol cobrint un llit de foc.
La terra; ferma i acolorida,
gentil ens recull.
L’aigua:
saviesa penetrant fent camí.
Invisible és boira humida,
o endurida i blanquinosa
es desfà. Enamorada del sol
corre a abraçar-lo sent riu.

La terra, acull i vessa vida.
Cucs que eren ous
i primer s’arrosseguen,
que seran papallones gaudint d’unes ales;
posseïdores del volàtil espai i el breu vol.
Imponents pedres gegantines
que en esmicolar-se viatgen
fins a besar la sal marina.
I aquesta gespa flonja i verda
quina es presta pel repòs.
La terra, plena de dreceres,
estalviadora, retalla segons,
o allarga el temps en servir-nos
camins que s’estenen;
de drets i de torts.

L’aigua;
alegre i vital,
relaxada o embravida,
tanmateix és: escaladora que puja els cels
i desapareix,
com àgil salta cent somnis i mil dies
i retorna.

En estimar-se els dos, (terra i aigua),
esdevé un fill; neix el fang.
Fang, que ens crida perquè enlairem figures,
en permetre’s oferir-se tou i juganer;
ser dolç i mal•leable.

Fang, que reclama mans que l’amoixin
i ments que l’entenguin;
la creativitat dels artistes: pares adoptius
que visionen, que imaginen quan fan tasca
i ens presenten un futur farcit de novetats.

Fang… i afegida, la costella:
Homes i dones, escampats per la terra,
mengen pomes desentesos de pecats…
I la temptació calla com prohibició,
ens fascina tant com per quedar-se.

Mentre… L’arbre gaudeix de la creació,
viu amb la seva pell vital de fusta,
i una serp llisca per les seves branques
i entre les fulles recordant-li el moviment.
Li mostra les seves escates canviants
i la sort inexorable d’una llengua bífida;
la dualitat que innova prop dels contradits.

Els homes i una serp
i una poma i l’arbre.
Els homes som fruit i fusta,
som serp pujada a un arbre;
caminem damunt de la terra
i nadem dins de l’aigua.
Llisquem per la vida:

Abans d’actuar podem parlar,
i abans de parlar cap que pensem
sent responsables.
Pensar queda darrera de sentir i deixar-se anar
per escoltar a l’univers el que ens demana.

Els homes prenem decisions,
disposem, doncs, de la llibertat.
No ens enganyem
buscant derrotes i culpables
més enllà de nosaltres.

(II)
Un pecat s’enganxa al temps,
més que prou imprès i relatat,
d’ell encara queda constància.

Uns pocs que manen molt,
servits de luxes, invoquen i interpreten
davant d’imatges i signes, ¡com bruixots!
Composen i corrompen missatges
i els incrusten, simulant puresa,
dintre i sobre el seu déu salvador.

El domini requereix raons i trampes,
lleis i déus omnipresents que perdurin
establint-se com camí segur,
així com jutges i botxins.
Convé convertir
la feblesa inherent al descobriment,
en brutícia i pecat;
avergonyir i castigar als homes,
fer-los culpables i omplir-los de pors,
assenyalar-los com si fossin claus rovellades
que no poden obrir cap porta,
homes incapaços i fatídics
destinats a empasar-se un munt de fracassos.

(III)
Qui va inventar el paradís
per facilitar-se el domini,
va completar la seva feina
afegint un glop d’infern.

És l’hora de caminar i viure,
creient que el fet de morir
no comporta el pes de cap judici.
Som lliures vigilants dels nostres actes,
no té perquè significar la mort
un final que clareja sent absolut.

Repetir petits viatges.
Anar de llar en llar i sentir-se viu.
Tindre clar que, morir és,
passar només una pàgina
del llibre immens que és l’existència,
del molt escrit, tan sols un full.

