Errar de fe: decir de castrar

"Ni más ni menos" Aguafuerte de Francisco de Goya, estampa 41 de la serie de "los caprichos" publicada en 1799.

«Ni más ni menos» Aguafuerte de Francisco de Goya, estampa 41 de la serie de «los caprichos» publicada en 1799.

Opiniones propias que poco o nada cortejan, que encontraron la libertad escogiendo esa soltería que poco beneficia a la parte personal y solitaria cual pretende riquezas: Letras atrevidas que relatan sucesos asediando con brevedad condenatoria; con razón como bisturí señalando el tumor. Gráficos explícitos que asoman humorísticos teniendo trazos con lengua, rechazando la mudez monótona así como la sumisión. Reflexión aguda que no precisa de morir ni de perdón. Sigue leyendo

Faltas de juicio

Sonrisas antes liberadas
desde urnas de colores
que asemejan ser cristal,
¡ son abatidas y resquebrajadas !,
desaparecen entre el hierro torrencial
tras acontecer violadas.

No importan las filosofías;
si existen unas fuentes del bien,
que remojan con sus aguas de veras
cuando se precipitan.
O, si las fauces del mal
pasan hambre y adelgazan
o insaciables engullen.

No importan ambas suertes teológicas,
sólo convienen ante ciertos casos como pura leyenda.

No importan los aciertos o los fallos conceptuales
o la coherencia supuesta en las leyes y normas establecidas…

No importa nada de esto
cuando fallecen pronto las voces
que debían de haber crecido
y se extienden los desiertos
rellenándose todos los relojes
con la más seca de las arenas.

Cuando retornan al polvo, prematuramente,
juguetones y ligeros corceles
que serán capaces de relinchar en nuestros oídos
aun encontrándose ausentes.

Así dejándonos su perdida;
apresados dentro de aquel dolor que quebranta
e inutiliza nuestras alas
y colapsa el corazón,
y le veta el paso a aquellas alegrías
que nos abrirían nuevas puertas.

Dolor que tumora ilusiones,
así dejándonos; atrapados
entre huellas por nacer
y un añorar que acaba odiando
mientras busca y mata
con sentencias y cien armas
implantando yugo y castigo.

Porque tantos corceles inocentes
ya no corren ni estampan esta tierra con sus dulces huellas
-no les dio tiempo ni a cambiar sus dientes-
Ya jamás sembrarán al trotar por los campos
ni ensancharán angostas callejas.

Aun sin pretenderlo… Cuando ellos dormitan
y siendo cielo saben a estrellas,
el recuerdo permanente de su falta,
hasta de esos hombres afables y tranquilos
arrancará su generosidad y sosiego,
al amanecer de imprevisto la razón que subleva.

Ellos, sólo parece ser que marcharon,
pero revelan los negativos desde su sueño profundo.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Sentencias chocantes

sentencias chocantes
Menuda la desfachatez e ineficacia del sistema judicial a la hora de dirimir sentencias en muchos de los juicios; al ladrón y estafador de millones se le condona la pena que le correspondería, si es que él se compromete y hace cargo de la devolución de una cifra que se estipula como digno pago para la estafa o hurto. Cifra cual cabe que no sea, en la mayoría de los casos, el total del botín robado, eso sí, se le reclama también, haga público su sincero arrepentimiento, que cabe suponerse debiera devolverle la confianza y aliviar el pesar y la indignación de los ciudadanos que han sido estafados, (al tratarse de una entidad financiera a la cual se le efectuó rescate, repercute en la economía, tal estafa, de absolutamente todos los ciudadanos).

Y así es como estos mangantes, mal usando la potestad de su cargo, resultan absueltos de pagar con la pena de presidio.
Tales sentencias no dejan de ser una fórmula perjudicial que incita a cometer nuevamente más de tales delitos, ya que en el supuesto de demostrarse la culpabilidad de dichos personajes, con el reembolso de la cantidad que se les solicita, no conocen las verdaderas consecuencias de contrariar a la ley, y pueden continuar libremente disponiendo de sus días, sin saborear la amargura que hay tras las rejas de una cárcel, en la cual si se impusiera una equitativa justicia, debieran haber hallado su destino.
En cambio si su negocio fraudulento no llegara nunca a salir a la luz, el disfrute de la recompensa les garantiza un poder y un status que, dadas sus ambiciosas características, les servirá para proseguir e innovar propuestas delinquivas que sacien sus antojos y llenen sus arcas personales.

