Molts fils fan roba / Muchos hilos hacen ropa

Apostaria que dintre de qualsevol cel, pinti com pinti, caben tots els oceans (essers vius: Animals, vegetals i minerals. També, recollides, les seves essències al complert, i tots els seus secrets i misteris). Puc asegurar que som espurnes d’aigua requerint de la bona entesa dels vents, per així, en caure com pluja i després de conèixer l’art espacial i especial com a núvol, remullar vida i per fi trobar, la adreça on espera disposada, la felicitat.

(castellano)

Apostaría que dentro de cualquier cielo, pinte como pinte, caben todos los océanos (seres vivos: Animales, vegetales y minerales. También, recogidas, sus esencias al completo, y todos sus secretos y misterios). Puedo asegurar que somos chispas de agua requiriendo el buen entendimiento de los vientos, para así, cayendo como lluvia y después de conocer el arte espacial y especial como nube, remojar vida y por fin encontrar, la dirección donde nos espera dispuesta, la felicidad.

**

Deixa que la vida et lligui les mans amb d’altres mans, per puguer conèixer el sentit d’humanitat sense distàncies.

Deja que la vida te ate las manos con otras manos, para poder conocer el sentido de humanidad sin distancias.

Podem deixar de ser petits i fer-nos grans; créixer i allunyar-nos de la costum de separar i del vici d’estripar, que confon a la natura i fins i tot la fa dubtar, al respecte de si els homes ens mereixem més trepitjades.

Podemos dejar de ser pequeños y hacernos grandes; crecer y alejarnos de la costumbre de separar y del vicio de romper, que confunde a la naturaleza y hasta consigue hacerla dudar, al respecto de si los hombres nos merecemos más pisadas.

Porto, des de fa un bon temps, reconeixent que penso i visc com un ocell que ha estat tancat dins d’una gavia. Consentint. Negant-me el cant!. Disposant d’unes ales que, estiguin màgiques, s’han fet malbé en no utilitzar-les.

Llevo, desde hace un buen tiempo, reconociendo que pienso y vivo como un pájaro que ha estado encerrado dentro de una jaula. Consintiendo. ¡Negándome el canto!. Disponiendo de unas alas que, estando mágicas, se han estropeado al no utilizarlas.

Deixo que la mort passi de llarg; no desitjo que assoleixi ni un instant del meu esperit o cos futur o present. Desfaig qualsevol ombra, abans de que esdevingué, gruixuda i llarga, així apagant la flama que conté tot alló que recull bocins d’esperança.

Dejo que la muerte pase de largo; no deseo que consiga ni un instante de mi espíritu o cuerpo futuro o presente. Deshago cualquier sombra, antes de que devenga gruesa y larga, así apagando la llama que contiene todo aquello que recoge pedacitos de esperanza.

Demano que la vida s,enlairí portant tan sols un crit que és «endavant». I aquest recordo quan somnio en el dormir i quan somnio ben despert; tampoc l’oblido en llegir i interpreta tenint els ulls i el seny del tot oberts, adonant-me que la realitat pintada damunt del dies, colpeja dura, sembla que s’esforça per tombar-nos. Nosaltres contradiem la bellesa exuberant d’aquesta vida.

Pido que la vida se alce llevando solamente un grito que es «adelante». Y éste recuerdo cuando sueño en el dormir y cuando sueño bien despierto; tampoco lo olvido al leer e interpretar teniendo los ojos y el juicio del todo abiertos; dándome cuenta que la realidad pintada sobre los días, golpea dura, parece que se esfuerza por tumbarnos. Nosotros contradecimos la belleza exuberante de esta vida.

Sospeso els motius que porten odi, angoixa, guerra i destrucció, i només veig a l’home que dóna voltes, capficat, endinsat en un laberint immens que va consentir; pretenen la claror d’una sortida, mentre proseguim construint murs que ens tanquen fins a ofegar, i continuem repetint passes i camins que li atorguen el vist i plau a la por que paralitza i la desconfiança.

