Profeta de errades / Profeta de errores

profeta de errades
Escullo jugar a ser profeta,
ser-ho, riure i equivocar-me
i després d’adonar-me de quant erro…
tornar a riure i sumà més equivocacions.
¿Quina gràcia tindria
saber que és el que està per venir?
Desitjo sentir la bogeria
que em facilita reconèixe’m,
i al fer-ho, retrobar-me amb propers i estranys,
doncs som fills d’una mateixa existència
aquí reunits, per alguna raó i sense remei.

318-omu G.S. (bcn. 2014)
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profeta de errades 2

(castellano)

Escojo jugar a ser profeta,
serlo, reír y equivocarme
y después de darme cuenta de cuánto yerro…
volver a reír y sumar más equivocaciones.
¿Qué gracia tendría
saber que es lo que está por venir?
Deseo sentir la locura
que me facilita reconocerme,
y al hacerlo, reencontrarme con cercanos y extraños,
pues somos hijos de una misma existencia
aquí reunidos, por alguna razón y sin remedio.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

De unos ceros con chistera

Pensar y escuchar
advirtiendo lo desconocido.
Sabernos próximos y encontrarnos.
Intuir extrañezas y perdernos.
Creerse lejos de…
y al verterse sorpresivamente la luz
realzarse la fructífera simbiosis;
reconocernos.

Cuantos ceros convergen
en una misma y lúdica espiral,
que repitiendo e innovando gestos
insiste en alcanzar
nuevos pedazos de prolífico destino.

Ceros. Todos redondos
pero teñidos con variados colores,
aptitudes complementarias
y perfiles distintos.
¡ UN MUNDO !.

Ceros. Que al rodar por las calles
aportan valiosos detalles que suman.
Y en su recorrido,
sin observarlo ni pretenderlo,
ejecutan la labor
de lustrar viejas baldosas
que dieron senda y le dan forma
al largo infinito de las vías.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Máquinas y hombres…

Máquinas y hombres,
brazos, cojinetes,
piernas y poleas,
engranajes, arterias, la sangre y el aceite.
Sinónimos o antónimos,
sea como fueran,
se cuelan aparentes diferencias
que se ensamblan teniendo almas unísonas.

Como amantes del tiempo nos asimos;
juntos, sobre la espalda del progreso,
exactamente; a la misma hora.

*** *** ***

¡Ay! qué sería de las máquinas
si les deviniera la ausencia de humanas manos,
si torpeza adquirieran, de hombres, la mente.
Si desapareciera el ingenio
y la premura decayera volviendo toscos los dedos,
si hasta las manos olvidaran
las palancas y botoneras
que accionando sus movimientos
hacen rugir sus gestos.
Para que deberes cumplieran sus tantos motores,
cuales, implícitos de la evolución,
alardean de ser preciados arpegios.

¡Ay! qué sería de la productividad de los hombres,
si destartaladas por averías
se paralizaran todas las máquinas.
Y de nuevo los músculos tuvieran que recrearse
multiplicando su esfuerzo.
Ellos; tensados, al límite;
luna nueva tras luna llena,
luna tras soles,
luna tras estaciones,
año nuevo tras hombre gastado sólo por viejo.

¡Ay! si la utilidad de las máquinas
no mermara puestos de trabajo.
¡Ay! si los hombres no inventaran
maquinarias destructivas,
instrumentales nefastos.

Vosotras, máquinas, hijas del ingenio,
albergáis multitud de reflejos.
Naturalmente condensáis;
parte de nuestra esencia, savia del universo.
De seguro hacéis y sois
como claro espejo de los hombres,
evidenciando tanto la prehistoria ancestral
como los términos audaces
con que se origina y distribuye
el destino en todo tiempo.

