ta cuerdas; ric rac… en la plaza de san marcos durmiendo como colillas bajo su porche. ta cuerdas; de los chocolates de sabores robados al descuido traviesamente… ta cuerdas; de los canutos fumados, de las birras tomadas, de eso… de tantas confesiones vistiendo nuestras madrugadas. ta cuerdas; de peter, del jazz, del rock, de la cantidad inmensa de música compartida. ta cuerdas; de bogard y de robinson, de monty piton, de los show cinema party. ta cuerdas; de como jugabamos a la guerra de mentirijillas sobre un tablero de cartón hasta hacérsenos de día. ta cuerdas; de los cinco positivos y de los pijamas de a rayas. ta cuerdas; de los festivales, de los autobuses y de los paseos por nuestras calles asfaltadas o adoquinadas. ta cuerdas; de juntos soñar con princesas encantadas. ta cuerdas; de los dibujos, de las mentiras, de que dentro de nuestra amistad no cabía esconder nada. ta cuerdas; de tantas locuras adolescentes, de visitarme cuando la debilidad me poseía y en una isla yo naufragaba. ta cuerdas; de tus comecocos del periódico y de que para mi tus crucigramas eran complicados ejercicios circenses, que nunca te ayudaba ni en una. ta cuerdas; que me contabas eras un viajero que a las antipodas querías llegar… y tanto que llegaste. ta cuerdas; del desengaño al que le hicimos remiendos y apaños. ta cuerdas; de que la última vez que nos vimos, tuviste el valor de decirme lo que muchos hombres que se jactan de hombres sinceros nunca podrían. ta cuerdas; que somos amigos y que hay recuerdos que alegran y hay presentes que te hunden en la tristeza. (Yo de ti, ya hace mucho tiempo que no se nada).
txo de – Paul. Te recuerdo valiente y honesto, con dos cojones, si señor. Te deseo, estés donde estés… la mejor de todas las suertes!
Las parejas son como aquellas partidas de naípes: raramente te sientas para jugar una sola mano.
Se presentan partidas muy buenas en las que sujetas todos los triunfos entre tus dedos. Apuestas, confiando plenamente, con la absoluta certeza de que ya no puede escapársete esa amplia sonrisa que te brindará el triunfo. Pero… nada está escrito en los juegos del azar, lo que se creyo ya hecho puede desvanecerse. La suerte te da la espalda y tu sonrisa decae, girándose la expresión de tu boca. El perfume de la victoria de repente se esfuma durante cualquier partida (aquí nada es eterno). Vas y pierdes, sólamente quedando la nostalgia registrada como recuerdo.
Está fenomenal el tener pareja, desaparezca de una relación cualquier pugna de poder.
Marche el egoísmo que enrancía las noches de un Mayo bien conversador.
Los celos se den a la fuga; si éstos llamaran, ninguna de las ventanas o puertas les abriremos.
Romances que les conceden a las gentes una pareja para pasear por algunos instantes. Presentándose y estallando frente a nosotros los mundos de otros; mundos y universos desconocidos que aguardaban para erizarnos la piel ante una tempestad de caricias y de abrazos, de besos que antes sólo aparecían en sueños como besos robados. Verdad de amor que nos hace estallar y disfrutar de infinidad de maravillosos colores, mientras nuestros sexos dibujan hasta emanar elixires sanadores.
Sexo complaciente, ya estuviera repleto de pureza o se brindara perversamente lascivo. Ya fuera un sexo que gozara exhibiéndose o penetrase con atuendo furtivo.
Sexo carnal que, con su sello con lacra, perpetua la profundidad de la unión. Que aderezado con pasión extrae el raciocinio de los seres humanos, concediéndonos hasta el impulso primitivo que todavía sostiene nuestro animal.
La confianza en el otro posibilita la entrega, un confort en que no pende la ansiedad. Si vivimos en pareja la confianza siempre tiene que prevalecer, de ello depende la salud de tal.
También a tener en cuenta, que a una pareja se la tiene que zarandear con unos buenos toques de improvisación que podrían ser tachados de «a lo loco».
Uno no es igual al otro, aunque se pretenda, en ocasiones, y nos olvidemos de las tantas diferencias que compensan y nos hacen crecer igual que nos unen. Una relación precisa de variedad y de distancias.
Conforme a las propias carencias, la otra parte aporta y ello contribuye a la atracción —todos cojos y a nuestro alcance muletas—, rezuma el gusto por completarse.
Sucede que la primera que acontece es la atracción química, la cual, como ninguna, nos alborota, pero tiene fecha pronta de caducidad… El deseo desmesurado se disipa sin remedio; ocurre como con todo lo que sobre la tierra hay: sufre una metamorfosis. Pero no se pierden en un abismo ni tampoco se diluyen en el horizonte los placeres, conviven junto a la serenidad de lo que ya se conoce y se sabe descubierto; ya no asoman esas mismas tierras como tierras lejanas.
No es saludable dictar o pretender que otro ser, por mucho que nos ame, cambie y actúe como nos interesa o nos agradaría.
Mostrar el máximo de comprensión por el mundo que nuestra pareja ampara es enriquecedor, más que saludable. Reconocer con humildad las propias equivocaciones y no resarcirnos de los posibles errores que acometen, de seguro, durante el día a día. Cuanto de amoroso y sabio contiene un «lo siento cariño. Una disculpa o un perdón.
Rectificar es de sabios. Sabio es aquel que aprendió a escuchar consejos y razones más allá de él mismo.
