Corazón uno

cantabria(I)
Aunque mi razón (todavía infantil)
y mi memoria (incapaz por diminuta)
se desentendieran del recuerdo
mi corazón sí recuerda,
Él reconoce que prosigue elástico existiendo
por mantener presente el vínculo y el nacimiento.

Tu corazón:
el mío propio;
cómplice de las estrellas,
emocionante y con acentos diversos,
un trebol de la suerte que desde el inicio,
dentro de un seguido
de cielos, selvas y agujeros,
de espacios y emociones,
enhebra palpitaciones
aliándose con el juego.

Nosotros:
Corazón ensamblado en corazones,
mezclando colores en un barreño inmenso
para salpicar de mestizaje,
tanto al oscuro negro de ceguera impenetrable
como a los blancos insípidos
que aparecen siendo preámbulo aburrido,
lienzo vacío que espera.

(II)
Por ligado a un ombligo de redondez decente
-mediando un cordón que por más que se dijera
nunca devino cortado-
sigo recibiendo impulsos que surgen
desde una chistera a la que le sirve cualquier mago.
-Cordón inalterable que resiste
las embestidas numéricas,
que forcejea con fórmulas inmaduras
cuales seguro caerán derrotadas
por la inercia evolutiva;
innovadora de ensamblajes
y reconstructora de criterios.

(III)
Amnésicos.
Olvidados de remar a favor de un mismo invento.
Extraemos conclusiones
afianzados en las verdades a medias que nos ofrecen los cuerpos.
Cargamos con la cruz padeciendo de tormentos
mientras recontamos cuántos han sido los placeres que convergen
dándonos salud y adiestramiento.
Amnésicos.
Cuándo resaltamos
solamente el fragor y la musicalidad que cabe en la materia,
y dando un paso al frente cuando combinamos
sentimientos con pedazos de invisible
hasta alcanzar la matriz que es el espíritu.

(IV)
¡Manos cerradas!
siendo puños,
golpes, trabajo y condena.
Y manos abiertas
que con sus dedos sedosos
recorren el torso, la cabeza y los pies,
el rostro, la espalda y el alma y las piernas…
recuperando al sanar
todo lo dañado.

(V)
Tu corazón:
el mío propio
¡el nuestro!
es invitado y cicerone,
vagabundo, anfitrión y mayordomo;
seguidor del alba preñadora de otras albas.
Por nuestro -original e insuplantable-
Él vaga por infinidad de hogares
lejos de sentir otros lugares
como extraños o como ajenos.
Recorre como un Dios insaciable
alentando al porvenir y la creencia
de que tantos como fuimos y seremos
somos héroes y dioses
¡sangre y sueño!

Un corazón común
¡el tuyo y mío!
que balanceándose al son del peso grávido
logra el ingrávido equilibrio
añadiéndole polifonías
a la versatilidad de su epicentro.
Elude tener un nido exclusivo.
Elude ser estático y concreto.
Acoge una labor de entre las muchas;
ser aprendiz de viajero.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Pertot arreu / Por todas partes

Trobo el teu nom escrit inesborrablement dintre de la fusta, quan aquesta ensenya les seves eines com a mestra del llenguatge:
Quan sent tronc que escalfa i cuina, sent llenya cremada, no ha dit encara la seva última paraula; tronc que es perllonga dintre d’altres vides, en un petit racó de la llar o donant-li el punt de torrat o bullit als aliments que esperen repartits damunt de la taula.
Quan es flama que, convertint-se en espurnes, insisteix en conquerir un trosset de cel per, formant part del firmament, regalar-li llum i somnis als nostres ulls i imaginació al pensament.
Quan… com fum viatger, anhela conèixer el que ara està i el que abans era, i els perquè i els com i els quan que omplen els prestatges i els armaris del rebost. Fum que marxa i dòna voltes assemblant-se a qualsevol infant mogut que mai s’atura en ser vital i inquiet, que porta la clau del demà guardada dins d’una butxaca.

Trobar-te repartit dins de l’aigua jugant a ser peix i reflex, estimant la profunditat tant com la claror, creient en un matí encreuat amb les millors coincidències.
Trobar-te dins de l’aigua, quan jo m’oblido de nedar… com escorça de surera carregada de puresa, traient les teves mans i no permetent que jo m’enfonsi.

Trobar-te estès; com a rostres imaginats, fins i tot donant sentiment i diàleg a la inmutabilitat aparent de les mateixes pedres callades.

