Te esperaré… (Apuntes de amor XXIX)

Te esperaré
transparente y liviano.
Donde los vacíos perecen.
Donde siendo eximidos de nudos y preguntas
comprendemos
que la voracidad de la vida nos engulle
sólo para reinventarse y actualizada parirnos
junto a una realidad perpetrada
por las que eran nuestras ilusiones imposibles

Allí; te esperaré.
Donde a todas las presencias invisibles
se les caen los velos
y queda ridiculizado el valor de la materia.
Ante un compendio irresistible de pedacitos de nada
que consiguieron ser contundentes y conquistaron el verbo.
E hinchan e hinchan, audazmente, una burbuja,
para que nos sorprendan otras atracciones
adheridas al estallido de nuevos mundos.

Mezclado
¡contigo, contigo y contigo!.
Alejado del sentido agresivo y abrupto y corrupto de la soledad
del hoy distante de mi individuo… te esperaré.
Amalgamado
con las ocurrencias más elementales
y bellas, por simples, de la naturaleza.

Irás e iré.
Te esperaré para gozar de tu conjunto,
para ser TÚ.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Apuntes de amor (XXVIII)

Nada grato: Despertarme y observar que tu espacio quedó vacío. Huelo tu almohada intentando que vuelvas. Eres la envidia de prestidigitadores e ilusionistas. Cercenas la ausencia; todavía estás. Escogí uno de los besos que nos dimos —efluvio mágico e interminable— para guardarlo dentro del más preciado de entre mis cofres: Bomba de sangre. Te llevo conmigo allí donde esté. Representas bonanza ceñida a la noche y anudada al día. Pierden sentido los pañuelos porque se evapora el adiós. Sobrepasaste el barro; significas eternidad.

Sarmiento (apuntes de amor XXVI)

Ser ciego.
Negar
que tu cuerpo es capaz de borrar
la prisión de una mente.
Al vocalizar un torrente sensitivo
recubierto de tacto,
con las notas suficientes
para viajar unido a su sonido
hasta la luz inmortal.

Abandonar la ceguera.
Afirmar
que hay lugares envidiables y asombrosos
adonde los pies jamás nos podrán acercar.

Alcanzar la lucidez.
Confirmar
que tu eres un gran seno.
Misiva placentera.
Torbellino que gira y gira
y avanza irrefrenable versionando futuro.
Rompiendo distancias
a la vez que desmantela fronteras.
Ensalzando novedosos espacios
en cuales caben el batir de las alas
junto al marchar de las piernas.

Sobrepasar la fe.
Constatar
que somos una apuesta del líquido
logrando equilibrar
aquella que es nuestra única verdad.
Somos
cómplices de una hora
sentimientos
agua de minutos.

Reconocerte complaciente.
Comprender
que tu cuerpo habla tanto como aliento.
Doma miserables e inútiles recuerdos
¡ celebrando mi hoy !
el saber que los grilletes están atenazando
la razón infructuosa y rectilínea
y anegando a la jaqueca cuándo memoria
para que mi fantasía sea coronada con olvido
y levite liviana.

Tú.
Yo:
Adentro.
Y entonces…
lo demás sobra.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Barro sobre barro

en filera

Exprímeme hasta que obtengas la parte que precises. Quisiera ayudarte a desmarcar la «z» de tu vida. Ahuyentar a las hienas que pretendan devorar a tu ser feliz.

Tómame entero. Sé desvergonzada y escupe cielo e inventa infiernos. Delátate. Tómame mientras me entregas tus elucubraciones y dilemas. Tus supuestas verdades —las derechas y recias y las blandas y torcidas—y la ficción que almacena un más tarde de consistencia veraz. Entregate. Confía. De mí no escucharás, al contarme, ningún lamento oclusivo ni ningún reproche.

Sé jugar a dinosaurio e insecto. A hielo y lava. A orgasmos y llanto. A besos y ranas. Sé vestirme con el lujo del ruiseñor y del jilguero y con el de las piñas que pendiendo de los árboles le demandan al viento que las convierta en mañana.
Sé jugar a nubes… cuándo éstas aparecen intuitivas, y cuándo éstas evasivas se escapan. Sé jugar a hoja y tierra húmeda. Y a tierra y hoja seca. A expandirme y a resquebrajarme. A ser empático y a saltar soñando, desde la realidad rancia y pagana al cuento crédulo y a la leyenda inverosimil, para que la mejor de entre las fortunas no se demorase… para que naciera temprana.

Tengo joyas escondidas para que aprendieras la magia dispuesta en la intriga —protejo pedacitos de misterio aún por describir—. Sé que dispongo de un mar para tus olas, donde caben, perfectamente, tu ártico y tu trópico, tanto tu saber como tu desconocimiento circense.

