Raíz social (el secuestro)

" Pseig. sant Joan (Bcn.)"

» Pseig. sant Joan (Bcn.)»

Cómo sopesar ciertamente la pobreza si sujetamos el prisma de los valores que se anteponen en occidente.
Donde el consumo desmesurado siempre encuentra motivos para proseguir, cuando infinidad de productos, todavía útiles, terminan incrementando la altura de las montañas de tantos estercoleros, y muchos barrancos, acogen la deriva de aquellos alimentos que perfectamente podrían rescindir el dolor que sabe a hambre, al abastecer los estómagos de esos muchos seres necesitados que piden a gritos que apareciera y crezca en los hombres el carácter compasivo.
( El desperdicio e inutilización de alimentos está establecido dentro de la órdenes del día, su obligación se debe a que se mantengan al alza el precio de los productos indispensables de consumo. No importa la enorme productividad de una cosecha, los incrementos nunca se reducen fuera como fuera de bien la recogida de la siembra; al ciudadano le queda pagar lo que quieran, sea lo que decidan, sea como lo marquen).

«» Bien haría un gobierno que se precie de gestionar con justicia a su pueblo, de poner medios para controlar los tantísimos beneficios, cuales para nada son acordes al esfuerzo que les supone su labor a los intermediarios.
Los dirigentes permiten los incrementos abusivos, se abstienen de regular con criterio objetivo las barbaries que a este respecto se suceden, las cuales serían tachadas por cualquier juez justo de rocambolescas y deshumanas.»

Tan poco pesa la pobreza que clama en el norte si fuera comparada con la que desde los tiempos padece el sur. Sur, que asume con mayor dignidad su miseria, la misma miseria que a nosotros nos debería avergonzar. Por ella, nosotros, nos vamos todavía hoy repartiendo inmensos beneficios, que son producto, no lo olvidemos, de una fórmula permitida y soslayada de esclavitud, (la astucia y sutileza de los países ricos, de nuestro occidente, es impresionante; siempre encontramos razones para mirar hacia otro lado o lavarnos las manos).

Está claro que no existe ninguna diferencia en el hambre, ya la padezcan niños u hombres o mujeres situados en el hemisferio norte o en el sur.
El frío siempre es frío, y el hambre, haya donde estuviera, lo mismo pesa como hambre; igual puede causar sufrimiento y muerte allá donde se encontrara.

Las bases en cuales se afianza este sistema mundial, denotan constantemente sus fallas, (suelen aparecer discursos astutos, palabras llenas de falsedad y dedos que desvían la atención del ciudadano -intencionadamente acusadores- y que procuran hacernos creer o dudar según conviniera -andamos apresados por la continua manipulación que se viste con variopintas formas-
Diría que se evidencian los defectos, cuándo decimos y actuamos prescindiendo de mencionar la interrelación que existe entre absolutamente todo lo que ocurre en los distintos lugares y entre todos los seres del planeta. (Sería un grandioso homenaje a la vida efectuar un plan de avance conjunto).

Un reparto de la tierra por porciones sólo acarrea una división de intereses; los esfuerzos por separado ralentizan, hace que seamos menos productivos y raudos de lo que por medios y saberes podríamos ser. Fraccionar los territorios y denotar diferencias, aunque hoy quede faena por hacer, muchas asperezas por limar, termina por comportar enfrentamientos inútiles, una pérdida de tiempo y de energía. Nos sumerge en continuas luchas infructuosas que nos desgastan y desvían de un proyecto que para todos es primordial si es que pretendemos ganar en salud. (Hay que atreverse y no dudar de la capacidad que en nosotros se dispone. Cabría esmerarse al máximo, e igual serviría, el efectuar una labor a base de campos específicos tratados por gente cualificada que se entregara a un proyecto basado en una conciencia enraizada en el bien común y afianzado en una metodología tecnócrata).

Cómo puede ser que nos inclinemos ante una tendencia económica y productiva que nos perjudica a todos -norte y sur, dado el evidente vínculo, la corriente insalvable en la que estamos, los hombres de un mismo planeta, inmersos-
Que solamos advertir como minúsculos los problemas que acucian a otros, cuándo son problemas que acabarán por llamar a nuestra puerta, denota nuestra necedad o incompetencia.
La globalización debería aplicarse de forma total, sujetando todos, sin ningún tipo de distinción, las mismas reglas.