Trobo el teu nom dintre d’un alfabet que no precisa d’intel·lecte per comprendre, que el més valuós d’aquesta vida es mostra i s’amaga en un seguit de fets senzills i objectes simples.

____________
(castellano)

Encuentro tu nombre escrito imborrablemente dentro de la madera, cuándo ésta enseña sus herramientas como maestra del lenguaje:
Cuando siendo tronco que calienta y cocina, siendo leña quemada, no ha dicho todavía su última palabra; tronco que se prolonga dentro de otras vidas, en un pequeño rincón del hogar o dándole el punto de tostado o cocido a los alimentos que esperan repartidos sobre la mesa.
Cuando es llama que, convirtiéndose en chispas, insiste en conquistar un trocito de cielo para, formando parte del firmamento, regalarle luz y sueños a nuestros ojos e imaginación al pensamiento.
Cuando… como humo viajero anhela conocer lo que ahora está y lo que antes era, y los porque y los cómo y los cuando que llenan los estantes y las alacenas, asemejándose a cualquier niño movido, que nunca se para al ser vital e inquieto, que guarda la llave del mañana dentro de un bolsillo.

Encontrarte repartido dentro del agua jugando a ser pez y reflejo, amando la profundidad tanto como la claridad, creyente en una serie de mañanas cruzadas con las mejores coincidencias.
Encontrarte dentro del agua, cuando yo me olvido de nadar… como corteza de alcornoque cargado de pureza, sacando tus manos y no permitiendo que yo me hunda.

Encontrarte extendido; como rostros imaginados, incluso dando sentimiento y diálogo a la inmutabilidad aparente de las mismas piedras calladas.

Encuentro tu nombre dentro de un alfabeto que no precisa de intelecto para comprender que lo más valioso de una vida se muestra y se esconde en un seguido de hechos sencillos y objetos simples.

Cálculo errante

Desde el fondo de los tiempos
¡raíces!
habla el infinito y cuenta el universo.
Desde cofres que pasan inadvertidos,
surgen notas
y estas danzan en pos de la sinfonía.

Raíces profundas configurando una garganta de siglos
y desdeñando las horas muertas.
Brasa, humo y leños.
Umbral festivo donde no faltan las visitas.
Horas inexactas dando pie
igual a la separación que a la reunión,
pero siempre… un mantel sobre la mesa
esperando el aperitivo.

Raíces hondas;
desmenuzadas,
siendo ceniza
mientras la temperatura aviva el humor:
El frío tramita hazañas
como así mismo hace el calor
al resaltar que eran bien ciertas
cada una de las leyendas que se contaban.

Somos raíz.
La sed de un árbol que nunca cesa
de enjuagar un seguido de sentencias
para perpetrar nacimientos
tras la desvergüenza creadora y el rubor.

Un continuo de salvas transportan miel y esporas
incluso cuando la arcilla parece desvencijada.
¡por las raíces morimos!
¡por las raíces crecemos!
(Es comprensible la lectura
cuando creemos tanto en la prosa como en los versos.)
¡Por las raíces morimos!
¡Por las raíces crecemos!
mientras transitamos entre millares de formas de respiro
y adosados a los tantos rostros
que sustenta con pulso el fuego;
evidentes, misteriosos, vulgares y furtivos,
se nos presenta la composición del oxígeno
como comodín ambidiestro.

Fuimos y seremos raíces.
Somos un zoológico energético.
Una existencia basada en la mutación…

… en un sinfín de tragicomedias.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Afortunado

Afortunado soy;
mi juventud perdura infinita
al creer, a pie juntillas, en el eco.
El azar decidió renovar su oxígeno:
darme savia nueva e hinchar mis pulmones adormecidos
con este aire nacido desde las poderosas maderas,
que de pie trasmutan y resisten las embestidas,
logrando vencer a la insolencia asesina
que golpea y araña y desmenuza
hasta conseguir que cualquier identidad se desvanezca
dentro de una voz denominada tiempo.

El azar no quiso hundirme,
tuvo a bien incendiar los calendarios
y convirtiéndome en madera
renovar mis hojas e incrementar mi flotabilidad.

Muelle y espiral.