Sopeso los motivos que acarrean odio, angustia, guerra y destrucción, y sólo veo al hombre que da vueltas obstinado, adentrado en un laberinto inmenso que consintió; pretendiendo la claridad de una salida, mientras proseguimos construyendo muros que nos encierran hasta ahogar y continuamos repitiendo pasos y caminos que le conceden el visto bueno al miedo que paraliza y la desconfianza.

Permet que la vida sigui vida i t’ompli de fets encantats. Aconseguim que aquesta terra pugui desentendre’s d’enterraments i se’ns presenti com un pati de colegi que té hort i incita als jocs, mai com a paradís desdibuixat que li dóna sentit a l’infern i a les tenebres disposades en les religions.

Permite que la vida sea vida y te llene de hechos encantados. Consigamos que esta tierra pueda desentenderse de entierros y se nos presente como un patio de colegio que tiene huerto e incita a los juegos, nunca como un paraíso desdibujado que le da sentido al infierno y a las tinieblas dispuestas en las religiones.

Abraçar-te, et sé germà que té les mateixes lluites i necesitats. Desestimar interessos de poder que comporten privilegis bruts, satisfacció que s,esvaeix ràpid i que s’amaga sota de l’ambició. Posseir una terra per gaudir, i… desaprofitar-la. Som perdedors?.

Potser som, els homes, sadomasoquistes? Demostrem, un dia i d’altres dies, que ens agrada sagnar i provocar ferides.

Abrazarte, te sé hermano que tiene las mismas luchas y necesidades. Desestimar intereses de poder que comporten privilegios sucios, satisfacción que se evapora pronto y que se esconde debajo de la ambición. Poseer una tierra para disfrutar, y… desaprovecharla. ¿Somos perdedores?.

¿Tal vez somos, los hombres, sadomasoquistas? Demostramos, un día y otros días, que nos gusta sangrar y provocar heridas.

Tants i tants coneixements i quedar-nos quiets, enganxats damunt d,un món que, per la nostra immaduresa i bogeria, es presenta intractable y enrevessat. Disconformes enfront un continu remeiable d’injustícies. Incapaços, per conveniència o per cobards, de rebelar-nos. Ja ens toca cridar PROU!.

Tantos y tantos conocimientos y quedarnos quietos, pegados encima de un mundo que, por nuestra inmadurez y locura, se presenta intratable y complicado. Disconformes frente a un continuo remediable de injusticias. Incapaces, por conveniencia o por cobardes, de rebelarnos. Ya nos toca gritar ¡BASTA!.

Ajustem les despeses i trèiem profit dels avanços que ens atorguen donat els estudis i la ciència. Ja és hora de enderrocar fronteres i assolir el triunf que concerta, la unitat.

Hi han terres a quines els hi vindria bé l’ajuda per acostumar-se a ser profitoses. L’atur que pateix occident, només es un invent que actua, però hi cab, en veure la tanta feina que hi ha, com una ficció que no arribi mai a tocar la terra. L’atur: Un invent que mantenen en marxa uns pocs personatjes a quins els hi convé per apretar-nos els cargols i tenir-nos callats i complidors, fent el que ens manin i lluny de tindre veu que s’escolti prou, com, així mateix, perdent la dignitat i patint per respirar.

Hi han terres que ens conviden i esperen per que anem com cooperants. No esperem que els gestors dels estats ens apuntin el tret de sortida, per, ajuntant les nostres mans,  començar a treballar i assolir  els guanys que vindran, de segur, aportant-nos salut festiva de forma global.

Ajustemos los gastos y saquemos provecho de los avances que nos otorgan los estudios y la ciencia. Ya es hora de tumbar fronteras y conseguir el triunfo que concierta, la unidad.

Hay tierras a cuales les vendría bien la ayuda para acostumbrarse a ser provechosas. El paro que padece occidente, nada más es un invento que actúa, pero cabe, al ver la tanta faena que hay, como una ficción que no llegue jamás a tocar la tierra. El paro: Un invento que mantienen en marcha unos pocos personajes a quienes les conviene para apretarnos los tornillos y tenernos callados y cumplidores, haciendo lo que nos manden y lejos de tener voz que se escuche lo suficiente, como, así mismo, perdiendo la dignidad y padeciendo para respirar.