Cómo puede ser que una insignificante distancia, un determinado color de piel o un variado abanico de culturas y religiones, en vez de aportar por la magnífica variedad que nos suponen, solamente nos sirvan de escudo, para desentendernos de una problemática que sucede, en buena medida, con nuestro consentimiento y por nuestra permisividad.

La crisis que actualmente, aquí y en otras partes del planeta, hinca sus dientes, es fruto de un plan que, con premeditación, previamente se ha urdido para resucitar una tierra de amos y esclavos; la igualdad de clases sólo fue un puro espejismo.

» Hasta que los hombres no cambiemos la interpretación que hacemos, la que se estipula sobre una entidad hecha de individuos con diferentes intereses, basada en alambradas, códigos y divergencias; olvidada de las inquebrantables y mismas necesidades comunes y de las similitudes que nos identifican claramente como a un único pueblo, que si se uniera, lograría ganar velocidad y avanzar con mayor rapidez.
Mientras mande más un individuo que el conjunto. Mientras nos falte una conciencia empática, comprensiva e integradora, y piense, y golpeen una mente y unas manos, operando ineficaces, porque observan las vidas de esos otros que transitan, como alejadas, como ajenas. Mientras protejamos nuestros pasos con el honor absurdo que converge en las grandes mentiras cuales edificaron una insignificante minoría, para facilitarse la dirección y controlar a lo que ellos describen despreciativamente como a masas, para subyugar a ese resto -resto mayúsculo- en cual se encuentra mi amada familia y mi querido pueblo, hasta entonces… cada uno de los movimientos que realicemos sobre el camino -camino empinado, camino torcido- nos llevará hacia una noche cerrada y extensa que termina en el mayor de los abismos.
Si es que antes no acertáramos a sacudirnos las telarañas que nos maniatan, conoceremos el significado verdadero de la palabra ocaso.»

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

De un hombre depende

 

Son muchos los que pasan y no advierten

como corretea el agua limpia.

Que no contemplan la mucha belleza que habita

dentro de los hombres

y sobre su paraíso terrenal esparcida.

 

Resultaría posible llegar a contemplarla

si se acertara a sostener

el prisma o la perspectiva que amparara

una empática y altruista y visionaria decisión.

El hombre entiende y sopesa

todo lo que sucede a su alrededor,

(muchas veces), cargando de otros,

sus incapacidades y deudas.

-Incapaz de enmendar errores no se perdona-

 

Si en la gandulería

y la desgana o la autocomplacencia

el hombre se acomodase,

posiblemente oliéramos el hedor que surge

como preaviso del ocaso

y acabaríamos hechos jirones,

-lo mismo que le ocurre a la fina y suave seda

si es arremetida por las uñas de un gato

(intrínsecamente esquivo e independiente)-

por las garras punzantes y los colmillos sedientos,

de nuestra mal domada y consentida bestia.

 

318-omu G.S. (Bcn-2014)

Ceguera

Aquí estamos; atrapados por los desastres de nuestra propia incompetencia.

Cuánta serenidad precisamos… La vida o la muerte, el placer o el sufrimiento de muchos seres depende, de un espíritu que va más allá de esta lógica ilógica humana que hoy impera, depende de la tolerancia y el respeto por cualquiera de las formas de vida y haceres que existen, pende de la virtud del amor, de su hacer pacífico y comprensivo lleno de temple, ¡MEJOR NOS IRÍA!.

Cuánta es la serenidad que necesitamos… la suficiente como para ser capaces de sujetar nuestros puños, mordernos la lengua, en pos de no echarle más leña al fuego, o relajar nuestros dedos que, involuntariamente, se tensan crispados. Todo con tal de no estrangular o destrozarle la cara a fuerza de contundentes golpes a algunos, (que son suficientes), de nuestros congéneres, de no reventarle la vida a muchos de esos que a sabiendas incendian hogares abarrotándolos de desgracias. (Me duelen tales expresiones porque soy persona que comulga con la no violencia).

