Carrusel de placeres

Más allá de secreciones y gemidos
provocados por un oleaje de roces
que acallan al tacto durmiente
y veneran la elocuencia del sexo
que puntual nos complace;
un cesto repleto de orgasmos… de orgasmos intensos:

Esa delicada colcha que me tapa
o unas brasas justamente encendidas
ante el frío que cala llegando a los huesos.
Unas aspas enormes,
que al girar suspendidas
riegan su viento.
O, las aguas de un arrollo
calmando el calor intempestivo
sudado por el Agosto.
(Orgasmos sensitivos;
decorando el verano y asistiendo en invierno).

Dos ruedas y mis piernas,
y yo; retornando a la infancia;
como aventurero y jinete,
pedaleando en pos de hallar mi bioma.
Un jaque que revive sendas sonrisas
desentendido de muertos.
O, meter un gol de cucharilla,
con la destartalada delantera de un viejo futbolín.
Beber tras el esfuerzo prolongado.
Comer cuando estoy famélico
-mi ser advierte orgasmos,
más allá del secretismo contado
por el hambre de cuerpos-

Un paseo por el bosque tras el canto de la lluvia;
el olor provocativo y fecundo de la tierra mojada.
( Ramas y hojas casi fallecidas
desmenuzadas por insectos:
Prado verde; hierba y cama;
hojarasca marchita por el conjunto alentada).

-Presumo de ser multiorgásmico,
al colgarme, columpiarme y trepar por los días
asido a lianas que surgen espontáneas-
Una aptitud atenta: orgasmos seguidos.
Orgasmos continuados coronan la existencia,
¡ siéntete húmedo !.

El nacer. Un olor a bebe que, empapando mi hogar,
culmina como agradable matiz dado en cada estancia.
La risa que supera a la hipocresía,
a los puntos aparte y a las palabras.
Un gesto amigo respondiendo frente a los contratiempos,
que nos aconseja con acierto y brinda por otros su cara.

-Mis orgasmos devienen
por sentidos que escuchan
y elecciones que trenzan
un montón de circunstancias-

Elegir bien.
Elegir bien, recortar y montar un collage.
Y sentirme tan liviano
como para entregándome desnudo,
viajar sólo siendo seducido
por los apuntes constructivos
que contrajeron un pacto con la bonanza.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

Saliva


Tu saliva me sabe a diente de ajo;
retumba energética dándole brío a mi corazón;
reporta aquel salitre divino
que condimenta alimentos insulsos
e invita a nuevos tragos.

Ella me sabe a aceitunas y a sol,
a romero fresco desatando su flor,
a lavanda, melisa, tomillo y laurel,
sabe a esperanza y huele a excitación,
su verde es el de la hierbabuena.
Tu saliva adereza nutritiva
y complementa cada uno de mis días,
le resta aburrimiento y sosedad
a la comida de mis platos.

Tu saliva limpia al mojar;
como suele hacer el agua fresca
cuando rebosa por las riberas de un río
en el mes de Mayo.

Es una senda vital;
ara y siembra y trasiega
las proporciones de mi campo;
ella sostiene el abono que da…
la mejor de las naturalezas.

Dispone de aquel oleaje carnal
que multiinstrumental orquesta;
sin dejar olvidada nota en el atril,
ni arañarme con saña ni revancha la piel,
desdeñando la vorágine de aquel tiempo
de recita desdichas y canta ausencias.

318-omu G.S. (Bcn.2014)

Faltas de juicio

Sonrisas antes liberadas
desde urnas de colores
que asemejan ser cristal,
¡ son abatidas y resquebrajadas !,
desaparecen entre el hierro torrencial
tras acontecer violadas.

No importan las filosofías;
si existen unas fuentes del bien,
que remojan con sus aguas de veras
cuando se precipitan.
O, si las fauces del mal
pasan hambre y adelgazan
o insaciables engullen.

No importan ambas suertes teológicas,
sólo convienen ante ciertos casos como pura leyenda.

No importan los aciertos o los fallos conceptuales
o la coherencia supuesta en las leyes y normas establecidas…

No importa nada de esto
cuando fallecen pronto las voces
que debían de haber crecido
y se extienden los desiertos
rellenándose todos los relojes
con la más seca de las arenas.