Hay tierras que nos invitan y esperan para que vayamos como cooperantes. No esperemos que los gestores de los estados nos apunten el disparo de salida, para, juntando nuestras manos, comenzar a trabajar y conseguir las ganancias que vendrán, de seguro, aportándonos salud festiva de forma global.

Els nostres fills són el més important (fills són, tots aquells que avui i demá, estiguin on estiguin, ens necessiten en ser majors i menuts, fràgils i indefensos).

Nuestros hijos son lo más importante (hijos son, todos aquellos que, hoy y mañana, estén donde estén, nos necesitan al ser mayores y niños, frágiles e indefensos).

 

 

 

 

 

Muchas pulgas


Como pedirles buen ambiente, alegría sincera y predisposición que propicie un mundo saludable, a todos aquellos que permiten la manipulación (mayormente por desconocimiento y vagancia), a los muchos que cargan con un montón de tonterías infructuosas, códigos inútiles y asociaciones indebidas e intereses que coartan y cohiben, así como con infinidad de mierda que acude condicionada por la miseria humana inneherente a todos los de nuestra especie.
¿Chimpancés anticuados o bonobos? Unga… unga… ¡bonobo, bonobo!.
Los humanos somos las peores bestias que han vestido a este planeta. Somos una especie que agrede, para reafirmarse o por miedo o ambición, prescindiendo de contemplaciones; actuamos alejados de la equidad y el respeto. Nuestro proposito debería ser honrar el significado de la palabra «humanidad y dejar de enturbiar las horas que nos corresponden como tiempo. Demostramos estar comportándonos como verdaderos idiotas irreverentes.
Las sombras deben desaparecer llevadas por una inercia que conduzca a un universo mejor. Sombras… dentro de mí; las sé capaces de destronar al sol y apagar las estrellas. El hielo nunca nace si la hierba luce fiel a la primavera que, tejiendo verdor, roza el infinito al tener las manos extendidas.

Mi hoy de eligieses (El saber del tú/yo)

¿Arañazos o caricias?
¡tú respondes!.
Siempre
cuándo eliges
¡tú respondes!.
¿Cuántas veces?
¡Siempre!
Uno puede marchar
o asiente al quedarse.
Renunciar al dolor
tras elegir
arrullos y zarpazos
muy diversos.
Pretender.
Abogar por el placer
tanto en la suavidad
como en los golpes.
¡Advertir!…
Hay martillos que atinan sobre los clavos
y forjan donde vive el fuego.
Y hay hazadas que nunca sembrarán
ninguna de las muchas semillas
esparcidas en los huertos.
¿Quién dirige los instrumentos?.
Aquí… nosotros,
siempre los mismos
¡una raza confundida!.
Ansiar un edén…
prescindiendo de ángeles y santos
que se ausentan al ser ficciones.
Querer un edén
tal vez hecho
tan solo de hombres
que pragmáticos deciden.
Siempre.
Y digo «siempre quisiera
conocer la resta que dona dicha
por cancelar conflictos».
Sumido dentro del contraste dialogante
me niego a ser
atropellado por la indiferencia:
Bebo ladridos
y onomatopeyas
y discursos.
Me amamanto del Silencio
y entiendo que nos ronda
un Rumor espacial
que roza prodigios acuáticos
con tonos celestes.
Me arrimo al aderezo de la mímica
y jugueteo.
O, adherido al saltar comunicativo de las palabras,
pierdo motivos recurrentes y gano versos
¿Qué es poético?…
Hablar —con paciencia y sin frenesí—
del crecimiento excelente
que alcanza la máxima de trenzar
mediante cualquier lenguaje;
nunca engullido por los conceptos
«extraño-ajeno»
jamás dándole la espalda
a la comprensión empática
que dicta, sin pausa,
el paso adelante—.
Asimilación.
Aceptación de conductas
que por propia inercia
eludirán convertirse en perpetuas
¡vivan los cambios!.
Manos aliándose.
Consciencias que se transforman,
así evaporándose,
ojos tuertos y polémicas.
Tener a bien considerar
toda variedad que base sus fundamentos
en la ayuda mutua y el respeto.
Y el triunfo sobre la mesa
pues ya suena quebrado el odio inútil
y los rechazos desabidos
y las rencillas pordioseras.
Estar y seguir adelante
con una buena medida de oído
y sorber y lamer
y repetir el comer insatisfacción,
hasta reconocer a qué sabe
una gota cualquiera de tu/mi sangre.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Camaleónicas

