Pincel sin mano. (Ideas sin actos)

pincel sin mano. (ideas sin actos)
» Para qué tanta ciencia y tantas matemáticas,
si la educada cultura del hacer
aparece dormida en un trastero.
Para qué tantas letras
si estas letras omiten o solapan
a la mejor y más providencial
de todas las posibles interpretaciones.»

***

Es un pasar fugaz,

el aquí añadido a los hombres;

ante tanta amplitud que hay dispuesta en la vida

queda tan solo siendo un corto camino

cual el hombre desaprovecha,

si le diera su espalda a vitales asuntos

y engrandeciera absurdas cuestiones.

Siendo especie terrestre, imperfecta y errante,

erramos, nos delatan nuestras formas,

errar erramos, aún a expensas de disponer

del suficiente aprendizaje,

como para bastarnos el saber

que da la dicha de escoger

lo que deseamos tener por contenido.

(Quedamos ante el universo

siendo vanos perdedores que perdieron

el manual de la felicidad).

Nos jactamos de un saber

Mientras deambulamos

entre clavos por nosotros mismos esparcidos.

Tenemos herramientas;

corazón, unas llaves y un martillo,

pero desmemoriados aparecemos

al haber olvidado por completo

cuales debieran ser nuestros principios.

Inconscientes, las nubes golpeamos;

malversamos semillas igual como sellamos

el grato aroma de flores y frutos.

Desmerecemos la sensibilidad

al considerarla debilidad

y los «te quiero» pasan de soslayo,

huidizos ellos, al mediar las burlas

que denotan el sarcasmo enfermizo.

Cuándo los besos saben a frágiles

y las lanzas se clavan en pechos y en costados;

en este tiempo perecemos.

Cuando desaparecen los abrazos, se esconden,

y los puños se ciñen a la ira,

sobre este tiempo vivimos.

Cuando mirando un espejo no buscamos reflejos,

sólo ver revelada nuestra imagen;

imagen vanidosamente ególatra,

altiva, presuntuosa y presumida;

en este tiempo perecemos,

sobre este tiempo vivimos.

Y sabe a puñalada tener que pedir perdón,

cuando su hacer merecería

fuera reconocido como don;

sobre este tiempo vivimos igual que perecemos.

Como soldados rasos; como meros lacayos

marchamos traicionando a nuestra voluntad;

andamos cabizbajos y obedeciendo.

Como soldados rasos somos simples lacayos

de la feroz embestida animal,

que perdura longeva, ¡por nuestra transigencia!.

La impetuosa embestida,

que arremete incapaz de sopesar

ni apreciar ningún valor

y trajina obcecada en sus instintos

con un decir y hacer poco cabal.

Los juicios razonables se extravían

ante una prehistoria visceral,

que prosigue pidiéndole cabida,

(aunque, necio, rugiera el malestar),

al próximo futuro y al presente.

Y el rastro del impulso pervive y aparece

enturbia con sus lodos nuestro Hoy..

Como lastre, pesado es un Ayer

si devino repleto de inconsciencia.

Ayer, inaceptable si fuera irreflexivo.

Yo quiero que Hoy

se hagan los sueños tangibles,

mis sueños que son

sueños del todo posibles.

No tercie más, inclemente,

sobre mis amaneceres,

de entre aquellas fortunas existentes

la que ataviada de perra

se muestra cruelmente impávida.

318-omu G.S. (Bcn-2014)

Prisioneros de paisajes

prisionero de paisajes 

Antes: un lápiz o una pluma delatora

cuales descorren pensares o vivencias,

o sentimientos que adueñándose de uno

conceden precipicio u otorgan gozo.

 

Antes resultaban frecuentes

millones de mensajes escritos a mano;

odio y esperanza,

la ayuda deletreada,

viajes, proyectos y amor;

una carta que fue metida dentro de una saca

tras ser comida por la boca de un famélico buzón.

 

Antes transcurría un tiempo,

existía un remite igual que una esperada respuesta

con la consiguiente espera.

 

(Envío cartas y aguardo respuesta;

vengan dentro de un sobre; saludos y abrazos,

noticias y ánimos,

imágenes y recuerdos;

en un simple y bien doblado papel

el contenido de un inmenso arcón).

