Atrapados o en revisión

En ocasiones desdeñamos formas y maneras que se nos presentan siendo arte, solamente por ser incapaces de comprender el valor alternativo, aquel contenido expuesto con maneras atrevidas e innovadoras.
Nuestra lectura de la obra suele estar atrapada dentro de multitud de uniformes y hay rechazos que existen por el mero hecho de que las formas escogidas como expresión, resultan un más allá poco convencional o un contrapuesto de la realidad formal tal cual la entendemos individualmente -valoramos estancados dentro de un cubículo minúsculo-.
¿Somos verdaderamente libres cuándo interpretamos?
¿Procuramos entender, sacarle el máximo a la obra, o buscamos simplemente que se ubique dentro de los baremos que consideramos técnica y expresivamente validos o correctos para transmitir el mensaje?
¿Clasificamos su magnitud por el nombre que figura en su cabecera, en un rincón, o al final de la misma?
Presentaros el «juicio de impacto» , el sensitivo, como inicio de la valoración, para luego ser capaces, una vez ya movidos de nuestro sillón personal inquebrantable, de querer indagar acerca del mensaje que pretende el artista.
La poesía, con el movimiento que provoca cuando su lectura. Con las imágenes y las emociones que contiene pueden dar paso a la indagación que nos responde con un contenido, cual aunque no seamos capaces de determinar completamente no quita la inmensa valía que significa ir junto a esas letras de viaje. La poesía: un calidoscopio que proporciona infinidad de combinaciones que sólo pueden ser observadas por completo cuando se mira con detenimiento cada uno de los cuadros que va presentándonos el autor.

Corazón y pico (apuntes de amor XXXIII)

«Tanto creímos en nuestro infinito
que desistió de latir como sueño,
anudando almas y cuerpos
abandonó su ser de nube
e infinito existió.
Acudió, celeroso, mostrándose palpable.»

**
Tomando el canto del ruiseñor
y dejando las prisas del colibrí.
Volando como palomas pacíficas.
Repartiendo mensajes,
de plaza en plaza y de calle en calle.
Recordando la gracia de caminar tranquilos
y el obsequio preciado del batir de unas alas.
Somos palomas libres alentando al mañana.
Blancas —digo palomas—, naturales y blancas.
Adoptamos, unidas, la virtud del olivo,
su arte prolífico,
la paz robusta que guarda en sus ramas.
Musicamos promesas. Musicamos verdad
durante las estancias y a través de viajes.
Sonamos… como amar.
Amar sin pausas.
Amar acompasado.
Amar irremediable.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

 

Icebergs (notas del llanto de Cupido VIII)

19991-1366x768«No es tan difícil conocer a la muerte
aún aupados en esta vida.
Astros que alumbraron juntos
aparecen ahora separados por galaxias
debido a sus naturalezas cambiantes o contrarias.
Es complicado vivir
sin presentir u oler a la muerte.
¿Quién conoce, certeramente, la utilidad de imanes?»

 

Y, hoy, el fuego quema
el fuego habla.
El aire es soga
es cuchillo
es densidad irrespirable.
Pocas brasas y mucha ceniza.
—Corazones grises. Corazones tuertos—.
Demasiado humo y escasez de lumbre:
Mejor mudez que gestos tóxicos,
la mugre disfraza el léxico.
Las estancias son pequeñas
pero rebosan distancia.
Los sabores admirables son pasado
ya marcharon.
Aguardo, paciente
por si cabe error…
Espero y no vuelven.
Aquí sólo quedan
camas serradas y desayunos fríos.
Al abrir mis mañanas
siempre aparece el mismo emoticón.
Recordar el ayer es mi condena.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Edad primigenia

mans planetàries

Cómo comprender que los cercos y las alambradas nacen desde uno mismo.
No deberíamos pensar, actuar o decir, como tratándose de entidades distintas.
Si triangulásemos en consonancia, quizás lograríamos tejer lo que deseamos sobre este tapiz denominado realidad, así cancelando imposibles.

El hombre contradice sus razones,
crea leyes que se salta para inventar la injusticia.
Por juventud e inexperiencia busca principios,
pero desalumbrado y por inconsciente termina
por ahogar sus ideales,
restándole oxígeno al espacio y sal a la mar.