camaleon lengua
Aliadas de los bares.
Ocupando terrados,
calles, jardines y plazas.
Aupándose o descendiendo
por los patios de luces;
vistiendo al susurro
o subidas al grito.
Desgastadas por machitos
que sacan pecho y cacarean,
más tarde quedando retratados
con pintalabios y falda;
como soberbios cobardes.
Mal utilizadas
por vecinas crueles
y chiquillos inmaduros.
Herramienta indispensable
de esos vendedores extremos
que llamamos políticos,
cuales, como «faustos» errantes,
le vendieron, barata, su alma al diablo.
¡Lenguas!
¡Lenguas. Lenguas!
¡Lenguas. Lenguas. Lenguas!
Tantas veces culminando
como testimonio enrarecido.
Muchas Lenguas se jactan
y hablan y hablan: ¡Charlatanas!
Presuponiendo.
Inventando certezas.
Disimulando sobre su poco un mucho.
Dejando a más de una oveja
sin establo y trasquilada.
Alejadas, por completo,
del diálogo y de la comprensión
que concede enseñanza.
Lenguas que…
Enjuician, manipulan y enredan.
Lenguas interesadas.
Lenguas envidiosas.
Lenguas venenosas.
Lenguas traicioneras.
Lenguas
que trajinan embustes o medias verdades,
que comulgan con la confusión
dándole sentido
a los laberintos y a los trabalenguas.
Lenguas
siempre escondidas en la trastienda.
¡A esas lenguas me refiero hoy!
A esas muchísimas lenguas retrasadas;
lenguas miopes, estrábicas o ciegas
a las que resultan;
daga afilada,
tijera y bala
y papel mojado.
A las mismas que
siendo símil de inoperancia,
clara muestra de castración,
destituyen la magia cabida en su don
y desmereciendo su opulencia
nada saludable proyectan.
A esas que
obstinadamente espinadas
maltratan las almas
hasta que éstas enferman.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

3 en raya (entre la premeditación, la inconsciencia y el consentimiento)

Existe, para algunos, una preocupación enfermiza por amasar beneficios. Otros pretenden alcanzar estabilidad dentro de una pauta: la del conformismo. Y a la inmensa mayoría de seres les queda como prioridad exclusiva ¡la de subsistir!.

