Escojo ser aventura.
Darme a la vida sin guardarme nada
y atreviéndome a conocer:
Las letras del alma pendientes de descubrir,
las que quedando dentro de un sobre cerrado,
jamás se recibieron, nunca se enviaron.
Aquellas ideas livianas,
(de aparente poca importancia), que son capaces
de calzarle al barco hundido unas alas
y reflotarlo para navegar.
O, la travesura inesperada,
tras colgar un teléfono sin despedirme
presentarme como amante enamorado;
ante ti; sonriente y desnudo.
Reclamo poder saber (aunque me pesara más tarde),
que aguarda tras el telón intrigante que suspende cualquier decir
conviniendo en plantar…
tres puntos suspensivos.
(Pretendo degustar cada hoja escrita que pinzas con tu boca) Sigue leyendo