Cuando retornan al polvo, prematuramente,
juguetones y ligeros corceles
que serán capaces de relinchar en nuestros oídos
aun encontrándose ausentes.

Así dejándonos su perdida;
apresados dentro de aquel dolor que quebranta
e inutiliza nuestras alas
y colapsa el corazón,
y le veta el paso a aquellas alegrías
que nos abrirían nuevas puertas.

Dolor que tumora ilusiones,
así dejándonos; atrapados
entre huellas por nacer
y un añorar que acaba odiando
mientras busca y mata
con sentencias y cien armas
implantando yugo y castigo.

Porque tantos corceles inocentes
ya no corren ni estampan esta tierra con sus dulces huellas
-no les dio tiempo ni a cambiar sus dientes-
Ya jamás sembrarán al trotar por los campos
ni ensancharán angostas callejas.

Aun sin pretenderlo… Cuando ellos dormitan
y siendo cielo saben a estrellas,
el recuerdo permanente de su falta,
hasta de esos hombres afables y tranquilos
arrancará su generosidad y sosiego,
al amanecer de imprevisto la razón que subleva.

Ellos, sólo parece ser que marcharon,
pero revelan los negativos desde su sueño profundo.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Esencia divina


Amar y sentir.
Que una caña de azúcar,
con sus vainas, nos envuelve y endulza
hasta en su tallo anudarnos.
Amar y sentir.
Que somos simples vagabundos
alcanzando su verdad,
cuando traspasamos los lindes de la banalidad,
y reventamos los grilletes que otros
según conviene estipulan.

Amar lo dulce y amar lo amargo,
pero al hacerlo;
reconocernos desnudos, ¡renacer!,
renovados liberarnos.

Amar y advertirnos;
como un pedazo de corcho
que persiste en flotar
riéndose de las mareas.
( Sabernos; tanto livianos
como ausentes de fragilidad,
conversando sobre una misma causa
con mil voces distintas).

Amar y sentir;
un puñal que se hinca;
el rechazo fatal
que descuartiza y degüella.
( No siempre son romos todos los cantos
ni ruedan igual de bien todas las esferas).

Amar por amar… y seguir amando.
Amar y callar… disfrutar al encontrarnos.
Amar sin preguntar:
si aguarda un precipicio
y nuestro vuelo solo fue utopía.
Si el jarro lleno acabará vacío,
y roto y mustio nuestro corazón,
desecado por llanto.
Amar sin miedos,
escoger y elegir amar,
aunque el filo extenso de esa dicha
cabe que termine desatando su corte,
así nuestras venas cortando.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Valores impregnados de vida

Mientras resuenan las monedas
hasta hacer trizas la tela del alma
y romper la carne de los bolsillos.
Y son sentenciadas las vocales
demoliéndose el entendimiento,
afianzándose la confusión.

Mientras es lapidado el futuro
y somos envenenados con una cordura
alejada de toda salud.
Cuando corretean

-de mano en mano y virtualmente-
infinidad de becerros de oro
y una larga hilera de billetes.

Mientras son reafirmados
el poder y los abusos,
los cebos, las redes y los anzuelos,
los pescadores y los peces,
el llanto, la angustia y la amargura
y esa ambición desmedida
que contrajo un pacto con la muerte.
Mientras… Existen obsequios
que rehúsan ser enlazados por precio;
obsequios que son:
¡ valores impregnados de vida !.

Aquellos besos que azucaran lo tanto de amargo,
recordándonos que no hay pesares tan insolentes
como para perdurar infinitamente
doblegando a los mejores arcanos.

¡ Valores impregnados de vida !.

Abrazos servidos como solidarios,
que al estrecharnos empáticos,
recargan cada nuevo respiro con la sangre inmortal.
Que siendo tinta; ilustra y dibuja
hasta convertir en consistente
la invisibilidad de los mejores sueños.
Abrazos que al apretarnos repletos de bondad
-de buenas y constructivas intenciones-
reclaman con voz firme y propia
para que acuda con presteza
la más útil y digna de las memorias.

¡ Valores impregnados de vida !.

Orejas que disponen de oído
¡que de veras escuchan!,
que pacientes se brindan
para servir a los pasos ajenos,
y dentro de este jardín son… ases de tréboles.