**
Una sociedad o un sistema mundial que aboga y reafirma las fronteras (salvando las excepciones puntuales en que, mandando los intereses económicos, las divisiones y diferencias quedan desmanteladas), se demuestra claramente anticuado, evidencia su estar y ser de primitivo y de poco visionario.
Resulta evidente que este planeta fue construido y avanza debiéndole a todos los vínculos, a fuerza de interrelaciones y a base de fusiones e intercambios que inagurando inventos extienden el hoy para que sea mañana. Gozamos o padecemos, como los mismísimos océanos en cualquiera de sus partes y en alguna hora, el movimiento impactante de las placas tectónicas, aleteamos o nos confundimos dentro de las diferentes alternancias atmosféricas, vagamos o quedamos anclados ante las pausas o el empuje progresivo de cada una de las corrientes existentes.
Hace ya unas cuantas décadas que las distancias han pasado a ser relativas debido a las muchas innovaciones tecnológicas, nos desplazamos invirtiendo poquísimo tiempo de un punto terrestre hasta sus antípodas. Recibimos continuamente información de aquellos hechos que suceden en otras partes del mundo y nos alimentamos y satisfacemos con los productos elaborados o cultivados a muchos kilómetros de donde vivimos.
Progresamos, revolución tras revolución; pero seguimos predispuestos y consintiendo. Buscamos razones que nos eximan del peso de una conciencia que lastra o nos permite ser livianos porque siempre se confiesa sincera y nunca acepta una posición traicionera. Tendemos a regirarlo todo con tal de encontrar razones para alegar y que nos autoricen para conseguir triunfos y beneficios personales al precio que sea. Tanto sucede esto, que llega a extrapolarse a todos los niveles convirtiéndose en un mal mayúsculo. Hoy, encontramos común, le restamos importancia al hecho de que cualquier territorio pueda estar invadido y gestionado por estados ajenos a él, estados cuales extraen lo que les conviniera aun sumiendo a las gentes de estas tierras a la destrucción propia de una guerra, a una dolorosa miseria, inmerecida e inhumana.
Este sistema que admitimos y consentimos, ha configurado la fórmula de delimitar específicamente cada porción del planeta para facilitarse el control. Opta por establecer un orden (justificándolo), un orden y unas leyes que permitan un encasillamiento que denote donde se halla la debilidad que debe sumisión, y desde donde emana el poder al que debemos venerar. Este sistema, acentúa riqueza y pobreza hasta hacernos creer que lo que cada uno de nosotros tiene es lo que se merece y le corresponde, se las ingenia para que tantos inocentes sean vistos como culpables. Mientras, una minoría que se jacta de conocimiento (de ese saber, inútil e inconsciente), modifica y alterna y suplanta las leyes y los valores a su antojo, quedando, como individuos, igual de encerrados dentro de una inmensa y pegajosa y mortífera tela de araña a la que ellos mismos le van dando el visto bueno al alimentarla. Claramente evidenciándose, que el mismo sistema que han construido, por tan famélico e insaciable y despiadado, termina por engullirlos a ellos mismos, demostrándoles su insignificancia suplantable, su tan poco de importantes.

Ella espera;
atractiva,
desnuda:
El mantel,
muchos pies descalzos,
diálogos y sueños
junto a espaldas agradecidas.
La hierba
¡tapiz!
cabello y gozo.
Naturaleza que sabe
a placer, progreso y descanso;
equivale a un despertar
donde no caben visillos.
Ella exclama
«¡que viva el mañana!»
su verdor vocea contundente
resonando, vital, como futuro.
La hierba rejuvenece
salpicada por rojos, morados y amarillos.
Asimilando árboles y albores
augura tierra que, como vientre,
aguarda semillas.
Tierra que quiere añadirle a sus partes
decaídas y antiguas,
savias anotaciones
que contengan salvas a la esperanza.
Ella: Hierba (Tierra).
Tras magníficos estruendos
y zig-zags lumínicos
oye los pasos
oye las risas
de tantas buenas gotas de lluvia
e, imparable, crece y crece
al mismo tiempo que conversa.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Quiero…

Quiero tener una empresa privada a la cual, cuándo hierre en la gestión o le fallen sus inversiones, le concedan préstamos con pocas exigencias y adheridos al retorno dudoso. (Así, sabiendo de tales condiciones, yo mismo me atrevería a ir al casino e intentar que saltase la banca).

Quiero ser directivo dentro de un comite bancario, argumentando los números según me conviniera, para, deshaciéndome de demandas y requisitos, aumentar las ganancias empresariales de los que represento a la vez que le sumo ceros a la cuenta personal de cada uno de mis años. O quiero ser político que, ya abandonado su cargo, se convierte en asesor de multinacionales con el derecho a cobrar por lo que es y por lo que fue; aunque la crisis ahoge hasta someter a las peores penurias, a tantos ciudadanos que se esfuerzan, mal remunerados, o a esos otros, más débiles, ya cansados, que perdieron la salud en sus correspondientes puestos de trabajo.

Quedo siendo un obrero a quien le cuesta llegar a fin de mes. Al cual extorsionan, con la sombra del paro, para que no se rebele y admita, como salario, un importe miserable que no le permite asumir los gastos indispensables. Trabajador que cumple la ley; paga sus impuestos y cotiza sin falta, que para su mañana desconoce si le corresponderá cobrar una pensión o tendrá derecho cuando precise de asistencia sanitaria. (Aun cobrando sueldos de pena, poco a poco nos empujan y casi exigen que nos proveamos nosotros mismos de recursos para afrontar nuestra vejez —ya me dirán como gestionar para que no sea nulo mi ahorro—).

