Decir de muertes

 

Entre rendijas asoma la muerte.

Tantas veces acude

al repetirse hasta sobrar los silencios

o negársele el amor a una vida.

 

La muerte, en ocasiones,

adopta como sobrenombre

aquel austero decir de soledad;

a ella le rinde pleito la burbuja

y una insignificante cuadrícula.

 

La muerte en vida

es agrio pasar sin compartir;

palabras, juegos y risas,

llantos, lugares y aullidos;

pasar siendo un lobo

que nunca tuvo ni tiene,

manada, loba ni crías.

318-omu G.S. (Bcn-2014)

De seis a ocho

 

Dentro de la cama

-todavía los ojos latiéndonos cerrados-

nuestros pechos acometen cercanos;

se besan mientras se aplastan.

Ambos sexos, hambrientos, se buscan,

pasionalmente nuestras ganas se entrelazan.

 

Pretendemos rescatar del onirismo puntual

aquellos números que anudan

pero son liberadores;

deseamos acercarlos hasta el son tangible.

Queremos que se abran los poros

y completar el círculo -deleitarnos con tal eternidad-

para multiplicar y acentuar nuestros sentidos.

 

(Antes, tantas veces me dijiste que te encanta

desplazar los cojines de su sitio,

a mi lado enmarañar y humedecer las sábanas.

 

Nuestro sudor exclama alto,

ya despertó con sus gemidos

a los gallos dormidos así como al alba).

 

Renovados tras el juego y el descanso

ya renacen nuestros cuerpos;

resucitan al ser mojados; por la claridad del agua.

 

(Dentro de tu mirar, complacida,

danza y danza la alegría;

al paso tuyo toda la gente se contagie de ella;

padezcan de vitalidad

y manden en sus días las sonrisas,

al cruzarse contigo, en cada una de sus jornadas).

 

Juntos descorremos las cortinas

y subimos las persianas,

todas las estancias de la casa

bien reciben a la mañana.

Y el salón que callaba, oscuro,

es vestido de azulados y calabazas.

-Nuestros oídos oyen…

solamente es la luz la que les habla-

 

(Descolgamos de las nubes tantos sueños

que el reverso del infierno

decide al fin tomar la palabra).

 

Al tiempo que en la cocina

nuestras manos atienden a los cuchillos,

cuando partimos con su filo serrado,

en dos mitades, las naranjas.

 

Ahora sorbo el zumo preparado…

antes también sorbí.

Permitirme que aquí omita el deciros

cuál es el néctar que más me complace.

 

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

La pols / El polvo

Hi ha una mena de pols
que furtivament s’arrapa
al racó adduït com a memòria.
Ens dicta les opinions
i enterboleix les decisions  
com faria sobre una vall
l’espessa boira.
Hi ha pols que glaça;
tant deixa les baranes humides
com rovella el criteri dels homes.
Es camufla adherint-se al cervell.
Cau tan imperceptible
que ens sembla que ni està.

El temps fa que aquesta pols
-pols, en principi, lleugera
i inofensiva, pols tova-
acabi per endurir-se sent crosta
i fereixi esgarrapant.
Mostrant-nos el rebuig;
un riu omplert amb sang.

Valuós és comprendre
tot allò que passa al voltant.
Obtenir un judici just
recolzant-nos en la capacitat
de qüestionar-nos en ordenar,
el que anem descobrint pel camí,
o el que al poderós
o a l’equivocat li convé,
i ens van, de poc, adossant.
 
Si no netegem la pols
romandrem muds i afònics,
allunyats del seny objectiu.
Perdrem l’esperit que ens dona peus
i les forces per comprendre i per lluitar.

Quedarem sent gats
que miolen sols i esquerps,
escurçarem encara més l’ajuda,
que avui ja apareix curta
i necessiten tants germans.

La pols és indesitjable passatgera
que sempre fa nosa;
treu la brillantor dels objectes,
dóna feina als homes
quan embruta la roba i els estris,
i apaga els colors dels nostres mobles.

Hi ha pols que arriba
des de temps llunyans
i d’un altre que és portada
des d’una cantonada a tocar;
per vents que bufen propers.

És massa la pols
que envaint els espais de la llar
s’amuntega damunt de les coses;
ofegant al mateix aire,
avortant els pensaments
i barrant les opinions
que ens caldria com individues
i precisem en pretendre
arribar a ser persones.

