Protesto. Aparecemos confusos, pasivos; como si recorriendo una ardua travesía por el desierto; aceptando lo que viniera, siendo hijos del desconcierto. Permitimos. Toleramos la incompetencia, convenimos en que sea erigida una torre altísima sin fundamentos adecuados ni firmeza, a la que mal nombraremos, Justicia -faltándole el respeto al significar, contrariando la esencia y dignidad que converge y requiere tal palabra-.
La corrupción impera a sus anchas, origina un sistema ineficaz cual esconde sus fallas y no rectifica ante la evidencia de sus tantas carencias: El verdadero traidor, corrupto y asesino no es el hombre que roba un mendrugo de pan o reclama sanidad o demanda una vivienda, es aquel otro que, desde su posición privilegiada, ambicionando tanto de innecesario, tortura, daña, violenta y humilla, quitándole el oxígeno a su especie, mientras vocea, con timbre sádico «viva mi dios de metal o papel, ¡salve el egoísmo!» … y amputa miembros -dando mesas borrachas: las que abrochan peligro tambaleándose sobre tres patas-. … y destripa equilibrio y cancela bienestar,
–al añadir extremos que hacen mella y que figuran como insoportables-.
Acosado por una cercanía prescindible y quejosa, que siempre acude, que nunca es ajena, que siempre me toca cual le corta a parte de mi familia la alegría que corre por sus venas…
Hace ya unos cuantos años, aprovechando estos tiempos de crisis, los empresarios se pasan por el forro los convenios laborales, mientras los trabajadores, amilanados, no nos atrevemos a reclamar aquellos derechos conseguidos mediante el esfuerzo de generaciones anteriores. No nos atrevemos debido al miedo que sentimos cuándo valoramos la posibilidad de perder nuestro empleo. La angustia y el miedo es real, pues nosotros, como trabajadores asalariados, conocemos acerca de la larga cola de desempleados que esperan inscritos en las listas del paro, personas dispuestas a ocupar nuestro puesto al precio que sea.
Los empresarios abusan, exigen rendimientos excesivos a sus trabajadores, ellos ejecutan despidos improcedentes al ser conocedores del nulo o bajo coste que les representa -la administración asoma benévola para con ellos, diría que hermanada y condescendiente; urde y permite a sabiendas de tantas irregularidades e injusticias que acontecen-
La legislación se modifica continuamente para consentirles maniobras que les beneficien y satisfagan; a los correspondientes mandatarios les conviene tenerlos contentos. Sigue leyendo →
Una casa y luego una calle con varias. Más tarde un pueblo que posiblemente se multiplicará con el tiempo y acabará por ser ciudad. Ese crecimiento plano, lineal y constante, capaz de arremeter hasta menospreciar y destruir esa parte de naturaleza imprescindible, y por humana propia, que proporcionándonos sentimientos y empatía, traspasa la parte ferrea -que de seguro terminará por oxidarse- esa corpulentamente material a la cual se le caerán los músculos y perderá su fuerza con el paso de los años. Una ciudad nunca debe perder ni anular la capacidad de ensoñación de sus ciudadanos, pues es esa parte deliciosa y extrasensorial la que logrará convertirse en una prospera iniciativa que reconvertirá el serio asfalto en vergeles coloridos.
Una ciudad; la triste, la que renuncia al don de corazones, la que presume de sus formas estipuladas, aun éstas estando fundamentadas en conceptos faltos de oído que son sentencia dada por unos pocos y castigo para muchos. Conceptos y normativas que, cargadas de cerrojos, impregnan los espacios de la tierra sumiéndola dentro de un helor insoportable que penetra y penetra y penetra hasta los lugares más recónditos, generando colapso, confusión y extravío.
Cómo podemos dar por bueno un sistema económico que menosprecia la vida de muchos de nosotros, entre otros motivos, al tener a bien de aprobar una enorme cantidad de sustancias tóxicas que, acopladas al sector de la higiene y al alimentario, dañan nuestros órganos, a corto o largo plazo, pero de manera directa, al intoxicarlos y alterar su perfecto funcionamiento así potenciando la enfermedad.
Un sistema económico preocupado en sustentar la economía de las farmacéuticas y los laboratorios (a cuales poco les interesa erradicar enfermedades pero si les conviene cronificarlas). Sigue leyendo →
Prefiero un buen toque de condescendiente locura -por su espontánea elocuencia harta de lucidez- antes que los tantos actos que hoy y ayer, sucediéndose bajo el perfil premeditado y desentendidos del aspecto empático, optan por rendirle culto a un mundo de argucias e intereses. Así reverenciando la parte nefasta: del raciocinio como herramienta, ese lado oscuro que alienta al individuo dentro de esta sociedad, para que cuando marche, compita y forje barreras; separación y distancia que nos acerquen, todavía más, a la deshumanización. Visto lo visto; elijo manicomio, votarle a la locura desentendiéndome de farsas, elucubraciones engañosas y subterfugios. Elijo ser honesto; reconocerme bestia a sabiendas de que es posible embellecerme. Eludo hincar mi rodilla ante razones incultas e inhóspitas que nada ilustran y menos aportan, que sólo surgen y se elevan y marchan, en pos de sumar más bienes propios dentro de un arca exclusiva, y al yo -yo de individuo solitario e irreverente- afianzarlo en un pedestal como a ser supremo.