Mientras, en la sala de vistas contigua, un vulgar y necesitado ladronzuelo, escucha como por seiscientos euros conseguidos tras un hurto buscando el descuido dentro de un comercio, sin tener la anterior y citada opción monetaria para librarse de su sentencia, es condenado sin remisión a su inmediata reclusión.

Claro queda, con tal diversidad de sentencias, que pesan más los intereses fueran cuales fueran, que ir equilibrando dignamente la balanza dentro de esta sociedad al administrar de igual manera la justicia.

Ceguera

Aquí estamos; atrapados por los desastres de nuestra propia incompetencia.

Cuánta serenidad precisamos… La vida o la muerte, el placer o el sufrimiento de muchos seres depende, de un espíritu que va más allá de esta lógica ilógica humana que hoy impera, depende de la tolerancia y el respeto por cualquiera de las formas de vida y haceres que existen, pende de la virtud del amor, de su hacer pacífico y comprensivo lleno de temple, ¡MEJOR NOS IRÍA!.

Cuánta es la serenidad que necesitamos… la suficiente como para ser capaces de sujetar nuestros puños, mordernos la lengua, en pos de no echarle más leña al fuego, o relajar nuestros dedos que, involuntariamente, se tensan crispados. Todo con tal de no estrangular o destrozarle la cara a fuerza de contundentes golpes a algunos, (que son suficientes), de nuestros congéneres, de no reventarle la vida a muchos de esos que a sabiendas incendian hogares abarrotándolos de desgracias. (Me duelen tales expresiones porque soy persona que comulga con la no violencia).

Repaso la historia y quedo admirado por la respuesta de esos pocos grandes hombres, cuales no sólo predicaban cargados de palabrería, sino que, además, demostraban con cada uno de sus actos, situándolos en un lugar acorde al de su dicción, afianzarse sobre una propuesta de mejora y avance, sobre la propuesta saludable de vida que citaban.

Mucha es la falta de empatía. Cuánta hipocresía. Cuánto sarcasmo y cuántas falacias e ironía a de soportar uno, antes de convertirse en un «kamikaze» y batallar para intentar neutralizar a los leones que dominan los diferentes reinos.

Leones que demuestran ser como niños malcriados carentes de criterio. Infantes caprichosos que, malacostumbrados rompen sin contemplaciones preciosos juguete. Que requieren de rellenar su esencia vital, ( la cual extraviaron u olvidaron, despreocupados o amnésicos), por un sinfín de supuestas necesidades que quedan muy lejos de ser prioritarias.

Son eyaculadores precoces que, insaciables, necesitan auto-engañarse y creerse útiles salvadores, precisan cubrir su inexperiencia, su desconocimiento o poca práctica amatoria; copulando y copulando… malamente jodiendo y jodiendo, pero siempre quedándoles al terminar cada roto de sus tareas, la punzante agonía de la soledad y el vacío carcelario que representa sentirse diminutamente solos.

Los mayores y más desalmados asesinos. Los mayores y más déspotas tiranos han solido y suelen ser, grandes enfermos que perdieron el conocimiento de su origen conjunto con el resto, extraviaron la dignidad de reconocerse igual de humanos, son la suma de los peores instintos junto a la nefasta utilización del raciocinio. (Creo que la humanidad acaba de iniciar el salto al mundo de la razón, posee todavía más de animal de lo que prefiere reconocer).

Hay hombres que afianzados en el poder, (tanto visible como fáctico), no sopesan la consecuencia de sus decisiones, requieren de la opresión a otros y el mando, para tapar o disimular sus debilidades; son seres faltos de reconocimiento y aceptación de sus propios errores, de su propia verdad.

Incapaces de controlar si hay suficiente razón para sus leyes o demandas, o valorar el efecto posterior de sus decisiones o el peso intrínseco de sus argumentos o prejuicios, destruyen hasta a su propia familia y a su propio hábitat; se cagan encima de los seres que dicen que aman y sobre su casa. Suplantan su miserable verdad por la extorsión, el poder y el dominio.

