D’oca a oca

de oca a oca

Demà, segur, seré cridat pel silenci
i la quietud demanarà la meva companyia.
Però, potser demà, rebutjaré l’oferta;
buscaré i trobaré i arribaré
a un lloc on es dispensin
veus amb nous abecedaris
i moviments que aquí encara
estan per inventar.
El meu avui és viu de cos
i algunes vegades buit d’esperit;
sé gaudir constantment del tacte,
mentre agafo o deixo de banda
l’instint essencial i els sentiments;
les arrels prolífiques del millor SÍ.
Després, mai esdevindré
tan sols com llum d’estel;
seré raó invisible,
un glop d’energia per prendre
que serà afegida
dintre de molts altres cossos
que sabent de mi em convidaran.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

_____________
(castellano)

Mañana, seguro, seré llamado por el silencio
y la quietud pedirá mi compañía.
Pero, quizás mañana, rechazaré la oferta;
buscaré y encontraré y llegaré
a un lugar donde se dispensen
voces con nuevos abecedarios
y movimientos que aquí todavía
están por inventar.

Mi hoy es vivo de cuerpo
y algunas veces vacío de espíritu;
sé disfrutar constantemente del tacto,
mientras cojo o dejo de lado
el instinto esencial y los sentimientos;
las raíces prolíficas del mejor SÍ.

Después, nunca aconteceré
tan sólo como luz de estrella;
seré razón invisible,
un trago de energía para tomar
que será añadido
dentro de otros muchos cuerpos
que sabiendo de mí me invitarán.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

En pos de la eternidad

 

" cascadas de la Larri (Huesca) "

» cascadas de la Larri (Huesca) «

No creo que abunden las tinieblas

sólo para extirpar salud y sonrisas

o matar a Venus y a Afrodita

denostando sus artes fecundos.

No creo que el negro oscuro exista

para borrar de nuestra senda las fuentes del Olimpo.

Por el afán de someter a la claridad

e invocar a los hombres para que le sirvan al ocultismo.

La faz de todo tiene dos vertientes;

luminosos colores  y recovecos sombríos

que al unirse lustran e innovan

escalones y matices distintos.

***

Bien atadas; la vida que late y respira y la que logra traspasar los cuerpos prendiendo el nombre de muerte -ambas se precisan-
Una sin la otra: suerte con cojera que acontece exenta de resultado eficaz o de multiplicación -sexo estéril y falto de placer o una cuenta importante por hacer que queda incompleta-

Es por ello:
Por la esperanza que sostengo
y quiero y manda,
que estoy decidido a amar sendas suertes
y trenzar asiéndolas
los posibles qué de mi destino.

Amo la vida que tengo
y creo en el decir de la muerte…
ambas conjuntas.

Ellas, cuando casadas,
presumen de ser una escalera infinita.
No precisan de restarle ovejas al rebaño,
ni cuentos a la infancia,
ni direcciones a la brújula,
ni pájaros al bosque,
ni números al reloj.
Ambas son el sustento que alimenta
dando pie a la eternidad.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

Puñalada de vacío

puñalada de vacio
Acierto a comprender la simbiosis que existe entre el sillón en el cual estoy acomodado y yo; ambos, bajo una buena ración de peso específico; resistimos aunque hundidos.
Es pequeño y cuadrado mi salón; le niego cualquiera de sus espacios a ninguna fotografía; esas imágenes de papel saben a tiempo pasado, a indigestión y a añoranza y algunas al réquiem que aborda dejándonos mal sabor. Tienen un pellizco de regusto a vencimiento y a derrota, son solamente poseedoras del tacto que pereció, de un sentir igual inconsistente como invisible.
Aquí sentado, alojado en la perspectiva que me otorga una esquina de mi salón, ando sumergido en la desidia que escucha el murmullar de unos pocos muebles bastante gastados -maderas trabajadas a base de manos expertas que ya marcharon y del picar comedido de un martillo sobre la empuñadura del cincel. Maderas que rememoran; abejas y mariposas revoloteando y subidas sobre las ramas floridas de arbustos y árboles que alardean su verdor vistiendo inmensos bosques- Muebles que dialogan con figuritas caídas como obsequio o por agradecimiento, con aquellos libros protectores de tanto saber, y con la indulgente penumbra que ampara nuestra mutua nostalgia; la de los objetos aquí presentes y yo.
Es denso el tejido de las cortinas, su grosor amordaza el abecedario de la luz. Como vendas, las cortinas impiden que la luz viera la carga que soportan mis entrañas, las huellas mayúsculas de mi dolor; brotar, desde lo hondo de mi interior, la muchísima pena que alcanza a enturbiar, el color caramelo de mis ojos y la expresividad que cabe en mi mirar -hay épocas en que las fuentes de las cuales emanaba agua cristalina, claridad que sanaba, quedan secas de tal, sólo llegando entonces a dar de beber y mojar; agua turbia, con agua embarrada-
La luz; tozuda, revitalizante y compasiva, insiste en entrar, nunca se rinde, ¡batalla!. Aún a expensas de encontrarse los cortinajes corridos y las persianas bajadas hasta casi al punto de noquearla consiguiendo el cero lumínico.
La luz pretende, quiere acallar, a esa desagradable emoción que esclaviza; abatir el suplicio atroz, a esa amargura que llega tras la pérdida que trajina royendo alegrías.

(Te paladeo, pues todavía deviene reciente tu marcha. Caminas próxima, ¡a tocar!, al ser conminada por los olores, las maneras cotidianas y las sombras, que por quererte cuándo estabas aún te dibujan.
Puedes más que la arena que criba las jornadas, que desvencija los enseres, que arrebata irremisiblemente los instantes y absorbiendo nuestra agua nos desgasta).