Es bueno que al ir desdoblando la vida
aparezcan obsequios argumentando ser magos,
que hagan desaparecer del camino presente y futuro;
el óxido que carcome las barandas y los paisajes,
máscaras y carnavales que camuflan las realidades
y esconden las heridas, las arrugas y las pústulas,
monumentos erigidos bajo la inconsciencia y el desatino,
esparto y alambradas que magullan nuestras pieles,
y maletas repletas de ropajes roídos que sólo son lastre;
un carrusel de tropiezos que tiznan hasta dejarnos,
el corazón sin pálpitos y hueco
junto a una ingrata sensación a fracaso.

Mientras danzamos entre mentiras y balas
e interpretaciones malolientes y sarcasmo…
Hay gente que gustosamente prosigue
cursando lustrosa docencia;
que sostiene la virtud de proteger los mejores obsequios.
Consejos instructivos y desinteresados
que de esta baraja son comodines,

y sonrisas esperanzadoras y amablemente simples,
que nos dan la solución para resolver,
tanto las cuestiones pasajeras y terrenales
como los enigmáticos entuertos
promiscuos y celestiales.
318-omu G.S. (Bcn. 2014)

 

De unos ceros con chistera

Pensar y escuchar
advirtiendo lo desconocido.
Sabernos próximos y encontrarnos.
Intuir extrañezas y perdernos.
Creerse lejos de…
y al verterse sorpresivamente la luz
realzarse la fructífera simbiosis;
reconocernos.

Cuantos ceros convergen
en una misma y lúdica espiral,
que repitiendo e innovando gestos
insiste en alcanzar
nuevos pedazos de prolífico destino.

Ceros. Todos redondos
pero teñidos con variados colores,
aptitudes complementarias
y perfiles distintos.
¡ UN MUNDO !.

Ceros. Que al rodar por las calles
aportan valiosos detalles que suman.
Y en su recorrido,
sin observarlo ni pretenderlo,
ejecutan la labor
de lustrar viejas baldosas
que dieron senda y le dan forma
al largo infinito de las vías.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Kamasutra bipolar


Tengo vida.
El mismo aire que hincha los globos
para que tantos niños
logren imaginar, se diviertan y jueguen.
Y entre colores que flotan descubran
el futuro que sostienen
y sientan que la libertad les convoca
para que diezmen sus cargas
en cada una de sus horas presentes.

Tengo vida: El aire
que desentraña verdades mientras levita
e hincha sueños y pulmones.
Tengo vida: La tierra
en la cual se alzan victorias y caídas
al caber todos los sones.

Tengo vida.
Dispongo de la persistencia del agua para bucear
hasta las entrañas del universo.
Y de la dúctil consistencia de la roca para enclavarme
como un yo impertérrito.

Alineado a un cierto apego
sostengo y sopeso la vida
-diome balanza mi edad-
desde una firmeza que acierta por ser maleable
y desde la fluidez que continuamente renace
al tener llave que supera barreras y límites
-firmeza y fluidez ¡exquisitas!-

Tendré muerte
-todo cuerpo se transforma cuando con ella conversa-
Las alas para volar a otros mundos
que hoy se me resisten
aún estando vigilantes,
al portar la fama y el atuendo
que los hace, inalcanzables.

Tendré muerte.
Seré aire y tierra.
Seré mezcla.
Sentiré aquel fuego que ya no quema
renovaré mis sentidos.
Seré llamas, ceniza y humo.
Bailaré tan bien vestido como desnudo
al son de un día eterno y con el universo;
quedando mis verdades y mentiras desleídas
dentro de un cuadro sin museo.

Tengo vida y tendré muerte;
he escalado riscos escarpados
para conseguir avistar
cuanto de extenso es el horizonte.

Preciso volar siendo atrevido.
Difuminarme hasta renacer.
Trocearme y recomponerme.
Dejar de oponerme, ignorar u omitir
preso del miedo que encapsula
o de la vanidad que otorga prepotencia.
Necesito hartarme de comprender
al viajar y conocer
cualquier espacio o circunstancia,
y hacer de dos, una sola cara.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

De gota en gota

(I)
Quiero donarme, presto y sin falta,
al duende que llevas,
al mismo que comprende porque ama…

Al mar -sencillamente nostálgico,
sencillamente profundo-
Con sus celestes grisáceos,
y sus espontáneos dibujos,
con sus anaranjados reflejos,
y sus tornasolados caminos.

