Reverso


Hay mañanas donde manda el cansancio, que asoman como cimas heladas y se suceden siendo cordillera, Mañanas cubiertas de telarañas poderosas y adherentes que, atrapándonos, nos inmovilizan y desgastan hasta dejarnos extenuados, incapaces de erguirnos y andar siendo primavera. Mañanas cuales nos dejan teñidos de umbría soledad y mancos de comunicación, apartados dentro de una cueva escondida que calla tras el hielo.
Hay algunas mañanas que van sobradas de luto, en que, intempestiva, ulula la noche, e incesante, cría fecunda, la muerte, en que aún resuenan los ecos ingratos lanzando sus dagas y los números pares cambian de faz para resultar esclavos de aquel impar cruel y austero.

En éstas: Pasadizos laberínticos se repiten, faltos de madera y de farolas, hunden su monótono estribillo en el aroma de otro café azucarado por la sobreexcitación; su amargo es tan amargo que devora el trajín alentador del día, porque al dársele vueltas a su negrura buscando respuestas, él nos recita, desafinado y mordaz, estrofas que cuentan sobre pasados franqueados cuales sólo fueron capaces de incrustar en nuestras vidas; huellas pesadas que quedaron adosadas como vicios nefastos y costumbres enmohecidas.

Seguro que sabes acerca de amaneceres donde ni el son del sol es capaz de ahuyentar la desnudez invisible y también terca de los fantasmas; ellos permanecen despiertos mientras los más terribles dragones vocean su fuego y espolvoreando cenizas multiplican los trabalenguas, nos impregnan de sonambulismo e ingenian infiernos que, sorpresivos, salen e invaden la luz al acudir desde nuestro adentro… Ensordeciéndose los melodiosos clarines que hacía poco sonaban, e incluso subyugando a la imponente percusión de los tambores que extasiándonos nos recordaba los tantos puntos conexos.

Solicito una eficiente vacuna que me inmunice de la angustiosa desesperanza que transita arraigada al mal de amores… cuando veo estamparse sobre los cristales empañados por la alternancia de emociones, las letras de tu nombre.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Alfileres (notas del llanto de cupido III)

" agulles (per Pepa Vives)

» agulles (per Pepa Vives)

Hay veces que me siento
un frágil pedacito de yeso.
Pendulando como desconchado
sobre una aireada arista,
aferrándome al equilibrio
sin querer caerme del balcón.

Cuando no entiendo.
Cuando mi mente
se bate escasa de fuerzas: ralentizada.
Como ovillo con mil caras; desordenada.
Como trabalenguas;
extraviándose entre mil idiomas
desconocidos, plena de confusión.

Así el corazón;

rechazado, a la deriva.
Así mismo, mi alma;
cuando la desdicha la embarga
y se achica y se quiebra
ante la imprevisible visita
del severo y voraz desamor.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

 

 

Edificando pobrezas

edificando pobrezas

Para la inmensa mayoría, la riqueza de esta tierra asoma cada vez más distante; sólo una ínfima minoría disfruta de los frutos que nos corresponden a todos. Cada uno de nuestros antepasados, de igual manera, contribuyó a los beneficios productivos de este hoy.
En este inicio del siglo veintiuno, la pobreza eleva más aún su voz; hasta inhalar el aire que respiramos acabará por tener precio.

***
Los salarios descienden y descienden, las horas extraordinarias se efectúan gratuitas y son obligadas. Los trabajadores, por aquella necesidad que manda ineludible, tragamos un sinfín de injusticias cuando callamos sin atrevernos a reivindicar. Injusticias que derogan el estado del bienestar que supuso tanto esfuerzo. Injusticias que recaen como imposiciones encubiertas por las leyes que se modifican a peor para el trabajador, y que debido a las mayorías absolutas habidas en cualquier congreso, se establecen impositivamente. (Impera una forma de manipulación y de miedo que se propaga con extrema sutileza).

Mientras sube y sube el precio de los productos elementales, el poder adquisitivo de cualquier familia merma al punto de la asfixia; año tras año, los incrementos nunca van en consonancia con el alza de los salarios.
Los finales de mes aparecen raudos; traspasada la primera quincena ya tenemos que hacer malabarismos para afrontar los pagos e ir llenando la nevera; resulta imposible aquel gasto que surgiera de imprevisto -un dentista asoma inalcanzable- O bien el precio de los productos insustituibles es excesivo, o los salarios están desfasados con respecto a las exigencias del mercado.

