De trapo…

(I) 

De trapo,

pero rellena de mimos.                                  de trapo...

De trapo,

vive con ojos de vidrio,

 

 

o con redondos botones,

que en ella hallaron su sitio,

y abandonando su plástico,

me besan cuando los miro.

 

 

De trapo,

de niñas oye latidos.

De trapo,

con lacio pelo y sin rizos.

 

 

Su cabeza revestida

con lana y restos distintos,

que una abuela desechaba

al ser retal de tejidos;

de jerseys, peucos y colchas,

que aún, hoy, son presente abrigo.

 

 

De trapo,

sonriendo con boca de hilo.

Retrato de compañía

con inmenso colorido,

que guarda amores rotos

y tantos sueños perdidos.

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Espiral

adn´s

 

 

«Vivimos amarrados a la primera persona,

algo alejados de la fructífera utilidad

del común denominador.»

 

(I)

 

Aunque camuflada… la primera persona

siempre hace acto de presencia,

tiene un eco que expresa e interpreta,

nos dicta y manda, ¡existe!.

 

El propio aliento,

(casi imperceptible),

penetra e invade la exposición que pretendamos.

Le otorga un timbre o tono concreto,

un enfoque determinado, que define

absolutamente todo lo que hagamos.

 

Su fantasmal sombra, (diríamos entonces),

es inevitable.

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Esclavos inconscientes (R)

26082011513


«Apostamos por malgastar; idolatramos vacuas tendencias

aferrados a la desmesura.

Consumimos angustia por voluntad de otros,

parece no importarnos que la sangre bañe las calles

y que tras el degüello de tantos inocentes

las pelotas que nos dan juego, sean sus cabezas»

Los valores más esenciales nos pasan inadvertidos,
quizás los momificamos siendo respuesta y solución a esta debacle.

 

La humanidad clama por luchas y guerras,
(aunque dice que las detesta,
sus ansias las estiman).


Me apena ver deambular a tanto difunto

dentro de un mar repleto de vida.

Vida que inagotable renace.
Vida que espera.

318-omu G.S. (Bcn.)

Equilibrándonos

Me invade la tristeza
al verte perdido,
sumido en un letargo pasivo.
Rendido a verbos mudos;
nulos tus actos.
No simulas,
envejeces sin interpretar.
Sin cesar
no cejan de blandirse sobre ti
milicias quejosas,
estruendosas penas.

Eres y has sido:
justo embajador
rico en el amor
pregonero
trovador

señor exento de traje y de corbata
todo, menos perdedor.

Me lastima…
el verte ahora negativo
cabizbajo
compungido
apesadumbrado
inerte, opaco, estéril
sordo y ciego
ante vistosas musicalidades,
ante clásicas bellezas
rociadas como pastel,
cual se reparte por los paisajes.

Tú, que apercibistes intermitencias
luces,
a la gravedad suculenta.
Tú, que moviste con tus dedos
el epicentro del universo
(aun sin quererlo ni pretenderlo).
Un universo, a su vez,
plagado, repleto

de pequeñas obras valiosas

que evadiéndose de opulencias

se muestran hermosas, 

son antología de grandeza.
Tú, que ayer viste y sentiste
el amasar dando costado
a la levadura y a la harina.
Tú, que adornaste y vestiste
liberando encierros y nebulosas.
Tú, que barajaste los centros
descomprimiendo los vibrados de éstos:
Los humanos, los energéticos, los físicos
los espirituales y psíquicos
por los que, inevitablemente,
pululan las especies,
por los que descalzos
y desnudos se transita.

Es evidente…
a los tambores ya no respondes,
ni a los mensajes positivos
ni a correos tan importantes
como personales e incitantes.
¿Serán acaso males de ojo
zurciendo sobre trescientas
de tus anaranjadas lunas
eslabones encadenantes?.
Sé… Te atraparon las brumas
los fantasmas,
se descorcharon los vacíos
sumiéndote en el hastío,
¡anulandote!
¡mermando tus fuerzas!
convirtiendo a las carnes en huesos
y a los músculos en alambres espartanos;
desintegrando palmeras
pozos, estanques, oasis,
hasta vetándole arenas al desierto.