318-omu G.S. (bcn. 2014)
_______

(castellano)

(I)
La tierra:
sábana cubriendo una cama de fuego.
La tierra; firme y coloreada,
gentil nos recoge.
El agua:
sabiduría penetrante haciendo camino.
Invisible es niebla húmeda,
o endurecida y blanquecina
se deshace. Enamorada del sol
corre a abrazarlo siendo río.

La tierra, acoge y derrama vida.
Gusanos que eran huevos
y primero se arrastran,
que serán mariposas disfrutando de unas alas;
poseedoras del volátil espacio y el breve vuelo.
Imponentes piedras gigantescas
que al desmenuzarse viajan
hasta besar la sal marina.
Y este césped mullido y verde
que se presta para el reposo.
La tierra, llena de atajos,
ahorrativa, recorta segundos,
o alarga el tiempo al servirnos
caminos que se extienden;
de derechos y de torcidos.

El agua;
alegre y vital,
relajada o embravecida,
igual es: escaladora que sube los cielos
y desaparece,
como ágil salta cien sueños y mil días
y vuelve.

Al amarse los dos, (tierra y agua),
acontece un hijo; nace el barro.
Barro, que nos llama para que alcemos figuras,
al permitirse ofrecerse blando y juguetón;
ser dulce y maleable.

Barro, que reclama manos que lo mimen
y mentes que lo entiendan;
la creatividad de los artistas: padres adoptivos
que visionan, que imaginan cuando hacen tarea
y nos presentan un futuro relleno de novedades.

Barro… y añadida, la costilla:
Hombres y mujeres, esparcidos por la tierra,
comen manzanas desentendidos de pecados…
Y la tentación calla como prohibición,
nos fascina tanto como para quedarse.

Mientras… El árbol disfruta de la creación,
vive con su piel vital de madera,
y una serpiente se desliza por sus ramas
y entre las hojas, recordándole el movimiento.
Le muestra sus escamas cambiantes
y la suerte inexorable de una lengua bífida;
la dualidad que innova cerca de los contradichos.

Los hombres y una serpiente
y una manzana y el árbol.
Los hombres somos fruto y madera,
somos serpiente subida a un árbol;
andamos encima de la tierra
y nadamos dentro del agua.
Nos deslizamos por la vida:

Antes de actuar podemos hablar,
y antes de hablar cabe que pensemos
siendo responsables.
Pensar queda detrás de sentir y soltarse
para escuchar al universo lo que nos pide.

Los hombres tomamos decisiones,
disponemos, pues, de la libertad.
No nos engañemos
buscando derrotas y culpables
más allá de nosotros.

(II)
Un pecado se engancha al tiempo,
más que bastante imprimido y relatado,
de él aún queda constancia.

Unos pocos que mandan mucho,
servidos de lujos, invocan e interpretan
ante imágenes y signos, ¡cómo brujos!
Componen y corrompen mensajes
y los incrustan, simulando pureza,
dentro y sobre su dios salvador.

El dominio requiere razones y trampas,
leyes y dioses omnipresentes que perduren
estableciéndose cómo camino seguro,
así como jueces y verdugos.
Conviene convertir
la debilidad inherente al descubrimiento,
en suciedad y pecado;
avergonzar y castigar a los hombres,
hacerlos culpables y llenarlos de miedos,
señalarlos cómo si fueran llaves oxidadas
que no pueden abrir ninguna puerta,
hombres incapaces y fatídicos
destinados a tragarse un montón de fracasos.

(III)
Quién inventó el paraíso
para facilitarse el dominio,
completó su trabajo
añadiendo un trago de infierno.

Es la hora de andar y vivir,
creyendo que el hecho de morir
no comporta el peso de ningún juicio.
Somos libres vigilantes de nuestros actos,
no tiene porque significar la muerte
un final que amanece siendo absoluto.