Cafés a cincuenta céntimos y copas del mejor alcohol a tan solo dos euros. Sillones acogiendo personajes ausentes o descaradamente dormitando sempiternos. Ridiculez. Desfachatez. Aplausos de feria. Dos mil euros de paga por ir a jugar partidas en la tablet dentro de la sala del congreso. Atacar al oponente directo hasta desbancarlo y darle entierro. Desmenuzar ideas de forma incongruente, poco práctica, rocambolesca. Dividir en vez de aunar. Servirse sordos según convenga. Desmerecer las propuestas de otros que comparten y alternan estrado, porque sus siglas no concuerdan con la elección preferente e interesada que se hizo para el casamiento.
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Elecciones a tocar. Cotorras repitiendo un discurso de prosperidad venidera repleto de falsedad. Una Venecia que carece de calidad y antigüedad artística; una Venecia falta de canales y góndolas. Y, nosotros, OBREROS asalariados, sujetos a sueldos mínimos, padeciendo restricciones, asumiendo pagar la deuda de las empresas privadas que por incompetencia e inoperancia, deambulan medio fallecidas. Sigue leyendo →
Al juzgarse a esos delincuentes, en teoría, expertos de las finanzas y de las mejores gestiones bancarias, y a los tantos corruptos que se ubicaron respaldados por nuestros votos (menuda es, esta democracia), ténganse en cuenta que, debido a su hacer y estropicios, muchas familias quedaron huérfanas de algún ser querido (resuena duro escuchar SUICIDIO). Que se puede esperar de una España que se jacta de moderna y europeísta, mientras reverencia y reivindica como cultura honrosa, rindiéndole pleitesía al dolor y al sufrimiento, la fiesta de los toros.
Que de una vez por todas no existan agujeros en nuestras leyes por donde pudieran escaparse de la condena que les corresponde, esos asesinos, trileros y traidores. Pues, igual como así mismo los que dirigen y mandan, exigen que sin remilgos, los que menos tenemos paguemos cada uno de los tributos que acuerdan según creen conviene al país, paguen, sin condonación posible, los que contribuyen a la quiebra de nuestras arcas (mucho han tenido que esforzarse otras generaciones anteriores de todos para llegar a donde estabamos).
Súmese al hecho delictivo que ellos cometieron; ya fuera mediando el fraude, el chantaje o la estafa o el robo; la muerte de esos unos (unos nuestros), que no resistieron la fuerza de la tormenta caída sobre su mar de penurias y se tiraron por la borda en plena travesía. Añádaseles a la condena pendiente de pagar, el delito de asesinato.
Un estado nunca puede permitir que primen los intereses financieros de unas empresas privadas, cuales siempre terminan por conseguir beneficios incluso cuando ha sido pésima la gestión que han realizado (de esta manera también me atrevo yo a ir al casino a jugar al black-jack y a la ruleta). Unos gobernantes, si son leales a su pueblo, nunca pueden anteponer absolutamente nada a las necesidades de los ciudadanos que les han otorgado su confianza. Los números impositivos que le convienen a una empresa determinada o la limpieza o salvaguarda de un nombre de alguien que se considera más que alguien, deben quedar relegados a un plano secundario (y más estando como estamos, viviendo sobre la tierra prometida, una tierra rica que asoma pródiga y templada siendo mama.
» Me considero un ser libre igual de importante que cualquiera. Atiendan a nuestra opinión; no le pongan trabas a la democracia negándonos, en asuntos importantes, el voto. Solicito que se acabe la farsa.»
Desde bien niño escuché, a muchos personajes renegando de fronteras. Mas, ahora, estos mismos, olvidadizos, argumentan en pos de hacer el queso en porciones; trenzan el alambre, renuncian de sus anteriores proclamas ¡de la fe rebelde y de conjunto que enarbolaban en su juventud! Embisten con ganas, pretendiendo un camino que le garantice a una ínfima porción de ciudadanos, mayores beneficios. Desisten de hacer frente a los contratiempos comunes y rebatir lo que conviniera sin disgregar territorios. Cancelan la propuesta de mostrar abiertamente la incoherencia de las leyes que rigen para todos -primero las de un estado determinado, más tarde, las de un régimen mundial que acosa y devora, implacablemente, a los obreros fatigados- Priorizan de manera egoísta, se alejan de unas coordenadas que supongan la búsqueda del bienestar general. Parecen apostar por la razón que defiende tan solo los intereses de unos pocos. Reniegan de ese paso adelante que demande un cambio profundo, pero sin descartar a nadie y mejorando lo que aquí tenemos malamente concebido.