Repaso la historia y quedo admirado por la respuesta de esos pocos grandes hombres, cuales no sólo predicaban cargados de palabrería, sino que, además, demostraban con cada uno de sus actos, situándolos en un lugar acorde al de su dicción, afianzarse sobre una propuesta de mejora y avance, sobre la propuesta saludable de vida que citaban.

Mucha es la falta de empatía. Cuánta hipocresía. Cuánto sarcasmo y cuántas falacias e ironía a de soportar uno, antes de convertirse en un «kamikaze» y batallar para intentar neutralizar a los leones que dominan los diferentes reinos.

Leones que demuestran ser como niños malcriados carentes de criterio. Infantes caprichosos que, malacostumbrados rompen sin contemplaciones preciosos juguete. Que requieren de rellenar su esencia vital, ( la cual extraviaron u olvidaron, despreocupados o amnésicos), por un sinfín de supuestas necesidades que quedan muy lejos de ser prioritarias.

Son eyaculadores precoces que, insaciables, necesitan auto-engañarse y creerse útiles salvadores, precisan cubrir su inexperiencia, su desconocimiento o poca práctica amatoria; copulando y copulando… malamente jodiendo y jodiendo, pero siempre quedándoles al terminar cada roto de sus tareas, la punzante agonía de la soledad y el vacío carcelario que representa sentirse diminutamente solos.

Los mayores y más desalmados asesinos. Los mayores y más déspotas tiranos han solido y suelen ser, grandes enfermos que perdieron el conocimiento de su origen conjunto con el resto, extraviaron la dignidad de reconocerse igual de humanos, son la suma de los peores instintos junto a la nefasta utilización del raciocinio. (Creo que la humanidad acaba de iniciar el salto al mundo de la razón, posee todavía más de animal de lo que prefiere reconocer).

Hay hombres que afianzados en el poder, (tanto visible como fáctico), no sopesan la consecuencia de sus decisiones, requieren de la opresión a otros y el mando, para tapar o disimular sus debilidades; son seres faltos de reconocimiento y aceptación de sus propios errores, de su propia verdad.

Incapaces de controlar si hay suficiente razón para sus leyes o demandas, o valorar el efecto posterior de sus decisiones o el peso intrínseco de sus argumentos o prejuicios, destruyen hasta a su propia familia y a su propio hábitat; se cagan encima de los seres que dicen que aman y sobre su casa. Suplantan su miserable verdad por la extorsión, el poder y el dominio.

Consigo entender a esa parte «anihumal», el mal funcionamiento de este mundo; sus desfases; las violaciones de cualquier noble derecho, su violencia incontrolada y extrema, las tantas separaciones hechas y que resultan lastre y perjuicio, el inmenso egoísmo que impera en todos los seres, definiéndonos como habitantes del cosmos repletos de idiotez; perjudicial idiotez que convoca a las realidades detestables y permite que se incrementen y persistan aquí, permanentemente presentes.

Para comprender el existir de trabas y dificultades parto desde dentro de mi propia casa, la cuestión y solución está anclado en mi epicentro. Rebusco en los pensamientos y las respuestas que yo tengo y ofrezco a cada instante y en cada uno de los días.

(Suelo pensar que estaría bien, sabiendo algunos lo que seguro conocen, que se atrevieran, en sus respectivos y nacionales debates parlamentarios, a exponer abiertamente la incongruencia de las decisiones socio/económico/políticas que nos imponen, así reconociendo que tales medidas y decisiones sólo se toman a base de sabotajes, primas, chantajes y extorsiones, se toman a sabiendas de que simplemente benefician a unos pocos; nada importando si las decisiones tomadas van en perjuicio del pueblo al cual representan. Estaría bien, sería fenomenal, que se abstuvieran de una vez por todas de un decir a medias con cifras etéreas y omitiendo compañías, lobits y nombres, o de procurar mantener la educada e ineficaz diplomacia implícita en su cargo.