El océano se inundó de llanto
hundiendo a las cumbres en los abismos;
ahogadas, las temperaturas se desvanecieron,
renegaron de fecundar esta tierra,
se desvencijó la conjunción
de la lava, la uva perdió los sarmientos.

Amigo, te busco…
Y estás más que nunca alejado
de aquel yo decidido,
del arquitecto osado shakesperiano
merecedor del ser, estoy y existo.
Estás abatido, derrotado;
eres tensión presa de lipotimia,
ya no te saludan las alquímias.
Estás trémulo:
Eres hipotermia.
Eres iceberg fraguado en la sal.
Eres poro cerrado y seco.
Eres yodo.
Eres sustancia infectada,
clorhídrica.

Fuiste yegua.
Un octavo en la mar.
Aleta.
Pulmón
branquias y espinas.
Ahora…
ya te deshaces
componiendo reflejos azules
(pero sin cielo)
deshauciados por el agua,
por las celestes y marítimas transparencias.

Sé que estás donde estás
al darte tanta tristeza
las polaridades sujetas
a densidades obsoletas.
Radicales patrulleras
ladronas, maleantes, asesinas.
Densidades pesadas coronadas
con una egoísta avaricia
llena de injuriosa codicia,
que torna paralíticas,
tetrapléjicas, complejas,
a aquellas globalidades
exhimidas de fronteras.

Ante esto,
(razón suficiente)
resuelvo abrir mi pecho
usar la sierra
astillar un pedazo de mis entrañas,
del espíritu
que mantiene latiendo a mi corazón…
e insertártelo, amigo.
Opto, por mutilar a mi vanidad,
por dejar atras antiguas rencillas
y extraer de lo hondo la suficiente honestidad,
como para juntos remodelar
a esa vitalidad surgida
al unir la leche de nuestras arcillas.

… ¡Dame la mano y moldeemos!

Romper hojas

Te diste cuenta de los abismos. Ya te diste cuenta de la distancia que emerge junto al rechazo. Al fin te das cuenta, que lo que ayer fue amor hoy se ha convertido en guerra.
Te diste cuenta que nuestras manos dejaron de acariciarse y asomar cogidas. Que los abrazos ya no vienen repletosos de ese calorcito que, mimosamente, nos incito a no querer separarnos nunca. Te diste cuenta…
El consuelo que me queda es el saber que nos lo dimos todo y supimos completarnos.
En la maceta todavía vive la flor que ambos, como semilla, sembramos, pero será que todo se transforma y la evolución demanda que innovemos nuevos cantos.
Te diste cuenta de la apariencia menguante de nuestra luna… ¿Te diste cuenta?.
Me doy cuenta que desapareció el «estar de acuerdo»; hace tiempo que sé que nada es suficiente para que surgan divergencias. Me doy cuenta que nuestras miradas se han vuelto esquivas, que la sal que nos llenó de vida, ahora reseca nuestras gargantas; que el agua se quedo estancada y ahora huele a desdicha.
Darme cuenta que los vestidos que tanto te gustaban, al ponérmelos ni me miras. Que me peino y me repeino, me tiño de morena, me hago trenzas y colas, y es que para ti soy invisible, ya ni me miras.
El tanto dolor que me inunda me comporta sarpullidos; dolor venido por este amor que fue lo más hermoso y que hoy siento como caducado y marchito.
Aunque marchemos en direcciones opuestas te llevaré por siempre conmigo, es por quererte tanto y tanto que decido apartarme de tu camino; me marcho aun en contra de mi deseo… Para poder recordar lo mejor de nosotros, de esos tiempos gratos compartidos. Para siempre recordar que estando anudados estuvimos en el paraíso —Será tal vez protección. Será que renuncio a asesinar lo que reconocí y reconozco como amor verdadero e incondicional. ¡Cambio lágrimas por flores!.
Alegrías, confesiones, travesuras, labores, satisfacción y revolcones… para que olvidar la belleza que nos reconforta—.
Nos ayudamos, mutuamente, a extraer más de una espina. Nos ayudamos. Nos complementamos. Nos inundamos de fragancias que dejaban a otros bocabiertos. Bañamos con nuestro buen rollo cada una de las estancias en las que estuvimos; y es que de verdad nos amamos con inspiración; es por ello que siempre llevaré conmigo, allá donde vaya, tus mejores esencias.
Eres parte de mi vida, por esto guardo el adiós y te digo con amor… hasta luego.