Sepas que: Puedo ver la aurora que, apareciendo puntual, afirma ángeles y señala santos e indica una identidad común disfrazada de monstruos aberrantes y demonios.
Sepas que: Me encanta desvirgar a esa inocencia cual se resiste, obstinada e insolente, a transformarse en sinónimo terrícola.
Sepas que: Quiero saborear aquellos pedazos de tierra que consintieran tantos fallos como aciertos. Deseo saborear la tierra que exije de mí la imperfección; una y otra, el seguir de más pisadas.

Kayac (Cala Trebaluger)Descubre que puedo ser: Aperitivo y postre complaciente. Rabia y Celos. Condición amatoria y Lealtad hasta la Amistad. Infusión sanadora y revitalizante. Almohada, Leño y Diálogo. Comprensión y Diferencias aunque Abrazo. Contradicción guerrera. Látigo y Veneno. Calle abierta. Ciudad cosmopolita. Pozo lleno y campo. Esquina silenciosa. Luz y sombra. Un susurro nadando en un café.
Si te decidieras a tomarme por entero, descubrirías una tarde cinematográfica y adolescente. Tarde de palomitas y golosinas que restan años mientras las bocas asoman juntas y nuestras piernas bien tapadas. O degustarías un tiempo de riesgo y aventuras bañado de ríos y mares voraces y montañas que vociferan vida desde sus entrañas. O, una cama repleta de excitación, donde sobran las definiciones, los interrogantes y la razón, y, por supuesto, también los pijamas. Tómame sin dejarte un ápice. E incluso si te apeteciera cuartearme hasta convertirme en minúsculo para disfrutarme a migajas, tómame. Tómame como quieras, pero siempre olvidándote de la traición; proyéctate, ante mí, no como una ilusión, sí como una visión rebosante de esencia franca.

Apuntes de amor (XXV)

La puerta del cielo resuena,
sirve como timbre del hogar.
Cuándo tu boca ampara a mi boca
dispuesta a recibirme
abierta.
Abierta
bebe con agrado
la tierra consistente
y las llamas y las nubes
que propiamente guardo.
La puerta del cielo nunca chirría.
Elude mostrarse esquiva
y enseñarme su espalda.
Se le ofrece a mi vida
tan cercana como a tocar.
Presume de tener camino.

Por prestarte a ser mi compañera
traspaso la fortuna que fue sueño
y durmió encerrada;
puedo saludar sintiéndome completo.
Creo en dos con privilegios,
en venas aliadas que clausuran
prolongaciones perentorias que vagan
entre condiciones y con término.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

«ar» de desear hasta venerar (tal vez amor)

caiguda sol tibiDeseé tu pozo:
porque desde él surgía
el agua que quería beber
mi parte masculina:
El alma que, supongo, tengo
en continua locomoción,
presa de una deriva lobezna
o sujeta a la composición regeneradora.
Y el mismo espíritu que traspasa
todas las puertas habidas,
sabidas y desconocidas, o aún por crear
para donarle revolución a mis entrañas.

Amé tus aciertos y tropiezos,
tus disloques e imprecisión
y aquellas pócimas extrañas
que preparabas
y siempre consideré privilegios.

Participé gustosamente de tu carne,
bocado y sorbo y gemido y saliva
¡derretido dentro del gusto!
incluso al deleitarme del carbón
al destaparse tus claroscuros.

Deseo de amar.
Amar — quizás por caprichoso
y complacido y desear —
Pude aprender,
incluso al arrimarme a tu Lucifer,
a disfrutar por entero
de la virgen-diosa-yegua-mujer
que con sagacidad escondes.

Pasado y presente
a la caza del futuro.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

-apuntes de amor XXIV-

Perfume vital (R)

«embassament de Cavallers (Lleida)»

«embassament de Cavallers (Lleida)»

Plácidamente complacido,
recostado a tu vera apaciguo mis entrañas.
Recojo a tu lado y con ganas, la lumbre
y prendado me rindo
ante la mucha bondad y belleza que tiene esta vida.
Retozo, impregnado por tantas caricias
volcadas por tu pulmón, vital y fresado;
y es que sirve de barandilla y de senda
tu aletear fantástico,
ceñido, simplemente, al ser de mariposa.

A tu lado sopeso el vigor del incesante tránsito,
el peso de la luz y el valor de la oscuridad.
Observo minerales y fósiles
y despertares y entierros.
Sumergido en los reflejos cabidos
en pozos y lagos musicales,
tuerzo por laberintos e indago la salida
pasando por complicadas grutas
y estando dentro de angostas cuevas.

Gira y gira mi mente, el pensar es oculista
que combina los números, símbolos y letras,
con las vueltas artísticas de preciadas vetas.
Admiro el descaro de la vida, sus encantos,
las mágicas y hechizantes formas
que anidan en la combinativa existencia.

Hueles a prado,
a oso y panal,
a baya y miel,
a musgo húmedo
y a bosque de aire.
Eres un soplo,
quitas ahogos,
contigo aprendo
tiento y respiro;
gracia posees.

