
(I)
Resido dentro de múltiples fechas.
Desleído por tantos anteriores espacios,
¡cómo no! me creo hijo del tiempo.
Habito descompuesto en pequeños fragmentos,
que son uvas reunidas en un solo racimo.
(II)
Mis primeros berridos rebotaron
contra altos edificios,
y así deambularon por calles estiradas,
qué bien ligándose, entrecruzadas,
aparecían, (vistas desde arriba),
como inmensos crucigramas.
Archivos de autor
Compuesto
Mi ser:
es alma desnuda
vestida con cuerpo.
Un espíritu libre
asido al universo.
Hecho de alma
descifra, de las nubes, sus diseños.
Sostiene fantasías e ilusiones.
Sonríe como un niño
al pellizcar los sueños.
Mi ser: un aborigen.
Tomó de la raíz…
y pudo comprender.
Transformándose vuela,
fue un huevo y una oruga,
y ahora es mariposa.
A cual se le revelan
todos los territorios
tras un prisma inmortal.
Simplemente te quiero
Aunque la muerte vierta la noche
cubriendo los colores con su mantilla,
y adormecido, sufra el letargo,
quedando amargo el sabor del día.
Al recibir, de visita, a esta áspera muerte,
la que acude, acercándose a mí, como vigilia.
Hasta que ruede la última de las lágrimas
desde las nubes o por la mejilla,
o difuntas, inertes yazcan todas las risas,
en un seco desierto, sin boca alguna.
Hasta esa misma hora y sin cesar,
escribiré con mis labios,
un plácido y enorme te quiero.
Dejaré, para siempre, la evidente constancia,
de mi amor desmedido sobre el cielo.
Porque por amor
las flores negras rejuvenecen.
Porque por amor
son inundadas de luz las estancias,
habitaciones, otrora vestidas,
de frialdad promiscua,
de claridad, completamente vacías.
Cajón cerrado
(I)
¡Ay!, justicia. Pereces cuando acaece
la sordera fatal.
Mueres, al ser castrada la visión,
al estar enjaulada
en un pequeño y oscuro portal.
La esclavitud aparece servida
con un ferviente y poco esclarecedor
sustantivo; por el totalitarismo.
Que escueto, tan sólo hurga,
(déspota y vanidoso,
pero a su vez, tan simple como ingenuo),
con uno de los dedos,
cuando se le presenta, y él contempla,
la inmensidad de veinte.
En su bolsillo guarda
un reloj averiado,
con el que lee el tiempo sin contrastar
las sabias conveniencias.
Desde las palabras a los actos… pasando por los pensamientos
Cuánto daño pueden hacer los “dimes y diretes”,
Claro ejemplo son, todas las intangibles palabras que acaban convirtiéndose en consistentes actos.
« … y Rosario, mi vecina del piso de arriba, cuchichea por la galería con la estirada Josefina, la mujer de Javier, y esta última, más tarde, ausentada de su propia perspectiva, al salir de la iglesia desprecia, le niega el saludo a Carmen, la panadera. Sin saber si era cierto o tan fatal aquello que le fue relatado en el patio de luces.»
Los medios de comunicación, regidos por intereses privados, inclinan sutilmente al ciudadano hacia posturas determinadas. Provocan acercamiento o aversión. El fusilamiento o el perdón.
Con sagacidad actúan preponderando allá donde les convenga, pero casi siempre desentendidos de darnos una información objetiva de aquello que acontece. Sus maneras bien medidas, sujetan un propósito, unas conveniencias. Los ciudadanos solemos estar manipulados, mientras rezuma, como trasfondo, un insufrible hedor.
De trapo…
(I)
De trapo,
De trapo,
vive con ojos de vidrio,
o con redondos botones,
que en ella hallaron su sitio,
y abandonando su plástico,
me besan cuando los miro.
De trapo,
de niñas oye latidos.
De trapo,
con lacio pelo y sin rizos.
Su cabeza revestida
con lana y restos distintos,
que una abuela desechaba
al ser retal de tejidos;
de jerseys, peucos y colchas,
que aún, hoy, son presente abrigo.
De trapo,
sonriendo con boca de hilo.
Retrato de compañía
con inmenso colorido,
que guarda amores rotos
y tantos sueños perdidos.
¿De veras?
Tal vez nos sienta bien creer que lo hacemos.
Existe la duda cuando esta cuestión yo acometo.
Puede ser quizás que quedo; sosteniendo el ansia, dispuesto, pero no al punto de converso. En el camino, pero sujetándolo tan sólo como a un inmenso anhelo, siendo una cometa que baila alzada, arremolinado su hilo en mis manos, pero a merced de los vientos.
Tanto oímos al respecto de su inmensidad, de su grandilocuencia, que nos apetecería, en alguna ocasión, degustar por entero el qué de su significado; amar y ser amados,(ser agua de su fuentes).
Dentro de sus respiros
Parece ser que el cielo,
desprendido del sigilo
anda unido a la tierra.
A sus espesos bosques
y oxigenantes selvas.
A las frágiles ramas que se parten
y a los robustos troncos que resisten.
A su hierro y su cobre.
A su oro y carbón.
A sus fuentes y ríos.
A su plenitud y exuberancia.
A su grácil desorden…
y, cómo no, también,
a su desnudez;
limpia e irreversible.
Espiral
«Vivimos amarrados a la primera persona,
algo alejados de la fructífera utilidad
del común denominador.»
(I)
Aunque camuflada… la primera persona
siempre hace acto de presencia,
tiene un eco que expresa e interpreta,
nos dicta y manda, ¡existe!.
El propio aliento,
(casi imperceptible),
penetra e invade la exposición que pretendamos.
Le otorga un timbre o tono concreto,
un enfoque determinado, que define
absolutamente todo lo que hagamos.
Su fantasmal sombra, (diríamos entonces),
es inevitable.
Declaración de amor. (La confesión)
Este amor no depende
de las prófugas ganas ni del sexo.
No puede terminar
como un banal pasaje de excitación
que queda prontamente desbravado.
*** ***
Amo, me enorgullece amar
la polifacética esencia de la vida.
Soy fiel, tengo por norma respetar
aunque se opusieran a los míos,
del resto, sus criterios.
Bien sé que existe un norte
bastante más allá de mi comprensión.
Igual que dispongo de un lugar
no desestimo viajar a los mares del sur
a descubrir mi suerte en las antípodas.