Estructuras

_  ¿ En qué año hubo crisis económica ?
_  ¿ Dónde estaba escondido el capital virtual que maneja el precio de cada cosa ?
_  ¿ Pueden ser manipuladas las carencias de los productos esenciales para encarecer y maniatar a los ciudadanos de a pie ?
_  ¿ Quiénes son los que pierden opciones de maniobra a la hora de hacer o deshacer cuándo suben o  bajan los precios?
_  ¿ Hay necesidades que ahogen tanto a los que manejan esa economía global, mundial, como para que se tengan que gestionar de malamanera, siempre perdiendo los mismos, los precios de productos tan básicos; como el pan, la leche, el aceite , el arroz o los huevos ?
____________________
Un gobierno que procure por lo social, que se jacte de administrar de buena manera la salud de un pueblo, no puede hacer ojos ciegos para con la economía de que dispone un ciudadano en cualquiera de los meses de su año.
Cuádreme las cuentas de mi sueldo en este vivir cotidiano, sr. dirigente, sr. diputado, sr. mandatario. Venga a mi casa, estoy esplendido, le invito a vivir con mi sueldo. Ud. bajará a comprarme el pan y la leche, es más, al entrar mi mensualidad, se la daré entera para que gestione de la manera que crea oportuna los gastos, (hasta helados en verano comeremos, ¡hielos de limón!, tendremos para regalarnos; vamos de sobrados).
Con un sueldo estipulado como básico por este gobierno, que no nos permite mas que un continuo contar y contar para conseguir llegar a fin de mes; esto, teniendo presente sólo el cubrir una vivienda, los alimentos indispensables, los cuatro apartados básicos, que de todas todas, por derecho constitucional corresponden de tener.
Como no, entonces, disponer de unos fondos económicos a nivel nacional, de igual manera que los dispuestos para cubrir aspectos como de defensa y desarrolo tecnológico, seguridad o fondos reservados -que únicamente ellos saben en que acaban invirtiéndolos, al no tener obligación de mencionar hacia dónde o para qué los destinan-
Menciono, al respecto de la posibilidad que cabría, a la hora de tener en cuenta esos sres. que administran y dirigen, unas cantidades siempre, digo siempre, que sirvan para cubrir el encarecimiento de esos productos alimentarios tan elementales, tan primordiales que con sus continuas subidas hacen perder el poder adquisitivo de los ciudadanos y nos sitúan sobre una cuerda floja haciendo acrobacias, dando complicadas piruetas para resolver, cada uno de los pagos que estamos obligados a realizar: Vivienda, alimentos, mínimos de desplazamiento, energías diversas… ya no cito; ni vestuario, ni vacaciones, ni alguna clase de ocio o de cultura de pago que pueda reportarnos saber y bienestar.
Mínimos destinados a ésta causa, la de cubrir verdaderas prioridades y no mejoras que pueden perfectamente esperar, que proporcionarían un poco de equilibrio entre las subidas correspondientes dadas por una serie de circunstancias y el salario de los obreros. Dado que las subidas anuales de los salarios nunca van en consonancia del alza en los precios de consumo (IPC).
Creo como aparentemente ficticias – por su falta de consistencia- o quizás interesadas, las razones de crisis que nos imponen, en las que nos hacen pensar de manera anticipada, para así las veamos como inminentes, consistentes e irremediables, para que las apercibamos como problemas insolventables si es que el ciudadano no pusiera de su parte y más nos esforzásemos.