 

Ahora: Una pantalla habla al instante

mediante las alineadas teclas

de un teléfono móvil o de un ordenador.

Asoman cortas las distancias

y primitivos quedan los tiempos de espera.

 

(Confieso que añoro

los triangulares pliegues de los sobres.

Lo mismo que echo mucho en falta

aquellas manchas de tinta

que reseñaban las huellas de mis dedos).

 

« El progreso jamás olvide

que la nostalgia forma parte de mi condición.»

 

Antes: Multitud de piernas haciendo camino

y carromatos tirados por caballos y burros

que cargando los víveres recolectados

los repartían por ciudades y pueblos.

Antes; mil kilómetros: Lejanía.

Un verano y sillas en los portales.

Botijos y porrones amanerando

largas y amenas tertulias.

 

Ahora: Transcurridas nueve horas

cruzamos vastos océanos

recorriendo tres mil millas.

(Café en Marraquech

y cena en Alejandría).

Ahora los vecinos de puerta ni se saludan

y los transgénicos, disfrazados de salud,

irrumpen en los estómagos, invaden nuestras cocinas.

 

Ya pasó el tiempo de las gruesas cuerdas de esparto.

Las manos olvidaron las trenzas y el mimbre,

cual, triste y lloroso, quedó arrinconado.

Ya convino el hombre en una resistente alianza

con las herramientas eléctricas,

con los monótonos moldes y el plástico.

 

« ¡Madre!, vísteme con algodón.

¡Madre!, bríndame el roce del hilo,

que es mi piel tan fina como delicada

y cualquier áspero roce le causa quemazones.»

 

Hoy la velocidad le ha ganado la partida

al sosiego y a la pausa,

estropeados chirrían los frenos,

detenerse suena a imposible

y hacerle un quiebro al reloj

aduce como irrisorio;

sería como convertir en apuesto príncipe

al rechoncho sapo de un estanque

con el beso de una endiosada princesa

que solamente sabe de espejos e imágenes

cuando la belleza del mundo compara.

 

( Libérense los domingos de relojes y alarmas.

Protéjase el reposo que contiene un buen respiro

para, al menos, alguno de los días de la semana).

 

Antes; arbolados valles, hablando cercanos,

vertían sus gracias;

a dos pasos y frecuentes resonaban los trinos,

las estridencias sonoras desafinaban lejanas.

 

El ajetreo de ciudades resoplaba extrañamente,

sus calles, todavía de tierra fértil,

admitían ser sembradas,

y los hombres, alejados del inútil consumo,

con un indispensable poco se conformaban.

 

Ahora; la tala indiscriminada

es una evidente fatalidad que extravía el oxígeno.

Es ladrona devorando los bosques.

 

Asesina es la ambición,

por desproporcionada acuchilla al imprescindible equilibrio.

Perdidas quedan las palabras gracias y perdón

cuando por la ciudad, (deshumanizado hormiguero),

agudizando mis sentidos transito.

 

En estos ahoras perece la confianza,

todo recaba inundado por el miedo.

Cual insta a que sean multiplicadas las cerraduras,

y a que el helor penetrante de verjas y candados

envuelva y precinte la lumbre de hogares

que por tantos siglos estuvo,

sin remilgos ni renuncias, para otros dispuesta.

 

Insaciable y voraz: El tejido asfáltico recubre

la frondosa hierba, engulle gratos aromas.

Conforma aburridos paisajes,

asemejando ser sus cárceles grises

un insulso laberinto.

Y su inseparable pareja, el musculoso hormigón,

se presenta alzándose

con su apariencia omnipotente

escondiendo su verdad babilónica.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

A un sí de ángeles o demonios

A UN SÍ DE ÁNGELES O DEMONIOS

» De la nada inventamos figuras inexistentes

y las magnificamos dando poderes

hasta que sea solvente cada invención.

Somos capaces, de forma insolente,

de equiparar a un buen montón de patrañas

con la savia de la creación. «

***   ***

Nos escondemos tras bulos inventados.

Nos exculpamos señalando a personajes detestables

que tan sólo son ficción garabateada

cabalgando entre las páginas de tantos libros;

libros paganos y libros sagrados.