La pols aporta brutícia,
ens reté dins d’una presó
on morta jeu la transparència
i impera la confusió.
Ella ens fa perdre la mesura,
estripa angles i perspectives,
esborra de tot els colors i la claror.
No deixa que ni un brot de llum banyi
el nostre hort i les seves llavors.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

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(castellano)

Hay un tipo de polvo
que furtivamente se agarra
al rincón aducido como memoria.
Nos dicta las opiniones
y enturbia las decisiones
como haría sobre un valle
la espesa niebla.
Hay polvo que hiela;
tanto deja las barandillas húmedas
como enmohece el criterio de los hombres.
Se camufla adhiriéndose al cerebro.
Cae tan imperceptible
que nos parece que ni está.

El tiempo hace que este polvo
-polvo, en principio, ligero
e inofensivo, polvo blando-
acabe por endurecerse siendo costra
y hiera arañando.
Mostrándonos el rechazo;
un río llenado con sangre.

Valioso es comprender
todo aquello que pasa alrededor.
Obtener un juicio justo
apoyándonos en la capacidad
de cuestionarnos al ordenar,
lo que vamos descubriendo por el camino,
o lo que al poderoso
o al errado le conviene,
y nos van, de a poco, adosando.

Si no limpiamos el polvo
permaneceremos, mudos y afónicos,
alejados de la cordura objetiva.
Perderemos el espíritu que nos da pies
y las fuerzas para comprender y para luchar.
 
Quedaremos siendo gatos
que maullan solos y ariscos,
acortaremos aún más la ayuda,
que hoy ya aparece corta
y necesitan tantos hermanos.

El polvo es indeseable pasajero
que siempre estorba;
saca la brillantez de los objetos,
da trabajo a los hombres
cuando ensucia la ropa y los enseres,
y apaga los colores de nuestros muebles.

Hay polvo que llega
desde tiempos lejanos
y de otro que es traído
desde una esquina próxima;
por vientos que soplan cercanos.

Es demasiado el polvo
que invadiendo los espacios del hogar
se amontona encima de las cosas;
ahogando al mismo aire,
abortando los pensamientos
y vallando las opiniones
que nos haría falta cómo individuos
y precisamos al pretender
llegar a ser personas.

El polvo aporta suciedad,
nos retiene dentro de una prisión
donde muerta yace la transparencia
e impera la confusión.
Ella nos hace perder la medida,
desgarra ángulos y perspectivas,
borra de todo, los colores y la claridad.
No deja que ni un brote de luz bañe
nuestro huerto y las suyas semillas.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Apuntes de amor (IV)

Porque tú me regalas un bocado de presente,

juntos sembramos la tierra que pisamos

de proyectos y futuros.

 

Por ti, el ayer es humo de tren,

para nada empaña las visiones venideras.

Asoma y respira… pero queda como debe,

siendo cita tardía.

 

Respira pero perece,

con la languidez que se les reconoce

a los tiempos caducos.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Puntos seguidos

 

Aprendí cayendo en las fauces

del lado opuesto,

donde se gestan suculentas y perniciosas dádivas

y son pronunciados con honra terribles pecados.

 

Aprendí a base de tropezones y heridas,

de cuestionarme respuestas

y de naufragar y perderme

dentro de un mar repleto de dudas.

 

Como hombre bien sé

-y hasta comprendo-

lo mucho que me queda por aprender,

la tanta tinta que cabe dentro del tintero.

Sé que aquí, mi carne, dispone de un tránsito corto,

que siempre me faltará tiempo.

 

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

-acentos activos-

 

Apuntes de amor (III)

Tenerte y confiar.

Tenerte cerca…

y al tenerte sentir

como se diluyen

los pesares, los errores y las culpas

que transitaban asediándome.

Y así mismo, los miedos

que se hallaban anclados,

tan, pero tan profundos

que resultaban recónditos.

Miedos que de continuo resonaban

tétricamente solemnes.

 

Culpas, pesares y miedos:

¡Serenata de castigos!.

Ellos son causantes

de una incomodidad semejante

a la de una astilla varada entre pieles

que clavada molesta aunque no se ve.

Que tras tanto y tanto pinchar,

puede más que la corpulencia,

que la edad o que el saber,

e inmoviliza cualquier existencia.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Apuntes de amor (II)

 

Tan lejos como un silbato del pitido,

una lengua del paladar y la saliva

o un pecho del tambor y sus latidos.

 

Tan lejos lo advierto;

como un chupete del bebe,

el bostezo frente al sueño,

o un balón en el patio de recreo;

de unos niños,

de sus manos y los pies.

 

Tan lejano lo sé.

Tan alejado lo siento.

Que tu amor,

al presentarse como mío…

tiene la llave de mi puerta,

y le da cuerda suficiente

al reloj de mi corazón.

 

318-omu G.S. (Bcn. 2014)