La tierra es suficiente rica como para abastecernos a todos. Los números evidencian tal hecho, tendría que crecer mucho la población mundial como para dar unos índices de natalidad insostenibles, faltan todavía por nacer millones de ciudadanos para entrar en quiebra alimentaria. Existen suficientes avances tecnológicos como para lograr que sean productivas las partes que se determinan como improductivas en este planeta; los estudios científicos cantan. Disponemos de gente cualificada como para efectuar una verdadera revolución global. El saber de éstos, aunado a una conciencia responsable y honesta, procuraría una eficiente estructura tecnócrata que nos garantizaría las mejores decisiones en cualquiera de los ámbitos a tratar).

«El hombre se niega a encontrar el edén».

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Estructuras

_  ¿ En qué año hubo crisis económica ?
_  ¿ Dónde estaba escondido el capital virtual que maneja el precio de cada cosa ?
_  ¿ Pueden ser manipuladas las carencias de los productos esenciales para encarecer y maniatar a los ciudadanos de a pie ?
_  ¿ Quiénes son los que pierden opciones de maniobra a la hora de hacer o deshacer cuándo suben o  bajan los precios?
_  ¿ Hay necesidades que ahogen tanto a los que manejan esa economía global, mundial, como para que se tengan que gestionar de malamanera, siempre perdiendo los mismos, los precios de productos tan básicos; como el pan, la leche, el aceite , el arroz o los huevos ?
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Un gobierno que procure por lo social, que se jacte de administrar de buena manera la salud de un pueblo, no puede hacer ojos ciegos para con la economía de que dispone un ciudadano en cualquiera de los meses de su año.
Cuádreme las cuentas de mi sueldo en este vivir cotidiano, sr. dirigente, sr. diputado, sr. mandatario. Venga a mi casa, estoy esplendido, le invito a vivir con mi sueldo. Ud. bajará a comprarme el pan y la leche, es más, al entrar mi mensualidad, se la daré entera para que gestione de la manera que crea oportuna los gastos, (hasta helados en verano comeremos, ¡hielos de limón!, tendremos para regalarnos; vamos de sobrados).
Con un sueldo estipulado como básico por este gobierno, que no nos permite mas que un continuo contar y contar para conseguir llegar a fin de mes; esto, teniendo presente sólo el cubrir una vivienda, los alimentos indispensables, los cuatro apartados básicos, que de todas todas, por derecho constitucional corresponden de tener.
Como no, entonces, disponer de unos fondos económicos a nivel nacional, de igual manera que los dispuestos para cubrir aspectos como de defensa y desarrolo tecnológico, seguridad o fondos reservados -que únicamente ellos saben en que acaban invirtiéndolos, al no tener obligación de mencionar hacia dónde o para qué los destinan-
Menciono, al respecto de la posibilidad que cabría, a la hora de tener en cuenta esos sres. que administran y dirigen, unas cantidades siempre, digo siempre, que sirvan para cubrir el encarecimiento de esos productos alimentarios tan elementales, tan primordiales que con sus continuas subidas hacen perder el poder adquisitivo de los ciudadanos y nos sitúan sobre una cuerda floja haciendo acrobacias, dando complicadas piruetas para resolver, cada uno de los pagos que estamos obligados a realizar: Vivienda, alimentos, mínimos de desplazamiento, energías diversas… ya no cito; ni vestuario, ni vacaciones, ni alguna clase de ocio o de cultura de pago que pueda reportarnos saber y bienestar.
Mínimos destinados a ésta causa, la de cubrir verdaderas prioridades y no mejoras que pueden perfectamente esperar, que proporcionarían un poco de equilibrio entre las subidas correspondientes dadas por una serie de circunstancias y el salario de los obreros. Dado que las subidas anuales de los salarios nunca van en consonancia del alza en los precios de consumo (IPC).