*** *** ***

Se van volviendo agudos al alzarse.
Pierden su grosor subidos a un ascensor
que quiere reparar en frotarse con el cielo.
Como sonido cabrían en el bosque: siendo estridencia.
Padecen de un terrible insomnio
que les obliga a estar de pie,
nunca se inclinan, jamás se recuestan.
Comparten las luces de la capital;
con cláxones, polución,
semáforos y caucho -como un helado- derretido.
Con palomas que en ellos no encuentran ningún refugio,
con mochilas y accidentes,
con las compras y el transporte,
con maletas y bolsos,
con gestiones, escuelas y transeúntes que,
compasivos o insolidarios,
cruzan las vías por pasos de cebra.
Saben a negocios,
a tecleo, a transacciones,
a dictatoriales directivos,
a operarios sometidos,
al papel que bautiza a millonarios,
y también… a ajustados salarios
que por insuficientes son impresentables,
y siendo más que cuestionables
descompensan la balanza mientras proclaman
la insolencia implícita en este sistema.
Perfilan el cielo. Recortan las nubes.
De la ciudad son inmensos torreones.
Solitarias estructuras de ladrillos o acero
que se yerguen prepotentes,
y menosprecian al resto; verticales.
Penetra su base mellando el asfalto y la tierra,
dándole dentelladas al suelo.
Inermes y rectilíneas estatuas,
que por estar tan faltas de curvas
eluden llegar a ser arte.
Igual de procaces como de provocadoras pretenden;
acariciar, hurgar en la noche para hurtarle sus estrellas,
humillar, restándole luminosidad a las plazas y a las calles,
frotar la lámpara del genio divino
rascando la consistencia invisible del cielo.
Rascacielos esculpidos
con el esfuerzo conjunto
de maquinarias y hombres.
Entre callos y correas,
taladros, palas, gavetas,
tractores, grúas, tintineos,
brochas, rodillos, yeso y pintores.
Entre varillas, tornillos y mandiles,
capataces, planos eficientes y arquitectos.
Por la labor de oficiales y peones.
Obreros que construyen subidos a un andamio
y, rebozando, le dan aplomo a las paredes.
Obreros que gotean sabiduría, ¡construyendo!,
exprimiendo la pericia sudoroso de su oficio.
Rascacielos que conversan -dentro de las ciudadades con firmeza-
por la precisa natural y química argamasa
o esas robustas vigas que forzudamente atléticas estructuran
a la vez que cuantiosos pesos sostienen.
Vuestras laminadas ventanas son sensible piel,
que recibe el dorado fulgor del sol
o la nocturna plata de la noche.
Aquella risa o lágrima,
que le correspondiera a la jornada,
dependiendo del curso estacional
que mereciera brote.
318-omu G.S. (Bcn-2012)

Habla el vuelo…

mocador al vent

 

Habla el vuelo de un pañuelo,

se despide, dice adiós;

mientras una mano amiga

en la otra acera,

con vaivenes nos saluda

dándonos la bienvenida.

 

No existe ningún fin que no albergue un futuro.

Cuándo una estancia se confiesa hueca;

resuena muda de cantos y risas,

solloza umbría llena de soledad

-con sus persianas rotas,

totalmente bajadas-

en otra, de seguro aguarda

el jolgorio; la próxima compañía.

 

Habla húmedo el pañuelo,

acoge al llanto, gran dolor;

pero cerca nos espera

un fiel amigo;

el cocido, ¡lumbre y leña!,

donde resarcirse el amor.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

 

Una baqueta per al timbal / Una baqueta para el timbal

adn_metilacion[1]

 

El meu pit s’infla immens.

Dins d’ell es recull un tresor

que enlluerna arreu, aquí, amb batecs;

més enllà de la sang que canvia i els pulmons,

més enllà del respir o del dol,

més enllà d’aquesta terra esmicolada i efímera

o de prenyar-se d’inútils vergonyes

o sentir por en veure de prop a la mort,

no tan sols contemplant-la per una finestra.

 

El meu pit i el seu tresor, (en moltes ocasions),

es mostra tan tovament confortable com un coixí.

 

El meu pit gaudeix guarnit

amb la resposta honesta.

Dins d’ell es troba la veu sincera;

com així mateix, la clau que m’obre el món.

 

Per aquesta joia.

Per aquest motor.

Per tots aquests batecs

i aquesta voluntat que ve agafada al millor esperit…

el meu pit es presta com ajuda

i dóna suport al cap cansat

dels éssers estimats i fins i tot dels estranys;

fa batuts, regala vitamines; (reconstituents i naturals)

a les ànimes, avui, febles.

 

També s’ofereix com a pont

per arribar d’una a l’altra riba;

davant les inclemències,

quan plovent a bots i barrals creix el riu

i es fa difícil escoltar…

i és suïcidi, nadar…

i la quietud asfixiant es propera.

 

Algunes vegades el meu pit es contrau

i em sento tan lliure com un esclau.

Al saber-me envaït pel costat invers

a on la impassivitat es desfà en un monòleg,

i el neguit, l’angoixa i el rebuig

assoleixen tot el territori

tallant qualsevol conversa.

 

A força de donar tombs i rebre cops,

el meu pit guarnit es torna fred i acer,

mastega menjars passats

i sentint-se indisposat esdevé endurit.

 

Trist, el tresor: un cor sencer,

si s’aferrés al pas inexorable del calendari.

Si obsessionat i oblidat del present,

mires córrer les manetes del rellotge

just veient la pols de l’armari.