El incremento de los precios no es casual ni se debe a la facilidad o dificultad de producción que otorgan los contratiempos dados por la propia naturaleza o por los inconvenientes de una tecnología ineficiente, (en el último periodo de la humanidad, los avances en cualquier aspecto industrial y tecnológico han sido más que sustanciosos). Este incremento sobre el precio de los productos no es fruto de la calidad o cantidad que vuelca cada cosecha de nuestros campos; por mucha producción que hubiera al respecto de algún alimento, la tendencia de su precio nunca es la de ir a la baja, siempre existe algún motivo, real o ficticio, para que quede justificado el aumento de cualquier producto. Hay personajes que esperando pacientes, ya urdieron los planes, según conviniera, que les garanticen enormes beneficios.
Los intermediarios suelen ser los que se llevan la mejor tajada. Porqué, pues, no establecen los gobiernos; departamentos, un método eficiente de control que le facilitara al ciudadano unos precios más asequibles -el buen uso de una reserva nacional quizás resultaría de salvaguardar los derechos establecidos, como ley, dentro de nuestra tan mencionada constitución. (Cuando la productividad se multiplica, se acumulan almacenados dichos productos, para ofertarlos más tarde al alza durante otras anualidades que respaldaran su incremento).

Se realizan constantemente estudios de consumo que, chivatos, evidencian las tendencias de compra -mayormente obligada- de los hogares, tendencia que suele ir en consonancia a los ingresos y recursos que obtiene cada familia.
Así resulta que, si por disponer de una economía escasa, se tiende a comprar; pollo o calabacines, patatas, arroz, zanahorias, huevos o carne de cerdo, no lo dudéis, que al poco tiempo aparecerá una excusa perfecta y veremos cómo se incrementa el precio, todavía asequible, de estos productos; productos, cuales se acomodaban de mejor manera al tamaño de nuestros bolsillos.
Poco importan las posibilidades de los ciudadanos, somos peones dentro del enorme tablero de ajedrez que es este mundo. Las normas siempre han sido las mismas, igual de intransigentes como de injustas; la pobreza debe existir así como la esclavitud y el tercer mundo -desarmonizamos esta tierra cuando dividimos el planeta en proporciones desiguales- Las fórmulas o el sistema por el cual nos regimos, queda demostrado que solamente aporta desequilibrio; un desequilibrio compuesto de órdenes y sumisión. De leyes que apuestan por estar inacabadas al disponer de vacíos legales de los que se valen los poderes fácticos para proseguir con la criba de que o quienes conviniera -la justicia se evidencia utópica-
Unos pocos sustentan el mando. Esos pocos que amasan fortunas, que gestionan y sacan provecho de todo lo que existe en el planeta, que utilizan argucias e hipnotismos para disimular las cadenas y los yugos de los que se valen cuando implantan la doctrina del servilismo -quedar como siervos cuando somos igual de hombres y de amos. Incluso tener que agradecer, continuamente, las migajas que nos corresponden-

Esa minoría que ostenta el poder económico, es la que también le indica y ordena a la clase política las directrices a seguir; esa minoría precisa de una clara diferenciación piramidal; de cuerpos y mentes amedrentadas, de algunos pies que aplasten otras cabezas; abducen y promulgan la discordia, sus intereses reniegan de la paz e incitan a la guerra.
Necesitan que estén bien remarcados los status sociales. Un simple obrero no debe nunca poder coincidir con ellos en cualquier restaurante distinguido o en sus estupendos lugares vacacionales, esto no puede seguir sucediendo. Estas personas, alejadas de la carga implícita en la palabra humanidad, enarbolan un sinfín de argumentos diferenciadores, se enorgullecen del mismo elitismo que les proporciona a los demás unas perspectivas de vida nefastas -poco importa, de su agenda es borrada la anotación que respaldaba el bien común-