Las parejas son como aquellos cordones de los zapatos, se pueden llevar sueltos, revueltos o atados, pero cuándo se llevan tienen que estar bien abrochados.
O como la dirección de una calle en una gran ciudad, disponiendo de varias opciones, puedes llegar al lugar yendo por donde prefieras, pero debes sentirte bien al marchar por donde vayas, al dirigirte hacia tu destino. Si el destino decidido es sentirte estupendamente con tu pareja, no cabe anteponer el individuo al conjunto, la unidad tiene que prevalecer, ella tiene que ser la única meta, la única que merece la pena.
Si tras probar y probar te falta el aire y te invade el ahogo, mejor dejarlo e irse a embarcar en busca de otros continentes. Mejor deambular en soledad hasta que aparezca, el que de seguro será, el próximo baile.
Por la teatral expresión del arte mímico, asoma por el lateral del telón, sólo una cabeza tiznada de blanco, que se asemeja a aquel mismo papel virgen que espera a los colores o a la tinta, al dibujo o a la escritura, papel que se ofrece para servirnos como base del mensaje.
La cabeza y el rostro; rayados, coloreados llamativamente, serán el buque insignia de las tantas emociones que conllevamos los hombres, se presentan pintados como lenguaje añadido al de los gestos, son cómplices del arte visual mostrado, dentro del teatro y para disfrute de los espectadores.
Así es como esas expresiones consiguen adquirir un toque especial de relevancia; mediante los trazos adecuadamente pintados dados con intensos colores que acentuarán la labor mímica del artista, rematándose con suma eficacia cada una de las emociones que pretenda transmitir. Y aumentando las posibilidades expresivas que sin decorar, por si mismo, el artista, debido a sus dotes técnicas que devienen como acertados movimientos faciales, ya tiene. Un añadido esencial que suma, impregnando de aguda viveza el hacer escénico.
Rojos, amarillos, azules, verdes, naranjas y negros, aumentando el poder de cada expresión, reflejando un estado de ánimo, comunicando con nitidez.
Un pie y luego otro pie asoman en la tarima del escenario… Una pierna aparece entera y el artista toma el suficiente impulso para dar un enorme brinco y situarse en el centro del redondo escenario. Se presenta sin apenas preámbulos; hace girar su cabeza de manera circular y seguidamente sobre cada una de las direcciones, de los puntos imaginarios alcanzables, (si es que algo él lanzara, seguro que acertaría).
La mueve rápida y repitiendo, en ese desenfrenado movimiento rítmico y circular, recorre los trescientos sesenta grados posibles, en un giro total que podría apreciarse como mecánico. Giro que invita a aposentarse sobre el descanso hipnótico, o a dormitar presos de un delicioso onirismo o incluso a la caída en el más profundo de los abismos. Todo sucede así hasta que con la rotundidad de un golpe seco que propicia la parada de su cabeza, pulsa el botón virtual y nos concede una pausa; con autoridad detiene el desenfrenado balanceo.
Ahora es, cuando su representación evidencia una inquebrantable seriedad; mostrándose su cabeza como esculpida sobre la pétrea columna armada que es su cuerpo, siendo su imponente capitel y claro símbolo que delata un estado.
Abre sus ojos dejando a sus cristales esféricos simulando que van a estallar; en su máximo abiertos. Si fueron persianas parpadeantes, ya ningún atisbo de ellas quedan, resultan rotas y arriba.
Sus ojosn tanto reciben como ofrecen toda la luz que son posibles de brindar. Sus pupilas brillando, recuerdan dos espejos con inmenso volumen. No parpadea, ni respira, parece tan inanomivle que da la sensación que ni está presente.
Decorado con una indumentaria vistosa por ornamentada, con hilados que contrastan, el artista por momentos se asemeja a una estatua rígida e inerte; retando a los espectadores a que se acerquen con sigilo. Por provocar la duda entre si es lo contemplado una realidad mortal, o ensoñación y fantasía, es por ello que más nos sorprende. Parece esperar mientras nos llama para ir a tocarla.
Como fondo ambiental resuenan las cuerdas y los vientos instrumentales. Las percusiones se oyen con el repiqueteo de las baquetas sobre los tambores. Laudes y flautas y platillos también suenan, complementando la obra, realzando los pasajes que él nos ofrece contados con su gracia gesticular.
Frunce el ceño o levanta en arco sus pestañas; asombro o desinteres. Tensa su piel o la arruga; juventud o vejez, tranquilidad o desasosiego. Las comisuras de sus labios bien distantes o casi tocándose; reflejando una gran alegría o la disconformidad y el enfado.
Transmite sin emitir palabra alguna, pero se le otorgó el don y oficio de disponer, de una capacidad expresiva a cual le basta con sus gestos, y con esto y no más es capaz de contarnos y hacer entender grandes historias.
Por el tradicional hacer milenario, este personaje prosigue comunicando sin palabras aquello que sucede en su entorno. Confiesa, sobre las desdichas que oprimen a un pueblo, la labor humana y el empeño, o nos deleita con la ternura de ese amor que nos manda un millar de besos.
Diario digital que nace con la vocación de informar sobre Jaca, Jacetania, Alto Gállego y los valles de Tena y del Aragón, reflejando con fidelidad y objetividad todo lo que sucede e interesa a sus gentes. Editado por la periodista Rebeca Ruiz
Este blog es únicamente para mayores de edad. Relata la vida de sumisión de una chica que se adentra en el mundo del BDSM casi por casualidad, sin saber muy bien ni qué significan esas letras.