Perduro por casado con el eco.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Casi miercoles hoy…

casi miercoles hoyTal vez debiéndose al azar casual que no conlleva pronósticos, o siendo destino causal cual acaece debido a incontables y alineados motivos.
Conformándose por ser una sorpresa que cargada de involuntariedad nos empuja hacia un camino o tal vez un eslabón imprescindible que contiene una razón indescriptible repleta de intachable sentido… cada suceso acontece a su tiempo resaltando la magnitud que merecieran; cometas que nos rozan para recoger tantos deseos. Simios cambiantes que pierden todo su pelo. Mujeres que apuntan sus datos en nuestro corazón para luego robárnoslo. Destellos fugaces con una descarga subliminal que se prolonga como respuesta. Plumas que levitan ingrávidas manteniéndose en el aire por soplos invisibles que persisten en ser indemostrables. Y obeliscos que se perpetúan firmes y rotundos, pero sólo por diez siglos, reconociendo la debilidad que esconden ante una eternidad famélica de espirales y conjuntos y frente a los chillidos del viento y los diez billones de gotas de una lluvia.

Si he de dudar… Dudo del peso que le supongo a todo lo que sucede a mi alrededor por causa o sin ella. Dudo, más aún, cuando padeciendo de oscilaciones voy cambiando de perspectivas y las lejanas e inalcanzables antípodas se convierten en mi hogar; me doy cuenta que una historia esta compuesta de teorías, pero que las teorías terminan por mutar y su tal cual era se destruye.
Plumas y rocas beso al pasar por la existencia y en ocasiones queda relegada a nada la importancia de mi cuerpo.
Giro y giro -cabeza hacia abajo y de los pies anclado sobre un epicentro, o con la mirada puesta tan hacia arriba que me desentiendo de mí y entro en el universo viéndome sumamente pequeño- Entiendo que todo lo pesado llega a convertirse en liviano -y viceversa- porque necesita hallar una verdad sincera transitando por las órbitas ajenas, hasta comprobar qué densidad y cuántos grados y cuál es la atmósfera que le da pie para seguir a cada uno de sus contrapuestos.

¿Es miercoles, hoy?

Baile de huevos

baile de huevos

(I)
Desde las menudeces,
abono y visiones,
simplezas al alcance de todos:
aportes livianos capaces de ajustar los mecanismos
para que no se apague el ritmo vivaz
y siga su incesante rodar
la cuerda de los corazones.

Simplezas… que no absurdos -no confundamos-
contenido suficiente para retocar el mundo
dejándolo resplandeciente -diría que casi nuevo-
y con las máquinas donde deben.

(II)
Esta vida… hecha de impresionantes pequeñeces
dibuja hombres transitando repartidos por el espacio,
peces que bucean despreocupados
y otros de ya pescados
que pretenden unos pies y calzarse unos zapatos
renunciando al mar y a sus aletas y escamas.

La vida se expande -fornicadora-
para que encuentren su cielo cada una de las aves.
… pero las hay que se perdieron dentro de jaulas construídas
con vísceras, pensamientos y palabras.

(III)
Escucho la vida
e interpretando animales
compongo sentidos y hablo.
La vida: prestigitadora
me hace conejo y paloma e indica un camino.
Sorpresiva, me asusta en busca del salto.
Come de lo habido y muta natural
para brindar apariciones.
Salpica con sus pinturas rupestres,
con su modernismo con fecha de caducidad,
con su grandiosidad puntual y evanescente,
y con su mediocridad que, invitando a la superación,
se encuentra al punto del surrealismo.

La vida salpica la infancia ¿impertérrita?
de nosotros, los hombres,
mientras como lavandera
asea, una y otra vez, los ropajes.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Sed de lluvia

sed de lluvia...

Las madres le agradecieron al universo los hijos tenidos (consideraron la deuda. De él, loaron su gracia).
« Son bienvenidos todos los frutos que nos acercas. »

Pero, el universo, empedernido altruista evolutivo, renunció a las ofrendas, no quiso saber sobre cuestiones de deudas y, descartándolas, más hijos les dio.
Los padres, conscientes de su enorme responsabilidad, instruyeron a esos hijos ante su inexperiencia (tomaron las herramientas y descartaron las armas).
« Marchen al frente; el valor, el esfuerzo, el tesón y la confianza, pues, todo resulta campo al que recordarle que su fertilidad merece la siembra y la consiguiente cosecha, no existe aquí para ser pérdida. »