Los papeles, durante un par o tres de décadas, han parecido modificarse por un espacio breve de tiempo (sólo en occidente), fue un espejismo dentro del orden que aparece como inquebrantable y que unos pocos establecieron en algún momento y que todavía permanece.
Pero, tras un estudio concienzudo, se ha vuelto a poner en marcha un plan maquiavélico que garantice y haga perdurar una tierra de esclavitud.
El poder fáctico ha urdido un plan de irremisible sometimiento; está rompiendo en mil pedazos varios de los escalones de la escalera del bienestar -los intuyo irrecuperables- La mayor igualdad de bienes y prestaciones que, progresivamente, habíamos conseguido gracias al esfuerzo de nuestros padres y abuelos trabajadores, se desmorona y parece al punto de perecer. Sin nosotros, como familias y obreros, haber contribuido, excediéndonos, para que esto sucediera, (es mínima, según los analistas, la parte de culpa que le corresponde al pueblo, cuando se sopesa numéricamente la deriva económica actual).
Desde arriba, las clases dirigentes omiten la realidad de la bancarrota y el despilfarro, no culpan a quien debieran, desvían nuestra atención y señalan hacia otro lado, les viene bien generar en nosotros un sentimiento de culpa cual también ayuda a consentir el sometimiento. Van destinado todos nuestros ahorros a la salvación de empresas privadas que erraron en su gestión -con el permiso de los mismos gobiernos- las mismas que nunca otorgaron ningún beneficio añadido en los tiempos en que era suma su bonanza. Les han concedido, mediante disfraces y artimañas la gracia de un salvavidas, el cual el pueblo obrero prosigue hinchando con laborioso trabajo e impuestos.

Dos generaciones vagan en pos de empleo y solamente hallan puertas cerradas. Mientras, sus progenitores, las generaciones que los aman, echan mano del pequeño colchón que tenían para darles ayuda.
A gran escala, la sombra del tercer mundo se alarga y también atrapa al sur de Europa. Esa parte de Europa, que se ve obligada a vender esas riquezas que le pertenecen, a precio de saldo, al recibir sutiles extorsiones.
Son continuas las confabulaciones, la clase política de cada estado esta cohesionada para defender lo suyo, para ello no hay diferencia de colores o de idiomas; ante todo debe proteger su imagen y reafirmarse en el poder manteniendo sus posiciones. Los ciudadanos de a pie, simplemente quedamos relegados a ser los que soportamos el peso del mal hacer y despilfarro de los gigantes que quieren mantenerse en el poder, así como de aquellos que tras perder en sus apuestas de juego, demandan ser resucitados aun siendo perdedores.
Los ciudadanos proseguimos perdiendo nuestros derechos, asistimos a una gala de prestidigitación y observamos como la clase media desaparece.
Reaparece la dictadura. El totalitarismo, camuflado de democracia, utiliza los dientes y sus uñas; se cierne sobre el mundo un sistema efectivo de dominio, una acertada y disimulada forma de guerra, de racismo, esclavitud y poder.

Cuanto me agradaría que fueran mostradas las cartas, cuando esos señores que representan al ciudadano, jactándose de su sabiduría, nos muestran su visión y las hipotéticas fallas de un gobierno, frente a una cámara o delante de un micrófono y sobre un estrado.
Ellos, verdaderamente saben acerca de la manipulación a que ellos mismos están sometidos por parte de las grandes corporaciones internacionales. Ellos saben al respecto de las cadenas que los maniatan al margen de las propias ataduras que su condición humana y miserable les acarrea. Ellos conocen la poca medida que tiene su libertad y la nula nuestra. Ellos son cobardes: siempre ponen el grito en el cielo de manera interesada y comedida; no se atreven a alzar su voz para denunciar tantas imposiciones que traban el bienestar y avance conjunto de los seres en este planeta. Ellos, no están faltos de inteligencia, saben a la perfección, que caben fórmulas para que esta tierra acelere su paso hacia el paraíso.

omu G.S. (bcn. 2014)

Faltas de juicio

Sonrisas antes liberadas
desde urnas de colores
que asemejan ser cristal,
¡ son abatidas y resquebrajadas !,
desaparecen entre el hierro torrencial
tras acontecer violadas.

No importan las filosofías;
si existen unas fuentes del bien,
que remojan con sus aguas de veras
cuando se precipitan.
O, si las fauces del mal
pasan hambre y adelgazan
o insaciables engullen.

No importan ambas suertes teológicas,
sólo convienen ante ciertos casos como pura leyenda.