 

Personajes que simulan ser reales,

cuales fueron impuestos en la mente de muchos,

entre hogueras que exorcizaban y apretados grilletes,

grabados a base de latigazos y hierro candente.

Personajes que, con maneras sentenciables,

ayudan a disimular la destrucción

que el hombre sobre la tierra implanta;

el tremendo e innecesario extravío

en que desde los tiempos vivimos.

 

Huimos, ¡somos cobardes!.

Huimos de las consistentes y personales verdades

que relatan nuestros actos.

Actos sujetos al desatino,

verdades que citan al hombre como a cual bestia.

Copulamos con la farsa para resultar exculpados

de crudas sentencias y arduos castigos.

Anulamos los verbos amargos,

falsamente poetizamos sobre nuestro hacer y nuestra vida,

eludimos darnos cuenta que somos la máxima expresión

de un nulo espécimen de gesto desleal.

Sentimos la asfixia del yugo,

la carga es dura, y además…

es carga innecesaria la que nos imponemos.

Y es al reconocernos,

que una honda pena nos embarga

siendo la mayor y más ineludible de las condenas.

 

Irresponsablemente y a diario

salpicamos con motas de infierno

la mansa paz de nuestro cielo.

Por añadido, vanidosamente ostentando,

la hipócrita virtud de creernos, salvadores que están,

lejos de maullar, de rugir o de ladrar,

con la racionalidad bendecidos.

 

Prófugos desarraigados del origen;

aquí vagamos, aquí yacemos.

Moldeamos a nuestro antojo;

santos y vírgenes, mártires y milagros.

dioses y demonios, báculos y maleficios,

credos y conjuros, todo con tal…

para desentendernos y aligerarnos

de muchos y propios,

de grandes y evitables errores.

Admitimos estar subyugados a fuerzas extrañas

y a males insondables y ajenos,

así dándole la espalda al avance.

 

Caminamos faltos de agallas.

Caminamos renqueando

con esa parte primitiva e inherente

que estériles nos convierte a los hombres.

Con esa misma que destruye el paraíso,

aborrece el arte de amar

y desmerece a una flor como joya.

La que, ciega e impasible,

añade el frío más austero sobre el cálido hogar

y recubre con un intenso desasosiego

la paciencia impresa en grandes templos.

 

Hay ficciones.

Del hombre: bulos, farsas y ficciones,

cuales elaboradas con matemática horma

aparecen casi quedando perfectas;

que disimulan al mirar

la fealdad reflejada en el espejo:

Esos errores irresponsables,

esos humanos defectos,

sitúan horribles horrores que acontecen,

junto al polvo, bajo el felpudo.

Ayudan a expropiar al estomago

de la digestión de tantas culpas.

 

No existen demonios.

No hay ningún diablo que secuestre nuestras almas.

Sí que hay pies que visten largas pezuñas.

Sí que hay calor cual quema y cuece.

Pero es el hombre y sus intereses,

el que cobarde no admite su nefasto hacer,

el que mal usa el fuego

y el leño corta y la salud prende.

El hombre inventó para sí;

los tridentes punzantes,

la tentación como prueba divina,

y otro, siendo de él,

por propietario del infierno.

 

Es mecenas y mentor del diablo el propio hombre,

al no ser capaz de ordenar correctamente

la multiplicación de sus vivencias,

al ser incapaz de gestionar como debiera

sus saberes y emociones.

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Una mañana por venir

2013-10-16-765 

Aunque no quisiera

habrá un mañana en que retornaré

a las entrañas de este universo;

siendo retablo del sol,

hijo esperado por fuego;

y acogiéndome a la memoria de la ceniza

regaré algún pedazo de tierra

o inundaré el corazón de quién me quiso

como un soplo penetrante y sorpresivo

que pasa raudo y ligero.

 

Recuperaré una parte de la voz

por unos instantes perdida,

ahondaré mediante el vuelo,

por aquellos confines exentos

de ridículos obstáculos

y entorpecedores extremos.

 

No completaré la travesía, ¡no!,

la recortaré quedando menos,

pues todavía beberé por mucho tiempo

del oficio de mis ancestros,

esos que invisibles perduran por mis adentros,

que ya son navegantes faltos de edad,

una suma segura para los tripulantes venideros.

