doble rostro
Sé más de lo que supongo y digo saber… pues intuyo. Tengo un sexto sentido.
Aún siendo un hombre cuya mente se excita y su sangre se calienta y su sexo se endurece sólo ante la cita onírica o el tacto que aguarda o la visión que deambula curvilinea y con fragante aroma femenino -valga el de mi amada y atractiva y deseada compañera- quizás pueda que esto se deba, a que reconozco y jamás rechazo, a esas tantas porciones hormonales de mujer que corretean por mi ser desde que nací y perdurarán en mis alforjas hasta el día en que me muera.

Que extraño me resulta oir al respecto de la competencia y la guerra entre géneros; a ambos llevamos, desde el inicio, en nuestra misma persona.

Acentos activos (V)

apuntes de arena

Cuanto me gustaría, que al resonar sincero un lo siento adjunto al perdón, ante tal acto -prueba de digna humildad- apareciendo el olvido, difuminara para siempre la afrenta que había acontecido… así extinguiéndose por completo, el dolor y el rencor.

«Los volcanes no tienen porque perpetuarse destructivamente activos… también saben aportarle fertilidad al mar y a la tierra»

un acento más (IV)

Erotismo convincente fue aquel guiño que me hizo, confabulando con tus piernas, la falda plisada que llevabas; yendo de lado a lado, de abajo arriba y cayendo hasta permitirle a mi imaginación que volara.

Pude tan sólo ver, lo que justamente el viento quiso en esa hora que observara… a aquella tentación irrefrenable que bien podría llamarla provocación.

Las voces de lo sencillo (II)

Decido…

decido
No aconteciera yo
sólo siendo un eco;
como copia monótona que se repite
aunque fuera absurda su prolongación
y derrota describiera su causa.

No aparezca yo como lastre
que obliga a morder el polvo
e impide el vuelo,
o como impetuosa tormenta
de naturaleza altiva
que arremete irracional
sentenciando a la deriva.
No visite la vida de nadie
siendo llaga incómoda
que niega proyectos y viajes,
cual, al posar dolor,
sienta la mente,
duerme las ideas
y a los pies paraliza.
O como hacha que diezma
¡sin mirar!
el que o el quien
o el donde de cada corte,
sin bien saber
si su filo divide debidamente,
si su golpe corresponde.
No fuera mi yo
una más de las sustancias tóxicas…
que envenenan el pienso
para agitar los ánimos y repartir idiotez
por los corrales
-corrompiendo la madurez
y retardando
el albor de los tiempos-

Sea próspero mi hacer
-pese un cuarto de algo…
pero tenga de sentido-
Pueda aprender silencios
y mi oído ejercer de escucha.
Pueda mi voz sonar siempre
humilde y respetuosa.
Todos mis actos alcancen
digno sentido: aquel que alimente.
Nunca traicionen la razón primordial,
el fundamento insaciable y vital
que mueve la rueda de la existencia
por la que existo.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

Apuntes de amor XIV

adn-cromosomas
Tomé de aquella carne
que corrige la ceguera del espíritu.
Bebí de los recipientes
húmedos y cromosomáticos,
cuales abajo y arriba de tu ombligo,
asomando como hechizo
destrozaron mi recato.

Rocé la intimidad de tu penumbra
y hallé el cosmos ingrávido
que relataba con su suerte interminable
falto de divisiones y cuadrículas.

Leer tu diccionario
y liberar mi yo ecléctico.
Besarte y extraviar
cuándos, cómos, dóndes y porqués;
perder el ecuador
y abandonar las mediciones.

Iniciarme en la escritura al desgustar
la mejor de las esencias;
encontré la tinta que perdura inextinguible
al unir nuestras salivas.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

Apuntes de amor (XIII)

apuntes de amor XII
(I)
Cedo la gloria
y hasta regalo bienes e imperios,
pero ¡no marches!
mantente próxima,
quédate siendo;
una pieza de puzle precisa
que al encajarse conmigo viaja
por los confines del universo.

(II)
INFINITO, mediando susurros
me confiesas,
que todas las estrellas
bien recuerdan
los mimos amatorios,
que recelosas y siendo cómplices
los resguardan.
Protegen, en su seno materno,
cada uno de los pasos que dimos
o daremos unidos
por el único símbolo vital;
sin perder ni faltarles
tan siquiera,
ninguna de las firmas que usamos
en la andadura -cuando enlazados-
ni una de nuestras huellas.

(III)
Amor: Planeta y cosmos.
Eres propietario
de una fortaleza rotunda,
frente a ti, los pesares son cristal;
haces añicos el dolor y revientas la muerte;
existes, creas y perpetuas.

Las arrugas reviertes.
Le devuelves el triunfo
al que aparece vencido,
retornas el vigor y la tersura.
Evaporas el tiempo
y las eras… eran, quedan siendo-
le hurtas sencillos y sutiles artilugios
y le desmontas escenarios
para que vague confuso y liviano,
para que sonámbulo olvide…
y así perdiendo la noción de su identidad,
asome tan lejano como desaparecido.

318-omu G.S. (bcn. 2014)