» Quién algún día olvidó que fue aprendiz,
nunca podrá enseñar como buen maestro;
no merece tener alumnos,
ni las llaves del aula.»
Archivos Mensuales: enero 2014
Porque hay frente existe espalda
Algunos días aparecen bendecidos,
asoman en mi vida con las manos repletas.
Generosos, sacan de su zurrón
estrellas fugaces que pasaron y glotonas
se zamparon cada uno de mis deseos
… deseos que estuvieron pendientes hasta Hoy.
Y acuden hoy con su magia vital,
(providencial e inconstatable magia
que no requiere de lógica ni de argumentos),
para que como muestra recíproca
y con la justicia que demandaba
pueda completarse el círculo.
Estos mismos deseos
los desenvuelve el mismo destino,
arriban a mi puerto siéndome concedidos.
Ocurre que otros días aparecen
con insufribles cuestas,
se aventuran en mi vida como pesadilla,
terriblemente desnivelados.
Se aventuran con una vara fina de bambú
que, resistente, insiste azotando
hasta debilitar todo mi ser,
así hasta noquear a la claridad
y robarme las fuerzas
y el sano equilibrio que me respalda.
Insisten, intentando derrotar,
el afán de lucha y esfuerzo que tengo.
Terroristas, atentan contra mis ilusiones,
cortocircuitan los soplos de vida
en que caben mis sueños,
y como en cementerio,
procuran enterrar bajo pesada tierra,
a catorce mil pies a mis ganas.
318-omu G.S. (Bcn-2014)
Pincel sin mano. (Ideas sin actos)

» Para qué tanta ciencia y tantas matemáticas,
si la educada cultura del hacer
aparece dormida en un trastero.
Para qué tantas letras
si estas letras omiten o solapan
a la mejor y más providencial
de todas las posibles interpretaciones.»
***
Es un pasar fugaz,
el aquí añadido a los hombres;
ante tanta amplitud que hay dispuesta en la vida
queda tan solo siendo un corto camino
cual el hombre desaprovecha,
si le diera su espalda a vitales asuntos
y engrandeciera absurdas cuestiones.
Siendo especie terrestre, imperfecta y errante,
erramos, nos delatan nuestras formas,
errar erramos, aún a expensas de disponer
del suficiente aprendizaje,
como para bastarnos el saber
que da la dicha de escoger
lo que deseamos tener por contenido.
(Quedamos ante el universo
siendo vanos perdedores que perdieron
el manual de la felicidad).
Nos jactamos de un saber
Mientras deambulamos
entre clavos por nosotros mismos esparcidos.
Tenemos herramientas;
corazón, unas llaves y un martillo,
pero desmemoriados aparecemos
al haber olvidado por completo
cuales debieran ser nuestros principios.
Inconscientes, las nubes golpeamos;
malversamos semillas igual como sellamos
el grato aroma de flores y frutos.
Desmerecemos la sensibilidad
al considerarla debilidad
y los «te quiero» pasan de soslayo,
huidizos ellos, al mediar las burlas
que denotan el sarcasmo enfermizo.
Cuándo los besos saben a frágiles
y las lanzas se clavan en pechos y en costados;
en este tiempo perecemos.
Cuando desaparecen los abrazos, se esconden,
y los puños se ciñen a la ira,
sobre este tiempo vivimos.
Cuando mirando un espejo no buscamos reflejos,
sólo ver revelada nuestra imagen;
imagen vanidosamente ególatra,
altiva, presuntuosa y presumida;
en este tiempo perecemos,
sobre este tiempo vivimos.
Y sabe a puñalada tener que pedir perdón,
cuando su hacer merecería
fuera reconocido como don;
sobre este tiempo vivimos igual que perecemos.
Como soldados rasos; como meros lacayos
marchamos traicionando a nuestra voluntad;
andamos cabizbajos y obedeciendo.
Como soldados rasos somos simples lacayos
de la feroz embestida animal,
que perdura longeva, ¡por nuestra transigencia!.
La impetuosa embestida,
que arremete incapaz de sopesar
ni apreciar ningún valor
y trajina obcecada en sus instintos
con un decir y hacer poco cabal.
Los juicios razonables se extravían
ante una prehistoria visceral,
que prosigue pidiéndole cabida,
(aunque, necio, rugiera el malestar),
al próximo futuro y al presente.
Y el rastro del impulso pervive y aparece
enturbia con sus lodos nuestro Hoy..
Como lastre, pesado es un Ayer
si devino repleto de inconsciencia.
Ayer, inaceptable si fuera irreflexivo.
Yo quiero que Hoy
se hagan los sueños tangibles,
mis sueños que son
sueños del todo posibles.
No tercie más, inclemente,
sobre mis amaneceres,
de entre aquellas fortunas existentes
la que ataviada de perra
se muestra cruelmente impávida.
318-omu G.S. (Bcn-2014)
Perfume
Ella; delicada es y era:
El beso del cuento.
La anhelada emoción.
Una hermosa imagen.