Quiero que cualquiera de los dirigentes electos cumpla su palabra, procure por el interés de los ciudadanos y no hurte ni engañe, que mantenga su corazón bien despierto y los pantalones agarrados en su cintura y nunca por debajo de sus nalgas.

Quiero honestidad y que marche la desvergüenza. ¿Todavía se puede pedir aquello que uno quiere?. Afrontamos nuevas formas de esclavitud; Una entidad conformada por rostros invisibles y nombres desconocidos nos somete sin precisar de violencia ni grilletes. Provocan la desunión suministrándonos grandes dosis de diferencias que nos apartan a los unos de los otros. Se abastecen de nuestros miedos para que perdamos una lógica constructora y hasta la memoria que, sustentando a la razón, delata la irresponsabilidad e incoherencias de una civilización nuestra que estipula su paso adelante en un sistema deplorable que se prorroga gratuitamente y permitimos.

Antesala de beneficios

La enfermedad se pondrá todavía más de moda en occidente. Los síntomas son evidentes; la sanidad pública reduce considerablemente los servicios que nos ofrece, mientras la privada gana adeptos y añade más ceros positivos sobre sus números.
Los ciudadanos padecemos de los gastos inevitables que representan las pruebas médicas que precisamos de realizar cuando comprobamos que las citas para las mismas se alargan en el tiempo. Nos hacen reparar que en los pasillos de urgencias de los hospitales, nos esperan, por días, unos tantos doloridos entre otros tantos moribundos.
La enfermedad interesa tanto que no se preocupan en curarnos aquellas dolencias que podrían perfectamente sanar, prefieren cronificarlas. Los ministerios correspondientes permiten conservantes, colorantes y demás sustancias nocivas en el apartado cosmético y alimentario. Permiten y potencian, a sabiendas (ya que hay estudios contrastados, a nivel internacional, acerca de la aportación nefasta de dichas sustancias), la enfermedad, pues las empresas de los sectores correspondientes, contribuyen, mediante los impuestos, a darles mayores beneficios que lo que como administradores de un estado barajan gastarse en sanidad.
Se oye decir que un sinfín de políticos, a nombre de otros, están desde hace ya un buen tiempo invirtiendo en mutuas sanitarias privadas y entidades que gestionan planes de capitalización y pensiones extras.¡Cómo dudar entonces, hacia que lado les interesa inclinar la balanza!.