Al mar -vigorosamente tormentoso,
pacíficamente sereno-
Con su arena espumosa
y sus esculturales rocas.
Con su convexo horizonte
y su aparecer infinito.
Con sus odas susurradas al día
y su mecer embebiendo la noche.
Con sus deidades variopintas,
disfrazadas de tridentes y caracolas
y sus tesoros encontrados…
y también los escondidos.
Con sus hombres curtidos
por el salitre penetrante
y por aquel fuego que es vital
antes que suceder apocalíptico.
Con sus barcas platicando,
-danzantes o varadas-
recordándome el decir de un arcipreste,
que con su pluma le dio amor
a la tediosa blancura de unas hojas
que esperaban ser un libro.
Con sus redes artesanas
y sus mástiles y velas y remos
y veloces aletas que resoplan
alentadas por las branquias
que avivan tanto de lo hundido.
Con todas las muerte alzadas
en cada una de sus olas
… y la vida, a la par,
resonando acompasada
dentro de la espuma: brindis y saludo.
Insistiendo en concedernos el matiz
y bautizarnos como buenos nadadores;
como supervivientes frente a frente,
superando cualquier destino.

A este mar -de boca grande-
Al mismo que ama a esos ríos que desde las alturas cursan imparables
y le agradece a las montañas la llegada de sus tantos detalles.

Al que ama a la lluvia -tránsfuga por transmuta-
a los finos y gruesos afluentes.
Al que ama al agua, -consistentemente pluriforme-
y al abecedario que albergan los puentes y acueductos.

(II)
Quiero regalarme por entero;
condescendiente y agradecido;
como hace servil un cordero
al ser servido en la fiesta,
dando alegría tras el sacrificio.

Para que logre perdurar longevo el entendimiento.
… y las risas fluyan compartidas
… y del diálogo nazcan mil fuentes
que con sus aguas
den de beber y despierten
una digna conciencia en las gentes
que vagan adormecidas.

Para que el placer,
multiplicándose, recabe extremo.
Para que luzca sin lacre,
quedando bien a la vista;
¡perenne sea el amor!,
la honra de nuestro sello.

Así supere este guiño
el irracional exterminio;
la bipolaridad que habita
dentro de hombres que se contradicen
mientras juegan a héroes o bandidos,
subidos en una tierra que insaciable procrea
cuando gustosa copula con rostros cambiantes.

Así traspase este guiño
el óxido corrosivo que destruye
nuestros frágiles cuerpos
al caer rendidos ante los años.
Cuando seducidos por el más allá,
secundando a la gradual puntualidad
de la credulidad y lo ignoto,
¡marchamos hacia adelante!,
vistiéndonos con los mantos que sostiene
el infinito y sus continuos epílogos.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Máquinas y hombres…

Máquinas y hombres,
brazos, cojinetes,
piernas y poleas,
engranajes, arterias, la sangre y el aceite.
Sinónimos o antónimos,
sea como fueran,
se cuelan aparentes diferencias
que se ensamblan teniendo almas unísonas.

Como amantes del tiempo nos asimos;
juntos, sobre la espalda del progreso,
exactamente; a la misma hora.

*** *** ***

¡Ay! qué sería de las máquinas
si les deviniera la ausencia de humanas manos,
si torpeza adquirieran, de hombres, la mente.
Si desapareciera el ingenio
y la premura decayera volviendo toscos los dedos,
si hasta las manos olvidaran
las palancas y botoneras
que accionando sus movimientos
hacen rugir sus gestos.
Para que deberes cumplieran sus tantos motores,
cuales, implícitos de la evolución,
alardean de ser preciados arpegios.

¡Ay! qué sería de la productividad de los hombres,
si destartaladas por averías
se paralizaran todas las máquinas.
Y de nuevo los músculos tuvieran que recrearse
multiplicando su esfuerzo.
Ellos; tensados, al límite;
luna nueva tras luna llena,
luna tras soles,
luna tras estaciones,
año nuevo tras hombre gastado sólo por viejo.

¡Ay! si la utilidad de las máquinas
no mermara puestos de trabajo.
¡Ay! si los hombres no inventaran
maquinarias destructivas,
instrumentales nefastos.