Ella: Dulce sentimiento.
Ella es una empedernida soñadora;
sus ganas derrotaron a las palabras que designan
a las horas rotas y a las millas imposibles.
Fue su ilusión la que desbancó
las señales de humo tóxico
y su afán de aventuras
el que supo hallar el sentido
que pervive en lo prohibido.
Ella, soñadora
acaricia la puerta de los sueños,
a su llave decidió llamarla fantasía;
hasta idealizando a repugnantes bestias
y a enfurruñados ogros,
les regala majestuosa capa y regia corona
así como el nítido cantar que alberga un ruiseñor.
» Ella amaba amar,
pero tantas veces amar no se dejaba.»
(Cuando era presa de formas rígidas
que sus prendas de volátil hilo fino acartonaban).
Ella quiere los días plenos, rebosantes de luz.
Descorrer los visillos y cortinas
contemplar arrebatada el claro cielo
y ver azul, bien azul el cielo azul.
Ella quiere una noche con estrellas,
que dándole la luz apagaran tanta oscuridad.
Desea apaciguar su confusión y comprender,
y aceptando la eterna e irrevocable dualidad
despertar resucitada.
Ella imagina una luna entera
que arropando la calentara..
Aunque ella desconoce,
indecisa no escogió,
qué color, de los muchos del amor,
prenderá para pintarla.
318-omu G.S. (Bcn. 2014)
Disolución
“Esta vida, sincera me confesó:
▬ Soy tan sensitivamente espiritual como consistentemente orgánica”
***
Aplicado, sitúo el timbre
y recuento la métrica,
escarbo dentro del saco
de las consonancias
o recabo en el salto
de términos asonantes,
busco el qué del orden
y un melódico matemático,
mientras, al hacerlo…
gozo con la faena.
Aplicado, ordeno en el cajón
los calcetines y los calzoncillos,
los jerseys y las tantas camisetas;
los efectos y prendas que me sirven
al vestir mi pasajera materia.
Anarquista, escalono los versos
y rejunto los golpes de acentos,
olvidado de cortantes hiatos
o rebajar mediante sinalefas.
Permito que un salvaje torrente
explosione y conjugue
desentendido de compases o reglas,
aquellas alineadas estrofas
surgidas por deferencia de los astros
como regalo a los hombres
que son poemas que cuentan.
Despistado, me dejo llevar
por espontáneos impulsos
que surgen aleccionando
y, más tarde, como barba asoman,
en la forma de útiles experiencias.
» De poco sirve un cerrojo que encadene un contenido…
es libre la belleza implícita en el versar de cualquier poeta.
Poca utilidad tiene una horma concreta,
si un escritor pretendiera
tocar la mente o alcanzar como flecha el alma de alguien
con suficiente fuerza o esmerada suavidad.
Un ser alterna ideas con sentimientos,
diluye las rocas dentro de un mar,
la física de su equilibrio no se reduce
a una extensa e impresionante cordillera
o a un diminuto alfiler perdido en un pajar.»
318-omu G.S. (Bcn-2013)
Bailarines
(I)
Mientras giren y giren las aspas del molino.
Mientras volteen alentadas por el ímpetu de un viento
que aletea impregnado y esparciendo
la mayor de las desdichas,
la que asociándose al yo pérfido
se afianza en los propios intereses hasta coronar
en la encadenante soledad del individuo.
Mientras un afán desmedido de poder recabe en los hombres
y estos hombres vivan desentendidos del infortunio del resto,
de sus fatalidades y de su terrible desconsuelo.
Mientras… La palabra perdición, demoledora,
recaerá como sobrenombre afeando las virtudes de esta tierra.
Y el sabio decir de cualquier honesta sonrisa
se nublará no obteniendo símil o sinónimo, digna respuesta.
Y el ánimo que acompaña a nuestro paso
se consolidará con un mirar huraño,
ajeno a suertes cercanas serpenteará envenenado,
ceñido al hábito extremo, a un claustro limitado,
ensalzará a la miopía y venerará al fracaso.
Mientras sujetemos al consumo como tabla salvadora,
creyendo que los bienes que se obtienen
representan y sostienen la liberación de deudas propias
y una felicidad sujeta al heroico equilibrio.
Mientras… Seguiremos estando bajo el yugo de un tirano
que reclama nuestro tiempo y nuestra sangre,
con su cruel deambular, tenazmente opresivo.
Ante el ansia inagotable de consumo, (fuga cobarde y esporádico viaje, viaje plagado de banales proyectos y de un corto destino)… Nazco preso y muero pronto, al no reconocer lo que de veras es sentirme vivo.
(II)
Sobre hoy:
Cuando los hombres vivimos olvidados de la importancia de cada segundo.
Cuando desaprovechamos la irrecuperable salud para amasar posesiones.
Cuando, incansables, releemos considerando grandes obras los pasajes que convergen dando el visto bueno a los mayores absurdos.