Repetir pequeños viajes.
Ir de hogar en hogar y sentirse vivo.
Tener claro que, morir es,
pasar sólo una página
del libro inmenso que es la existencia,
de lo mucho escrito, solamente una hoja.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

Una fuente de obsequios

horitzó a port de la selva
» Debido a tantos regalos que asoman cercanos

prosigo dándole las gracias a esta existencia.»

***
Es regalo: inspirar el aire
desde el precio impagable de unos labios jugosos.
Aprovechar esa boca que le habla a mi alma.
Que me pide la muerda,
que espera que la sorba al concederme una cita.

Hallo el regalo:
Tras deambular medio muerto
y repartido en mil trozos,
por un angosto pasillo donde convergen
la confusión con las sombras
-ceñido al afilado vacío que cruel decapita
la razón de las personas-
Tengo el regalo:
Cuando retorno recompuesto;
al probar el sabor, los prodigios del aceite
que acuna con acierto, tu saliva.

Busco regalos:
Eliminar la palabra fin
y prender nuevos principios.
Encontrar eslabones perdidos
que refresquen mi memoria.
Reparar escaleras destartaladas,
para descender hasta mis entrañas
y para auparme hacia el futuro.
Recuperar aquellos útiles que quedaron;
como meros trastos inservibles guardados
en una oscura y sucia buhardilla.

Me regalo:
Completarme escuchando
y crecer comprendiendo.
Elegir con acierto.
Ser soluble y avanzar.

318-omu G.S. (Bcn.2014)

Edificando pobrezas

edificando pobrezas

Para la inmensa mayoría, la riqueza de esta tierra asoma cada vez más distante; sólo una ínfima minoría disfruta de los frutos que nos corresponden a todos. Cada uno de nuestros antepasados, de igual manera, contribuyó a los beneficios productivos de este hoy.
En este inicio del siglo veintiuno, la pobreza eleva más aún su voz; hasta inhalar el aire que respiramos acabará por tener precio.

***
Los salarios descienden y descienden, las horas extraordinarias se efectúan gratuitas y son obligadas. Los trabajadores, por aquella necesidad que manda ineludible, tragamos un sinfín de injusticias cuando callamos sin atrevernos a reivindicar. Injusticias que derogan el estado del bienestar que supuso tanto esfuerzo. Injusticias que recaen como imposiciones encubiertas por las leyes que se modifican a peor para el trabajador, y que debido a las mayorías absolutas habidas en cualquier congreso, se establecen impositivamente. (Impera una forma de manipulación y de miedo que se propaga con extrema sutileza).

Mientras sube y sube el precio de los productos elementales, el poder adquisitivo de cualquier familia merma al punto de la asfixia; año tras año, los incrementos nunca van en consonancia con el alza de los salarios.
Los finales de mes aparecen raudos; traspasada la primera quincena ya tenemos que hacer malabarismos para afrontar los pagos e ir llenando la nevera; resulta imposible aquel gasto que surgiera de imprevisto -un dentista asoma inalcanzable- O bien el precio de los productos insustituibles es excesivo, o los salarios están desfasados con respecto a las exigencias del mercado.

El incremento de los precios no es casual ni se debe a la facilidad o dificultad de producción que otorgan los contratiempos dados por la propia naturaleza o por los inconvenientes de una tecnología ineficiente, (en el último periodo de la humanidad, los avances en cualquier aspecto industrial y tecnológico han sido más que sustanciosos). Este incremento sobre el precio de los productos no es fruto de la calidad o cantidad que vuelca cada cosecha de nuestros campos; por mucha producción que hubiera al respecto de algún alimento, la tendencia de su precio nunca es la de ir a la baja, siempre existe algún motivo, real o ficticio, para que quede justificado el aumento de cualquier producto. Hay personajes que esperando pacientes, ya urdieron los planes, según conviniera, que les garanticen enormes beneficios.
Los intermediarios suelen ser los que se llevan la mejor tajada. Porqué, pues, no establecen los gobiernos; departamentos, un método eficiente de control que le facilitara al ciudadano unos precios más asequibles -el buen uso de una reserva nacional quizás resultaría de salvaguardar los derechos establecidos, como ley, dentro de nuestra tan mencionada constitución. (Cuando la productividad se multiplica, se acumulan almacenados dichos productos, para ofertarlos más tarde al alza durante otras anualidades que respaldaran su incremento).