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Contorsiones del Amo pasado

contorsiones del amo pasado 1Amé, de durar.
De traspasar los instantes
que quedan rápidamente diluidos.
Amé el pretérito ambicioso
desconocedor del ayer caduco.

Toco. Observo cercano
¡como un ya mismo!,
el pasado vivaz que, obstinado,
se resiste a morir y ser difunto.
Amé el amor resistente
que por más palos que reciba
nada se achica, crece y perdura.

Llegué hasta el principio y me quedé.
Amé, de seguir amando tras amar;
eludiendo todo aquello que le resta
significado y la suerte primordial
al existir de corazones.

Amé con actos.
No soporto aquel amar que queda siendo;
retórica promiscua, especulación y falsedad:
verbo tergiversado.

Amé tanto y tanto…
como para prolongar
hasta tornar indefinido:
El Amo, siendo fe de vida.
El Amo, de libertad y lacayo.
El Amo, de feligrés complacido
que acepta serle fiel eternamente
al matriarcado del Amar.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Porque… (apuntes de amor XXII)


«Quedando claro que… convienes como lazo y reniegas de apretarme siendo nudo.»

Porque puedes ¡porque quieres! ¡porque amas!. Porque sabes usar los remos y dispones de velas y porque como grumete posees buena vista y destripaste al vértigo, ya que perdiste el terror a la intemperie y nunca le tuviste miedo a las alturas. Porque eres capaz de prever el temporal y medir y soportar el peso de la tormenta ante la posibilidad ineludible de naufragio.
Porque sabes aliviar hasta que sanen los pasos que dolieron, y porque sabes preparar los próximos de tal manera… que mejoras las huellas que, viniendo, aquí quedarán siendo cicatriz preciada, dando sustento.
Porque puedes soplar y soplar hasta extinguir cualquier amanecer o cualquier ocaso que se mostrase estéril, demoledor, desvergonzado e ingrato. Cualquier secuencia del día que, optando por las entrañas indecorosas, para seducirme se disfrazará con razones que simularán ser vitales, así quedando desbancadas mis ilusiones y quebrada completamente toda mi esperanza.
Porque aciertas a brindar por la locura virginal que marcha a contracorriente, esa que ensalza las pocas piezas y los elementos cuales, de veras, tienen cariz de irrenunciables y resultan imprescindibles. Porque tu sinceridad salta verjas y trabas descubriendo las trampas y aquellos motivos que, torciendo la paz, sólo portan dolor y disgusto; miseria, confusión y derrota… Por la sonrisa que me regalas al acostarme y al despertar.
Por atraerme, como imán, hasta el gozo liviano y desencadenándome de la somnolencia laberíntica de carácter espartano, liberarme de la pesadez concluyente que anula movimientos y cancela ideas capaces de impulsar de mejor manera este mundo.
Es por ello y tanto más, que tengo a bien aceptar… que seas la hechicera que le brinde poética a cada uno de mis soles, la protectora de mi pasión y la guardiana que vigila mi descanso durante todas las noches.

-apuntes de amor XXII-

(…) Interiores

(...) interioresRecorro tu cuerpo con la mirada y percibo en el alto y ancho y en lo hondo de tus formas, la consistencia, el contenido y el aroma que sabrá saciarme.
Existe un lecho aun por vestir con nuestros cuerpos, quiero creer que no sucederá el olvido que termina por verter un «pudo de ser» que conversa con el fracaso y el abandono.
Hay un lugar donde se reúnen a tomar el té un coro que sirve conciertos surtido de corazones; te cito para que acudas a él; despierta, natural y sonriente; como la joya que eres. Ven, no cuestiones el peligro, no lo dudes ¡ven! pero no te olvides… completamente desnuda.

Causa tras caso y caso por hechos, caso las emociones con mis sueños; abandono razones que deriven hasta un laberinto y asedio el albor de un nuevo, nuevo, del Día.
Sé, que aun sin conocernos nos esperamos. Sepas que hace tiempo que dejé las puertas abiertas, de par en par, y en cada uno de los ventanales, de inmaculada y robusta madera, pirograbé tu nombre (Vid-A).
Cierro los ojos. Siento. Oigo resonar un tambor; señal tribal; bailo y bailo por él, no admito que quepa el renuncie, ni del amor que sostengo ni de aquel que espero, danzo para aligerarme de años, invitándoles a que me den la espalda.
Té sé (¿seré adivino?)… concluyente, definitiva; alejada de los puntos finales y los puntos y aparte. Alimento que no admite el rechazo bajo ningún concepto, más allá de una orden impuesta, estricta o cambiante, te sé alimento que debo probar para recrearme con la piel; disfrutarla, pero reconociendo que hay una extensión más sabrosa aún, que los placeres humanos vertidos con y por carne.