Recuerda. Mi mano aliada de tu mano; honrada, capaz y tendida; hablándote. Representando a mi corazón quiere y te acerca un largo paseo.
Recuerda. Mis ojos sobre tus ojos; difuminándose contigo; penetrados. Nuestros ojos amaneciendo. Ya aconteciera la noche cerrada o enmudeciera la voz del día; presa de fragilidad enfermiza o harta de desencanto.
Recuerda. Mi ser, (ser de hombre), repasa incansable, reverdece al sentirte cerca, tú le arrebatas a mi vida cenizas rojas, causas del llanto.
Por ti, (mi ser), alcanza cimas, culmino antojos, tanto al perfilar tus invisibles detalles como cuando profundiza en tu verdad corpórea. Contigo me pierdo en una pequeña bocacalle y encuentro el éxtasis igual que el reposo.
Juntos. Nuestras dudas de barro son moldeables, su peso es tanto que resulta liviano, su corte tiñe, tiñe mojado. De su presuntuosidad umbría solo dejamos, estancias llenas de espejos pulcros reflejando sinceros, ases de corazones múltiples y deseos alados.
Recuerda. Nunca lo olvides: Posees una luz cristalina que abate fronteras y derroca imperios. Capaz de traspasar distancias que aislan y viajar más allá de insípidos blancos o del contar de los tiempos.
Con extrema sutileza, el poder gesta nuevas fórmulas de esclavitud; dichas fórmulas, predispuestas con años de antelación, ya vienen siendo aplicadas desde mucho antes que los ciudadanos de a pie las advirtamos. El pueblo se cree libre cuando solamente existe la realidad de tal hecho como una mera ficción -se diría que aparecemos como subditos hipnotizados-
Somos manipulados infinitamente y convertidos en devotos de una fe, que encubre la deshumanización y proclama la adicción al consumo. Continuamente se van innovando y alternan los yugos, disfrazados con seductores símbolos libertarios que definen a la perfección la palabra farsa, lo que acaece como bulo; y hasta llegamos a poner buena cara y sonreimos, mientras vamos siendo ahorcados, al ahondar, sin reconocerlo, en un estado de inopia y sumisión.
Largas y afiladas son las garras de la bestia. Astuto e intocable es este poder fáctico, que consigue amplios beneficios y se recrea, pareciendo inexistente.
Acierto a comprender la simbiosis que existe entre el sillón en el cual estoy acomodado y yo; ambos, bajo una buena ración de peso específico; resistimos aunque hundidos.
Es pequeño y cuadrado mi salón; le niego cualquiera de sus espacios a ninguna fotografía; esas imágenes de papel saben a tiempo pasado, a indigestión y a añoranza y algunas al réquiem que aborda dejándonos mal sabor. Tienen un pellizco de regusto a vencimiento y a derrota, son solamente poseedoras del tacto que pereció, de un sentir igual inconsistente como invisible.
Aquí sentado, alojado en la perspectiva que me otorga una esquina de mi salón, ando sumergido en la desidia que escucha el murmullar de unos pocos muebles bastante gastados -maderas trabajadas a base de manos expertas que ya marcharon y del picar comedido de un martillo sobre la empuñadura del cincel. Maderas que rememoran; abejas y mariposas revoloteando y subidas sobre las ramas floridas de arbustos y árboles que alardean su verdor vistiendo inmensos bosques- Muebles que dialogan con figuritas caídas como obsequio o por agradecimiento, con aquellos libros protectores de tanto saber, y con la indulgente penumbra que ampara nuestra mutua nostalgia; la de los objetos aquí presentes y yo.
Es denso el tejido de las cortinas, su grosor amordaza el abecedario de la luz. Como vendas, las cortinas impiden que la luz viera la carga que soportan mis entrañas, las huellas mayúsculas de mi dolor; brotar, desde lo hondo de mi interior, la muchísima pena que alcanza a enturbiar, el color caramelo de mis ojos y la expresividad que cabe en mi mirar -hay épocas en que las fuentes de las cuales emanaba agua cristalina, claridad que sanaba, quedan secas de tal, sólo llegando entonces a dar de beber y mojar; agua turbia, con agua embarrada-
La luz; tozuda, revitalizante y compasiva, insiste en entrar, nunca se rinde, ¡batalla!. Aún a expensas de encontrarse los cortinajes corridos y las persianas bajadas hasta casi al punto de noquearla consiguiendo el cero lumínico.