Creo como aparentemente ficticias – por su falta de consistencia- o quizás interesadas, las razones de crisis que nos imponen, en las que nos hacen pensar de manera anticipada, para así las veamos como inminentes, consistentes e irremediables, para que las apercibamos como problemas insolventables si es que el ciudadano no pusiera de su parte y más nos esforzásemos.
Les pregunto: Si son conscientes, aún desde tan lejos, de lo que está por venir y llegará, cómo no pueden encontrarse soluciones que redirigan la situación actual y la prontamente futura, en la cual se advierte claramente, por lo que se menciona una inevitable caída en picado.
Sólo cabe situarnos para comprenderlo. Las estructuras que manejan lo económico, todas confluyen bajo el interés y los prismas del poder fáctico que manipula la información, que fomenta las creencias y que nos predispone a sentirnos llenos de inseguridades y miedos, desequilibrando, ese poder, la balanza según les convenga para eregirse como poseedores del mando y de unos bienes que habían libremente, pero a su vez, premeditadamente, dejado ir de sus manos.
La preparación, en todo lo que al poder conviene, se germina muchos años antes de que acontezca ante nuestros ojos, décadas antes. Nuestros hijos estan recibiendo la información por parte de ese poder, para construir el mañana que les convenga a ellos, que les facilite el control social mas fácilmente. Omiten lo que consideran, y afirman un carrusel de verdades, siempre con antelación manipulándolas, contando a medias. Ocultan ese mundo humano que cabe como posible, un mundo real en el cual los ciudadanos podríamos sentirnos libres y disfrutando de un gran bienestar en cualquier parte del planeta… no les interesa.
A cuántos de los que dirigen habéis oído hablar con sinceridad, sobre la posibilidad de un mundo terrenal en el que no le falte nada a nadie de lo considerado como primordial; no siendo de caracter utópico, siendo factible.
A cuántos de estos sres. que salen elegidos como gobernantes, habéis oido comentar con franqueza sobre las leyes que ellos acuerdan y luego pisotean.
A cuántos de estos individuos habéis visto haciendo cola en un hospital, esperando ocho horas en ser atendidos.
Tantos viajes, conferencias, encuentros y congresos para posibilitar o habilitar ¿el que?… si en el fondo sólo les queda agachar la cabeza para que cuatro potentes multinacionales sin banderas, les sitúen dónde y cuándo quieran, allá dónde les convenga a cada una de ellas.
Ellos, ese poder fáctico y socioeconómico, siempre mantienen o recuperan, aquel bien material que les potencia en su poder, en la dirección de cada paso que ejecute el resto. Ellos confabulan, marcan fijando, indican de forma convenida, sumamente astuta, por donde, nosotros, esta mayoria, tenemos que pasar.
Suerte que esto sucede tan solo, bajo ese aspecto material que ellos estipulan para que creamos como existencialmente único, se valen de los miedos que ellos alientan.
En lo espiritual -si es que en ese aspecto creemos podemos considerarnos afortunados- nunca nos podrán sujetar y manipular si leemos la vida y los aconteceres de la misma saciados de objetividad. Eso sí, para ello, tenemos que estar en paz con nosotros y con el resto, que nuestros actos y nuestros valores estén bien afianzados. Es aquí donde no cabe la confusión ni hay guerra, allá donde nunca nos podrán vencer.
Hay posibilidades de remediar mucha de la muerte, el sufrimiento y la desdicha que hay aquí y ahora en nuestra existencia. Creamos y tengámoslo en cuenta, podemos establecer una ruta y usar las herramientas adecuadas para realizar un gran cambio. Seguro que nos será retornado cualquier esfuerzo que realicemos, con un agradecimiento que partirá desde las mismas entrañas del universo, trayendo hasta nosotros lo mejor que nos podría regalar esta vida.
estructuras