 

Procuraré calmar mi sed de saber

prescindiendo de ataduras,

renovaré mis perspectivas

igual que lo haré con mi atuendo.

 

Tal vez desleído en el viento; recitaré,

o, asomando como pluma que levita; me auparé

hasta alcanzar el inmaculado brillo

que aún dan tras la muerte todas ellas.

 

Mañana renaceré alejado de este corto diccionario;

actuaré olvidado de vocablos complicados,

desentendido de nocivas picarescas,

de medir a medias la fuerza solvente de la naturaleza

o asomar ante otros oídos con mensajes ambiguos.

Mañana actuaré servil, rezando mudo.

 

Apareciendo como ausencia

caeré como hace la almendra al ser vareada.

Caeré sobre un lecho, para mi hoy,

de invisibles formas prolongadas.

 

Pero aquí hoy…

disfruto el paso de las horas;

remiro las que tengo

y llamo a las que esperan.

Dando un paso adelante

advierto como se realzan los paisajes

cuando avanzo sin demora.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Una mirada alrededor siempre descubre adentros

07112011371

 

«El hombre, de a poco, aprende

a escuchar la voz de los días

y éstos, animosos, transcurren y pasan.

 

Como así mismo ocurre

con las hojas de un libro

que tras un impulso, ágiles saltan.

Reposando este libro

posado sobre un improvisado atril,

cuando sujeto por las manos de un lector

muestra los ventanales inmensos

que sus disciplinadas tapas resguardan.

 

Maneras y perspectivas

cuales le piden, incitantes, al lector,

para que descorriendo otra página

responda a su llamada.

Invitándole a degustar los pasajes que esconde,

las vivencias desgranadas

o la más inverosímil de las ficciones:

las deletreadas lecciones que cualquier libro ampara.

 

Sucede así, cuando el lector ansía

y ávido de instruirse o dispuesto a distraerse

colma una parte de su intelecto lleno de ganas.»

 

          ***   ***   ***

 

Una tarde antecede a la noche.

Cualquier tarde, como si fuera una madre,

acuna a la luz, cuidadosa la mece.

Hasta lograr que descansen,

que entre sueño dormiten

esos tantos hilos de ella

cuales al enhebrarse en los cuerpos,

haciéndolos cantores; realzándolos ensalza.

 

Es la noche dama agradecida

que a la tarde saluda

mientras a ella se hermana.

Y esto sucede al unirse,

al perecer y nacer

al son del mismo alternante

y luminoso compás.

Por reverdecer ambas bajo la tutela

de esa creativa cotidianidad

que, melodiosa, incansable prosigue;

luna tras sol y frío tras calor,

seguidamente; con cada jornada.

 

La noche es una hada que nos sorprende,

en la nada oscura pinta constelaciones,

al extraer de su somnolienta chistera;

prodigios, laboriosas luciérnagas

que a los hombres solitarios embelesan

y a los encandilados amantes imantan.

 

No falte, moje el rocío,

añádanse amaneceres.

Puedan respirar mis ojos,

de la luz sus frutos: colores.

Que el negro asomará seguro

cuando, de viaje, quede dormido,

así alargándose mi horizonte.

 

Ya luzca la mañana

o roce la tarde o caiga la noche,

respetuosos sean mis pasos

cuando el camino recorran

y de esta vida degusten

sus pampas y selvas,

sus llanos y cerros,

sus polos distantes;

su infinidad de cuestiones.

 

Porqué son tan emocionantes y tentadoras

las esencias que aguardan,

de esta vida sus piruetas y dones,

que se asemejan a la golosina que lame el niño

mientras no ceja de descubrir y al hacerlo engarza,

las ilusiones más entrañables

sobre la realidad más humana.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

 

Una baqueta per al timbal / Una baqueta para el timbal

adn_metilacion[1]

 

El meu pit s’infla immens.

Dins d’ell es recull un tresor

que enlluerna arreu, aquí, amb batecs;

més enllà de la sang que canvia i els pulmons,

més enllà del respir o del dol,

més enllà d’aquesta terra esmicolada i efímera

o de prenyar-se d’inútils vergonyes

o sentir por en veure de prop a la mort,

no tan sols contemplant-la per una finestra.

 

El meu pit i el seu tresor, (en moltes ocasions),

es mostra tan tovament confortable com un coixí.