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Círculo de oxígeno

«estany i pic de Monestero «parc natural d’aigues tortes -Lleida-«

Como libro en mis manos,
cada hoja de los árboles:
suavidad labriega, que agudamente silba
y me inspira y me ilustra cuando cuenta.
Hojas que, como trapecistas expertas,
resisten la agitación.
Jóvenes y atletas (algunas),
con un tallo fino pero musculado,
resisten la embestida de la tormenta furiosa
que vocifera con su ventisca renovadora,
resisten atadas al impulso oxigenante,
atadas a las ramas por la savia que relata
cual manos sabias haciendo nudos certeros.
O aceptan caer, para arrastrándose,
ser un fragmento sinfónico
de ese bosque infatigable
que perdura, eternamente, imaginativo y alado.
Hojas, que danzan mostrando
la increíble amalgama de matices que guardan en ambos lados.
Preñadas gestaron
y seguro pariran -al besar la tierra,
entre crujidos y ondulaciones-
el agua que nos aguarda
y la sangre nueva que obrará.
Las ama, el abeto y el pino
y el roble y la encina
y el corcho del alcornoque.
Las aman y amarán, los insectos y los cultivos;
como así mismo aquellas que trovan
siendo obras de arte -minúsculas o enormes-
aparentemente calladas,
bañadas por la quietud y el estoicismo:
cada roca que forma el peñasco
y cada cántaro o mota de arena
que preñándose del mar
le da sentido al penúltimo horizonte.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Con cita previa

fosforescencies

(I)
Mientras mis sentidos son cinco
y mis pies caminan adentrados
en la consistencia competitiva y numérica,
pazco entre sueños e intuyo
la prolongación existencial que es alentada
por cada frase mortuoria.

Aunque no recuerde haber firmado,
acepto la providencia; el contrato vinculante;
válgame la premonición como sabiduría y llave
que permite asomarme a la verdad atemporal
donde todo perdura adosado al infinito
y sin tropezar con la derrota.

(II)
Sentí que me esperabas
sosteniendo un racimo de uvas con dos dedos
y subida sobre un carromato repleto de manzanas.

Te sentí,
dejada de trajes oscuros
y de afrentas a la vida,
dejando de lado al sadismo y al llanto,
y a esa perdición que, imperativa,
arrasa con guadaña.

Pensar en ti.
Cada día acercarme para oírte
y hablarte; confiado, sin temor.
No advertirte como un golpe de desgracia,
cual solapa la luz de las velas…

Será porque te me insinúas
como dicha venidera con alquimias prodigiosas.
Será porque me susurraste un recuerdo de provecho
y por quererme con ahínco.

(III)
De miedos quiero hablar.
No sean míos; son de tantos otros que no ven,
abajo, en los sótanos, y arriba, por los altillos,
y en los baúles que me aparecen siendo trastiendas;
inventos y frutos esperando almacenados.
Los mismos alimentos
que empujarán con ímpetu los días
y harán marchar,
la tierra nuestra y el cosmos entero,
irrebatiblemente, hacia adelante.

salt del grill

«salt del grill (Queralbs)»

(IV)
Cuando corresponda…
como pocos asomaran mis cinco sentidos
-me anticipo y veo vencer a la intuición-
Viajaré más allá de esta identidad estricta
y contemplaré como se renuevan
los retratos y paisajes.
Es entonces, que me he reconocer,
como uno más que acudió a la cita
para aunarse con todo.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Sí de continuidad

Autosave-File vom d-lab2/3 der AgfaPhoto GmbHFuego y aire
dando chispas:
Combustión.
Agua y tierra
que se conjuntan y sumergen
en la eclosión primaveral:
Río y barro. Prodigio.
La trashumancia
abatiendo las pausas y dejándolas cojas.
Camino, investigación y reconocimiento;
un yo, que alejándose de la hibernación,
de la ensoñación y de los bostezos,
del aburrimiento infinito
y del propio e inútil esperpento,
besa la transparencia.

Multitud de transmutaciones
que cogiendo de la mano una voz estacional
exclaman ¡renovación!
porque quieren -quieren su sí existencial-
y por no quedarles otro remedio.

Nosotros -briznas de paja-
paladeando la intemperie; totalmente indefensos.
Cambiando nuestras pieles entre campanas y cronómetros;
siguiendo cada uno de los capítulos
tanto como trocito de tierra o como gota de mar,
sujetando la alternancia de las luces del cielo.

318-omu G.S. (bcn. 2015)