Simple solicitud

Te atreves con tres minutos de desasiego ajeno, lo necesito. Ahora soy capaz de compartir los interrogantes que antes me hicieron arder, pero que siendo fuego tienen luz; y esa luz iluminó alguna porción de mis entrañas.
Como decirte… para no partir arrugado y rencoroso, para partir sin mochila ni equipaje que lastre mis pasos al recorrer caminos y senderos, necesito… necesito compartir esas tristezas que achican mis ojos, la nostalgia mayor está en añorar aquello que podría ser.
Son preguntas. Son respuestas que me niegan tantos gozos; de un pasado —ya reflexivo—, y acerca de la inquietud por la busqueda del equilibrio que se halla entre realidad y utopía. Cuál es la línea que determina y separa lo factible de lo imposible. Es aquí donde ya no tengo palabras, me quedo mudo, es cuando necesito que intuyas mis quereres probando de buscar en tu interior.
Cálculos sobre repartos no caben, por mas que cuadren las cuentas. Los gestores de lo económico no contemplan la posibilidad de un justo, por necesario, reparto equitativo. Este es el cuento que poco se cuenta, la división que impide un remar suave y ligero en la vida de cualquier ciudadano en esta pelotita suspendida en el curso; como burbuja; ciudadano que es un alumno más en esta escuela, planeta que es, de entre las galaxias, una de las fortunas mas bellas.
Es por esto que te pido tan solo, tan solo tres minutos. Es así porque no me quiero olvidar de ti.
Será que reconozco en tu escucha un vocabulario sinónimo capaz de entenderme. Será que tu reflejo ahuyenta mis miedos. Será…
Y es que sé; confío en la sinceridad de tu mirada y en la franqueza de tus gestos. Será que aunque quepan días lluviosos nuestro interior puede lucir soleado.
Cuántas veces se ha pretendido cambiar lo que por naturaleza evolutiva se nos imponía. Si no nos es posible saltar tan alto como para conseguir una estrella, como pretender que tanta y tanta gente nos sincronicemos con una misma razón elocuente y en pos de un mismo deseo. En las gradas de este circo cada uno en un escalón, perspectivas diferentes que además se acentúan por los intereses y por la condición inherente. Partamos de una misma línea de meta, este propio corazón. Rebusquemos similitudes coincidentes en el reflejo táctil y nervioso del dolor que nos provoca un pisotón. En la satisfacción que nos dispensa la atención y dedicación que otros seres nos ofrecen al encontrarnos débiles o enfermos. En lo tanto de gratificante que sentimos ante las imágenes que la vida nos regala y nos gustan y nos reconfortan. Con el sabroso alimento que nos embriaga deviniendo como el más placentero. Frente la audición de aquella melodia, o de esas palabras que tanto nos gusta de oír. Oliendo la piel de un recién nacido o del ser que amamos o deseamos, el cual nos completa, cómplicemente, demostrando que es cierta la sintonía y el vínculo. Es por ello que te digo, partiendo de esta misma base común alcanzaríamos un mayor entendimiento, fructificaría una red consciente que nos salvaguardara de posibles tropiezos y caídas. Caídas, con las consiguientes fracturas, sociales, internas, globales. El secreto puede estar en buscar las similitudes y no las diferencias. Porque diferencias y discrepancias siempre las habrá; y éstas hacen fructificar lo creativo en nosotros, pues demandan que estemos atentos para intentar aportar una guinda a nuestro pastel y hacerlo todavía más exquisito. Estas diferencias no tienen porque ser destructivas.
Fui paciente al ver desgarrado, hecho jirones mi pantalón preferido. Me sentí triste por tener que marchar de la fiesta. Sentí hasta vergüenza. Fiesta que era hoy; en el aquí de cualquier tiempo. Ni un adiós tuve para los que apreciaba. Marché. Busqué. Me pregunté las razones que esgrimían los supuestas artistas que dirigen un país hacia la deriva; las razones que postulaban solamente rezumaban egoísmo. Atizaban la autosatisfacción. Nada contemplaban las deficiencias del engranaje, las necesidades que causaban estragos hasta extenuar a otros.
Es por esto que le pregunto a usted, nacido de padre y por madre, lo mismo que mi hermana y que yo. Usted que manda y dirige ¿de verdad sabe quién es y decide su vida? Y si me permite… ¿en que cimientos se asientan las propuestas en su día a día?. Tal vez, en la huida de sus miedos más terroríficos y profundos, en recolectar frutos cuales serán incapaces de saciar su corazón. Quizas su vida miserable, ruín, mezquina y furtiva, mentirosa y traidora se deba, a que jamás a sido capaz de vincularse a la misma existencia común que le pertoca con los demás de su especie; se autoimpuesto una misión, la del poder con la pretensión de demostrar su valía ante sus propias dudas. Ostentación. Prepotencia. Altivez. Usted… ¡ cuidado !, no vaya, al final, a ahogarse con ese mismo cinturón con el que intenta amarrar el vivir de otros que son sus hermanos. Los mismos frutos materiales que usted acumula son venda que le sirve de autoengaño. Esos frutos causan podredumbre, amargarán y acabarán por maniatar a sus propios hijos y a los hijos de los hijos de los hijos de su misma y gran familia. La tierra llora por ello; llora sin tregua pero espera.