 

El meu pit gaudeix guarnit

amb la resposta honesta.

Dins d’ell es troba la veu sincera;

com així mateix, la clau que m’obre el món.

 

Per aquesta joia.

Per aquest motor.

Per tots aquests batecs

i aquesta voluntat que ve agafada al millor esperit…

el meu pit es presta com ajuda

i dóna suport al cap cansat

dels éssers estimats i fins i tot dels estranys;

fa batuts, regala vitamines; (reconstituents i naturals)

a les ànimes, avui, febles.

 

També s’ofereix com a pont

per arribar d’una a l’altra riba;

davant les inclemències,

quan plovent a bots i barrals creix el riu

i es fa difícil escoltar…

i és suïcidi, nadar…

i la quietud asfixiant es propera.

 

Algunes vegades el meu pit es contrau

i em sento tan lliure com un esclau.

Al saber-me envaït pel costat invers

a on la impassivitat es desfà en un monòleg,

i el neguit, l’angoixa i el rebuig

assoleixen tot el territori

tallant qualsevol conversa.

 

A força de donar tombs i rebre cops,

el meu pit guarnit es torna fred i acer,

mastega menjars passats

i sentint-se indisposat esdevé endurit.

 

Trist, el tresor: un cor sencer,

si s’aferrés al pas inexorable del calendari.

Si obsessionat i oblidat del present,

mires córrer les manetes del rellotge

just veient la pols de l’armari.

 

El meu pit i el seu tresor;

recolzen la pau,

ofereixen alè al decaigut,

així com ànims i empentes

als esgotats vianants

que vénen o fugen descoratjats.

 

Tots dos demanen flors

mentre fent de tisores

poden tantes males herbes.

Tots dos conrreen el bon temps,

confien en qué aviat apareguin;

fruiters paisatges, noves primaveres.

 

318-omu G.S. (B    cn-2013)

 

***   ***   ***

(castellano)

 

 

Mi pecho se hincha inmenso.

Dentro de él se recoge un tesoro

que deslumbra por todas partes, aquí, con latidos;

más allá de la sangre que cambia y los pulmones,

más allá del respiro o del luto,

más allá de esta tierra desmenuzada y efímera

o de preñarse de inútiles vergüenzas

o sentir miedo al ver de cerca a la muerte,

no tan sólo contemplándola por una ventana.

 

Mi pecho y su tesoro, (en muchas ocasiones),

se muestran tan blandamente confortables como una almohada.

 

Mi pecho disfruta guarnido

con la respuesta honesta.

Dentro de él se encuentra la voz sincera;

cómo así mismo, la llave que me abre el mundo.

 

Por esta joya.

Por este motor.

Por todos estos latidos

y esta voluntad que viene cogida al mejor espíritu…

mi pecho se presta como ayuda

y da apoyo a la cabeza cansada

de los seres queridos e incluso de los extraños,

hace batidos, regala vitaminas; (reconstituyentes y naturales)

a las almas, hoy, débiles.

 

También se ofrece como puente

para llegar de una a la otra orilla;

ante las inclemencias,

cuando lloviendo a cántaros crece el río

y se hace difícil escuchar…

y es suicidio, nadar…

y la quietud asfixiante es cercana.

 

Algunas veces mi pecho se contrae

y me siento tan libre como un esclavo.

Al saberme invadido por el lado inverso

donde la impasividad se deshace en un monólogo,

y la desazón, la angustia y el rechazo

logran todo el territorio

cortando cualquier conversación.

 

A base de dar tumbos y recibir golpes,

mi pecho guarnido se vuelve frío y acero,

mastica comidas pasadas

y sintiéndose indispuesto acontece endurecido.

 

Triste, el tesoro: un corazón entero,

si se aferrara al paso inexorable del calendario.

Si obsesionado y olvidado del presente,

mirara correr las manecillas del reloj

justo viendo el polvo del armario.

 

Mi pecho y su tesoro;

apoyan la paz,

ofrecen aliento al decaído,

así como ánimos y empujones

a los agotados peatones

que vienen o huyen desalentados.

 

Los dos piden flores

mientras haciendo de tijeras

podan tantas malas hierbas.

