Desde un puñado de trinos

" Montseny arbrat "

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El mundo:
una pajarería
donde cuelgan mil jaulas.
Donde cohabitan, (sonando a la par),
seductores cantos afinados
con graznidos.
El aire está inundado
de tonos y timbres vertidos
por diversas cuerdas vocales;
atiendo y hasta logro escuchar
expresiones todavía encerradas
y de otras que consiguieron volar;
puesto el oído;
practico,
decidido escojo
-tras detenida interpretación
y un juego de mezclas-
cual deseo que sea
mi propio sonido.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

" El parrizal "

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" Els ports "

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Más unidas que separadas

Cuándo recita, la vida,
la muerte, atenta, la escucha.
Y si la muerte camina,
la vida es bolsa a su espalda.
La vida y la muerte
suenan como una,
siempre se acompañan;
aunque parezcan contrarias,
ellas son familia, ellas son hermanas.

Aquí, nosotros, con ambas,
deshojamos tantas suertes,
que no alcanza la memoria,
a recordar luego cuántas.
Mientras respira y conversa, la vida,
la muerte, tranquila;
relajada reposa, ensoñando descansa.

Tanto tengo a bien
sentir que soy un hilo dentro de un costurero;
como retornar
para enfilarme en el ojo de la aguja
e hilar donde hiciera falta.

La vida y la muerte:
espejo y reflejo.
Mientras la vida conversa conmigo,
la muerte respira hondo;
aprende con su espera, paciente ella aguarda.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Distancia


(I)
Distancia.
Camas separadas,
pocas coincidencias.
Sábanas dormidas
que no son revueltas.
La cafetera humeando vacía al punto de estallar,
mientras dos rebanadas, en la tostadora,
asoman inservibles por estar requemadas.

Lenguas cortadas;
desayunos mudos, nada expresivos.
Seres de espalda
aburridos de sus mutuos instantes,
que no exprimen ni toman la luz
que, generosa, irradia la mañana.

Una cena que espera en el plato;
ya fría, desangelada.
Presencia de cuerpos ausentes
e intercalados los tiempos en las estancias.

Ojos esquivos renunciando al mensaje
y oídos que malamente disimulan la sordera.
Bostezos frente al televisor.
Distancia: La realidad usando tapones.
Música callada.

Espacios recubiertos de desgana y hastío.
Invadidos por el enorme defecto de la poca dedicación
que se le brinda al otro,
al vagar abstraída y dispersa nuestra atención.
(Duele tanto advertir una inmensa distancia
cuando abunda tanto la proximidad que hasta nos toca).

(II)
Triste.
Padezco si me asomo a los recuerdos
donde eran sazonados los días con te quieros
y rezumaba nuestra unión, entendimiento.
(Añoro el balbucear de ese pasado
repleto de joyas impagables).

Por mi memoria retumban
como golpes crueles, antiguos besos.
Terrible es vivir pegado al azucar
que ya dejó de endulzarnos;
sentir la nostalgia del sexo comprensivo
que despide con sus maneras
a la apática monotonía y,
sirviendo el placer entre arriesgadas posturas
y atractivas acrobacias,
humedece fuera y adentros.
¡Completándonos!.
Sin precisar de lazos fastuosos
o rebuscadas excelencias,
ni echar en falta cumplidos vanidosos
ni palabras escogidas
que llenaran nuestra alacena.

Distancia: Una almohada dura.
Descanso caduco.
Un corazón endurecido y con jaqueca.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Simple conglomerado

conglomerado

(I)
Siempre estoy obligado
a usar la lógica como herramienta,
a desenvainar de mi mente razones
y que éstas contengan
la elocuencia de un tono eficiente;
razones que golpeen y partan
como hace un contundente machete.
Que desenmarañen el camino
de códigos absurdos y de leyes injustas,
que limpien mis próximos pasos
de los honores inútiles,
de supersticiones incoherentes
y de reglas y leyes obsoletas
que afrentaran el gozo de cualquier vida,
ya fuera, traicionando innegociables valores,
o mancillando inquebrantables promesas.