Les pregunto: Si son conscientes, aún desde tan lejos, de lo que está por venir y llegará, cómo no pueden encontrarse soluciones que redirigan la situación actual y la prontamente futura, en la cual se advierte claramente, por lo que se menciona una inevitable caída en picado.
Sólo cabe situarnos para comprenderlo. Las estructuras que manejan lo económico, todas confluyen bajo el interés y los prismas del poder fáctico que manipula la información, que fomenta las creencias y que nos predispone a sentirnos llenos de inseguridades y miedos, desequilibrando, ese poder, la balanza según les convenga para eregirse como poseedores del mando y de unos bienes que habían libremente, pero a su vez, premeditadamente, dejado ir de sus manos.
La preparación, en todo lo que al poder conviene, se germina muchos años antes de que acontezca ante nuestros ojos, décadas antes. Nuestros hijos estan recibiendo la información por parte de ese poder, para construir el mañana que les convenga a ellos, que les facilite el control social mas fácilmente. Omiten lo que consideran, y afirman un carrusel de verdades, siempre con antelación manipulándolas, contando a medias. Ocultan ese mundo humano que cabe como posible, un mundo real en el cual los ciudadanos podríamos sentirnos libres y disfrutando de un gran bienestar en cualquier parte del planeta… no les interesa.
A cuántos de los que dirigen habéis oído hablar con sinceridad, sobre la posibilidad de un mundo terrenal en el que no le falte nada a nadie de lo considerado como primordial; no siendo de caracter utópico, siendo factible.
A cuántos de estos sres. que salen elegidos como gobernantes, habéis oido comentar con franqueza sobre las leyes que ellos acuerdan y luego pisotean.
A cuántos de estos individuos habéis visto haciendo cola en un hospital, esperando ocho horas en ser atendidos.
Tantos viajes, conferencias, encuentros y congresos para posibilitar o habilitar ¿el que?… si en el fondo sólo les queda agachar la cabeza para que cuatro potentes multinacionales sin banderas, les sitúen dónde y cuándo quieran, allá dónde les convenga a cada una de ellas.
Ellos, ese poder fáctico y socioeconómico, siempre mantienen o recuperan, aquel bien material que les potencia en su poder, en la dirección de cada paso que ejecute el resto. Ellos confabulan, marcan fijando, indican de forma convenida, sumamente astuta, por donde, nosotros, esta mayoria, tenemos que pasar.
Suerte que esto sucede tan solo, bajo ese aspecto material que ellos estipulan para que creamos como existencialmente único, se valen de los miedos que ellos alientan.
En lo espiritual -si es que en ese aspecto creemos podemos considerarnos afortunados- nunca nos podrán sujetar y manipular si leemos la vida y los aconteceres de la misma saciados de objetividad. Eso sí, para ello, tenemos que estar en paz con nosotros y con el resto, que nuestros actos y nuestros valores estén bien afianzados. Es aquí donde no cabe la confusión ni hay guerra, allá donde nunca nos podrán vencer.
Hay posibilidades de remediar mucha de la muerte, el sufrimiento y la desdicha que hay aquí y ahora en nuestra existencia. Creamos y tengámoslo en cuenta, podemos establecer una ruta y usar las herramientas adecuadas para realizar un gran cambio. Seguro que nos será retornado cualquier esfuerzo que realicemos, con un agradecimiento que partirá desde las mismas entrañas del universo, trayendo hasta nosotros lo mejor que nos podría regalar esta vida.
estructuras