División de sangre

Algo hemos hecho mal para encontrarnos donde nos encontramos. Estipulamos y proseguimos dando como buenos los métodos imperialistas. Nos viene bien aprovechar a las gentes y la riqueza de cualquier tierra lejana que para nada nos corresponde; potenciar los derechos del amo y exijirle el máximo rendimiento a los que hicimos esclavos.
Ahora nos quejamos (mínimo el arrepentimiento), porque la moneda con la que nos pagan de vuelta lleva estampada la cara de la tragedia.
Noventa millones de seres supieron en América, siglos atrás, acerca de enfermedades, para ellos, desconocidas, que los demolieron, y sobre atrocidades innumerables amparadas por coronas y ciencias y cruces. Así, otros tantos en el continente africano, fueron tratados peor que animales y otros tantos en Oceanía y Asia. De que extrañarnos de los sucesos de hoy, siglo XXI, en Europa: Inmigración. Atentados. E incluso estos problemas económico-laborales que acucian a buena parte de nuestra sociedad, problemas que están y se mantienen debido a las decisiones erróneas y a las que devienen de la sumisión, debido a las fallas que arrastra el sistema elegido, el cual convendría fuera corregido o apartado.
¡Sí!, el imperialismo citado vive todavía, aunque disimule adoptando otras maneras (aduce liberación, conceder derechos a los desfavorecidos), busca razones, se posiciona, invade y argumenta debatiéndose con la autojustificación. La realidad queda siendo la adquisición de mayor poder, el control de más población y territorios. Somos sabedores, los ciudadanos de occidente, que la realidad es muy distinta a la que nos venden nuestros mandatarios; conocemos, perfectamente, el movimiento económico que representan las guerras: producción y venta de armas mediante personajes que, lejos de ejecutar por separado, son lacayos de sus respectivos gobiernos. Las guerras, ya una vez extintas, convienen en que se vuelva a levantar lo mucho de derruido, demandan el trajín constructor, y , en la remodelación, se habilitan los pactos que se contrataron en pos de la salida del abismo en que los territorios han caído. Este sistema denota inmadurez y raya la verdadera locura, solamente reclama esclavitud para muchos y abastecer de beneficios a unos pocos. A este sistema le conviene, conjura al terror y la muerte entre lenguaje sagaz e hipocresía sarcástica. Y la religión sirve y sirvió, prosigue como estandarte y escudo y arma; consintiendo fechorías, diciendo (cuando habla), pero con palabras comedidas, con voz baja, muy baja. Y toda religión acoge un buen montón de farsantes a cuales les agrada la buena vida y ambicionan autosatisfacerse, indistintamente de su símbolo u orden o profeta. Y la religión atropella su propia esencia al acoger gurús que dando su espalda a los débiles, ante el dolor… disimulan y hasta sonríen.
Creo que hay grandeza en nuestra especie, pero es por tantas barbaridades que hacemos o consentimos que siento verdadera vergüenza de mi condición de hombre; prima más, como solución y respuesta, el egoísmo, que cultivar nuestro jardín hasta que aparezcamos completamente todos dentro del edén, resaltando la cantidad impresionante de de buenos frutos y mejores simientes dispuestas en este planeta.
Hay que ser honestos y recuperar un mínimo de nobleza y dignidad; debemos reconocer hasta donde llega la sangre que llevamos y la que esparcimos. Debemos escuchar la necesidad de cada hermano (la despensa está a rebosar por mucho que «vacía» nos dijeran —aunque conviene medir la usanza—). Debemos atrevernos, oír con el corazón y apartarnos del ser fraticida; ofrecer protección y ayuda. Compartir. Contrastar y asimilar culturas. Compartir enseñanzas y fusionarnos. Instruirnos los unos a los otros, sin altivez ni menosprecio ¡todos poseemos alguna varita mágica!.
No es utópico un mundo pacífico, si es que los seres humanos adquirimos una actitud empática frente a cualquiera de los hechos que suceden a nuestro alrededor. Sería de sabios corregir maneras y defectos ya desde nuestro minúsculo micromundo. Sería de sabios optar por la bondad labriega y dejarnos de aparecer como la peor pesadilla, la peor de entre todas las bestias que habitan este planeta.

A salto de comba

a cada salto de comba

La paz está en manos de cada uno; es verdaderamente fácil sucumbir a la violencia y entrar en guerra. En el día a día se nos presentan personas y circunstancias que anuncian conflictos incidiendo en la agresividad. La respuesta, frente a situaciones y reacciones destructivas y desagradables, siempre depende de uno mismo, no existe ninguna conclusión que no derive, en alguna medida, de nuestra aportación individual.
Son muchísimas las ocasiones en que el ego manda más que aquellos valores de los cuales alardeamos, que los fundamentos que proclamamos como dignos y merecedores de defender.
«No deberíamos anteponer nunca la insignificancia del individuo, a una esencia ensambladora y común que sostenga, como máxima, el beneficio colectivo. Corresponde que acudamos como aceite y renunciemos a ser óxido y traba.»
Es con los pequeños detalles cuando demostramos donde nos encontramos y hacia donde queremos ir. No permitamos que los errores o el desequilibrio o la incoherencia o irresponsabilidad de otros nos desubique del lugar que consideremos adecuado para evolucionar.
La paz se construye y mantiene exigiendo suma dedicación. Por supuesto requiere de replanteos, renuncias y esfuerzo. No cabe que se oígan las quejas, si abanderamos nuestros pasos entre bulos y omisiones, y traicionamos propósitos y realidades valiosas dejándolas como mera palabrería. La apuesta mayúscula, aunque aparente ser minúscula, parte desde la aportación diminuta de todos nosotros.