Se realizan constantemente estudios de consumo que, chivatos, evidencian las tendencias de compra -mayormente obligada- de los hogares, tendencia que suele ir en consonancia a los ingresos y recursos que obtiene cada familia.
Así resulta que, si por disponer de una economía escasa, se tiende a comprar; pollo o calabacines, patatas, arroz, zanahorias, huevos o carne de cerdo, no lo dudéis, que al poco tiempo aparecerá una excusa perfecta y veremos cómo se incrementa el precio, todavía asequible, de estos productos; productos, cuales se acomodaban de mejor manera al tamaño de nuestros bolsillos.
Poco importan las posibilidades de los ciudadanos, somos peones dentro del enorme tablero de ajedrez que es este mundo. Las normas siempre han sido las mismas, igual de intransigentes como de injustas; la pobreza debe existir así como la esclavitud y el tercer mundo -desarmonizamos esta tierra cuando dividimos el planeta en proporciones desiguales- Las fórmulas o el sistema por el cual nos regimos, queda demostrado que solamente aporta desequilibrio; un desequilibrio compuesto de órdenes y sumisión. De leyes que apuestan por estar inacabadas al disponer de vacíos legales de los que se valen los poderes fácticos para proseguir con la criba de que o quienes conviniera -la justicia se evidencia utópica-
Unos pocos sustentan el mando. Esos pocos que amasan fortunas, que gestionan y sacan provecho de todo lo que existe en el planeta, que utilizan argucias e hipnotismos para disimular las cadenas y los yugos de los que se valen cuando implantan la doctrina del servilismo -quedar como siervos cuando somos igual de hombres y de amos. Incluso tener que agradecer, continuamente, las migajas que nos corresponden-

Esa minoría que ostenta el poder económico, es la que también le indica y ordena a la clase política las directrices a seguir; esa minoría precisa de una clara diferenciación piramidal; de cuerpos y mentes amedrentadas, de algunos pies que aplasten otras cabezas; abducen y promulgan la discordia, sus intereses reniegan de la paz e incitan a la guerra.
Necesitan que estén bien remarcados los status sociales. Un simple obrero no debe nunca poder coincidir con ellos en cualquier restaurante distinguido o en sus estupendos lugares vacacionales, esto no puede seguir sucediendo. Estas personas, alejadas de la carga implícita en la palabra humanidad, enarbolan un sinfín de argumentos diferenciadores, se enorgullecen del mismo elitismo que les proporciona a los demás unas perspectivas de vida nefastas -poco importa, de su agenda es borrada la anotación que respaldaba el bien común-

Los papeles, durante un par o tres de décadas, han parecido modificarse por un espacio breve de tiempo (sólo en occidente), fue un espejismo dentro del orden que aparece como inquebrantable y que unos pocos establecieron en algún momento y que todavía permanece.
Pero, tras un estudio concienzudo, se ha vuelto a poner en marcha un plan maquiavélico que garantice y haga perdurar una tierra de esclavitud.
El poder fáctico ha urdido un plan de irremisible sometimiento; está rompiendo en mil pedazos varios de los escalones de la escalera del bienestar -los intuyo irrecuperables- La mayor igualdad de bienes y prestaciones que, progresivamente, habíamos conseguido gracias al esfuerzo de nuestros padres y abuelos trabajadores, se desmorona y parece al punto de perecer. Sin nosotros, como familias y obreros, haber contribuido, excediéndonos, para que esto sucediera, (es mínima, según los analistas, la parte de culpa que le corresponde al pueblo, cuando se sopesa numéricamente la deriva económica actual).
Desde arriba, las clases dirigentes omiten la realidad de la bancarrota y el despilfarro, no culpan a quien debieran, desvían nuestra atención y señalan hacia otro lado, les viene bien generar en nosotros un sentimiento de culpa cual también ayuda a consentir el sometimiento. Van destinado todos nuestros ahorros a la salvación de empresas privadas que erraron en su gestión -con el permiso de los mismos gobiernos- las mismas que nunca otorgaron ningún beneficio añadido en los tiempos en que era suma su bonanza. Les han concedido, mediante disfraces y artimañas la gracia de un salvavidas, el cual el pueblo obrero prosigue hinchando con laborioso trabajo e impuestos.