La luz pretende, quiere acallar, a esa desagradable emoción que esclaviza; abatir el suplicio atroz, a esa amargura que llega tras la pérdida que trajina royendo alegrías.
(Te paladeo, pues todavía deviene reciente tu marcha. Caminas próxima, ¡a tocar!, al ser conminada por los olores, las maneras cotidianas y las sombras, que por quererte cuándo estabas aún te dibujan.
Puedes más que la arena que criba las jornadas, que desvencija los enseres, que arrebata irremisiblemente los instantes y absorbiendo nuestra agua nos desgasta).
Ahora ni una palabra vierte mi boca; dicen mis ojos, te hablan y piden. Descarados; como tramoyistas descorren el telón y abanderan al deseo —auspician el punto justo de lascivia cual es capaz de avivar las lenguas adormecidas—.
Tú aparcas toda vergüenza; la timidez, apocamiento y fragilidad que otros, fruto de su desconocimiento, te suponen, y te preguntas hasta dónde me permitirías… y te respondes «lo que te entregue, quede sólo para ti». Yo rememoro e intuyo —antes ya obtuve tus placeres, los conozco— luego, de seguro, ya encontraré de nuevo tus paisajes sobre la mesa.
Apuesto por ti: sé que apartas de las vías los cedas, los prohibidos y las limitaciones. Sé que te prestarás a darle libertad a mis demandas, que accederás a concederme, en todas sus posibles formas, la savia que salvaguardan tus montañas y tus sanadoras y revitalizantes propiedades marinas. Contigo merece la pena sumergirse y nadar.
Escuché: Entre sueños le confesaste a mi vigilia y a tu almohada, cuánta es la perdición que te sabe a gloria dentro del juego, que sólo negárteme sucedía para, invocando al animal, soltar de las cuadras su embiste; liberarle de su espera paciente-impaciente, y que éste, contigo jugueteara presumidamente erguido. Bien conozco, que hay veces que precisas de un vendaval para que, lleno de ímpetu, éste te arrastre con su carácter sorpresivo. Bien sé… que si persistiera por mucho tiempo la brisa suave, quedarías adormecida.
Rememoras días, dándote cuenta que conoces con precisión los enseres, amuletos y planos que protejo dentro de mi cofre humano-sagrado —hace ya algún tiempo que dejaste de jugar a los dados y a la ruleta, que tu ocio y placer no depende de ninguna apuesta que devenga ruinosa o te aporte victorias inciertas.
Mientras le susurras a la noche deleitas mis oídos: me delatas como poseedor de tu fusión predilecta… Repites con ganas, tomas y tomas de mis cócteles: De ese sexo —de dicción lenta— que consigue alzarte de a poco, frente al que se planta, creyéndolo como irrenunciable, cualquiera de tus trozos; el cual te sorbe y, repasando cada centímetro, te lleva en volandas hasta la cúspide donde solamente persiste un eco embriagador.
De ese sexo desmedido que es capaz de aunar sentimientos y así calzar hasta el porte romántico. De ese sexo explícito que te cuenta acerca de tu mucha valía: te hace saber que eres, con su dicción universal ¡insustituiblemente importante!. No una vacua simpleza que se utiliza por interés puntual. No un dibujo hecho con apetitosas curvas y atractivos colores, que aparece y se arruga y se desestima y se rompe. No un naipe, en partida de póker, del cual uno se desentiende en descarte.
Todavía no soy capaz de describir por completo, mediante el vocabulario que conozco, tu magnitud. Quedo a medias pero sabiéndote…
Que poco cuesta señalar acusadoramente y cuánto reconocerse sin maquillajes.
