Fronteras invisibles

besant la pau

Traspasé los hitos que delimitan los dominios donde mandan los gases y los líquidos, para convertirme en un compuesto adherido a una masa consistente y homogénea; para llegar a saber lo que se siente, al utilizar tendones y músculos, para así poder fraccionar mis gestos y movimientos al contarlos con un tiempo concreto. Para articularme limitadamente y desplazarme de otra manera que no fuera levitando incorpóreamente, sostenido por la ingravidez, o sinuosamente deslizarme entre un millar de virtuales y, aquí, fantasiosos acueductos.

Para también disponer de un cerebro que razonase así dotándome: De pensamientos y elucubraciones. De dudas que suelen atrapar en su deambular algunos miedos y otros tantos aciertos. De analíticas propuestas que todo lo desglosan, y ensalzan o crucifican, mediando los circunstanciales, a una existencia. E ingeniosas ideas que solventan cuando inventan nuevos diseños para la arquitectura.

Cruce infinidad de fronteras invisibles para afianzarme o crujir sobre unos huesos que definieran nuevas perspectivas, que supieran mantenerme erguido y dispuesto para nuevas andaduras que esperan a mis ansias descubridoras. Rebase las fronteras que delimitan la vida, porque preciso sentirme alumno que, incansable, sigue y prosigue aprendiendo.

Soy un ser que cabalga entre el tacto sólido y el soplo etéreo. Ser, hecho de porciones, de pellizcos que viajan como aire próximo a otros nacimientos; ser en busca de climatologías y nuevas estaciones.

Soy un ser que flotó y flotará siendo polvo de estrella. Que salpica esta u otras galaxias, añadiendo luminosa u oscura energía, según corresponda y dicte la madre naturaleza.

318-omu G.S. (Bcn-2014)

Hilo continuo

Cada uno somos un pequeño planeta con nuestras propias constelaciones y agujeros negros, con nuestras peculiares cometas, estrellas y nebulosas. Albergamos una propuesta expansiva; somos universo. Atravesamos nuestra existencia prolongándonos, confluyendo entre incomprensibles binomios; añadiendo o restando extensiones.

Siempre nos quedará un espacio por visitar, una cita concertada o imprevista que nos aguarda o maneras novedosas que esperan; de seguro que algo comeremos provisto por las manos del destino.

Cuántas caras tendremos qué ocupar y cruzar para llegar a comprender que somos sinónimos. Que para amenizar el cosmos nos servimos variados ante la vida. Que alternamos posiciones para aprender de forma entretenida, dando de lado al gran aburrimiento que suele acontecer con la monotonía.

Aquí y en cualquier lugar, todos y todo, tarde o temprano iremos pasando por los mismos lugares; el futuro labrado nos atrapará con alguna de las posibles formas en algún sitio.

Disponemos de un parejo común denominador dado por el origen; despegamos desde una idéntica raíz identitaria.

Podría resultarnos útil a la hora de comprender y hacer, tener siempre muy a mano este recordatorio.

318-omu G.S. (Bcn-2014)

Bailarines

bailarines-y-coreografos-actuar-espectaculos


(I)

Mientras giren y giren las aspas del molino.

Mientras volteen alentadas por el ímpetu de un viento

que aletea impregnado y esparciendo

la mayor de las desdichas,

la que asociándose al yo pérfido

se afianza en los propios intereses hasta coronar

en la encadenante soledad del individuo.

Mientras un afán desmedido de poder recabe en los hombres

y estos hombres vivan desentendidos del infortunio del resto,

de sus fatalidades y de su terrible desconsuelo.

Mientras… La palabra perdición, demoledora,

recaerá como sobrenombre afeando las virtudes de esta tierra.

Y el sabio decir de cualquier honesta sonrisa

se nublará no obteniendo símil o sinónimo, digna respuesta.

Y el ánimo que acompaña a nuestro paso

se consolidará con un mirar huraño,

ajeno a suertes cercanas serpenteará envenenado,

ceñido al hábito extremo, a un claustro limitado,

ensalzará a la miopía y venerará al fracaso.

Mientras sujetemos al consumo como tabla salvadora,

creyendo que los bienes que se obtienen

representan y sostienen la liberación de deudas propias

y una felicidad sujeta al heroico equilibrio.

Mientras… Seguiremos estando bajo el yugo de un tirano

que reclama nuestro tiempo y nuestra sangre,

con su cruel deambular, tenazmente opresivo.