Dos generaciones vagan en pos de empleo y solamente hallan puertas cerradas. Mientras, sus progenitores, las generaciones que los aman, echan mano del pequeño colchón que tenían para darles ayuda.
A gran escala, la sombra del tercer mundo se alarga y también atrapa al sur de Europa. Esa parte de Europa, que se ve obligada a vender esas riquezas que le pertenecen, a precio de saldo, al recibir sutiles extorsiones.
Son continuas las confabulaciones, la clase política de cada estado esta cohesionada para defender lo suyo, para ello no hay diferencia de colores o de idiomas; ante todo debe proteger su imagen y reafirmarse en el poder manteniendo sus posiciones. Los ciudadanos de a pie, simplemente quedamos relegados a ser los que soportamos el peso del mal hacer y despilfarro de los gigantes que quieren mantenerse en el poder, así como de aquellos que tras perder en sus apuestas de juego, demandan ser resucitados aun siendo perdedores.
Los ciudadanos proseguimos perdiendo nuestros derechos, asistimos a una gala de prestidigitación y observamos como la clase media desaparece.
Reaparece la dictadura. El totalitarismo, camuflado de democracia, utiliza los dientes y sus uñas; se cierne sobre el mundo un sistema efectivo de dominio, una acertada y disimulada forma de guerra, de racismo, esclavitud y poder.

Cuanto me agradaría que fueran mostradas las cartas, cuando esos señores que representan al ciudadano, jactándose de su sabiduría, nos muestran su visión y las hipotéticas fallas de un gobierno, frente a una cámara o delante de un micrófono y sobre un estrado.
Ellos, verdaderamente saben acerca de la manipulación a que ellos mismos están sometidos por parte de las grandes corporaciones internacionales. Ellos saben al respecto de las cadenas que los maniatan al margen de las propias ataduras que su condición humana y miserable les acarrea. Ellos conocen la poca medida que tiene su libertad y la nula nuestra. Ellos son cobardes: siempre ponen el grito en el cielo de manera interesada y comedida; no se atreven a alzar su voz para denunciar tantas imposiciones que traban el bienestar y avance conjunto de los seres en este planeta. Ellos, no están faltos de inteligencia, saben a la perfección, que caben fórmulas para que esta tierra acelere su paso hacia el paraíso.

omu G.S. (bcn. 2014)

Canyon de l’artigue (l’Ariège -Francia)

zona l'Ariege

Cañón situado en el departamento francés de l’Ariège, zona que nos ofrece también la posibilidad de efectuar otros barrancos, (cascades de Subra, barranco de Marc).
De visita obligada, tanto por los preciosos parajes de alta montaña por los que discurre, como por la completud de actividad contenida en su descenso.
Tiene que suponérsele caudal durante todo el año. Sus pozas, de agua pirinaica cristalina, nos ofrecen la posibilidad de diversos saltos durante el recorrido, cuales irán combinándose con rápeles de diferentes alturas (como máximo de 20 mts.).
( Ideal poder escaparse hasta dicha zona, disponiendo de tres o cuatro días )

topográfico canyon de 'Artigue

acceso: 1 hora.
descenso: 3/4 horas.
retorno: 30 minutos.
material: equipo de seguridad – 50 mts. de cuerda + socorro

 

Adictos al trote ecológico

st. Joan rogent

 

Cabalgo por paseos coloridamente embaldosados. Entre bancos que, uniformados con verdes y marrones, se ofrecen gratuitos para a los transeúntes dar descanso.