Simple solicitud

Te atreves con tres minutos de desasiego ajeno, lo necesito. Ahora soy capaz de compartir los interrogantes que antes me hicieron arder, pero que siendo fuego tienen luz; y esa luz iluminó alguna porción de mis entrañas.
Como decirte… para no partir arrugado y rencoroso, para partir sin mochila ni equipaje que lastre mis pasos al recorrer caminos y senderos, necesito… necesito compartir esas tristezas que achican mis ojos, la nostalgia mayor está en añorar aquello que podría ser.
Son preguntas. Son respuestas que me niegan tantos gozos; de un pasado —ya reflexivo—, y acerca de la inquietud por la busqueda del equilibrio que se halla entre realidad y utopía. Cuál es la línea que determina y separa lo factible de lo imposible. Es aquí donde ya no tengo palabras, me quedo mudo, es cuando necesito que intuyas mis quereres probando de buscar en tu interior.
Cálculos sobre repartos no caben, por mas que cuadren las cuentas. Los gestores de lo económico no contemplan la posibilidad de un justo, por necesario, reparto equitativo. Este es el cuento que poco se cuenta, la división que impide un remar suave y ligero en la vida de cualquier ciudadano en esta pelotita suspendida en el curso; como burbuja; ciudadano que es un alumno más en esta escuela, planeta que es, de entre las galaxias, una de las fortunas mas bellas.
Es por esto que te pido tan solo, tan solo tres minutos. Es así porque no me quiero olvidar de ti.
Será que reconozco en tu escucha un vocabulario sinónimo capaz de entenderme. Será que tu reflejo ahuyenta mis miedos. Será…
Y es que sé; confío en la sinceridad de tu mirada y en la franqueza de tus gestos. Será que aunque quepan días lluviosos nuestro interior puede lucir soleado.
Cuántas veces se ha pretendido cambiar lo que por naturaleza evolutiva se nos imponía. Si no nos es posible saltar tan alto como para conseguir una estrella, como pretender que tanta y tanta gente nos sincronicemos con una misma razón elocuente y en pos de un mismo deseo. En las gradas de este circo cada uno en un escalón, perspectivas diferentes que además se acentúan por los intereses y por la condición inherente. Partamos de una misma línea de meta, este propio corazón. Rebusquemos similitudes coincidentes en el reflejo táctil y nervioso del dolor que nos provoca un pisotón. En la satisfacción que nos dispensa la atención y dedicación que otros seres nos ofrecen al encontrarnos débiles o enfermos. En lo tanto de gratificante que sentimos ante las imágenes que la vida nos regala y nos gustan y nos reconfortan. Con el sabroso alimento que nos embriaga deviniendo como el más placentero. Frente la audición de aquella melodia, o de esas palabras que tanto nos gusta de oír. Oliendo la piel de un recién nacido o del ser que amamos o deseamos, el cual nos completa, cómplicemente, demostrando que es cierta la sintonía y el vínculo. Es por ello que te digo, partiendo de esta misma base común alcanzaríamos un mayor entendimiento, fructificaría una red consciente que nos salvaguardara de posibles tropiezos y caídas. Caídas, con las consiguientes fracturas, sociales, internas, globales. El secreto puede estar en buscar las similitudes y no las diferencias. Porque diferencias y discrepancias siempre las habrá; y éstas hacen fructificar lo creativo en nosotros, pues demandan que estemos atentos para intentar aportar una guinda a nuestro pastel y hacerlo todavía más exquisito. Estas diferencias no tienen porque ser destructivas.
Fui paciente al ver desgarrado, hecho jirones mi pantalón preferido. Me sentí triste por tener que marchar de la fiesta. Sentí hasta vergüenza. Fiesta que era hoy; en el aquí de cualquier tiempo. Ni un adiós tuve para los que apreciaba. Marché. Busqué. Me pregunté las razones que esgrimían los supuestas artistas que dirigen un país hacia la deriva; las razones que postulaban solamente rezumaban egoísmo. Atizaban la autosatisfacción. Nada contemplaban las deficiencias del engranaje, las necesidades que causaban estragos hasta extenuar a otros.
Es por esto que le pregunto a usted, nacido de padre y por madre, lo mismo que mi hermana y que yo. Usted que manda y dirige ¿de verdad sabe quién es y decide su vida? Y si me permite… ¿en que cimientos se asientan las propuestas en su día a día?. Tal vez, en la huida de sus miedos más terroríficos y profundos, en recolectar frutos cuales serán incapaces de saciar su corazón. Quizas su vida miserable, ruín, mezquina y furtiva, mentirosa y traidora se deba, a que jamás a sido capaz de vincularse a la misma existencia común que le pertoca con los demás de su especie; se autoimpuesto una misión, la del poder con la pretensión de demostrar su valía ante sus propias dudas. Ostentación. Prepotencia. Altivez. Usted… ¡ cuidado !, no vaya, al final, a ahogarse con ese mismo cinturón con el que intenta amarrar el vivir de otros que son sus hermanos. Los mismos frutos materiales que usted acumula son venda que le sirve de autoengaño. Esos frutos causan podredumbre, amargarán y acabarán por maniatar a sus propios hijos y a los hijos de los hijos de los hijos de su misma y gran familia. La tierra llora por ello; llora sin tregua pero espera.