Ante el ansia inagotable de consumo, (fuga cobarde y esporádico viaje, viaje plagado de banales proyectos y de un corto destino)… Nazco preso y muero pronto, al no reconocer lo que de veras es sentirme vivo.

(II)

Sobre hoy:

Cuando los hombres vivimos olvidados de la importancia de cada segundo.

Cuando desaprovechamos la irrecuperable salud para amasar posesiones.

Cuando, incansables, releemos considerando grandes obras los pasajes que convergen dando el visto bueno a los mayores absurdos.

Sobre un hoy:

Donde la paciencia sufrió la obsolescencia y cualquier rechazo, aún sin razón de peso, gritando violento se consolida… es idolatrado, al sufrir de la hipnosis provocada por unas palabras bien escogidas que surgen de las bocas de unos individuos con retocados rostros cuales respaldan hipócritas propuestas escudándose tras siglas engañosas que varan en el falso significado.

(III)

Y queda hecha añicos la confianza.

Y ya resultan mofa del ciudadano cada una de las palabras

que recitan pronta bonanza,

que resuenan por la boca de diputados

sobre el estrado del congreso.

Palabras sometidas a la hábil argucia.

Citas que esconden enorme sarcasmo,

junto a ironía y felonía e hirientes falacias.

Argumentos que dicen defender los intereses

de un pueblo ya suficientemente malbaratado

por ese mismo conjunto que, comodamente

apoltronado, implanta las leyes.

(IV)

Sobre la irresponsabilidad, la deshumanización y la falta de conciencia:

Cuándo machacamos la piedra solvente y filosofal hasta llevarla al polvo más insalubre, estéril e insolvente y adusto.

Cuándo desaprovechamos o enrevesamos el pasar corto, nuestro o de otros, de esta vida, dejando a la felicidad tristemente asociada al lucro, al gasto innecesario que se atisba en el excesivo consumo.

Así y aquí: siglo veintiuno.

Intoxicados por esporádicos e insatisfactorios orgasmos

seguimos incompletos, podridamente perdidos,

acarreando la lepra de nuevas y fútiles tendencias,

masacrados por inútiles dependencias y fatales vicios.

(V)

Mientras tanto el molino trille cereales

sin separar la cáscara de la simiente.

Mientras el infortunio se alimente

de la frágil voluntad de nuestro ser

y, abatiendo su cuerpo y alineando su mente,

deslome hasta llevar a un imposible

un futuro lleno de pródigos proyectos

que exclaman esperanza;

o inclusive nos aprese el infortunio

por, al deambular adormecidos,

banalizar hasta vetarle,

tanto a la senda como al horizonte,

los joyosos valores que resguardan bonanza.

(VI)

Un látigo sigilosamente zigzaguea,

sisea encantadoramente,

hipnotiza y nos atiza,

nos flagela sin contemplaciones,

cuentan sus notas sobre la esclavitud,

delata que hay amos y presidio.

» La justicia en la tierra nunca nació,

todavía resulta nonata, por ello hoy me veis vistiendo de luto.»

(VII)

Abundan los cortinajes,

espesa es la bruma,

ceguera causa la niebla.

Tercos se afianzan ¡cambiantes!

amplios y sutiles se muestran los términos

que dan pie al esclavizaje;

más tercos que una mancha de aceite

o el óxido de hierro impregnado en la ropa

¡acerada se presenta esta esclavitud!

inconsistente e irreal, es esta nuestra democracia.

Tan inolvidable por indecente

como hipócrita por continuamente versar mentiras.

Es tan increíblemente genuina que

a la perfección disimula sus fundamentos

hasta padecer de invisibilidad.

Disfrazada de urnas y papeletas,

la democracia se convierte en autocracia,

un símil de la dictadura

cuando, debido a la suma de votos,

conviene siendo absoluta.

¡Una burda farsa!,

porque un sinfín de propuestas

cabidas en el electo programa

se difuminan y quedan menos que en nada…

como hojas rotas de periódico,

siendo papel higiénico en sucio retrete público.

(VIII)

Por más que duelan prosiguen,

suenan simulando ser cantos angelicales tantas promesas.

Suenan y resuenan

retransmitidas entre discursos de tono elegantemente sobrio,

mediando, como publicistas,

los abyectos y diversos medios de comunicación.

Y aquellas verdades que resultan desgracias cotidianas

en buena cantidad de hogares

arrecian maquilladas, a medias o restringidas,

según sea el rostro y la corpulencia de los medios que las relatan.

(Hay días de fiesta en que alardea el teatro.

Es grande el teatro que invade los corrales y palacios.