Circunvalo fuentes que esparcen sus aguas, mientras personajes de dureza rocosa, vigilantes y desnudos, observan mil secuencias callejeras desde su alto.

Cabalgo mayormente tranquilo, pero en algunas ocasiones, con prisas; exaltado. Subido en una estructura alumínica que me transporta con sus dos ruedas gomosas; como a caballero hace con sus cuatro piernas un caballo.

Y cuando lo hago… Me deleito con las formas artísticas de las flores y los arbolados, con el creativo ingenio de los hombres. Que trasladaron tantos dibujos hechos sobre papel, al decir consistente de las urbes; mediando la química y la naturaleza del cemento y del hormigón y del plástico y del metal, junto a ladrillos perfectamente cocidos que, posicionados con cuadriculada destreza, son la letra insalvable, el sustento arquitectónico.

Dejadme ser un niño que se divierte lidiando motos y coches sobre la consistencia del asfalto. Vestirme de nuevo con la credulidad y lucir mis sueños de antaño. Sueños alejados del gris, ataviados con esa luz productiva, que vierte un mañana de proyectos y mejoras y no uno que afee y destruya, más aun, los cuerpos y las voces.

Tengo que salir de mi jaula. Quiero romper la cáscara que cegadora me atrapa. Deseo convocar a la niñez lectora que estuvo dormida, pero que nunca perdí, para que prendida de desparpajo, ya liberada; trote salubre y ruede ecológica.

318-omu G.S. (bcn. 2014)els nostres caballs

 

 

La propuesta

la propuesta

Maite, desde hacía más de un año, todos los días laborables a media tarde, coincidía con Miguel en el entrañable café de la plaza santa Caterina. Entrañable local todavía regentado por la señora Irene, mujer octogenaria que había heredado el negocio de una tía materna suya que, tras quedarse viuda de su primer marido y casarse con un cordobés muy inquieto, se fue a vivir con él a las islas Barlovento de las Antillas.
Todas las paredes de dicho local se mantenían revestidas con baldosas de elaboración única, baldosas que gracias s su fondo blanco -un blanco ya algo roto por el paso del tiempo- podían regalarse, espléndidas, a cualquier tono; al rojo, al verde o al azul, o a esos colores de tierra más serenos que otorgan el toque sencillo. Cada una de estas baldosas, con su palmo por palmo de tamaño, delataban un hacer de pintura y cocción exquisito; un hacer artesano; al evidenciarse en sus gráficos, floreadas y pictóricas representaciones sumamente creativas, sin repetición alguna.
La iluminación del café, local de techos altos, venía ofertada por varios apliques luminosos incorporados en los tabiques a dos metros de altura, apliques elaborados con metal de cobre y sendas pantallas que se estiraban ovaladas hasta alcanzar su propia punta de pergamino. Como luz principal, dos lámparas enormes pendían del techo en las dos pequeñas estancias que conformaban el negocio; lámparas, que alegraban la lectura de novelas y periódicos, lámparas llorosas al estar conformadas por centenares de lágrimas que, con cristal, unas manos expertas tallaron. La calidez del ambiente resultaba la idónea, un anaranjado relajante incitaba a las confesiones más íntimas, a los besos puntuales y tímidos de amantes, y a fraternizar al sentirse próximo al sí de almuerzos y meriendas, al sonido familiar de los platos y de las cucharillas.
La señora Irene, se resistía a imprimirle cualquier cambio de decoración a su establecimiento que pudiera hacer marchar a aquellos fantasmas que gustosamente perduraban dentro del café prosiguiendo sus tertulias.