No importan los aciertos o los fallos conceptuales
o la coherencia supuesta en las leyes y normas establecidas…

No importa nada de esto
cuando fallecen pronto las voces
que debían de haber crecido
y se extienden los desiertos
rellenándose todos los relojes
con la más seca de las arenas.

Cuando retornan al polvo, prematuramente,
juguetones y ligeros corceles
que serán capaces de relinchar en nuestros oídos
aun encontrándose ausentes.

Así dejándonos su perdida;
apresados dentro de aquel dolor que quebranta
e inutiliza nuestras alas
y colapsa el corazón,
y le veta el paso a aquellas alegrías
que nos abrirían nuevas puertas.

Dolor que tumora ilusiones,
así dejándonos; atrapados
entre huellas por nacer
y un añorar que acaba odiando
mientras busca y mata
con sentencias y cien armas
implantando yugo y castigo.

Porque tantos corceles inocentes
ya no corren ni estampan esta tierra con sus dulces huellas
-no les dio tiempo ni a cambiar sus dientes-
Ya jamás sembrarán al trotar por los campos
ni ensancharán angostas callejas.

Aun sin pretenderlo… Cuando ellos dormitan
y siendo cielo saben a estrellas,
el recuerdo permanente de su falta,
hasta de esos hombres afables y tranquilos
arrancará su generosidad y sosiego,
al amanecer de imprevisto la razón que subleva.

Ellos, sólo parece ser que marcharon,
pero revelan los negativos desde su sueño profundo.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

¿ Quién eres tú ?

qui ets tu
» No puede alcanzar la verdadera nitidez y transparencia un cristal, si sobre él pesaran las huellas de anteriores seres que, apoyándose, a través de su invisible solidez observaron.»

Resulta irrisorio pensar que disponemos de una identidad original, cuando en realidad solemos estar anclados y sopesar lo que sucede alrededor, sujetos a la perspectiva sobre la que decidieron auparse otros, ya estuvieran estos otros, vinculados directamente a nuestra vida o fueran congéneres que se dedican a programar el planeta, acentuando en su hacer sus intereses personales.

Hemos escogido un sistema que opta por dividir, no por conjuntar, que se dedica a generar continuamente barreras, que proclama a los cuatro vientos su fidelidad a un régimen, donde las diferencias y la exclusividad son moda que hay que premiar. Los puntos en común, las mutuas coincidencias y la empatía, estos aspectos capaces de estructurar y solidificar eficazmente, quedan ocultos, relegados a un segundo plano, al dificultarle al poder la manipulación, la fácil dirección de la manada.

Cuántos de nosotros nos cuestionamos la información que recibimos, la introducción a la que en algún momento fuimos sometidos, (probablemente en edad virginal). Cuántos nos esforzamos en releer, en la labor de dirimir en qué medida los datos y las creencias en que ahora estamos asentados son merecedoras de prevalecer.

El hombre alcanza su propia identidad sólo cuándo filtra y se cuestiona los valores y códigos que alberga, ¡cuando decide!, cuándo se asoma con objetividad y midiendo con certeza acierta a saber, si los sistemas, los valores y las reglas que imperan, corresponde que prevalezcan dentro de la sociedad que conviene o se desea. Sin las correspondientes dudas e interrogaciones, (concienzudo trabajo), sin pararnos a sopesar los valores que convienen de ser auspiciados para alcanzar un verdadero y conjunto progreso, proseguimos siendo un producto, un factor inventado y dirigido por otros, una copia ausente de identidad propia; quedando, entonces, como lujo inalcanzable cualquier arte, nonata y anulada nuestra productiva creatividad.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

hipnotismo social
Con extrema sutileza, el poder gesta nuevas fórmulas de esclavitud; dichas fórmulas, predispuestas con años de antelación, ya vienen siendo aplicadas desde mucho antes que los ciudadanos de a pie las advirtamos. El pueblo se cree libre cuando solamente existe la realidad de tal hecho como una mera ficción -se diría que aparecemos como subditos hipnotizados-

Somos manipulados infinitamente y convertidos en devotos de una fe, que encubre la deshumanización y proclama la adicción al consumo. Continuamente se van innovando y alternan los yugos, disfrazados con seductores símbolos libertarios que definen a la perfección la palabra farsa, lo que acaece como bulo; y hasta llegamos a poner buena cara y sonreimos, mientras vamos siendo ahorcados, al ahondar, sin reconocerlo, en un estado de inopia y sumisión.
Largas y afiladas son las garras de la bestia. Astuto e intocable es este poder fáctico, que consigue amplios beneficios y se recrea, pareciendo inexistente.