Consigo entender a esa parte «anihumal», el mal funcionamiento de este mundo; sus desfases; las violaciones de cualquier noble derecho, su violencia incontrolada y extrema, las tantas separaciones hechas y que resultan lastre y perjuicio, el inmenso egoísmo que impera en todos los seres, definiéndonos como habitantes del cosmos repletos de idiotez; perjudicial idiotez que convoca a las realidades detestables y permite que se incrementen y persistan aquí, permanentemente presentes.

Para comprender el existir de trabas y dificultades parto desde dentro de mi propia casa, la cuestión y solución está anclado en mi epicentro. Rebusco en los pensamientos y las respuestas que yo tengo y ofrezco a cada instante y en cada uno de los días.

(Suelo pensar que estaría bien, sabiendo algunos lo que seguro conocen, que se atrevieran, en sus respectivos y nacionales debates parlamentarios, a exponer abiertamente la incongruencia de las decisiones socio/económico/políticas que nos imponen, así reconociendo que tales medidas y decisiones sólo se toman a base de sabotajes, primas, chantajes y extorsiones, se toman a sabiendas de que simplemente benefician a unos pocos; nada importando si las decisiones tomadas van en perjuicio del pueblo al cual representan. Estaría bien, sería fenomenal, que se abstuvieran de una vez por todas de un decir a medias con cifras etéreas y omitiendo compañías, lobits y nombres, o de procurar mantener la educada e ineficaz diplomacia implícita en su cargo.

La tierra es suficiente rica como para abastecernos a todos. Los números evidencian tal hecho, tendría que crecer mucho la población mundial como para dar unos índices de natalidad insostenibles, faltan todavía por nacer millones de ciudadanos para entrar en quiebra alimentaria. Existen suficientes avances tecnológicos como para lograr que sean productivas las partes que se determinan como improductivas en este planeta; los estudios científicos cantan. Disponemos de gente cualificada como para efectuar una verdadera revolución global. El saber de éstos, aunado a una conciencia responsable y honesta, procuraría una eficiente estructura tecnócrata que nos garantizaría las mejores decisiones en cualquiera de los ámbitos a tratar).

«El hombre se niega a encontrar el edén».

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Destierro

 

No me mires hoy;

me encuentro ciego de alegrías,

mi credo es triste porvenir.

 

Ando empapado y cabizbajo

entre cortinajes,

bajo una penetrante lluvia

que, afilada por la angustia,

cuartea haciendo trizas mis entrañas.

 

Hoy empuño alargadas sombras,

tiemblo y muero aún con respiro.

No espero ni deseo

alcanzar la cumbre de un mañana.

 

El más insoportable dolor,

-imperativamente inoportuno-

arremete con furia y me arrastra.

Hunde a mi persona

hasta llevarla al otro lado:

Esa cara añadida del dado

donde se ajustan cuentas sin palabras.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Para algunos… la moneda tan sólo tiene una cara

 arbre nu

    «Un sudor venido por el sufrimiento

    endurece con callos el alma y las manos

    de una cuarta parte de los niños,

    adultos y abuelos de este mundo.

    Los hay que si conocen el verdadero precio

    de un vaso de agua o de un mendrugo de pan.»

 

    ***   ***   ***

     Crepuscular, cruje la crisis,

    ruje la halitosis del engranaje.

    Las bisagras, ruedas y tuercas

    se quedaron faltas de aceite.

    Ásperos, los rodamientos rozan

    y el sistema aparatosamente se encalla.

    Oxidado, lleno de mugre y estrías, chirría.

 

      Un occidente lastimoso

    y ciego del resto,

    reclama apenado

    mientras solloza equivocado

    cambiando del escaparate

    los precios y los maniquíes.

 

       Hipócrita, el estado de consumo

    domina, reforma y constituye

    una alteración en el contrato,

    revisa, modifica y según conviene alterna

    la validación y la caducidad de los términos.

    Deja de morder, mordisquea,

    aminora su ritmo

    pero igualmente engulle.