Y fallece la decencia junto a los inocentes.

Y los farfulladores histriónicos consiguen enmarcar sus rostros,

convenientemente afables e interpretativos

y falsamente solidarios, por todas partes).

(IX)

Ya hace unas cuantas décadas que apareció, implantándose,

un nuevo método de baile

cual repetimos, insolentemente, una y otra vez,

aún faltando el permiso de muchos,

siguiendo los desgraciados y desagradecidos compases

de una danza macabra.

(Esquivas batutas marcan las directrices…

Y enferman en un rápido tránsito,

innecesaria y remediablemente,

enferman hasta la muerte,

débiles peatones, frágiles y aún imberbes.

Y estallan guerras donde la paz sería

la mejor herramienta para el avance,

la mejor propuesta; el corcho que flota y que salva).

En este baile, baile de máscaras,

la libre elección hizo acto de presencia

pero se quedó adormecida…

espera envuelta entre cortinajes.

318-omu G.S. (Bcn-2013)

A un sí de ángeles o demonios

A UN SÍ DE ÁNGELES O DEMONIOS

» De la nada inventamos figuras inexistentes

y las magnificamos dando poderes

hasta que sea solvente cada invención.

Somos capaces, de forma insolente,

de equiparar a un buen montón de patrañas

con la savia de la creación. «

***   ***

Nos escondemos tras bulos inventados.

Nos exculpamos señalando a personajes detestables

que tan sólo son ficción garabateada

cabalgando entre las páginas de tantos libros;

libros paganos y libros sagrados.

 

Personajes que simulan ser reales,

cuales fueron impuestos en la mente de muchos,

entre hogueras que exorcizaban y apretados grilletes,

grabados a base de latigazos y hierro candente.

Personajes que, con maneras sentenciables,

ayudan a disimular la destrucción

que el hombre sobre la tierra implanta;

el tremendo e innecesario extravío

en que desde los tiempos vivimos.

 

Huimos, ¡somos cobardes!.

Huimos de las consistentes y personales verdades

que relatan nuestros actos.

Actos sujetos al desatino,

verdades que citan al hombre como a cual bestia.

Copulamos con la farsa para resultar exculpados

de crudas sentencias y arduos castigos.

Anulamos los verbos amargos,

falsamente poetizamos sobre nuestro hacer y nuestra vida,

eludimos darnos cuenta que somos la máxima expresión

de un nulo espécimen de gesto desleal.

Sentimos la asfixia del yugo,

la carga es dura, y además…

es carga innecesaria la que nos imponemos.

Y es al reconocernos,

que una honda pena nos embarga

siendo la mayor y más ineludible de las condenas.

 

Irresponsablemente y a diario

salpicamos con motas de infierno

la mansa paz de nuestro cielo.

Por añadido, vanidosamente ostentando,

la hipócrita virtud de creernos, salvadores que están,

lejos de maullar, de rugir o de ladrar,

con la racionalidad bendecidos.

 

Prófugos desarraigados del origen;

aquí vagamos, aquí yacemos.

Moldeamos a nuestro antojo;

santos y vírgenes, mártires y milagros.

dioses y demonios, báculos y maleficios,

credos y conjuros, todo con tal…

para desentendernos y aligerarnos

de muchos y propios,

de grandes y evitables errores.

Admitimos estar subyugados a fuerzas extrañas

y a males insondables y ajenos,

así dándole la espalda al avance.

 

Caminamos faltos de agallas.

Caminamos renqueando

con esa parte primitiva e inherente

que estériles nos convierte a los hombres.

Con esa misma que destruye el paraíso,

aborrece el arte de amar

y desmerece a una flor como joya.

La que, ciega e impasible,

añade el frío más austero sobre el cálido hogar

y recubre con un intenso desasosiego

la paciencia impresa en grandes templos.

 

Hay ficciones.

Del hombre: bulos, farsas y ficciones,

cuales elaboradas con matemática horma

aparecen casi quedando perfectas;

que disimulan al mirar

la fealdad reflejada en el espejo:

Esos errores irresponsables,

esos humanos defectos,

sitúan horribles horrores que acontecen,

junto al polvo, bajo el felpudo.

Ayudan a expropiar al estomago

de la digestión de tantas culpas.

 

No existen demonios.

No hay ningún diablo que secuestre nuestras almas.

Sí que hay pies que visten largas pezuñas.

Sí que hay calor cual quema y cuece.

Pero es el hombre y sus intereses,

el que cobarde no admite su nefasto hacer,

el que mal usa el fuego

y el leño corta y la salud prende.

