Fuego y aire
dando chispas:
Combustión.
Agua y tierra
que se conjuntan y sumergen
en la eclosión primaveral:
Río y barro. Prodigio.
La trashumancia
abatiendo las pausas y dejándolas cojas.
Camino, investigación y reconocimiento;
un yo, que alejándose de la hibernación,
de la ensoñación y de los bostezos,
del aburrimiento infinito
y del propio e inútil esperpento,
besa la transparencia.
Multitud de transmutaciones
que cogiendo de la mano una voz estacional
exclaman ¡renovación!
porque quieren -quieren su sí existencial-
y por no quedarles otro remedio.
Nosotros -briznas de paja-
paladeando la intemperie; totalmente indefensos.
Cambiando nuestras pieles entre campanas y cronómetros;
siguiendo cada uno de los capítulos
tanto como trocito de tierra o como gota de mar,
sujetando la alternancia de las luces del cielo.
318-omu G.S. (bcn. 2015)






