El mundo: una pajarería donde cuelgan mil jaulas. Donde cohabitan, (sonando a la par), seductores cantos afinados con graznidos. El aire está inundado de tonos y timbres vertidos por diversas cuerdas vocales; atiendo y hasta logro escuchar expresiones todavía encerradas y de otras que consiguieron volar; puesto el oído; practico, decidido escojo -tras detenida interpretación y un juego de mezclas- cual deseo que sea mi propio sonido.
Cuándo recita, la vida, la muerte, atenta, la escucha. Y si la muerte camina, la vida es bolsa a su espalda. La vida y la muerte suenan como una, siempre se acompañan; aunque parezcan contrarias, ellas son familia, ellas son hermanas.
Aquí, nosotros, con ambas, deshojamos tantas suertes, que no alcanza la memoria, a recordar luego cuántas. Mientras respira y conversa, la vida, la muerte, tranquila; relajada reposa, ensoñando descansa.
Tanto tengo a bien sentir que soy un hilo dentro de un costurero; como retornar para enfilarme en el ojo de la aguja e hilar donde hiciera falta.
La vida y la muerte: espejo y reflejo. Mientras la vida conversa conmigo, la muerte respira hondo; aprende con su espera, paciente ella aguarda.
(I) Distancia. Camas separadas, pocas coincidencias. Sábanas dormidas que no son revueltas. La cafetera humeando vacía al punto de estallar, mientras dos rebanadas, en la tostadora, asoman inservibles por estar requemadas.
Lenguas cortadas; desayunos mudos, nada expresivos. Seres de espalda aburridos de sus mutuos instantes, que no exprimen ni toman la luz que, generosa, irradia la mañana.
Una cena que espera en el plato; ya fría, desangelada. Presencia de cuerpos ausentes e intercalados los tiempos en las estancias.
Ojos esquivos renunciando al mensaje y oídos que malamente disimulan la sordera. Bostezos frente al televisor. Distancia: La realidad usando tapones. Música callada.
Espacios recubiertos de desgana y hastío. Invadidos por el enorme defecto de la poca dedicación que se le brinda al otro, al vagar abstraída y dispersa nuestra atención. (Duele tanto advertir una inmensa distancia cuando abunda tanto la proximidad que hasta nos toca).
(II) Triste. Padezco si me asomo a los recuerdos donde eran sazonados los días con te quieros y rezumaba nuestra unión, entendimiento. (Añoro el balbucear de ese pasado repleto de joyas impagables).
Por mi memoria retumban como golpes crueles, antiguos besos. Terrible es vivir pegado al azucar que ya dejó de endulzarnos; sentir la nostalgia del sexo comprensivo que despide con sus maneras a la apática monotonía y, sirviendo el placer entre arriesgadas posturas y atractivas acrobacias, humedece fuera y adentros. ¡Completándonos!. Sin precisar de lazos fastuosos o rebuscadas excelencias, ni echar en falta cumplidos vanidosos ni palabras escogidas que llenaran nuestra alacena.
Distancia: Una almohada dura. Descanso caduco. Un corazón endurecido y con jaqueca.
(I) Siempre estoy obligado a usar la lógica como herramienta, a desenvainar de mi mente razones y que éstas contengan la elocuencia de un tono eficiente; razones que golpeen y partan como hace un contundente machete. Que desenmarañen el camino de códigos absurdos y de leyes injustas, que limpien mis próximos pasos de los honores inútiles, de supersticiones incoherentes y de reglas y leyes obsoletas que afrentaran el gozo de cualquier vida, ya fuera, traicionando innegociables valores, o mancillando inquebrantables promesas.
(II) Cada uno de los cardinales soplan, se aploman dentro y sobre mí mediante las voces de sus vientos; me hacen saber vivo e insignificante, pequeño arbusto que busca espacio dentro de una selva inmensa.
Suelo estar a merced de tantos restos que mis criterios no cesan de absorber saberes, son cambiantes en pos de engrandecerse, y enraizados al conocimiento, disponiendo de salud, ofrecerse recios.
Tres paredes y una reja: mi prisión. La primera pared la conforma una angustia extrema. Otra está levantada por una honda tristeza que achica el ánimo dando ceguera. La tercera se alza derecha y resalta mi encierro, cuándo surgen sin llamarlos amargos recuerdos, que implacables me oprimen y asfixian solapando los claros que enlucían el cielo.
Es mi ánimo ahora, sombra de lo que fue. Fundida toda luz que cabía en mi mirada, la oscuridad máxima cubre el sol de mis ventanas. Hunde su alargada y destructiva opacidad… Y me roba los frutos. Y devasta prósperos cultivos. Y deja seco de agua
el manantial que es mi alma, igual como aniquila la escasa virginidad que me quedaba.
Cruel el llanto. Y sucia está. Y negra es la prisión que hoy me secuestra; presume de ser pozo, (pozo vacío).
Desde muy adentro, suena de fondo, brota un lamento; como reja queda una canción. Cuyo estribillo describe cuánto de amarga resulta una despedida. Pregunta alto con voz quebrada: ¿Dónde quedó tanta ternura? ¿Por qué murió la comprensión?
Canción: Bolero contando acerca de un adiós que rechaza retornar al saludo. Resalta espacios que estuvieron llenos y hoy padecen la fiebre de los agujeros. Relata la fortuna de un condenado cuya sentencia es un inmenso vacío. Entona con un deje partido una triste y vocal misiva: Como de grande es el hueco en que un hombre habita. Como dentro de él cabe tanto y tanto dolor.
Aparezco adicto a mi debilidad. Me entrego fácilmente, resulto tan primitivo como animal, por ello; nazco y perezco con el instinto, secuestrado por el impulso. El mismo que secuestró a tantos de mis posibles instantes de gloria.
(Revelación. Contagiado por una ola genética repleta de cromosomas, prosigo siendo un esclavo de la cadena cósmica).
Pues entonces… ¿Cómo jactarme y de qué?. ¿Pueden acaso considerarse triunfos todas aquellas victorias que para lograrse, me obligaron a vender mi cuerpo y yelmo y hasta mi alma al diablo?.
Al ser débil renuncié, a luchar imperativamente por el planeta de mis sueños.
Ya mismo siento cuánto de pesado es el plomo de mi verdad, (oculta por triste). Ardo entre lágrimas mientras resalto con letras el olor del fracaso y me rindo al olvido.
Diario digital que nace con la vocación de informar sobre Jaca, Jacetania, Alto Gállego y los valles de Tena y del Aragón, reflejando con fidelidad y objetividad todo lo que sucede e interesa a sus gentes. Editado por la periodista Rebeca Ruiz
Este blog es únicamente para mayores de edad. Relata la vida de sumisión de una chica que se adentra en el mundo del BDSM casi por casualidad, sin saber muy bien ni qué significan esas letras.