Que fácil es salvarse; buscar excusas, camuflar los propios defectos hasta creerlos inexistentes. Disculpar aquellos comportamientos de uno que causan discordia, desasosiego o desastres.
Nada cuesta hurgar con un dedo en la llaga, si la llaga asomara sobre cuerpos ajenos. Nada nos cuesta ajusticiar a voz en grito, sentenciar las conductas que consideramos inadecuadas, pero sólo es así, cuándo pertenecen a otros.
▬No hay lavandera capaz de limpiar sin antes tener presentes las piezas de ropa▬
En ocasiones, las bicicletas parecemos: bestias para los viandantes y como un dolor de muelas para otras ruedas. Esas otras ruedas que para circular precisan de motores, y cuándo lo hacen, contaminan las ciudades al límite y quiebran la salud de nuestra imprescindible biosfera.
Tan desnuda como una gota de lluvia cuándo pendulando se precipita y besa y muerde la tierra.
Con tanta sensualidad como la mucha que alberga una luna estando llena. Que henchida de sexo, penetra con sus influjos las aguas, y les pide se alcen e hinchen la panza de mares.
Tan completa como aquel abecedario que aúna; palabras, acordes y animalescas onomatopeyas para saciar la sed del lenguaje.
Así de exuberante, de sexual, completa y desnuda, que aún sin pretenderlo, la naturaleza siempre procrea.
Quan marxen junts cap endavant la gelosia i els fantasmes, i són xiscles els pensaments ensordint la vida d’uns altres.
Quan el respecte cau com flocs, és neu, esquitxant per curt temps la blancor damunt d’un espai; és de l’hivern; suor esporàdica.
Quan la confiança tremola tant que es desfà; com entre gotes fa el gel, que en arribar l’escalfor; fuig de les pedres, rellisca sent rierol, torna al bressol per donar-li al riu cabal… I sadollar els cultius. I regar noves flors.
Però tot gel; endurit i esquerp -aigua transmutable- per fer durar la seva transparència rígida, de la primavera s’amaga -tanmateix fan els vampirs, dels alls i de les creus-
Quan la negació mana més que l’enteniment i les mans que eren dolces es tornen martells que piquen i piquen engrandint les esquerdes. I com de tants felins ferotges, les nostres ungles esgarrapen oblidats de la millor memòria, el cor i l’ànima, d’aquell que era, fins fa poc, ésser volgut.
Quan les gemmes pateixen amnèsia i perden el tacte de les acrobàcies, i és impossible el diàleg fratern en ser dominada la pau pel rancor; rancor que, en guanyar aquest pols, afegeig malaltia i ens engabia.
A les hores és quan parlen, quan escoltem els passos d’un final, així emmudint el que abans havia estat; un meravellós conte de fades, un brot de llum on somniar.
Cuando marchan juntos hacia adelante los celos y los fantasmas, y son chillidos los pensamientos ensordeciendo la vida de otros.
Cuando el respeto cae como copos, es nieve que salpica por corto tiempo la blancura encima de un espacio; es del invierno; sudor esporádico.
Cuando la confianza tiembla tanto que se deshace; cómo entre gotas hace el hielo, que al llegar el calor; huye de las piedras, resbala siendo riachuelo, vuelve a la cuna para darle al río caudal… Y saciar los cultivos Y regar nuevas flores.
Pero todo hielo; endurecido y arisco -agua transmutable- para hacer durar su transparencia rígida, de la primavera se esconde -como así hacen los vampiros, de los ajos y de las cruces-
Cuando la negación manda más que el entendimiento y las manos que eran dulces se vuelven martillos que pican y pican agrandando las grietas. Y como de tantos felinos feroces, nuestras uñas arañan olvidadas de la mejor memoria, el corazón y el alma, de aquel que era, hasta hace poco, ser querido.
Cuando las yemas sufren amnesia y pierden el tacto de las acrobacias, y es imposible el diálogo fraterno al ser dominada la paz por el rencor; rencor que, al ganar este pulso, añade enfermedad y nos enjaula.
Entonces es cuando hablan, cuando escuchamos los pasos de un final, así enmudeciendo lo que antes había sido; un maravilloso cuento de hadas, un brote de luz donde soñar.