El hombre inventó para sí;

los tridentes punzantes,

la tentación como prueba divina,

y otro, siendo de él,

por propietario del infierno.

 

Es mecenas y mentor del diablo el propio hombre,

al no ser capaz de ordenar correctamente

la multiplicación de sus vivencias,

al ser incapaz de gestionar como debiera

sus saberes y emociones.

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Hermanos y contrapuestos. (Precipicio y vuelo)

hermanos y contrapuestos

 

Me levanto y caigo.

Caigo y me levanto.

repito dicha secuencia infinitamente.

 

Se hacen y deshacen los instantes

igual que dibujan incesantes

desleyéndose las nubes,

albergándose como un soplo

sobre el sobrio lienzo que es el cielo.

O como cuando brotando la espuma corona

el ondulado movimiento de las olas

así blanqueando sus azulados arpegios.

 

Formo parte de una partitura

y adopto maneras de instrumento;

ya sea de cuerda: guitarra

o flautín alimentado por el viento.

 

Cualquier sonido significa impulso.

Agradezcamos los bastos o las espadas,

los relucientes oros o bien las copas;

nada puede reconocerse como un triunfo

si antes no yacimos junto a la derrota.

 

Ahogo y respiro.

El telón más oscuro.

el pozo más seco.

El fracaso más amargo.

Un ocaso. El declive.

Un lado y el otro;

confunden, marcan opuestos.

El alza máxima. La victoria.

La innovación creativa…

Cúspide es la matriz del universo.

Ahogo y respiro;

ambos aleccionan como meta.

Ahogo y respiro;

no puede acomodarse un adiós

sin antes amanecer un saludo.

 

El ayer o un final sólo existe

cuando un hoy altivo

lee el libro de los tiempos.

Caben tantos principios

como flecos airea esta vida.

 

¡Hay resurrección!.

¡Hay renacimiento!.

La muerte, para existir precisa;

de dos brazos que naden vitales.

De unas piernas que incansables recorran;

cultivos. Campos abiertos.

Laberínticas y ociosas ciudades.

Cimas, (aparentemente inexpugnables).

Precisa de aliento, de lenguas y dientes,

de huesos y carne,

precisa de amantes y besos,

precisa de vida.

 

… Y el día, constante, se bebe a la noche.

Como así mismo, la noche,

luciendo chistera de maga,

hace desaparecer los intensos colores.

 318-omu G.S. (Bcn-2013)

                                hermanos y contrapuestos 2

Una mañana por venir

2013-10-16-765 

Aunque no quisiera

habrá un mañana en que retornaré

a las entrañas de este universo;

siendo retablo del sol,

hijo esperado por fuego;

y acogiéndome a la memoria de la ceniza

regaré algún pedazo de tierra

o inundaré el corazón de quién me quiso

como un soplo penetrante y sorpresivo

que pasa raudo y ligero.

 

Recuperaré una parte de la voz

por unos instantes perdida,

ahondaré mediante el vuelo,

por aquellos confines exentos

de ridículos obstáculos

y entorpecedores extremos.

 

No completaré la travesía, ¡no!,

la recortaré quedando menos,

pues todavía beberé por mucho tiempo

del oficio de mis ancestros,

esos que invisibles perduran por mis adentros,

que ya son navegantes faltos de edad,

una suma segura para los tripulantes venideros.

 

Procuraré calmar mi sed de saber

prescindiendo de ataduras,

renovaré mis perspectivas

igual que lo haré con mi atuendo.

 

Tal vez desleído en el viento; recitaré,

o, asomando como pluma que levita; me auparé

hasta alcanzar el inmaculado brillo

que aún dan tras la muerte todas ellas.

 

Mañana renaceré alejado de este corto diccionario;

actuaré olvidado de vocablos complicados,

desentendido de nocivas picarescas,

de medir a medias la fuerza solvente de la naturaleza

o asomar ante otros oídos con mensajes ambiguos.

Mañana actuaré servil, rezando mudo.

 

Apareciendo como ausencia

caeré como hace la almendra al ser vareada.

Caeré sobre un lecho, para mi hoy,

de invisibles formas prolongadas.

 

Pero aquí hoy…

disfruto el paso de las horas;

remiro las que tengo

y llamo a las que esperan.

Dando un paso adelante

advierto como se realzan los paisajes

cuando avanzo sin demora.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Tan sols en sé d’una – Tan sólo sé de una

delta de l'Ebre

 

«Per molt que fos llarga,

el temps bufa fort, xiula impertèrrit.