Someliere (apuntes de amor XXXII)

someliere
A tu lado se multiplican las suertes. Conozco y alcanzo fortuna mientras ahondo en la máxima productividad de cada respiro. Eres cometa que recargas mi universo con tu timbre de mañana.
No me pidas que renuncie a esta adicción; más que muerte leo vida.
Y es que uno ya se acostumbro a la dicción de tus ojos y a la facilidad fiable de tu sonrisa. Este uno, como en sorteo, gana «MÁS» al disponer de la revolución que provocan tus volúmenes: Ternura cómplice y reparadora. Aroma de efervescencia inagotable. Y la sensualidad sexual de tus curvas; apetitosas, gustosas y vitales ¡claxon de onomatopeyas!.
No me pidas que me aparte del oasis. Nunca soporté la sed ni los contenidos secos y callosos de ningún desierto.
No me pidas que reniegue de las selvas o de los lechos que resguardas. De tanta tentación que es capaz de concederle sanación al moribundo y de recomponer canción sobre silencios tétricos. Canción que hasta levantará a todo muerto de su sepulcro, eliminando polvo, desgana, fatiga y palidez.
Acoge las verdades que te relato en confesión, no como lastre que hunda o maniate, sí como propuesta.
Porque corazón y cuerpo; recorto distancias, cada vez más cerca.
Soñadoramente tuyo.

Fuera dados

cielo-infierno (2)

Cincuenta vueltas a la llave, para encontrar en las profundidades, tristemente, tras abrir, sólo frustraciones, desamores, absurdos y desastres: Sangre helada. Horas baldías.
La pena dentro concibe el dolor y el hambre futura (no confundamos nostalgia con pena). La pena destruye las hechas y las posibles vasijas, las obras de cualquier alfarero. El barro se resquebraja por falta de agua. Los esmaltes y óxidos, languidecen: pierden su calidad y fulgor renunciando a ser vida. Las manos se adelantan a su ancianidad y, anquilosadas, deforman aquello que tocan, extravían su arte y sensibilidad ante el frío de los inviernos que se sucedieron y, tozudamente, quedan tan arraigados a cada cuenta de sol y alumbramientos de luna, que apuestan por la voz de perpetuos.
Recuerda, alfarero, que los vientos han de pasar portando huracanes y brisa. Que, tú, no debes recoger el llanto y resguardarte bajo las lágrimas. Debes, por juicio y con corazón, oír la melodía que silban y agradecerla y rememorarla.
Recuerda, alfarero, que eres y sostienes todas las formas y contenidos que ha tenido y tendrá el barro. Que, tú, escoges la que quede como firma.
¿Cielo o infierno?… Barro. Barro.

cielo-infierno

Puerto nacimiento

Leo y leo y se me aparece de entre todos los regalos, el mejor:  » Nacimiento». Entonces, mi mente interpreta claramente, las respuestas resultan locuaces, no se deforman. Entiendo tu/mi sexo como la tinta que ha de significar placer al aunar sentimientos y reparar en la gratitud de explosionar brindando caminos (como aquel libro que resguarda, secretamente, entre cien mil frases en prosa, cinco buenísimos versos).
Nacimiento. Paso tras paso. Traspaso la cuna, la pubertad, la edad pletórica, arribar hasta las canas y una pizca de cansancio invitándome a escuchar con paciencia los trazos de la vida.
Escojo un puerto donde las perdidas importantes son infrecuentes «puerto nacimiento».

Enredo

enredo (fotografía realizada en el puerto de Málaga por Tonio1967) -derechos reservados-

Fotografía realizada en el puerto de Málaga por Tonio1967 (derechos reservados)

http://objetivomalaga.diariosur.es/fotos-tonio1967/index.html

Las teorías y las ciencias bailotean tanto
que acaban por darle la espalda a todo siglo y cualquier regla
así quebrándose los métodos y fórmulas que servían
y resultando renovados los lindes del entendimiento.
Todo elemento y circunstancia sella, al nacer,
su parte innovadora y su porción caduca
siempre proseguiremos amarrados
a una sola reacción de vida y fe; la del extasiante continuo.
Las leyes danzan tanto que dejan de ser evidentes.
Parlotean y parlotean hasta que enmudecen.
Se alternan los resultados y cambian las cuentas.
La exactitud de las formas cae en la evidencia
como la certeza que auspiciaban las maneras.
La carga de cada paso y de cada posición varía,
no hay peso ni distancia que se extienda por largo tiempo
con sus kilogramos o sus kilómetros.
Ante tales hechos, termina por perderse aquel sentido de rotunda negación
creeremos posible darle alcance a nuestros sueños.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Demoliendo distancias (apuntes de amor XXXI)

Tanto de lejos estás
que puedo sentirte
paladearte
tenerte
aunque no llegara
ni a verte.
¿Ceguera?
Romper los límites
que no cardar con ceguera.
Tu esencia provoca polizones
es continente
saciando gratamente
a Eros y a Venus
y a Jano y a Baco y a sus ninfas.
Habla como Hermes viajero
porta estupendas misivas de los dioses.
Tanto de lejos estás
que aúnas sentimientos y entrañas
y rememorando las ganancias que ostenta el caos
traspasas una imagen y toda visión.
¿Ceguera?
Sea bendecida.
Se perpetúe dicha ceguera.

318-omu G.S. (bcn. 2016)