Vosotras, máquinas, hijas del ingenio,
albergáis multitud de reflejos.
Naturalmente condensáis;
parte de nuestra esencia, savia del universo.
De seguro hacéis y sois
como claro espejo de los hombres,
evidenciando tanto la prehistoria ancestral
como los términos audaces
con que se origina y distribuye
el destino en todo tiempo.

*** *** ***

Se van volviendo agudos al alzarse.
Pierden su grosor subidos a un ascensor
que quiere reparar en frotarse con el cielo.
Como sonido cabrían en el bosque: siendo estridencia.
Padecen de un terrible insomnio
que les obliga a estar de pie,
nunca se inclinan, jamás se recuestan.
Comparten las luces de la capital;
con cláxones, polución,
semáforos y caucho -como un helado- derretido.
Con palomas que en ellos no encuentran ningún refugio,
con mochilas y accidentes,
con las compras y el transporte,
con maletas y bolsos,
con gestiones, escuelas y transeúntes que,
compasivos o insolidarios,
cruzan las vías por pasos de cebra.
Saben a negocios,
a tecleo, a transacciones,
a dictatoriales directivos,
a operarios sometidos,
al papel que bautiza a millonarios,
y también… a ajustados salarios
que por insuficientes son impresentables,
y siendo más que cuestionables
descompensan la balanza mientras proclaman
la insolencia implícita en este sistema.
Perfilan el cielo. Recortan las nubes.
De la ciudad son inmensos torreones.
Solitarias estructuras de ladrillos o acero
que se yerguen prepotentes,
y menosprecian al resto; verticales.
Penetra su base mellando el asfalto y la tierra,
dándole dentelladas al suelo.
Inermes y rectilíneas estatuas,
que por estar tan faltas de curvas
eluden llegar a ser arte.
Igual de procaces como de provocadoras pretenden;
acariciar, hurgar en la noche para hurtarle sus estrellas,
humillar, restándole luminosidad a las plazas y a las calles,
frotar la lámpara del genio divino
rascando la consistencia invisible del cielo.
Rascacielos esculpidos
con el esfuerzo conjunto
de maquinarias y hombres.
Entre callos y correas,
taladros, palas, gavetas,
tractores, grúas, tintineos,
brochas, rodillos, yeso y pintores.
Entre varillas, tornillos y mandiles,
capataces, planos eficientes y arquitectos.
Por la labor de oficiales y peones.
Obreros que construyen subidos a un andamio
y, rebozando, le dan aplomo a las paredes.
Obreros que gotean sabiduría, ¡construyendo!,
exprimiendo la pericia sudoroso de su oficio.
Rascacielos que conversan -dentro de las ciudadades con firmeza-
por la precisa natural y química argamasa
o esas robustas vigas que forzudamente atléticas estructuran
a la vez que cuantiosos pesos sostienen.
Vuestras laminadas ventanas son sensible piel,
que recibe el dorado fulgor del sol
o la nocturna plata de la noche.
Aquella risa o lágrima,
que le correspondiera a la jornada,
dependiendo del curso estacional
que mereciera brote.
318-omu G.S. (Bcn-2012)

Tras tres…

Tras tres mordiscos de tierra
nunca desmerezco nada,
doy las gracias y canto victoria.

Recojo minerales a cada paso
Descubro mi esencia cuando observo la fauna.
Como gota de lluvia o como trozo de barro,
repaso el entorno que me es concedido
y alimento a la flora.

Tras tres mordiscos de tierra
separo y rasgo los velos
soplando fuerte las nubes.
Veo como nacen claros
cuando me siento ayudado
por razón y memoria.

Tras tres mordiscos de tierra
desentraño mil entuertos
y me invento trabalenguas.
Pincho como un niño ávido y travieso
burbujas juguetonas que el aire sostiene
mientras navegan y flotan.

Tras tres mordiscos de tierra;
sé de desastres que son eludibles,
y aquí persisten maltratando a la historia.
Sé acerca de maldiciones ancestrales
y supersticiones repletas de óxido
que ensucian entrañas y manchan las ropas.
Conozco penares cortantes
que degüellan cuellos inocentes,
y detalles que aún siendo perniciosos,
por insensato, el hombre perpetua y prolonga.

Tras tres mordiscos de tierra…
Es tanto lo bueno que he recibido.
Hay tantas maravillas esparcidas,
que por deberle le debo a esta vida
infinitos pedacitos de gloria.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)