 

El meu pit i el seu tresor;

recolzen la pau,

ofereixen alè al decaigut,

així com ànims i empentes

als esgotats vianants

que vénen o fugen descoratjats.

 

Tots dos demanen flors

mentre fent de tisores

poden tantes males herbes.

Tots dos conrreen el bon temps,

confien en qué aviat apareguin;

fruiters paisatges, noves primaveres.

 

318-omu G.S. (B    cn-2013)

 

***   ***   ***

(castellano)

 

 

Mi pecho se hincha inmenso.

Dentro de él se recoge un tesoro

que deslumbra por todas partes, aquí, con latidos;

más allá de la sangre que cambia y los pulmones,

más allá del respiro o del luto,

más allá de esta tierra desmenuzada y efímera

o de preñarse de inútiles vergüenzas

o sentir miedo al ver de cerca a la muerte,

no tan sólo contemplándola por una ventana.

 

Mi pecho y su tesoro, (en muchas ocasiones),

se muestran tan blandamente confortables como una almohada.

 

Mi pecho disfruta guarnido

con la respuesta honesta.

Dentro de él se encuentra la voz sincera;

cómo así mismo, la llave que me abre el mundo.

 

Por esta joya.

Por este motor.

Por todos estos latidos

y esta voluntad que viene cogida al mejor espíritu…

mi pecho se presta como ayuda

y da apoyo a la cabeza cansada

de los seres queridos e incluso de los extraños,

hace batidos, regala vitaminas; (reconstituyentes y naturales)

a las almas, hoy, débiles.

 

También se ofrece como puente

para llegar de una a la otra orilla;

ante las inclemencias,

cuando lloviendo a cántaros crece el río

y se hace difícil escuchar…

y es suicidio, nadar…

y la quietud asfixiante es cercana.

 

Algunas veces mi pecho se contrae

y me siento tan libre como un esclavo.

Al saberme invadido por el lado inverso

donde la impasividad se deshace en un monólogo,

y la desazón, la angustia y el rechazo

logran todo el territorio

cortando cualquier conversación.

 

A base de dar tumbos y recibir golpes,

mi pecho guarnido se vuelve frío y acero,

mastica comidas pasadas

y sintiéndose indispuesto acontece endurecido.

 

Triste, el tesoro: un corazón entero,

si se aferrara al paso inexorable del calendario.

Si obsesionado y olvidado del presente,

mirara correr las manecillas del reloj

justo viendo el polvo del armario.

 

Mi pecho y su tesoro;

apoyan la paz,

ofrecen aliento al decaído,

así como ánimos y empujones

a los agotados peatones

que vienen o huyen desalentados.

 

Los dos piden flores

mientras haciendo de tijeras

podan tantas malas hierbas.

Los dos cultivan el buen tiempo,

confían en que pronto aparezcan;

frutales paisajes, nuevas primaveras.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

 

 

La recolecta (muchos hilos darán buena costura)

FILS 

Escuchar con atención,

posicionar la información y contrastar.

No quedarnos dentro de una caja de cerillas cuando valoremos.

Encontrar la mejor perspectiva,

la conjunción exacta que nos haga avanzar.

***   ***   ***

¡Qué los años no nos hagan tan viejos como sordos!.

Que la mucha vitalidad que salpica a nuestra juventud,

no nos haga tan engreídos y vanidosos

como para coronarnos altivos

y al resto de seres desdeñar.

Creerlos poco, contemplarlos como ignorantes,

verlos tan minúsculamente insignificantes;

como para desmerecerlos y sentenciarles.

 

Dilucidan mejor dos mentes que una,

quedando claro que el saber se multiplica

cuando estás mentes son diversas

y sus ideas aúnan.

 

Bien cabe respetar

la hierba que crece en la orilla ajena.

El agua surgida desde multitud de fuentes.

El expresar variopinto de cualquier especie.

La sangre que corretea por otras venas.

 

Pues, tan buena es la sombra de un enorme y recio roble

como la proporcionada por un endeble y diminuto arbusto

al cual la lluvia dobla y el aire balancea.

 

Al enlazarse esparcidos pocos,

el acierto resulta tanto que parecemos adivinos.

Porque tal hecho es portador de dicha,

nos trae una llave maestra: duchas respuestas

que se asemejan a la sabiduría.

 

Me asomo ante el futuro y deseo ver;

una vereda limpia y con menos estorbos

… entonces escucho proyectos tan claros

como pañuelos sin lágrimas.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Tan…

cami d la primavera

 

Tan fenomenal como relajar una boca tensa

y convertirla en convexa al hacerla reír.