Fronteras: Barreras inventadas. Siempre se pueden encontrar causas y motivos que nos autoexcusen y nos sirvan para sentenciar a cualquier otro. Sentenciarlo por la simbología y el orden alfabético o numérico que nunca aprendió. Por la ausencia que hoy le pertoca debido a lo que anteriormente se le robo ¡ por su terca y pobre miseria !. O, por creer en la propia naturaleza en la cual confía, o por portear, humildemente, una ilusión. O, por sus creencias, gusto, apetencias o por aferrarse a una fe que en más de una ocasión sue la que, al sentirse derrotado y yacer caído, le levanto. No ose despreciar, usted, a quién poseyendo la luz camina apareciendo sin posesiones ni su saber. Le doy vueltas y vueltas y querría preguntarle ¿no será que sufre de envidia y de codicia y de avaricia? sí, sííí, sííííí… no gire la cabeza, va con usted, que es incapaz de vislumbrar la tanta luz que llevan y hay en otros.
Comunismo, democracia, socialismo, capitalismo, de esto me dice ser un perfecto conocedor; y entonces le pregunto ¿dónde está aquí y ahora una verdadera aplicación de cualquiera de estos conceptos inventados? ¿dónde está la seria disciplina de cualquiera de las leyes que se imponen simulando una sociedad estable, ficticiamente mejor, la del bienestar que usted promulga?.
Podría encontrar la razón, en que usted ni dirige, ni gobierna, es tan solo una marioneta. Por más que quisiera hasta su propia casa le resulta imposible de limpiar. Camina siendo todavía más esclavo que los mismos seres llevados desde un África, pura en conceptos, hasta allá donde se jactaban de clase, maneras mientras confundían lo que es la verdadera civilización. Usted es más pagano que los nativos que usted acusó, con desprecio, de tales hechos. Es más caníbal que las costumbres tribales que regentan en algunas personas por cultura, necesidad o costumbres. Porque, usted, ha pensado alguna vez en las consecuencias de muchas de las maniobras que se acuerdan, con su consentimiento, llevándose a cabo. ¿Es responsable y consecuente con sus actos cuando satisface a esa ambición que subyuga, al pedir, insaciablemente, riquezas?. Muchos quedan padeciendo y muertos; y, nosotros, nos convertimos en asesinos directos o indirectos, en maestros y lacayos del horror. En despreciables maltratadores. En violadores de inocentes que se procuran leyes para eludir su meritoria condena. Nosotros somos tan despreciables que acudimos a casa de nuestro hermano, el cual está convaleciente y desvalido, y le atizamos, rematándolo; cambiamos su vida por cuatro piedras preciosas o por cualquier material o energía que nos sostenga en un lugar privilegiado.
Continuamente cabalgan un seguido de mentiras subidas en los medios de comunicación. Manipulan la realidad, la omiten o la cuentan a medias; pretenden convertir tanta farsa en verdades. Dicen que el enemigo es amigo y viceversa (sonrisas y manos que falsamente se estrechas). Cuentan que hay poco trigo para el pan y hasta que el agua y las montañas tienen propietario, no es de los cielos y de los ríos.
Es por esto y por más que solicito que me responda, me vale una carta convencional: escrita a mano; lo electrónico quede siendo para la música. Carta en la cual, si es posible, me adjunte fotografía de su mirada observando a sus hijos después de la cena, mientras los arropa cuando los acuesta. Carta en cual remate el servicio saludable que fomenta este sistema. Quiero que me explique en que medida y que parte de este sistema usted cree que le será útil al futuro de este planeta y a sus hijos; ayudandoles, a éstos y a los hijos de cualquier ciudadano, a encontrarse y construir con acierto para no perderse. Planteese sus decisiones y lo que corresponde que diga si es que su amor le inclina a decidirse por un mundo mejor, en que prime la cordialidad, en que no le falte a nadie esas partes primordiales e indispensables. Me encantaría que me respondiera en su carta a: ¿cuántas veces se ha reído, de corazón y con el alma, en el día de hoy? ¿cuántos amigos en cuales confiar, plenamente, tiene?
Sin más que abrazar esa parte de usted que todavía juega con los trenecillos, silba y canta en la ducha y cree en Blancanieves y Peter Pan; un saludo de su perdida pero viva identidad.