Maite no conocía de Miguel ninguna de sus señas, ni tan siquiera su nombre, solamente intuía su edad, lo situaba cercano a los cuarenta. Lo que sí tenía claro, era la intensidad que percibía en cada cruce, aparentemente casual, de miradas. Ella bebía de la lujuria en los ojos de Miguel, al leer en ellos unas inmensas ganas de poseerla, la locura del deseo.
En más de una ocasión, Maite, al despertar por la mañana, cedía a la tentación de imaginarse cómo sería un encuentro íntimo con Miguel; se permitía, repleta de onirismo; intuir la consistencia de los pectorales y los bíceps de Miguel, olfatear sus cabellos largos y morenos y hasta hallar la dureza que resguardaba en su entrepierna. Ella, mientras ilusoriamente degustaba esos gratos apuntes corporales, deslizando sus dedos corazón e índice se cercioraba de su excitación al sentir como de húmedas quedaban ambas yemas. Encantada, se dejaba llevar, jugueteaba combinando la delicada fricción con el medido golpeteo, acertaba a darle más ganas a sus ganas y sentía deslizarse, muslo abajo, algunas tránsfugas gotas que evidenciaban, todavía aun más, la necesidad de culminar dicho instante regalándose el éxtasis extremo con un complemento bien escogido que le diera penetración.
Maite, estaba decidida a encarar de forma directa el tema, a plantarse cualquier día, de imprevisto, delante de Miguel, y golpear contundentemente la mesa; de una vez por todas, sino era él sería ella, tenía que atreverse.

Al día siguiente, Miguel, se presentó más atractivo que nunca, con unos tejanos ajustados que remarcaban a la perfección el poderío de sus cuádriceps y la carnosidad redondeada de sus nalgas y, cubriendo su torso, una camisa de color violeta pálido justamente desabrochada que, complementándose a la perfección con el azul gastado del pantalón, resaltaba largas horas de sol sobre esa piel, quizás de brisa marítima y de natación, de relajación y de playa.
Maite, espero que él se sentara en el taburete del rincón del café, donde Miguel acostumbraba. Le daba la sensación, debido a la insistencia al escoger el lugar, que Miguel era persona hecha a las costumbres y a los hábitos y, por lo tanto, de ideas fijas. Una vez lo vio acomodado y ya removiendo el azúcar de su café, se dirigió hasta él y, plantándose a un palmo del deseo de Miguel, le dijo:

-Cuándo vas, por fin, a atreverte; a dejarte de miradas fugaces y furtivas, a dirigirte a mí de frente, a morderme la boca de imprevisto, o a sencillamente pedirme una cita…

Miguel, perplejo ante tal demanda que a su vez servía de reproche, alterno una tímida sonrisa con unas pocas palabras, cuales al brotar delataron una voz grave y cálida que incitaba a dejarse inundar por completo de ella, al delito de solicitarle que le susurrara a ambos oídos y enmudeciera a la mente con su habla.

-Aun desde lejos; sepas que ya te pedí, ya te sentí, ya te toqué… no creerías cuantas veces te tuve.

El palmo de distancia se convirtió en medio, y Maite le argumentó:

-Lástima que, en ocasiones, las personas, saciadas de vergüenza y de remilgo, lleguemos al punto de excedernos con las limitaciones volviéndonos casi cobardes. Que nos contengamos al estar domesticados por normas y formulismos, así renunciando a ciertos impulsos que mostrarían la digna atracción que por otros seres sentimos, es una pena que callemos las alegrías y que cantemos continuamente acerca de los dolores y las penas.
Por suerte, nosotros, ahora conoceremos, tras compartir desde la distancia dada por tres mesas redondas de mármol y forja y después de cuatrocientos cafés, cual es la musicalidad exacta de nuestras pieles.

318-omu G.S. (bcn. 2014)