(II)
Cada uno de los cardinales soplan,
se aploman dentro y sobre mí
mediante las voces de sus vientos;
me hacen saber vivo e insignificante,
pequeño arbusto que busca espacio
dentro de una selva inmensa.

Suelo estar a merced de tantos restos
que mis criterios no cesan de absorber saberes,
son cambiantes en pos de engrandecerse,
y enraizados al conocimiento,
disponiendo de salud, ofrecerse recios.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Propio presidio

propio presidio

Tres paredes y una reja: mi prisión.
La primera pared la conforma
una angustia extrema.
Otra está levantada
por una honda tristeza
que achica el ánimo dando ceguera.
La tercera se alza derecha y resalta mi encierro,
cuándo surgen sin llamarlos amargos recuerdos,
que implacables me oprimen y asfixian
solapando los claros que enlucían el cielo.

Es mi ánimo ahora, sombra de lo que fue.
Fundida toda luz que cabía en mi mirada,
la oscuridad máxima cubre el sol de mis ventanas.
Hunde su alargada y destructiva opacidad…
Y me roba los frutos.
Y devasta prósperos cultivos.
Y deja seco de agua
el manantial que es mi alma,
igual como aniquila
la escasa virginidad que me quedaba.

Cruel el llanto.
Y sucia está. Y negra es
la prisión que hoy me secuestra;
presume de ser pozo, (pozo vacío).

Desde muy adentro,
suena de fondo, brota un lamento;
como reja queda una canción.
Cuyo estribillo describe
cuánto de amarga resulta una despedida.
Pregunta alto con voz quebrada:
¿Dónde quedó tanta ternura?
¿Por qué murió la comprensión?

Canción: Bolero
contando acerca de un adiós
que rechaza retornar al saludo.
Resalta espacios que estuvieron llenos
y hoy padecen la fiebre de los agujeros.
Relata la fortuna de un condenado
cuya sentencia es un inmenso vacío.
Entona con un deje partido
una triste y vocal misiva:
Como de grande es el hueco
en que un hombre habita.
Como dentro de él
cabe tanto y tanto dolor.

318-omu G.S. (Bcn.2014)

Débil


Aparezco adicto a mi debilidad.
Me entrego fácilmente,
resulto tan primitivo como animal,
por ello; nazco y perezco con el instinto,
secuestrado por el impulso.
El mismo que secuestró
a tantos de mis posibles instantes de gloria.

(Revelación. Contagiado
por una ola genética
repleta de cromosomas,
prosigo siendo un esclavo
de la cadena cósmica).

Pues entonces…
¿Cómo jactarme y de qué?.
¿Pueden acaso considerarse triunfos
todas aquellas victorias que para lograrse,
me obligaron a vender mi cuerpo y yelmo
y hasta mi alma al diablo?.

Al ser débil renuncié,
a luchar imperativamente
por el planeta de mis sueños.

Ya mismo siento
cuánto de pesado es el plomo de mi verdad, (oculta por triste).
Ardo entre lágrimas
mientras resalto con letras
el olor del fracaso
y me rindo al olvido.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Credulidad

 

Creo en el aliento que da

cualquier grito amoroso,

ya se vistiera de mujer y compañera,

de inseparable y leal amigo,

de vecino atento y solidario,

o con la sangre y el símil

que evidencia la presencia

de un ser hermano.

 

Creo en los abrazos y en los besos

y en la complicidad de un guiño.

En un Dios compuesto por minúsculos detalles

que ante los ojos poco observadores

asoman insignificantes.

En un Dios que no pretende personalizarse

bajo una imagen concreta

ni aferrarse a ningún nombre que le ate.

Creo en uno tolerante, poco intransigente,

que no impone ni relata reglas estrictas.