Hijos de todos

 

Resulta extremo, ese latir rápido del corazón de un chiquillo escondiéndose del desamparo, acurrucado en sus adentros, pisando una tierra fértil pero teñida con llantos y rojo. La cual lo vio nacer, que es suya y, ahora fragmentada, no le corresponde, es escurridiza ante sus ilusiones, necesidades y anhelos.

 

Él, siendo simiente de un mañana sólo obtendrá como fruto el miedo: Miedo a la barbarie que reconoce a su alrededor. Dolor, muerte, angustia y, como única recompensa, el no morir ajusticiado por pertenecer a una etnia o a otra, o por no someter a su esperanza ante la destrucción que su alma soporta al vivir cercana al peso incontrolado de una sinrazón, sometida a esa determinación que ni establece ni conoce la mano misma que tortura o asesina, que cruel ajusticia (respondiendo a intereses ajenos, a suculentos beneficios económicos, a las finanzas de los opulentos); mano cual empuña el rifle o el puñal mercenario e irónicamente hermano.

 

Mientras tanto, a seis aldeas de distancia, son poseídas sus propias mujeres e hijas, sus propias hijas y las de sus hermanos. Se masacra lo mejor que hay dispuesto en todos: la fuerza e ilusiones que conllevan las esperanzas.

El engaño se tercia situando suculentos manjares que nunca llegarán a avistar y disfrutar en su mañana. Están encadenados, se convirtieron, por necesidad o codicia, en lacayos de seres poderosos a los cuales ni conocen y dicen supuestamente aborrecer, esos mismos que les brindan horrores y los sitúan dentro de grandes jaulas.

    

África, Asia, América latina, grandes porciones de la esperanza que vive dentro de este planeta, subyugada a conceptos y entendimientos engañosos, continentes y gentes tristemente manipulados.

Tierras poseedoras todavía de una esencia primigenia y vital. De esa porción de pureza cual el mundo occidental ya perdió hace bastante tiempo, e incapaz de valorarla y recuperarla ahora, simula despreciar cuando en realidad la envidia.

     

Soledad de cientos de tribus que sobreviven en unas míseras tierras sobre las cuales les han ido arrinconando los estados. Las riquezas no entienden de lazos sanguíneos, siempre están prestas a hacerle un tentador guiño a la ambición de cualquiera. Podemos luego buscar razones que escondan esos ciertos propósitos y no nos hagan acarrear el insoportable peso de una indigna conciencia, caer en el abismo más miserable de la condición humana.

Pero, en el fondo, sabemos que en buena medida, desde aquí, nosotros, estamos contribuyendo a promover tales delitos que se cometen en otros continentes. Hipócritamente nos disfrazamos con la falsa y conveniente interpretación o respuesta, para continuar satisfaciendo a ese bienestar superficial que precisa de ingentes tributos, tributos humanos que resultan de un descaro insolente.

    

Así, chiquillos que podrían ser hijos de cualquiera, con ojos limpios y adivinados por su sonrisa; y luz propia con la que resurgirían mil grandes imperios, están siendo utilizados, torturados, expulsados de su tierra, masacrados por el mero hecho de nacer en un lugar del planeta, con uno u otro color de piel, creencias o cultura.

Son considerados como valor cero dentro de un sistema mundial en el que no se aplican siempre las leyes que se acuerdan. En un sistema global en el que la justicia es una gran farsa y nuestros hijos siempre pierden.

     

 

«Sé de mis lazos estelares contigo, hijo de cualquier tierra, reconócete en el vínculo, éste pretende y puede darte abrigo.»

318-omu G.S. (Bcn.)