Disposant d’unes esmolades tisores

                                                                                         aquesta vida humana ens retalla.

                                                                                         I el que semblava molt tros i destí llunyà;

                                                                                         lleva com curt i prop, queda escurçat aviat.»

 

             ***

Més val tindre en compte el camí que ens espera,

deixar de banda el pes que suposen

insofribles successos avui vestits de record.

 

Millor és aprendre a nadar i gaudir de les aigües.

Fugir d’enfonsar-nos enredats per errades.

Marxar de circumstancials qüestions

que ens emmanillen i aturen

donant presidi i sent ancora.

 

M’esperen raons importants

i aquestes m’ompliran de prou forces;

per estripar les xarxes

que trenades per el desconeixement

arrapant-se m’ofeguen.

I llimar fins esmicolar

els barrots de les gàbies

que, dissimuladament disposades,

com a trampa em pretenen.

 

Cerco i recerco motius tacats de plaer

i tants ni han que no pot enfonsar-me el dolor,

i tants ni han que ja son dolces les llàgrimes

i esborrades moren les penes.

 

És per això que, ajuntant-se prop meu,

s’enlairen tantes copes,

que el so del cristall ens fa l’ullet

quan marejades per l’escuma

les mateixes sonen melodioses.

Quan els pensaments apunten somrients

al disfressar-se la esperança de bombolles.

 

Hi han estones lluminoses que em sembla estar despert,

i dintre d’aquests trossets de temps;

volo i pujo, pujo i rodo… com una ona.

Aprenc a ajupir-me, humilment,

i m’aixeco tants cops com calgui.

Sempre torno i torno, incansable,

per repetir-li, agraint-li a la mar,

cadascun dels petons que, generosa, ella em porta.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

_______________________________________

(castellano)

 

«Por mucho que fuera larga,

el tiempo sopla fuerte, silba impertérrito.

Disponiendo de unas afiladas tijeras

esta vida humana nos recorta.

Y lo que parecía mucho trozo y destino lejano;

leva como corto y cerca, queda acortado pronto.»

 

          ***   ***

 

Más vale tener en cuenta el camino que nos espera,

dejar de banda el peso que suponen

insufribles sucesos hoy vestidos de recuerdo.

 

Mejor es aprender a nadar y disfrutar de las aguas.

Huir de hundirnos enredados por errores.

Marchar de circunstanciales cuestiones

que nos esposan y paran

dando presidio, siendo ancla.

 

Me esperan razones importantes

y estas me llenarán de suficientes fuerzas;

para desgarrar las redes

que trenzadas por el desconocimiento

agarrándose me ahogan.

Y limar hasta desmenuzar

los barrotes de las jaulas

que, disimuladamente dispuestas,

como trampa me pretenden.

 

Busco y rebusco motivos manchados de placer

y tantos ni han que no puede hundirme el dolor,

y tantos ni han que ya sueño dulces las lágrimas

y borradas mueren las penas.

 

Es por eso que, juntándose cerca mío,

se elevan tantas copas,

que el sonido del cristal nos hace un guiño

cuando mareadas por la espuma

las mismas suenan melodiosas.

Cuando los pensamientos apuntan sonrientes

al disfrazarse la esperanza de burbujas.

 

Hay ratos luminosos que me parece estar despierto,

y dentro de estos trocitos de tiempos;

vuelo y subo, subo y ruedo… como una ola.

Aprendo a agacharme, humildemente,

y me levanto tantas veces como haga falta.

Siempre vuelvo y vuelvo, incansable,

para repetirle, agradeciéndole a la mar,

cada uno de los besos que, generosa, ella me trae.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Por una hora sin ayer

dali-31[1]

 

Muy lejos queda nuestro tiempo,

en la trastienda;

tras remojones, bañadores y estufas,

tras abrigos, mantas,

pantalones cortos y faldas;

tras un largo pasillo;

tras descansos y correrías.

 

Lejano advierto nuestro tiempo,

pero aún puedo…

oír la musicalidad de tus llaves

y sintiéndote llegar,

de nuevo degustar

la consistencia de tu compañía,

la perennidad de tu barro.

 

Si fuese sueño

escojo soñar;

no importa si vivo

con mis ojos abiertos o con mis ojos cerrados;

sueño es buena parte de nuestra realidad

y, por supuesto,

de mil formas distintas se prolonga la vida,

no creo que exista

un precipicio absolutista que finita

ni un paralizante letargo

donde sólo la negación se vomita.

