Animales (vueltas de tuerca II)

Inteligentes y estilizados delfines surcan los océanos mientras saltan las olas que son comba. Gaviotas y pelícanos indagan la escritura que guardan como libro las nubes, y la retienen en sus plumas para relatar esa tanta sapiencia mediando sus alas. Cangrejos aferrados a la consistencia terrenal, arañan con sus pinzas y esculpen ¡son escultores!, con su gracia lateral dibujan las rocas dejando su impronta. La arena y el sol y la sal convienen en prestarse como herramientas para que cuenten su historia.
La tierra cautiva a la lluvia y los rayos del sol; usa su mejor canto y los llama. Quiere que se acerquen hasta tocarla; ella nos cuida; para poder darnos, antes se alimenta. Sigue leyendo

Las voces de lo sencillo (III)

Pintura de la artista "Katie M. Brerggren" http://kmberggren.com/
Voz sencilla que despereza: El materno y suave buenos días que acaricia los cabellos del ser pequeño que tanto amamos, mientras con suma ternura le dice «ya te tienes que levantar».

El hogar huele a cacao y a leche; sabe a dulzura. Las tostadas esperan, ya pintadas, sobre la mesa redonda de la cocina. Y sabiendo a gloria bendita, estas palabras «muchas gracias mama».

Pintura de la artista «Katie M. Berggren» http://kmberggren.com/

Acentos activos (IX)

acentos activos IXLo que me jode enormemente, son esos burgueses o intelectuales clasistas que, camuflados bajo el disfraz de ciudadanos comprensivos, exclaman indignados al dialogar con su vecino, reclamando justicia social y equidad en este mundo. Cuando de su realidad resultan una infinidad de barreras, al ser, ellos, los primeros en mirar por encima del hombro y discriminar a un buen número de semejantes. Y, sobre su pedestal, endiosados y despreciativos, nunca cuestionarse si su mapa tiene erratas o si su credo necesita de retoques para servirnos como parte de la guía.

Desde los tiempos planean y perduran desajustes y desequilibrios por el hacer y con el consentimiento de los hombres. Seamos honestos y no hagamos recaer sobre nada ni nadie más que nosotros, tantos desastres que sobre este planeta, uno tras otro, se prolongan y acumulan. Caben remedios cuando impera la buena voluntad.

De 0 a 100

paso tras paso
El otro día, durante el trayecto que hay desde mi casa hasta el gimnasio, vi cruzarse ante mí a cuatro muchachos de apenas quince años, se perseguían y empujaban mientras reían, jugaban presos de una complicidad que, trayéndome gratos recuerdos, se me apareció simple y vital, complicidad que, por deliciosa, me transportó en el tiempo anotando en mi corazón un apunte de nostalgia.
Sus palabras, alzándose sobre un agudo hilo de voz, todavía evidenciaban aquella infancia que cuestiona y descubre, pregunta tras pregunta, delataban aquel jolgorio que sólo ampara la inocencia. Dentro de la fina musicalidad de sus voces ya se percibía el inicio de la edad adulta, hecho que se hacía presente, al intercalarse y mediar un tono grueso que acometía descontrolado e inexperto y orquestaba de imprevisto como instrumento desafinado.
Cuanta magia inmersa dentro de dichos cambios. La infancia -oval de seda- acepta el trueque; la vida humana transforma músculos frágiles en fuertes, se extienden las cuerdas vocales y el sonido cambia, los tamaños mutan así como el tacto de las pieles, cuando los niños nos dirigimos hacia ser hombres y estamos, inevitablemente, a lomos de un caballo llamado pubertad.
Me alegró constatar, que aun habiendo crecido, que aun con el pasar de los años, aún mi niño vivía.

posibilidadesTan combinativas y eficientes como la miel de cualquier flor o la caña de azucar, como el tomate natural, la piel o el zumo de las naranjas, la manzana cruda o a pedazos y en compota, las hojas verdemente espledorosas de la menta o el perejil o la canela en polvo o en rama… así resultan cada una de las palabras de una lengua, cuando ubicándose donde corresponde para darle sentido al mensaje, pueden convertir a la voz y a la tinta en un carrusel de imágenes.

Acentos activos (VII)

talla del llanto de cupido

-Talla en madera del holandés «Hendrick de Keyser» realizada en torno al año 1645-

Que bien te posicionas contrariando antiguos te quieros -al fin forzaste un eco detestable que causa cicatrices mientras rebota y rebota-
Hallaste la fórmula perfecta para voltear un corazón así dándole antónimo a Cupido. Tus actos indican como un dedo, un futuro muy lejos de mí.
… y yo, aquí todavía, con un millar de dulces flechas clavadas y ni una sola gota de sangre; helado a base de golpes, busco mi pulso perdido y golpeo mi cabeza queriendo despertar.
Siempre me queda el consuelo de saber que un día sólo tiene veinticuatro horas y que mañana de nuevo saldrá el sol.

Notas del llanto de Cupido (V)

doble rostro
Sé más de lo que supongo y digo saber… pues intuyo. Tengo un sexto sentido.
Aún siendo un hombre cuya mente se excita y su sangre se calienta y su sexo se endurece sólo ante la cita onírica o el tacto que aguarda o la visión que deambula curvilinea y con fragante aroma femenino -valga el de mi amada y atractiva y deseada compañera- quizás pueda que esto se deba, a que reconozco y jamás rechazo, a esas tantas porciones hormonales de mujer que corretean por mi ser desde que nací y perdurarán en mis alforjas hasta el día en que me muera.

Que extraño me resulta oir al respecto de la competencia y la guerra entre géneros; a ambos llevamos, desde el inicio, en nuestra misma persona.

Acentos activos (V)