Hay infinitos que quedan sólo siendo décadas o lustros;
sucede con aquellos amores que caducan temprano,
que vencen, al cedérsele el paso al intratable egoísmo.
(Porque dejé de cuidar los peces de tu acuario,
de escuchar tus necesidades y atenderte
y desperdicie el agua servida por tus fuentes…
Porque me obsesioné con mi ombligo.)
» Mana més que el seny una esbojarrada inherència. Mana molt més l’avarícia, així com l’afany de poder, que desconeix amics i família amb tal d’arribar a un tron on asseure’s o aconseguir deixar un cofre o un sac, fins dalt, a vesar de joies i diners.»
*** ***
La terra emmudeix, malalta plora, en estar ferida i plena de brutícia que surt des del cap i amb permís dels homes. Que, poc intel·ligents, confonem les utilitats de les eines i desaprofitem tants sabers.
Terra immensa. Homes irreverents amb ella; estripant llençols blaus i cobrellits verds; cremant pulmons en serrar i serrar inconscients.
Ofegant brànquies sota el pes dels petrolis i menjant-se les aletes que nedaven musicalment. Trencant sabates després de assassinar per les pells, i suïcidant-se amb els cordons sense ni saber fer nusos bé. Ennegrint els somnis que lluïen profitosos dins d’aquell arc de sant Martí que encara és més jove que vell. Tallant-li el vol als ocells i fins i tot, esborrant el cel, per fer caure als àngels fins enfangar-los, i robar-li els desitjos a la lluna plena i als estels.
Sembla que els homes no tenim fi, no ens aturem, estem decidits a esmolar els ganivets per esmicolar el paradís i deixar-lo en res.
Pensem que som déus omnipotents quan només quedem sent, éssers curts de seny, força cretins, en ferir-nos amb les nostres pròpies eines i emmalaltir i morir tenint remeis.
318-omu G.S. (Bcn. 2014)
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» Alt camp (Priorat)»
(castellano)
» Manda más que la cordura una alocada inherencia. Manda mucho más la avaricia, así como el afán de poder, que desconoce amigos y familia con tal de llegar a un trono donde sentarse o conseguir dejar un cofre o un saco, hasta arriba, a rebosar de joyas y dinero.»
*** ***
La tierra enmudece, enferma llora, al estar herida y llena de suciedad que sale desde la cabeza y con permiso de los hombres. Que, poco inteligentes, confundimos las utilidades de las herramientas y desaprovechamos tantos saberes.
Tierra inmensa. Hombres irreverentes con ella; desgarrando sábanas azules y cubrecamas verdes; quemando pulmones al serrar y serrar inconscientes.
Ahogando branquias bajo el peso de los petróleos y comiéndose las aletas que nadaban musicalmente. Rompiendo zapatos después de asesinar por las pieles, y suicidándose con los cordones sin ni saber hacer nudos bien. Ennegreciendo los sueños que lucían provechosos dentro de aquel arco iris que todavía es más joven que viejo. Cortándole el vuelo a los pájaros e incluso, borrando el cielo, para hacer caer a los ángeles hasta enfangarlos, y robarle los deseos a la luna llena y a las estrellas.
Parece que los hombres no tenemos fin, no nos paramos, estamos decididos a afilar los cuchillos para desmenuzar el paraíso y dejarlo en nada.
Pensamos que somos dioses omnipotentes cuando sólo quedamos siendo, seres cortos de cordura, bastante cretinos, al herirnos con nuestras propias herramientas y enfermar y morir teniendo remedios.
Diario digital que nace con la vocación de informar sobre Jaca, Jacetania, Alto Gállego y los valles de Tena y del Aragón, reflejando con fidelidad y objetividad todo lo que sucede e interesa a sus gentes. Editado por la periodista Rebeca Ruiz
Este blog es únicamente para mayores de edad. Relata la vida de sumisión de una chica que se adentra en el mundo del BDSM casi por casualidad, sin saber muy bien ni qué significan esas letras.