Hipnotismo social

Puñalada de vacío

puñalada de vacio
Acierto a comprender la simbiosis que existe entre el sillón en el cual estoy acomodado y yo; ambos, bajo una buena ración de peso específico; resistimos aunque hundidos.
Es pequeño y cuadrado mi salón; le niego cualquiera de sus espacios a ninguna fotografía; esas imágenes de papel saben a tiempo pasado, a indigestión y a añoranza y algunas al réquiem que aborda dejándonos mal sabor. Tienen un pellizco de regusto a vencimiento y a derrota, son solamente poseedoras del tacto que pereció, de un sentir igual inconsistente como invisible.
Aquí sentado, alojado en la perspectiva que me otorga una esquina de mi salón, ando sumergido en la desidia que escucha el murmullar de unos pocos muebles bastante gastados -maderas trabajadas a base de manos expertas que ya marcharon y del picar comedido de un martillo sobre la empuñadura del cincel. Maderas que rememoran; abejas y mariposas revoloteando y subidas sobre las ramas floridas de arbustos y árboles que alardean su verdor vistiendo inmensos bosques- Muebles que dialogan con figuritas caídas como obsequio o por agradecimiento, con aquellos libros protectores de tanto saber, y con la indulgente penumbra que ampara nuestra mutua nostalgia; la de los objetos aquí presentes y yo.
Es denso el tejido de las cortinas, su grosor amordaza el abecedario de la luz. Como vendas, las cortinas impiden que la luz viera la carga que soportan mis entrañas, las huellas mayúsculas de mi dolor; brotar, desde lo hondo de mi interior, la muchísima pena que alcanza a enturbiar, el color caramelo de mis ojos y la expresividad que cabe en mi mirar -hay épocas en que las fuentes de las cuales emanaba agua cristalina, claridad que sanaba, quedan secas de tal, sólo llegando entonces a dar de beber y mojar; agua turbia, con agua embarrada-
La luz; tozuda, revitalizante y compasiva, insiste en entrar, nunca se rinde, ¡batalla!. Aún a expensas de encontrarse los cortinajes corridos y las persianas bajadas hasta casi al punto de noquearla consiguiendo el cero lumínico.
La luz pretende, quiere acallar, a esa desagradable emoción que esclaviza; abatir el suplicio atroz, a esa amargura que llega tras la pérdida que trajina royendo alegrías.

(Te paladeo, pues todavía deviene reciente tu marcha. Caminas próxima, ¡a tocar!, al ser conminada por los olores, las maneras cotidianas y las sombras, que por quererte cuándo estabas aún te dibujan.
Puedes más que la arena que criba las jornadas, que desvencija los enseres, que arrebata irremisiblemente los instantes y absorbiendo nuestra agua nos desgasta).

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

 

Inconsciència / Inconsciencia

"Siurana (Tarragona)"

«Siurana (Tarragona)»

» Mana més que el seny una esbojarrada inherència.
Mana molt més l’avarícia, així com l’afany de poder,
que desconeix amics i família
amb tal d’arribar a un tron on asseure’s
o aconseguir deixar un cofre o un sac,
fins dalt, a vesar de joies i diners.»

*** ***

La terra emmudeix, malalta plora,
en estar ferida i plena de brutícia
que surt des del cap
i amb permís dels homes.
Que, poc intel·ligents,
confonem les utilitats de les eines
i desaprofitem tants sabers.

Terra immensa.
Homes irreverents amb ella;
estripant llençols blaus
i cobrellits verds;
cremant pulmons
en serrar i serrar inconscients.

Ofegant brànquies
sota el pes dels petrolis
i menjant-se les aletes
que nedaven musicalment.
Trencant sabates
després de assassinar per les pells,
i suïcidant-se amb els cordons
sense ni saber fer nusos bé.
Ennegrint els somnis
que lluïen profitosos
dins d’aquell arc de sant Martí
que encara és més jove que vell.
Tallant-li el vol als ocells
i fins i tot, esborrant el cel,
per fer caure als àngels fins enfangar-los,
i robar-li els desitjos a la lluna plena i als estels.