Cuándo la complejidad del hombre muere
nace la hierba;
verde
húmeda
sencilla
atuendo blando que acaricia.
Esponja de lunas y soles
y reposo de mentes.
Protección labriega.
Cochón que presume descanso
donde se calza la lluvia
y son cazadas espaldas.
Ya sean recreadas las mejores ideas
dentro del espacio y sobre la tierra,
¡velas que no espadas!
¡oíd la voz de la hierba!.
Inicio, y…
obra eficiente, la hierba.
Mientras, el firmamento
—cofre de lumbre
vitalidad sumergida
plácido abrigo
danza de estrellas—
atiende y reconfigura
destiende y enjuaga actos,
recoge y vierte
testimonios y secretos
e hila más esferas para sus fieles.
El firmamento —piel del universo—
rebosando naturalidad
no desea trabalenguas
ni requiere de respuestas,
deshace enredos.
Espera y confía
en la generosidad escondida tras cada gesto
y en la potencia de todo sonido y mirada.

Cuándo la complejidad se desvanece
el hombre recompone fragmentos.
Hallando virtudes esparcidas
aporta nacimientos,
así surgiendo el olor intenso
de la hierba resucitada.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Lastres

Giramos nuestra cabeza. Miramos atrás. Repasamos los sucesos acaecidos durante la historia con las muchas barbaridades que hemos ido depositando los hombres. Exclamamos, con mueca de sorpresa, con cara de indignación, ante tantas injusticias dejadas, como rastro, sobre el camino.
¿Sentimos verdadera empatía, o disimulamos porque nos reconocemos como parte actual y contributiva para que persistan los mismos dolores, similares delitos y ofensas sobre la faz de esta tierra?.
Torcemos y doblamos nuestra realidad más personal para que quede bien escondida, deformada a nuestro antojo. Reposicionamos la cabeza ¡alta, alta!, erguida hasta el punto de la falsa sabiduría y la insolencia que comporta vanidad y desvergüenza. Desafiantes, en este día proseguimos desangelados; actuamos a la vieja usanza: maltratando nuestras alas. Sumamos embustes sobre mentiras y así, repetidamente. Eludimos intimar y reconocernos. Seguimos, a través de la historia, disciplinados por las suertes del terror. Sometidos a la crueldad ¡consintiendo!. Escupiendo hipocresía desde los aspectos más nimios hasta la grandeza global. Desatendiendo, de los espejos, su sinceridad. Mediando con la vileza que destripa juguetes tornándolos inservibles. Tratando con la desconsideración e irresponsabilidad que, falta de piedad, degüella ilusiones. Continuamos dando que relatar humanidad vergonzosa.

¡Ay!, si la decisión la sostuvieran
voluntades que han sido capaces
de sacudirse mentiras y miedos,
entonces, la ignorancia sería derrotada.
Abandonando su carácter nocivo,
serían renovadas las raíces
de la tierra. Los hombres crecerían
hasta palpar el edén extraviado.

¡Ay, que dolor!.
¡Ay!, si las lágrimas junto a lamentos
como manos y voces se alzaran,
alcanzando deseos se convertirían
en herramientas y alimento.
Le arrancarían —librando batalla
junto a razones lógicas de peso—
a cada rostro y a todas las almas,
la enorme fealdad que se recoge
tras antifaces rígidos y máscaras.
Lágrimas y lamentos, de seguro serían:
Cizalla cortante
que sobrada de filo
agujerea alambradas.
Mallo corpulento
que golpea insistente
y abatiendo los muros
cancela presidios.
Serían: Lluvia limpia.
Aire y abono.
Avena y trigo.
Jabón y aseo.
Resucitando mentes
y saciando barrigas
ambos darían,
sustento y hospedaje
a los hermanos frágiles
y desfavorecidos.

318-omu G.S. (bcn. 2016)