Son muchas las veces que me pregunto ¿No habrá individuos que ejecutan en pos de quedar reflejados y bien subrayados como seres importantes dentro de los libros de historia?
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M’estimo la meva terra tal com si fos la meva mare
¡així és!
Terra oberta al mar,
a l’oest i al nord,
al sud i a orient.
Quina, multiracial i poliglota,
s’enlaira amb la forma de serralades
i abraça amb força
paisatges esplèndids
mentre besa els blaus
i fins i tot els núvols grisos del cel,
donant-li gràcies a Déu
per tant i tant que ella té.
Terra de mans obertes
farcida de cultura
amb llengua dolça i pròpia;
agermanada pel ball que uneix qualsevol mà
i orientada per suport dels altres
dit amb castellets.
Terra que demostra que és gran i s’estira
constantment beneïda
per les aigües d’un munt de rius.
Que poc ha patit la fam o la set
que mata a molts altres.
«Recordem-nos de buscar la justícia per tothom, de com a poble, col·laborar, de ser empàtics i no trencar el lligam, d’ajudar a construir. De sumar damunt del bé, tant quan fem com quan parlem.»
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(castellano)
Quiero a mi tierra tal como si fuera mi madre
¡así es!
Tierra abierta al mar,
al oeste y al norte,
al sur y a oriente.
La cual, multiracial y poliglota,
se eleva con la forma de cordilleras
y abraza con fuerza
paisajes espléndidos
mientras besa los azules
e incluso las nubes grises del cielo,
dándole gracias a Dios
por tanto y tanto que ella tiene.
Tierra de manos abiertas
rellena de cultura
con lengua dulce y propia;
hermanada por el baile que une cualquier mano
y orientada para apoyo de los otros
dicho con «castellets».
Tierra que demuestra que es grande y se estira
constantemente bendecida
por las aguas de un montón de ríos.
Que poco ha sufrido el hambre o la sed
que mata a tantos otros muchos seres.
«Acordémonos de buscar la justicia para todo el mundo. De como pueblo; colaborar. De ser empáticos y no romper el vínculo. De ayudar a construir. De sumar sobre el bien, tanto cuando hagamos cómo cuando hablemos.»
Burgueses y realeza. Lacayos y bufones, saltimbanquis y plebeyos; precariedad junto a excesos ¡descompensación! Manjares y vino. Música y danza junto a orgías y borracheras, todo ello, dando juego a unos pocos invitados, comensales que disfrutan del banquete siendo seres distinguidos dentro de la perdición.
Molino que trilla la harina de trigo, luego, cocida tras ser amasada ¡sudor tras sudor! Agua hirviendo en el caldero con unos pocos huesos y despojos. Ropa roída y mendigos hambrientos, faltos de hogar y cariño, de atención y de miembros, esperando misericordia en las calles, a los pies de la exuberante escalinata de una iglesia ostentosa, y… pasando frente a ellos, leyes estrictas e intimidadoras, -humillaciones y vejación- trajes y túnicas despreocupadas del destino que les regalan con su actuación.Sigue leyendo →
Lo que me jode enormemente, son esos burgueses o intelectuales clasistas que, camuflados bajo el disfraz de ciudadanos comprensivos, exclaman indignados al dialogar con su vecino, reclamando justicia social y equidad en este mundo. Cuando de su realidad resultan una infinidad de barreras, al ser, ellos, los primeros en mirar por encima del hombro y discriminar a un buen número de semejantes. Y, sobre su pedestal, endiosados y despreciativos, nunca cuestionarse si su mapa tiene erratas o si su credo necesita de retoques para servirnos como parte de la guía.
Desde los tiempos planean y perduran desajustes y desequilibrios por el hacer y con el consentimiento de los hombres. Seamos honestos y no hagamos recaer sobre nada ni nadie más que nosotros, tantos desastres que sobre este planeta, uno tras otro, se prolongan y acumulan. Caben remedios cuando impera la buena voluntad.
Diario digital que nace con la vocación de informar sobre Jaca, Jacetania, Alto Gállego y los valles de Tena y del Aragón, reflejando con fidelidad y objetividad todo lo que sucede e interesa a sus gentes. Editado por la periodista Rebeca Ruiz
Este blog es únicamente para mayores de edad. Relata la vida de sumisión de una chica que se adentra en el mundo del BDSM casi por casualidad, sin saber muy bien ni qué significan esas letras.