Sembla que els homes no tenim fi, no ens aturem,
estem decidits a esmolar els ganivets
per esmicolar el paradís i deixar-lo en res.

Pensem que som déus omnipotents
quan només quedem sent,
éssers curts de seny, força cretins,
en ferir-nos amb les nostres pròpies eines
i emmalaltir i morir tenint remeis.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)
_________________

" Alt camp (Priorat)"

» Alt camp (Priorat)»

(castellano)

» Manda más que la cordura una alocada inherencia.
Manda mucho más la avaricia, así como el afán de poder,
que desconoce amigos y familia
con tal de llegar a un trono donde sentarse
o conseguir dejar un cofre o un saco,
hasta arriba, a rebosar de joyas y dinero.»

*** ***

La tierra enmudece, enferma llora,
al estar herida y llena de suciedad
que sale desde la cabeza
y con permiso de los hombres.
Que, poco inteligentes,
confundimos las utilidades de las herramientas
y desaprovechamos tantos saberes.

Tierra inmensa.
Hombres irreverentes con ella;
desgarrando sábanas azules
y cubrecamas verdes;
quemando pulmones
al serrar y serrar inconscientes.

Ahogando branquias
bajo el peso de los petróleos
y comiéndose las aletas
que nadaban musicalmente.
Rompiendo zapatos
después de asesinar por las pieles,
y suicidándose con los cordones
sin ni saber hacer nudos bien.
Ennegreciendo los sueños
que lucían provechosos
dentro de aquel arco iris
que todavía es más joven que viejo.
Cortándole el vuelo a los pájaros
e incluso, borrando el cielo,
para hacer caer a los ángeles hasta enfangarlos,
y robarle los deseos a la luna llena y a las estrellas.

Parece que los hombres no tenemos fin, no nos paramos,
estamos decididos a afilar los cuchillos
para desmenuzar el paraíso y dejarlo en nada.

Pensamos que somos dioses omnipotentes
cuando sólo quedamos siendo,
seres cortos de cordura, bastante cretinos,
al herirnos con nuestras propias herramientas
y enfermar y morir teniendo remedios.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Les pors / Los miedos


Tants han sigut els dominis configurats envers de la por.
Existeixen pors inherents a l’ésser humà, (vingudes com a fruit de la nostra imperfecta condició), i unes quantes provocades pels interessos, per l’ambició i l’afany de poder.
De pors vull parlar. De pors que bé podríem esborrar:
La por a avergonyir-se d’un mateix, (en aparèixer el càrrec de consciència que suposen alguns fets… o per mancances).
La por a reconèixer a la nostra pròpia bèstia, i en fer-ho, percebre l’animal despietat que duen i pot sortir des de dintre d’alguns habitants d’aquest planeta.
La por a què els altres descobreixin les debilitats que arrosseguem, (aprofitant-les).
La por que dóna, pensar i sentir que els somnis ja assolits poden diluir-se fins desaparèixer, (així guanyant-nos el pols, la desil·lusió).
Els homes estem sotmesos a un munt de pors… I hi ha uns quants altres que, com a harpies, s’aprofiten perquè ho saben.

(castellano)

Tantos han sido los dominios configurados acerca del miedo.
Existen miedos inherentes al ser humano, (venidos como fruto de nuestra imperfecta condición), y unas cuantos provocados por los intereses; por la ambición y el afán de poder.
De miedos quiero hablar. De miedos que bien podríamos borrar:
El miedo a avergonzarse de un mismo, (al aparecer el cargo de conciencia que suponen algunos hechos… o por carencias).
El miedo a reconocer a nuestra propia bestia, y al hacerlo, percibir el animal despiadado que llevan y puede salir desde dentro de algunos habitantes de este planeta.
El miedo a que los otros descubran las debilidades que arrastramos, (aprovechándolas).
El miedo que da, pensar y sentir que los sueños ya logrados pueden diluirse hasta desaparecer, (así ganándonos el pulso, la desilusión).
Los hombres estamos sometidos a un montón de miedos… Y hay unos cuántos otros que, como harpías, se aprovechan porque lo saben.