Fronteras: Barreras inventadas. Siempre se pueden encontrar causas y motivos que nos autoexcusen y nos sirvan para sentenciar a cualquier otro. Sentenciarlo por la simbología y el orden alfabético o numérico que nunca aprendió. Por la ausencia que hoy le pertoca debido a lo que anteriormente se le robo ¡ por su terca y pobre miseria !. O, por creer en la propia naturaleza en la cual confía, o por portear, humildemente, una ilusión. O, por sus creencias, gusto, apetencias o por aferrarse a una fe que en más de una ocasión sue la que, al sentirse derrotado y yacer caído, le levanto. No ose despreciar, usted, a quién poseyendo la luz camina apareciendo sin posesiones ni su saber. Le doy vueltas y vueltas y querría preguntarle ¿no será que sufre de envidia y de codicia y de avaricia? sí, sííí, sííííí… no gire la cabeza, va con usted, que es incapaz de vislumbrar la tanta luz que llevan y hay en otros.
Comunismo, democracia, socialismo, capitalismo, de esto me dice ser un perfecto conocedor; y entonces le pregunto ¿dónde está aquí y ahora una verdadera aplicación de cualquiera de estos conceptos inventados? ¿dónde está la seria disciplina de cualquiera de las leyes que se imponen simulando una sociedad estable, ficticiamente mejor, la del bienestar que usted promulga?.
Podría encontrar la razón, en que usted ni dirige, ni gobierna, es tan solo una marioneta. Por más que quisiera hasta su propia casa le resulta imposible de limpiar. Camina siendo todavía más esclavo que los mismos seres llevados desde un África, pura en conceptos, hasta allá donde se jactaban de clase, maneras mientras confundían lo que es la verdadera civilización. Usted es más pagano que los nativos que usted acusó, con desprecio, de tales hechos. Es más caníbal que las costumbres tribales que regentan en algunas personas por cultura, necesidad o costumbres. Porque, usted, ha pensado alguna vez en las consecuencias de muchas de las maniobras que se acuerdan, con su consentimiento, llevándose a cabo. ¿Es responsable y consecuente con sus actos cuando satisface a esa ambición que subyuga, al pedir, insaciablemente, riquezas?. Muchos quedan padeciendo y muertos; y, nosotros, nos convertimos en asesinos directos o indirectos, en maestros y lacayos del horror. En despreciables maltratadores. En violadores de inocentes que se procuran leyes para eludir su meritoria condena. Nosotros somos tan despreciables que acudimos a casa de nuestro hermano, el cual está convaleciente y desvalido, y le atizamos, rematándolo; cambiamos su vida por cuatro piedras preciosas o por cualquier material o energía que nos sostenga en un lugar privilegiado.
Continuamente cabalgan un seguido de mentiras subidas en los medios de comunicación. Manipulan la realidad, la omiten o la cuentan a medias; pretenden convertir tanta farsa en verdades. Dicen que el enemigo es amigo y viceversa (sonrisas y manos que falsamente se estrechas). Cuentan que hay poco trigo para el pan y hasta que el agua y las montañas tienen propietario, no es de los cielos y de los ríos.
Es por esto y por más que solicito que me responda, me vale una carta convencional: escrita a mano; lo electrónico quede siendo para la música. Carta en la cual, si es posible, me adjunte fotografía de su mirada observando a sus hijos después de la cena, mientras los arropa cuando los acuesta. Carta en cual remate el servicio saludable que fomenta este sistema. Quiero que me explique en que medida y que parte de este sistema usted cree que le será útil al futuro de este planeta y a sus hijos; ayudandoles, a éstos y a los hijos de cualquier ciudadano, a encontrarse y construir con acierto para no perderse. Planteese sus decisiones y lo que corresponde que diga si es que su amor le inclina a decidirse por un mundo mejor, en que prime la cordialidad, en que no le falte a nadie esas partes primordiales e indispensables. Me encantaría que me respondiera en su carta a: ¿cuántas veces se ha reído, de corazón y con el alma, en el día de hoy? ¿cuántos amigos en cuales confiar, plenamente, tiene?
Sin más que abrazar esa parte de usted que todavía juega con los trenecillos, silba y canta en la ducha y cree en Blancanieves y Peter Pan; un saludo de su perdida pero viva identidad.