Los dos cultivan el buen tiempo,

confían en que pronto aparezcan;

frutales paisajes, nuevas primaveras.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

 

 

Per un cos i un esperit / Por un cuerpo y un espíritu

 cala sr. ramon

«… perquè semblant tan proper

puc trobar-me tan lluny.

Perquè encara que creguessis que he marxat,

al teu costat sempre trobaràs

un trosset meu aplegant-se amb tu.»

 

 

Ja arribat aquest sol matiner,

que asseca, complaent,

cadascun dels plors filats per la nit,

els que viuen i dormen,

recollits, dins de la sorra.

 

¡Ja arribada la llum del matí!,

el negre cau rendit i els colors és desvetllen,

així obrint-nos els ulls; sent corrioles.

 

Sota el sol de l’estiu;

tovalloles atenent les pells, (estirades).

I circumstancials i acollidores ombres,

de roba, plàstic o paper;

fent d’arbres propers o d’amagatall;

servint de racó prestat, (algunes estones).

Cridats per la feblesa del fred;

cossos totalment despullats que, atrevits,

fan goig per poc vergonyosos.

També cossos mig nus i daurats,

que tapats amb exacta precisió

per tèxtils escuts,

només ens deixen intuir el grat pecat,

aquell secret a veus

que en contats moments, pocs perdonen.

 

Aprofitant la calor surten a passejar;

músculs plens de brillantor: estilitzats,

i els apagats per l’oblit o el menjar;

aquells tants, poc atractius.

Els pits joves i drets,

assolits per la joventut,

o d’altres, (pel propi pes de l’edat),

mirant cap avall,

ensopits, tot caiguts.

 

(I al fons, el mar;

com un enlluernador passeig

menjant-se o vestint el cel,

tan inspirador; com un calidoscopi;

regalant-nos un ampli imaginari).

 

Emparats pels mesos de caliu;

dones suaument parlant,

(potser confessant-se somnis de llit).

I homes calladament llegint,

(potser creient-se aventurers o perfectes amants,

o potser… corrent darrere d’una pilota).

 

(Pensaments i paraules.

Música, somnis i treball;

tot plegat abraçant-se

en el dret de l’estiu.

L’escuma del mar es desfà

en arribar els meus peus a tocar,

i a les hores sols sé de debò,

que en estimar el so de l’aigua,

el gra de sorra que avui sóc,

esdevé com bombolla).

 

La platja recull:

crits i rialles,

galledes i paletes,

sots i castells;

petits dits buscant un desig,

gratant el futur;

la infantesa vivint el plaer

de sentir-se oblidats,

quan la llibertat conversa

davant les ones del mar

i com gavina els visita.

 

(De blau, el cristall;

pica les cloïsses i els crancs,

poleix les roques

i els esmolats vidres arrodoneix.

Blau és ara aquest transparent,

tan aspre i a un cop tan suau

que em fa reconèixer la inherent dualitat

que se m’apropa i tinc sempre per veïna).

 

Plena d’alens viu la platja,

(somriu la costa),

d’olors a cremes,

a truites i embotits.

Alè de força gana

i entrepans mossegats;

de tomàquet i ceba dolça.

Alè corrosiu: filtres enfonsats.

La tos i el fum del tabac.

 

(Alè important el del mar;

suor de minerals

que caminen desfets a dins del vent

i en respirar-los la meva pell

em posseeixen.

La suor del mar em xiula tantes veritats

que la confusió es dissol,

així quedant clar el meu cor,

esclarint-se el meu cap

de foscors i de dubtes.

 

Boig de pau,

retorna el seny,

que de mi gaudia tan lluny com apartat.

Aquí ja propera, (a tocar),

trobant-se aquesta consciencia

que em fa saber un glop de temps

nadant en un mar immens

des del principi).

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

 

***   ***   ***

 

(castellano)

 

«… porque pareciendo tan cercano

puedo encontrarme tan lejos.

Porque aunque creyeras que he marchado,

a tu lado siempre encontrarás

un trocito mío reuniéndose contigo.»

 

Ya llegado este sol tempranero,

que seca, complaciendo,

cada uno de los llantos hilados por la noche,

los que viven y duermen,

recogidos, dentro de la arena.