 

Aunque muchas esferas estuvieran ya recorridas,

alimonados sabores

junto a humeantes inciensos y sedosa vainilla,

hacen aparecer, dentro y frente a mí;

un carrusel de versos

aleccionados por tu sonrisa y figura.

 

Todavía soy capaz de contemplar tu cuerpo cálido

y ese rostro tuyo que, limpio de maquillajes,

se acerca ofrecido

prendido de vida y encanto.

 

Se aproxima para prender los besos que,

de mi boca salidos,

resucitan las horas,

así ya olvidados de solitarias esperas,

de los dónde, los porqué y los cuándo.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Quién tiene la llave de los principios poéticos…

 

Ya llegado el siglo veintiuno, no creo que nadie pueda ni deba encasillar dentro de ninguna regla, a un término tan incesantemente innovador, creativo y extenso; como es el de la poética.

Deberíamos abandonar la arrogancia a la hora de valorar el decir poético de otros, cada cual tiene su propio expresar y aunque no comulguemos con las maneras o con la exposición habida, la reflexión sobre unas circunstancias junto al peso de unas emociones en esas letras habita. (Sería bueno que nuestra lectura se arropara de humildad).

En diversas ocasiones he coincidido, tanto en foros como en blogs, con gente que delata esa arrogancia que menciono junto a un enorme menosprecio. Si la poesía tuviera una verdad única y absoluta, a mi ver, ya no estaría dentro del saco de mis predilecciones, ya no la consideraría poesía.

Quién es tan prepotente para encasillar dentro de un determinado orden, de exclusivas palabras, de estrictos numéricos o de encorsetadoras reglas, el mundo que decide como poético alguien; ese prisma o perspectiva, esa posible puntilla al respecto de una noticia, de unas vivencias, al respecto de los asuntos socio políticos o sobre temas surrealistas o claramente banales.

Quién es capaz de erigirse, hoy, en este siglo veintiuno; como un Dios crítico que sentencia lo que es vanguardia poética o lo que es irreverente o está caduco.

Cada cual tiene sus posibilidades, capacidades y maneras, y nos pueden gustar o no gustar las de otros, pero me resulta de un asco anormal, utilizar nuestras letras para despreciar, aquel decir escribiente que, seguro, con suma buena intención y máximo esmero y voluntad, hacen tecleando unos tantos otros.

 

«La humanidad refleja la situación de su actual identidad en pequeños detalles. Un individuo marca el paso… y cuando su paso repite y repite, da la sensación de que tal paso sigue el camino adecuado; así acabando por servir como ejemplo viviente. Cabe la posibilidad de que aún preñado de desatino, el acto, debido a su reiteración; adopte fieles, se formalice y haga cotidiano.»

 

omu G.S. (2013)

De una calle; una calzada y dos aceras

sofa y pareja 

Infranqueables, las hay de distancias.

Algunas mellan más que las leguas marítimas,

¡se alejan más que las antípodas!,

significan más que unos cuantos metros de altura,

¡que el alza imponente y con microclima de un tepuy!.

Existen distancias que dilatan o achican,

que separan más que las millas terrestres,

que aquellos tantos kilómetros,

cuales estirando los ojos,

convierten a los rasgados en redondos.

 

Hay distancias fatales que,

olvidándose de los vínculos de sangre,

burdas, son fratricidas,

y horadan hasta a la niñez sin contemplaciones.

 

Terrible es aquella distancia:

la que provoca la indiferencia cuando manda.

La que acude cuando un ser querido nos gira la cara,

porque unos ojos nos rehúyen esquivos

y no nos miran de frente,

cuando, huraños, se esconden,

cuando, poco cercanos, se agachan.

 

Esa distancia que pinta la mirada con tonos ásperos.

Esa distancia que delata la falta de empatía.

Esa misma que tiñe un encuentro inesperado de frío intenso.

La que toma por voz a los mudos silencios

cuando, estando en compañía, habla y habla.

 

De las peores: La que viste un rígido traje

y se ciñe a la indiferencia.

La que mutila los espacios conjuntos.

La cual sufre sordera ante los besos que se lanzan.

La que pone verjas donde no las había.

La que sujeta fronteras; alambradas y espinos.

La que a las manos unidas,

faltándole misericordia, confunde y separa.

 

Hay distancias insalubres,

que acudieron y se jactan:

de una sociedad construida con idioteces.

De un mundo que, hecho de porciones,

renunció al amor y a la comprensión,

y al hacerlo, sus deficiencias delata.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)