Ni tampoco necesita sacrificar

a nada ni nadie

porque apareciera con una forma determinada

o por ser imperfecto y tropezar infinitamente

o continuamente equivocarse.

 

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Horarios paralelos

Traición de carne: Fácil engaño,

pues tapados están los ojos del cónyuge

por la venda del amor.

 

Traición de carne: Sexo adultero;

carne lasciva y orgasmos apetitosos

que adoptan la verdad a medias

al desentenderse de fracasos.

 

Cigarrillos apagados

dentro de enormes colmenas.

Despedidas furtivas

que dejan una pregunta flotando en el aire

… ¿hasta cuándo?.

 

Carne puntual

evadida de responsabilidades

y del mal aliento matinal.

Compromiso consensuado

que puede trepar y saltarse cualquier regla.

 

Traición de carne:

Mordisco que hiela empequeñeciendo el corazón.

Afecto desleal.

Debilidad humana que solicita el sacrificio

y quiebra la unión edificadora

con su impronta.

Al ser hacha de doble filo que degüella;

ruda firma que sentencia

abortando la confianza y los te quiero.

Maleficio ronco causante de dolor.

 

Traición de carne

mientras los niños le echan prisas a una madre

pidiéndole la cena,

y ésta, prepara la mesa,

creyendo que la familia es su vida,

su motor y su razón.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Decir de muertes

 

Entre rendijas asoma la muerte.

Tantas veces acude

al repetirse hasta sobrar los silencios

o negársele el amor a una vida.

 

La muerte, en ocasiones,

adopta como sobrenombre

aquel austero decir de soledad;

a ella le rinde pleito la burbuja

y una insignificante cuadrícula.

 

La muerte en vida

es agrio pasar sin compartir;

palabras, juegos y risas,

llantos, lugares y aullidos;

pasar siendo un lobo

que nunca tuvo ni tiene,

manada, loba ni crías.

318-omu G.S. (Bcn-2014)

De seis a ocho

 

Dentro de la cama

-todavía los ojos latiéndonos cerrados-

nuestros pechos acometen cercanos;

se besan mientras se aplastan.

Ambos sexos, hambrientos, se buscan,

pasionalmente nuestras ganas se entrelazan.

 

Pretendemos rescatar del onirismo puntual

aquellos números que anudan

pero son liberadores;

deseamos acercarlos hasta el son tangible.

Queremos que se abran los poros

y completar el círculo -deleitarnos con tal eternidad-

para multiplicar y acentuar nuestros sentidos.

 

(Antes, tantas veces me dijiste que te encanta

desplazar los cojines de su sitio,

a mi lado enmarañar y humedecer las sábanas.

 

Nuestro sudor exclama alto,

ya despertó con sus gemidos

a los gallos dormidos así como al alba).

 

Renovados tras el juego y el descanso

ya renacen nuestros cuerpos;

resucitan al ser mojados; por la claridad del agua.

 

(Dentro de tu mirar, complacida,

danza y danza la alegría;

al paso tuyo toda la gente se contagie de ella;

padezcan de vitalidad

y manden en sus días las sonrisas,

al cruzarse contigo, en cada una de sus jornadas).

 

Juntos descorremos las cortinas

y subimos las persianas,

todas las estancias de la casa

bien reciben a la mañana.

Y el salón que callaba, oscuro,

es vestido de azulados y calabazas.

-Nuestros oídos oyen…

solamente es la luz la que les habla-

 

(Descolgamos de las nubes tantos sueños

que el reverso del infierno

decide al fin tomar la palabra).

 

Al tiempo que en la cocina

nuestras manos atienden a los cuchillos,

cuando partimos con su filo serrado,

en dos mitades, las naranjas.

 

Ahora sorbo el zumo preparado…

antes también sorbí.

Permitirme que aquí omita el deciros

cuál es el néctar que más me complace.

 

318-omu G.S. (Bcn. 2014)