 

¡Ya llegada la luz de la mañana!,

el negro cae rendido y los colores es desvelan,

así abriéndonos los ojos; siendo poleas.

 

Bajo el sol del verano;

toallas atendiendo las pieles, (estiradas).

Y circunstanciales y acogedoras sombras,

de ropa, plástico o papel;

haciendo de árboles cercanos o de escondrijo;

sirviendo de rincón prestado, (algunos ratos).

Llamados por la debilidad del frío;

cuerpos totalmente desnudos que, atrevidos,

son buenos de mirar, por poco vergonzosos.

También cuerpos medio desnudos y dorados,

que tapados con exacta precisión

por textiles escudos,

sólo nos dejan intuir el grato pecado,

aquel secreto a voces

que en contados momentos, pocos perdonan.

 

Aprovechando el calor salen a pasear;

músculos llenos de brillantez: estilizados,

y los apagados por el olvido o la comida;

aquellos tantos, poco atractivos.

Los pechos jóvenes y derechos,

logrados por la juventud,

u otros, (por el propio peso de la edad),

mirando hacia abajo,

amodorrados, todo caídos.

 

(Y al fondo, el mar;

como un deslumbrante paseo

comiéndose o vistiendo el cielo,

tan inspirador; como un calidoscopio;

regalándonos un amplio imaginario).

 

Amparados por los meses de calor;

mujeres suavemente hablando,

(quizás confesándose sueños de cama).

Y hombres calladamente leyendo,

(quizás creyéndose aventureros o perfectos amantes,

o tal vez… corriendo detrás de una pelota).

 

(Pensamientos y palabras.

Música, sueños y trabajo;

todo ello abrazándose

en el derecho del verano.

La espuma del mar se deshace

al llegar mis pies a tocar,

y entonces sólo sé de verdad,

que al amar el sonido del agua,

el grano de arena que hoy soy,

acontece como burbuja).

 

La playa recoge:

gritos y risas,

cubos y paletas,

hoyos y castillos;

pequeños dedos buscando un deseo,

rascando el futuro;

la niñez viviendo el placer

de sentirse olvidados,

cuando la libertad conversa

ante las olas del mar

y como gaviota los visita.

 

(De azul, el cristal;

pica las almejas y los cangrejos,

pule las rocas

y los afilados vidrios redondea.

Azul es ahora este transparente,

tan áspero y a la vez tan suave

que me hace reconocer la inherente dualidad

que se me acerca y tengo siempre por vecina).

 

Llena de alientos vive la playa,

(sonríe la costa),

de olores a cremas,

a tortillas y embutidos.

Aliento de bastante hambre

y bocadillos mordidos;

de tomate y cebolla dulce.

Aliento corrosivo: filtros hundidos.

La tos y el humo del tabaco.

 

(Aliento importante el del mar;

sudor de minerales

que andan deshechos adentro del viento

y al respirarlos mi piel

me poseen.

El sudor del mar me silba tantas verdades

que la confusión se disuelve,

así quedando claro mi corazón,

esclareciéndose mi cabeza

de oscuridades y de dudas.

 

Loco de paz,

vuelve la cordura,

que de mí disfrutaba tan lejos como apartada.

Aquí ya cercana, (a tocar),

encontrándose esta conciencia

que me hace saber un trago de tiempo

nadando en un mar inmenso

desde el principio).

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

 

Raíz

raíz 

» Quedándome desnudo encontré;

un gran reloj parado,

la tinta y los ropajes,

la hora quieta y exacta,

la escritura adecuada,

el tallaje perfecto,

a mi abrigo en los otros.»

 

Yendo mas allá de mi mismo,

cruzando el solitario umbral del ego y el mito,

de Narciso y el agua.

 

Cambié el desfase de mis lentes

por la consistencia de unas ricas zanahorias.

(Sustituí la limitación cual emborrona mi vista,

tornándola de fragilidad esquiva,

por ilustrativas perspectivas que asomaban).

 

Retrocedí hasta reunirme…

Advirtiéndome como hermano del resto

por tantas y tantas razones:

 

Más allá de las diferencias;

de la cultura o de la piel,

del tractor o de la azada,

del hormigón o de la paja,

del radiador o de los leños.

Más allá de la inteligencia;

del saber dado en las escuelas

o de las calles embarradas

que asoman oliendo a estiércol.