O, tan maravilloso; como a una mirada desafiante,

extremadamente punzante,

convertirla en roma, en amigable,

al indicarle un rincón de esparcimiento

donde respirar despreocupada y solazarse.

 

Tan perjudicial como invocar al sufrimiento y al llanto;

como plañir quebrándonos absorbidos por el desencanto.

Así, hasta terminar; muertos,

todos ahogados,

sin haber hallado la solución, una manera;

el salvavidas donde encontrarnos.

 

Tan sencillo como contemplar los rostros cambiantes del cielo

recostados sobre una hamaca.

Y penetrados por el azul,

(azul tiznado con novedosos y relucientes pensamientos),

bebernos la luz de la constelación más alejada.

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Equilibrándonos

Me invade la tristeza
al verte perdido,
sumido en un letargo pasivo.
Rendido a verbos mudos;
nulos tus actos.
No simulas,
envejeces sin interpretar.
Sin cesar
no cejan de blandirse sobre ti
milicias quejosas,
estruendosas penas.

Eres y has sido:
justo embajador
rico en el amor
pregonero
trovador

señor exento de traje y de corbata
todo, menos perdedor.

Me lastima…
el verte ahora negativo
cabizbajo
compungido
apesadumbrado
inerte, opaco, estéril
sordo y ciego
ante vistosas musicalidades,
ante clásicas bellezas
rociadas como pastel,
cual se reparte por los paisajes.

Tú, que apercibistes intermitencias
luces,
a la gravedad suculenta.
Tú, que moviste con tus dedos
el epicentro del universo
(aun sin quererlo ni pretenderlo).
Un universo, a su vez,
plagado, repleto

de pequeñas obras valiosas

que evadiéndose de opulencias

se muestran hermosas, 

son antología de grandeza.
Tú, que ayer viste y sentiste
el amasar dando costado
a la levadura y a la harina.
Tú, que adornaste y vestiste
liberando encierros y nebulosas.
Tú, que barajaste los centros
descomprimiendo los vibrados de éstos:
Los humanos, los energéticos, los físicos
los espirituales y psíquicos
por los que, inevitablemente,
pululan las especies,
por los que descalzos
y desnudos se transita.

Es evidente…
a los tambores ya no respondes,
ni a los mensajes positivos
ni a correos tan importantes
como personales e incitantes.
¿Serán acaso males de ojo
zurciendo sobre trescientas
de tus anaranjadas lunas
eslabones encadenantes?.
Sé… Te atraparon las brumas
los fantasmas,
se descorcharon los vacíos
sumiéndote en el hastío,
¡anulandote!
¡mermando tus fuerzas!
convirtiendo a las carnes en huesos
y a los músculos en alambres espartanos;
desintegrando palmeras
pozos, estanques, oasis,
hasta vetándole arenas al desierto.

El océano se inundó de llanto
hundiendo a las cumbres en los abismos;
ahogadas, las temperaturas se desvanecieron,
renegaron de fecundar esta tierra,
se desvencijó la conjunción
de la lava, la uva perdió los sarmientos.

Amigo, te busco…
Y estás más que nunca alejado
de aquel yo decidido,
del arquitecto osado shakesperiano
merecedor del ser, estoy y existo.
Estás abatido, derrotado;
eres tensión presa de lipotimia,
ya no te saludan las alquímias.
Estás trémulo:
Eres hipotermia.
Eres iceberg fraguado en la sal.
Eres poro cerrado y seco.
Eres yodo.
Eres sustancia infectada,
clorhídrica.

Fuiste yegua.
Un octavo en la mar.
Aleta.
Pulmón
branquias y espinas.
Ahora…
ya te deshaces
componiendo reflejos azules
(pero sin cielo)
deshauciados por el agua,
por las celestes y marítimas transparencias.

Sé que estás donde estás
al darte tanta tristeza
las polaridades sujetas
a densidades obsoletas.
Radicales patrulleras
ladronas, maleantes, asesinas.
Densidades pesadas coronadas
con una egoísta avaricia
llena de injuriosa codicia,
que torna paralíticas,
tetrapléjicas, complejas,
a aquellas globalidades
exhimidas de fronteras.

Ante esto,
(razón suficiente)
resuelvo abrir mi pecho
usar la sierra
astillar un pedazo de mis entrañas,
del espíritu
que mantiene latiendo a mi corazón…
e insertártelo, amigo.
Opto, por mutilar a mi vanidad,
por dejar atras antiguas rencillas
y extraer de lo hondo la suficiente honestidad,
como para juntos remodelar
a esa vitalidad surgida
al unir la leche de nuestras arcillas.

… ¡Dame la mano y moldeemos!