    El sistema prosigue la alienación,

    maltrata y malea,

    simula bienestar y afabilidad,

    aparenta ser bonanza

    cuando su ferocidad

    comporta, acarrea tormentas.

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Equilibrándonos

Me invade la tristeza
al verte perdido,
sumido en un letargo pasivo.
Rendido a verbos mudos;
nulos tus actos.
No simulas,
envejeces sin interpretar.
Sin cesar
no cejan de blandirse sobre ti
milicias quejosas,
estruendosas penas.

Eres y has sido:
justo embajador
rico en el amor
pregonero
trovador

señor exento de traje y de corbata
todo, menos perdedor.

Me lastima…
el verte ahora negativo
cabizbajo
compungido
apesadumbrado
inerte, opaco, estéril
sordo y ciego
ante vistosas musicalidades,
ante clásicas bellezas
rociadas como pastel,
cual se reparte por los paisajes.

Tú, que apercibistes intermitencias
luces,
a la gravedad suculenta.
Tú, que moviste con tus dedos
el epicentro del universo
(aun sin quererlo ni pretenderlo).
Un universo, a su vez,
plagado, repleto

de pequeñas obras valiosas

que evadiéndose de opulencias

se muestran hermosas, 

son antología de grandeza.
Tú, que ayer viste y sentiste
el amasar dando costado
a la levadura y a la harina.
Tú, que adornaste y vestiste
liberando encierros y nebulosas.
Tú, que barajaste los centros
descomprimiendo los vibrados de éstos:
Los humanos, los energéticos, los físicos
los espirituales y psíquicos
por los que, inevitablemente,
pululan las especies,
por los que descalzos
y desnudos se transita.

Es evidente…
a los tambores ya no respondes,
ni a los mensajes positivos
ni a correos tan importantes
como personales e incitantes.
¿Serán acaso males de ojo
zurciendo sobre trescientas
de tus anaranjadas lunas
eslabones encadenantes?.
Sé… Te atraparon las brumas
los fantasmas,
se descorcharon los vacíos
sumiéndote en el hastío,
¡anulandote!
¡mermando tus fuerzas!
convirtiendo a las carnes en huesos
y a los músculos en alambres espartanos;
desintegrando palmeras
pozos, estanques, oasis,
hasta vetándole arenas al desierto.

El océano se inundó de llanto
hundiendo a las cumbres en los abismos;
ahogadas, las temperaturas se desvanecieron,
renegaron de fecundar esta tierra,
se desvencijó la conjunción
de la lava, la uva perdió los sarmientos.

Amigo, te busco…
Y estás más que nunca alejado
de aquel yo decidido,
del arquitecto osado shakesperiano
merecedor del ser, estoy y existo.
Estás abatido, derrotado;
eres tensión presa de lipotimia,
ya no te saludan las alquímias.
Estás trémulo:
Eres hipotermia.
Eres iceberg fraguado en la sal.
Eres poro cerrado y seco.
Eres yodo.
Eres sustancia infectada,
clorhídrica.

Fuiste yegua.
Un octavo en la mar.
Aleta.
Pulmón
branquias y espinas.
Ahora…
ya te deshaces
componiendo reflejos azules
(pero sin cielo)
deshauciados por el agua,
por las celestes y marítimas transparencias.

Sé que estás donde estás
al darte tanta tristeza
las polaridades sujetas
a densidades obsoletas.
Radicales patrulleras
ladronas, maleantes, asesinas.
Densidades pesadas coronadas
con una egoísta avaricia
llena de injuriosa codicia,
que torna paralíticas,
tetrapléjicas, complejas,
a aquellas globalidades
exhimidas de fronteras.

Ante esto,
(razón suficiente)
resuelvo abrir mi pecho
usar la sierra
astillar un pedazo de mis entrañas,
del espíritu
que mantiene latiendo a mi corazón…
e insertártelo, amigo.
Opto, por mutilar a mi vanidad,
por dejar atras antiguas rencillas
y extraer de lo hondo la suficiente honestidad,
como para juntos remodelar
a esa vitalidad surgida
al unir la leche de nuestras arcillas.

… ¡Dame la mano y moldeemos!