Hijos de todos

 

Resulta extremo, ese latir rápido del corazón de un chiquillo escondiéndose del desamparo, acurrucado en sus adentros, pisando una tierra fértil pero teñida con llantos y rojo. La cual lo vio nacer, que es suya y, ahora fragmentada, no le corresponde, es escurridiza ante sus ilusiones, necesidades y anhelos.

 

Él, siendo simiente de un mañana sólo obtendrá como fruto el miedo: Miedo a la barbarie que reconoce a su alrededor. Dolor, muerte, angustia y, como única recompensa, el no morir ajusticiado por pertenecer a una etnia o a otra, o por no someter a su esperanza ante la destrucción que su alma soporta al vivir cercana al peso incontrolado de una sinrazón, sometida a esa determinación que ni establece ni conoce la mano misma que tortura o asesina, que cruel ajusticia (respondiendo a intereses ajenos, a suculentos beneficios económicos, a las finanzas de los opulentos); mano cual empuña el rifle o el puñal mercenario e irónicamente hermano.

 

Mientras tanto, a seis aldeas de distancia, son poseídas sus propias mujeres e hijas, sus propias hijas y las de sus hermanos. Se masacra lo mejor que hay dispuesto en todos: la fuerza e ilusiones que conllevan las esperanzas.

El engaño se tercia situando suculentos manjares que nunca llegarán a avistar y disfrutar en su mañana. Están encadenados, se convirtieron, por necesidad o codicia, en lacayos de seres poderosos a los cuales ni conocen y dicen supuestamente aborrecer, esos mismos que les brindan horrores y los sitúan dentro de grandes jaulas.

    

África, Asia, América latina, grandes porciones de la esperanza que vive dentro de este planeta, subyugada a conceptos y entendimientos engañosos, continentes y gentes tristemente manipulados.

Tierras poseedoras todavía de una esencia primigenia y vital. De esa porción de pureza cual el mundo occidental ya perdió hace bastante tiempo, e incapaz de valorarla y recuperarla ahora, simula despreciar cuando en realidad la envidia.

     

Soledad de cientos de tribus que sobreviven en unas míseras tierras sobre las cuales les han ido arrinconando los estados. Las riquezas no entienden de lazos sanguíneos, siempre están prestas a hacerle un tentador guiño a la ambición de cualquiera. Podemos luego buscar razones que escondan esos ciertos propósitos y no nos hagan acarrear el insoportable peso de una indigna conciencia, caer en el abismo más miserable de la condición humana.

Pero, en el fondo, sabemos que en buena medida, desde aquí, nosotros, estamos contribuyendo a promover tales delitos que se cometen en otros continentes. Hipócritamente nos disfrazamos con la falsa y conveniente interpretación o respuesta, para continuar satisfaciendo a ese bienestar superficial que precisa de ingentes tributos, tributos humanos que resultan de un descaro insolente.

    

Así, chiquillos que podrían ser hijos de cualquiera, con ojos limpios y adivinados por su sonrisa; y luz propia con la que resurgirían mil grandes imperios, están siendo utilizados, torturados, expulsados de su tierra, masacrados por el mero hecho de nacer en un lugar del planeta, con uno u otro color de piel, creencias o cultura.

Son considerados como valor cero dentro de un sistema mundial en el que no se aplican siempre las leyes que se acuerdan. En un sistema global en el que la justicia es una gran farsa y nuestros hijos siempre pierden.

     

 

«Sé de mis lazos estelares contigo, hijo de cualquier tierra, reconócete en el vínculo, éste pretende y puede darte abrigo.»

318-omu G.S. (Bcn.)