Sobre un hoy:
Donde la paciencia sufrió la obsolescencia y cualquier rechazo, aún sin razón de peso, gritando violento se consolida… es idolatrado, al sufrir de la hipnosis provocada por unas palabras bien escogidas que surgen de las bocas de unos individuos con retocados rostros cuales respaldan hipócritas propuestas escudándose tras siglas engañosas que varan en el falso significado.
(III)
Y queda hecha añicos la confianza.
Y ya resultan mofa del ciudadano cada una de las palabras
que recitan pronta bonanza,
que resuenan por la boca de diputados
sobre el estrado del congreso.
Palabras sometidas a la hábil argucia.
Citas que esconden enorme sarcasmo,
junto a ironía y felonía e hirientes falacias.
Argumentos que dicen defender los intereses
de un pueblo ya suficientemente malbaratado
por ese mismo conjunto que, comodamente
apoltronado, implanta las leyes.
(IV)
Sobre la irresponsabilidad, la deshumanización y la falta de conciencia:
Cuándo machacamos la piedra solvente y filosofal hasta llevarla al polvo más insalubre, estéril e insolvente y adusto.
Cuándo desaprovechamos o enrevesamos el pasar corto, nuestro o de otros, de esta vida, dejando a la felicidad tristemente asociada al lucro, al gasto innecesario que se atisba en el excesivo consumo.
Así y aquí: siglo veintiuno.
Intoxicados por esporádicos e insatisfactorios orgasmos
seguimos incompletos, podridamente perdidos,
acarreando la lepra de nuevas y fútiles tendencias,
masacrados por inútiles dependencias y fatales vicios.
(V)
Mientras tanto el molino trille cereales
sin separar la cáscara de la simiente.
Mientras el infortunio se alimente
de la frágil voluntad de nuestro ser
y, abatiendo su cuerpo y alineando su mente,
deslome hasta llevar a un imposible
un futuro lleno de pródigos proyectos
que exclaman esperanza;
o inclusive nos aprese el infortunio
por, al deambular adormecidos,
banalizar hasta vetarle,
tanto a la senda como al horizonte,
los joyosos valores que resguardan bonanza.
(VI)
Un látigo sigilosamente zigzaguea,
sisea encantadoramente,
hipnotiza y nos atiza,
nos flagela sin contemplaciones,
cuentan sus notas sobre la esclavitud,
delata que hay amos y presidio.
» La justicia en la tierra nunca nació,
todavía resulta nonata, por ello hoy me veis vistiendo de luto.»
(VII)
Abundan los cortinajes,
espesa es la bruma,
ceguera causa la niebla.
Tercos se afianzan ¡cambiantes!
amplios y sutiles se muestran los términos
que dan pie al esclavizaje;
más tercos que una mancha de aceite
o el óxido de hierro impregnado en la ropa
¡acerada se presenta esta esclavitud!
inconsistente e irreal, es esta nuestra democracia.
Tan inolvidable por indecente
como hipócrita por continuamente versar mentiras.
Es tan increíblemente genuina que
a la perfección disimula sus fundamentos
hasta padecer de invisibilidad.
Disfrazada de urnas y papeletas,
la democracia se convierte en autocracia,
un símil de la dictadura
cuando, debido a la suma de votos,
conviene siendo absoluta.
¡Una burda farsa!,
porque un sinfín de propuestas
cabidas en el electo programa
se difuminan y quedan menos que en nada…
como hojas rotas de periódico,
siendo papel higiénico en sucio retrete público.
(VIII)
Por más que duelan prosiguen,
suenan simulando ser cantos angelicales tantas promesas.
Suenan y resuenan
retransmitidas entre discursos de tono elegantemente sobrio,
mediando, como publicistas,
los abyectos y diversos medios de comunicación.
Y aquellas verdades que resultan desgracias cotidianas
en buena cantidad de hogares
arrecian maquilladas, a medias o restringidas,
según sea el rostro y la corpulencia de los medios que las relatan.
(Hay días de fiesta en que alardea el teatro.
Es grande el teatro que invade los corrales y palacios.
Y fallece la decencia junto a los inocentes.
Y los farfulladores histriónicos consiguen enmarcar sus rostros,
convenientemente afables e interpretativos
y falsamente solidarios, por todas partes).
(IX)
Ya hace unas cuantas décadas que apareció, implantándose,
un nuevo método de baile
cual repetimos, insolentemente, una y otra vez,
aún faltando el permiso de muchos,
siguiendo los desgraciados y desagradecidos compases
de una danza macabra.
(Esquivas batutas marcan las directrices…
Y enferman en un rápido tránsito,
innecesaria y remediablemente,
enferman hasta la muerte,
débiles peatones, frágiles y aún imberbes.
Y estallan guerras donde la paz sería
la mejor herramienta para el avance,
la mejor propuesta; el corcho que flota y que salva).
En este baile, baile de máscaras,
la libre elección hizo acto de presencia
pero se quedó adormecida…
espera envuelta entre cortinajes.
318-omu G.S. (Bcn-2013)




