Puedo sentir como tus gemidos
le cortan el flequillo al mismo firmamento;
como el sudor de tu frente
le gana al cuerpo su transparencia;
como se abren los huecos cerrados desde siempre
al ser descerrajados todos los candados;
como me saludan cada uno de los poros
de tus piernas, de tus brazos y de tu espalda
mientras te conviertes en mi diosa preferida.
Pero, prefiero omitirte
la magnitud de la sentencia
que aquí brindo cual secreto:
«le prometo fidelidad a tus senos,
a tu sexo y a tus labios
(y a esos rasgos
y a esos ojos de princesa
que rogándome más y más
aciertan de pleno cuando aman.»
… creo que a cada instante sonamos sinfónicos;
como sonata y adagio y scherzo y allegro,
pero sepas como importante
que eres mi fuente además de mi fuga.
318-omu G.S. (bcn. 2015)