Más allá del próximo gen;

de unos motivos que maniaten

o de la dicha intrínseca

que aportan los conocimientos.

Más allá de características;

de una destreza exultante

o la exquisita imaginación

que otorga relevante ingenio.

Más allá de los movimientos

de pasajeras doctrinas;

de la escritura que se olvida

o de cambiantes pensamientos.

Más allá de los contrapuestos;

de la verborrea inagotable

o la parquedad en palabras,

de la claridad absoluta

o de enredarnos con el negro.

De infinidad de hábiles citas

o de los absurdos improperios.

De la infructuosa necedad

o un sinfín de sabios proverbios.

 

(Existen tantísimas razones…

que la palabra hermandad queda sabiendo a poco.)

 

La evidencia del vínculo encontraremos,

cuando dentro de nuestro pecho ya no suene

el rítmico tambor que marca el propio tiempo.

 

Y los duros huesos sean blandos

y nuestro suelo sea el cielo.

Y el infierno quede en los libros,

y cualquier libro rece siendo…

papel en blanco, sólo invierno.

 

Cuando los sentidos, (por completo extintos),

fueran fecha pasada y no el habla. 

 

Evidente es el vínculo si observamos atentos,

el color que apuntilla tras una amplia sonrisa;

de una boca, los dientes; blanquecino, su nácar.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Al fresco de tu abanico

 pétalos colores

http://youtu.be/dX4Yw17BH0g 

Todavía converso con tus pasos,

cuando tus pies, deshechos, ya se han ido.

Y acontecen repletos mis respiros,

tanto de la salud que me brindaste con tu trato;

como de los inmensos valores que me enseñaste,

siendo dulce y amable;

al asir al amor por sonido.

 

Valiosos suelen ser aquellos recuerdos,

que venciendo al reloj y a la ceniza,

al polvo de la tierra y al ineludible fuego,

perduran indelebles, ¡imborrables!.

Aún tras la inesperada marcha y viaje.

Aunque devenga hurtada la alegría,

cuando el mayor y más solemne de los adioses,

ataviara los cuerpos al acudir de visita.

 

Todavía converso con tus pasos,

sobreviviste al más austero de los epílogos.

 

Al tan desconocido e infatigable sueño

que achicando hasta la nada la luz de unos ojos

nubla con una amarga y profunda tristeza

que riega humedeciendo los de otros.

 

En esa hora precisa

desisten de acudir los argumentos.

Compungido, padece el corazón.

Por completo ennegrecen mis sentidos

al escuchar tu falta.

 

Pudieron tus acciones, ¡se doblegó!,

el filo terco y frío; el celo de guadaña.

No pudo ésta segar, romper, cortar;

el hilo que nos une

más allá de fronteras y distancias;

del vientre de mujer,

de la inhóspita muerte,

o de la terrenal fertilidad.

 

Jamás puede el metal, una guadaña,

vencer a la robusta delgadez

de una preciosa tela,

si es que ésta con esmero, ella abrigara.

 

Siempre perdurará la tuya impronta,

dentro de mí; tu prolífica huella.

Y aquí dejo constancia, he de decir,

que el tan enorme hueco que dejaste

reclamo, por derecho, como mío.

 

Nunca permitiré que se adormezca

la tinta con que escribiste.

Hoy sirve de semilla y han de servir sus frutos,

al ser didácticos e irreprochables.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Dins d’un armari de cossos – Dentro de un armario de cuerpos

TEULADES ARRUGADES

Poc se de la mort,

però des de el poc que conec,

intueixo que la mort esdevé;

com un arbre immens i crescut,

que ple de branques i fulles

és niu d’ocells i cau de formigues.

 

(La mort: una ona de mar que recorre els temps.

Nou respir que oxigena).

 

De segur; no és la mort cap pou.

És una clau que obre tot;

trenca reixes gruixudes,

i tomba tancades portes.

 

Entre certeses i dubtes

desembolico les hores,

desperto i m’adormo,

sóc vida i sóc mort.

 

Ella és el ball d’una vida,

(vida inesgotable,

vida incansable).

Vida que inventa increïbles moviments,

al ser-li impossible aturar-se.

 

(La mort és adob…

ens apropa molta més vida).

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