Corazón, mente y unas manos

ALFARER

«En un principio la nada quiso parirse a si misma: se abrió como senda para  mostrar un sinfín de bifurcaciones.»

Los hombres y su bondad (originaria).
Los hombres y su maldad (arcaica).
Sólo un huevo y la eclosión.

… Y junto a esta dualidad (bondad y maldad), una actualidad repleta de contrapuestos en cual se suceden las combinaciones y alternancias.
Los hombres nos contradecimos, padecemos de una esquizofrenia disfrazada de normalidad; infinidad de inclinaciones cotidianas determinan el desasosiego y la falta de frutos.
La contradicción vive constantemente, nos damos cuenta si el individuo confronta palabras y acciones. Tanta es la contradicción existente, que los hombres caemos en un estado de desequilibrio insalubre (podemos tratar de mentir a los demás, pero nunca escapar a nuestra verdad).
El desequilibrio, a su vez, acarrea la locura que demuestra este sistema mundial que nos rige: construye una sociedad repleta de minorías, llena de barreras inhóspitas y tabus incoherentes e incomprensibles, así como falta de entendimiento, de altruísmo y de cohesión.

Cuándo los hombres hacemos (repletos de soberbia; mirando por encima del hombro al resto de elementos existentes), nos jactamos de disponer de la racionalidad (bendita herramienta), mientras destruímos las porciones más valiosas que dentro de nosotros y a nuestro alrededor vamos encontrando.

¿Qué es miseria?

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

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Reconozco el camino.
La relación existente entre la comprensión y el tiempo.
Algo sé, (quede como poco debido a lo mucho que cabe por aprender), acerca de como las circunstancias que se nos presentan nos hacen desestimar a la incredulidad y los rechazos; apareciendo de imprevisto, las circunstancias, nos citan y responden a cuestiones que creíamos ajenas, muy alejadas de nuestro propio destino.

 

Cambiantes ante los descubrimientos

Proyecciones

flechas prehistóricas amerindias
Quién dice «ojala», desea y a la vez cree, dispone tanto de esperanza como de fe; consigue    alinear un presente con el futuro.
Decir «ojala» equivale a decidir un destino, a confiar en un proyecto que reposa dentro de nuestro corazón o está afianzado, remetido en las mismas entrañas del subconsciente.

      

 

Aunque me duelan los hilos de mi propia marioneta
   o escuchara resquebrajarse, de mi árbol, su madera,
               ¡me volcaré!,
   mi voluntad trazará diagonales precisas,
   todo, para cuanto antes llegar
    a convertir tantos «ojalas» como pueda.

   … Quiero que mis hoys estén repletos de «ojalas».

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

▬ Acentos activos (II) ▬

proyecciones