Cuanto me gustaría, que al resonar sincero un lo siento adjunto al perdón, ante tal acto -prueba de digna humildad- apareciendo el olvido, difuminara para siempre la afrenta que había acontecido… así extinguiéndose por completo, el dolor y el rencor.
«Los volcanes no tienen porque perpetuarse destructivamente activos… también saben aportarle fertilidad al mar y a la tierra»
Mi día despunta magnificente; abro mis ojos y te veo mimosamente erizada; cómplice y deseosa, desnudada por la luz.
Siento tus labios carnosos traspasar el silencio nocturno; como ellos, humedecidos, besan mi pecho y sanan mis cicatrices. Creo en la religión de tu lengua, cuando danzante, recorre despacio mi cuello y así mismo sendos hombros. Reconozco el más grato e inocente apunte vampírico mientras tus dientes me otorgan el placer sensitivo, al morder, pérfidamente, cualquier parte de mi piel entregada.
Eres experta en las lides amatorias cuando de veras amas -sin recelos ni tapujos- bien aprendiste a instrumentar aquel compás que despierta al hombre sonámbulo, a la exclamación alentadora y a los gemidos que confiesan los puntos álgidos.
En esta hora soy un hombre agradecido reconociendo cuanta es la proximidad de su cielo. Un hombre que delata tanto su poder como su fragilidad al mismo tiempo. Un hombre que para nada quisiera extraviarse en la insatisfacción de no completarse o en la locura que devendría por perderte.
Todavía entre sueños -mudo de palabras. Sólo calzando onomatopeyas. Algo torpe- preso del onirismo que es sublime por llegar a ser palpable, recojo mi centro endurecido en la redondez de tus nalgas -debió sentirse imantado-
Me resulta ciertamente imposible de dosificar la proporción que debo tomar de tu perfume -propio y exclusivo- Causas la rendición de cualquier negación en la cual convengo; Logras embriagarme e hipnotizas de manera más eficiente que el mejor de los líquidos etílicos… Siempre cedo para entregarme a tus juegos.
Erotismo convincente fue aquel guiño que me hizo, confabulando con tus piernas, la falda plisada que llevabas; yendo de lado a lado, de abajo arriba y cayendo hasta permitirle a mi imaginación que volara.
Pude tan sólo ver, lo que justamente el viento quiso en esa hora que observara… a aquella tentación irrefrenable que bien podría llamarla provocación.
Presiento que giraré la esquina y volveré a encontrarte… como siempre te quise, de nuevo repleta de frescura y sonriendo. Cuando sé, lo sé y lo sé -porque tengo la certeza de que hay tiempos que nunca se repiten- sé, que jamás has de volver como te tuve.
Aun reconociendo el trajín despiadado de esta realidad irresoluble, todavía nos quedan, juntos, dos cervezas por tomar y otros muchos hasta luego por decirnos -quede el adiós para aquellos que creen en una perpetuidad siniestra y no en la prolongación evolutiva-
Existen quereres que cambian, cuales no quieren danzar cuando se les llama para que acudan al baile de difuntos; así de perseverante es el nuestro; locuaz y didáctico allá donde esté.
Tomé de aquella carne que corrige la ceguera del espíritu. Bebí de los recipientes húmedos y cromosomáticos, cuales abajo y arriba de tu ombligo, asomando como hechizo destrozaron mi recato.
Rocé la intimidad de tu penumbra y hallé el cosmos ingrávido que relataba con su suerte interminable falto de divisiones y cuadrículas.
Leer tu diccionario y liberar mi yo ecléctico. Besarte y extraviar cuándos, cómos, dóndes y porqués; perder el ecuador y abandonar las mediciones.
Iniciarme en la escritura al desgustar la mejor de las esencias; encontré la tinta que perdura inextinguible al unir nuestras salivas.
A tu lado la ciudad pierde sus esquinas y el cielo aletea próximo, se me arrima y susurra escalando abajo. -juntos tejemos una trama sencilla que proyecta un horizonte claro-
El pañuelo asoma desde dentro del bolsillo; prometiendo un siempre luce inmaculado. -hasta la despedida, nonata, sonríe, al observarnos desnudos y por el infinito amadrinados-
A tu lado. Adherido al tiempo mutante y elástico que jamás envejece aunque pendule simulando ser exacto.
A tu lado desisto de la lógica aplastante. Me limpio de credos plagados de subterfugios y de cruces. Infrinjo castigo a las leyes y códigos humanos impuestos y supuestos como inquebrantables. Despierto y hallo tangibles los que eran yacimientos oníricos. Tomo la brea más duradera y doy luz a mi mente e incendio mi cuerpo. Decidido insisto e insisto y renazco, al recibir con gratitud y complacido los nacimientos e incluso la muerte de cada instante, sabiendo que… tras cualquier ocaso amanece, que nunca significa celda y que después es demasiado tarde.
Cuando juntos; palpo lo imposible; lo lamo como a caramelo, lo muerdo como a manzana y atiendo a la tentación de encontrar el universo que anhelaba siendo un niño.
A tu lado; pierdo la cabeza y soy Dios igual que ateo; aprendo a amar porque sé olvidarme.
(I) Cedo la gloria y hasta regalo bienes e imperios, pero ¡no marches! mantente próxima, quédate siendo; una pieza de puzle precisa que al encajarse conmigo viaja por los confines del universo.
(II) INFINITO, mediando susurros me confiesas, que todas las estrellas bien recuerdan los mimos amatorios, que recelosas y siendo cómplices los resguardan. Protegen, en su seno materno, cada uno de los pasos que dimos o daremos unidos por el único símbolo vital; sin perder ni faltarles tan siquiera, ninguna de las firmas que usamos en la andadura -cuando enlazados- ni una de nuestras huellas.
(III) Amor: Planeta y cosmos. Eres propietario de una fortaleza rotunda, frente a ti, los pesares son cristal; haces añicos el dolor y revientas la muerte; existes, creas y perpetuas.
Las arrugas reviertes. Le devuelves el triunfo al que aparece vencido, retornas el vigor y la tersura. Evaporas el tiempo
–y las eras… eran, quedan siendo-
le hurtas sencillos y sutiles artilugios y le desmontas escenarios para que vague confuso y liviano, para que sonámbulo olvide… y así perdiendo la noción de su identidad, asome tan lejano como desaparecido.
Como sería capaz de valorar mi actual flotabilidad si antes no hubiera conocido; desvaríos y pesos, desequilibrios, ataduras y tropiezos.
Muchas plumas conforman unas alas ¡todo sirve de motor!
Preciso de la instrucción, para lograr apreciar el gozo habido en cualquier arte y la justa medida que puedo hacer frente de confusión.
¡Mil piezas conforman el motor del vehículo que me aleja de la perdición!
Tras ensamblar con acierto todas ellas… ando y sonrío, buceo tranquilo y nado sin miedo, repto bailando, vuelo liviano y sin esfuerzos planeo.
Gracias a cada una de esas piezas soy capaz de ser un arco que lanza flechas, flechas cuales son, cada respuesta dada y cada decisión.
Diario digital que nace con la vocación de informar sobre Jaca, Jacetania, Alto Gállego y los valles de Tena y del Aragón, reflejando con fidelidad y objetividad todo lo que sucede e interesa a sus gentes. Editado por la periodista Rebeca Ruiz
Este blog es únicamente para mayores de edad. Relata la vida de sumisión de una chica que se adentra en el mundo del BDSM casi por casualidad, sin saber muy bien ni qué significan esas letras.