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

 

Hasta tocar el más allá

Apoyándome. Dentro de este planeta
-tierra en donde son reunidos los extremos-
Situado en el centro de una inmensa boca;
busco el equilibrio
sobre el compás imperdonable de un reloj.
Midiendo la distancia que separa a los instantes,
yo desgrano el porqué de lo querido
y de lo que por detestable alejo;
hallo la lógica de cada peso
bajo un cielo que sé,
ama la consistencia parlanchina de la carne
igual que aquella ingravidez
que sostienen los huesos y el silencio.

Ando atrapado dentro
de sesenta minutos por veinticuatro horas
que suman días y años cayendo.
Alternándose diversas suertes en mi camino
me acuerdo de ti sin remisión
-te aprieto junto a mi presente-

Advierto que te debo.
Te doy las gracias allí donde estés
y abrazo todo el aire que respiro
-te abrazo y tengo,
te abrazo y llevo,
te abrazo a ti-
dándome cuenta de que…

Tarde.
Tan tarde como las horas que nunca llegarán
asoma de tu cuerpo, su retorno.
Pero pronto se desvanece,
la nostalgia que me embarga queda en nada,
pues arrecia en mí el consuelo;
al saberte un ave
que aletea rebasando cimas increíbles,
al saberte libre
y abanicada por la eternidad.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Más unidas que separadas

Cuándo recita, la vida,
la muerte, atenta, la escucha.
Y si la muerte camina,
la vida es bolsa a su espalda.
La vida y la muerte
suenan como una,
siempre se acompañan;
aunque parezcan contrarias,
ellas son familia, ellas son hermanas.

Aquí, nosotros, con ambas,
deshojamos tantas suertes,
que no alcanza la memoria,
a recordar luego cuántas.
Mientras respira y conversa, la vida,
la muerte, tranquila;
relajada reposa, ensoñando descansa.

Tanto tengo a bien
sentir que soy un hilo dentro de un costurero;
como retornar
para enfilarme en el ojo de la aguja
e hilar donde hiciera falta.

La vida y la muerte:
espejo y reflejo.
Mientras la vida conversa conmigo,
la muerte respira hondo;
aprende con su espera, paciente ella aguarda.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Decir de muertes

 

Entre rendijas asoma la muerte.

Tantas veces acude

al repetirse hasta sobrar los silencios

o negársele el amor a una vida.

 

La muerte, en ocasiones,

adopta como sobrenombre

aquel austero decir de soledad;

a ella le rinde pleito la burbuja

y una insignificante cuadrícula.

 

La muerte en vida

es agrio pasar sin compartir;

palabras, juegos y risas,

llantos, lugares y aullidos;

pasar siendo un lobo

que nunca tuvo ni tiene,

manada, loba ni crías.

318-omu G.S. (Bcn-2014)

Cruce de caminos

recolecta

He de reconocer que me agrada vivir,

que me gusta ser hombre, caminando imperfecto,

y  no me satisface más equivocarme

que acertar tras dudar

o por mi inevitable debilidad

tropezar y pecar continuamente.

 

También me honra como simple hombre;

tener mente y pensar

y corazón y sangrar

y tener boca y reír

o con mis ojos hablar.

Sincero, he de confesar

que, ante todo y como muchos,

al recorrer esta senda,

admiro, busco y descubro,

pero siempre procuro regalarme

el mayor de los gozos al andar.

 

Incluso acepto ser crucificado,

si es que con ello,

llenase el zurrón de motivos

para prolongarme más allá de esta vida,

así alcanzando a admirar,

hasta la esencia y la faz, (sospechosamente vivaz),

de la tránsfuga muerte

que como buena y experta hilandera

trenza infinidad de hilos continuos.

 

Me apetece y elijo ser consecuente,

quiero avanzar y aprender,

tendré tiempo suficiente

tanto para arrodillarme a suplicar

como para sentirme Dios y brincar

traspasando el umbral de condenas o perdones.

 

Aminoro mi ritmo frenético.

Dispenso a mis riñones y espalda

de innecesarias labores,

y por supuesto a mi mente,

de la inútil carga con que suele asociarse…

que pesada se le impone a la muerte.

 

Supe hallarle razón.

Deje de omitir y negar

su contribuyente deambular,

-plañiré lo preciso en cada despedida-.

Ella resulta sabia dama que mercadea prolífica,

repleta de garantías auspicia futuros.

Abona consistente. Aunque se intuya infranqueable

o asome aparentando ser sólo etérea.

Yo decido prestarle atención

a sus variopintas maneras llenas de sentido.

 

He de reconocer que me encanta vivir;

ya se personalice mi existir

o saboree los tantos manjares;

viviendo desleído; como parte del resto.

 

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Por una hora sin ayer

dali-31[1]

 

Muy lejos queda nuestro tiempo,

en la trastienda;

tras remojones, bañadores y estufas,

tras abrigos, mantas,

pantalones cortos y faldas;

tras un largo pasillo;

tras descansos y correrías.

 

Lejano advierto nuestro tiempo,

pero aún puedo…

oír la musicalidad de tus llaves

y sintiéndote llegar,

de nuevo degustar

la consistencia de tu compañía,

la perennidad de tu barro.

 

Si fuese sueño

escojo soñar;

no importa si vivo

con mis ojos abiertos o con mis ojos cerrados;

sueño es buena parte de nuestra realidad

y, por supuesto,

de mil formas distintas se prolonga la vida,

no creo que exista

un precipicio absolutista que finita

ni un paralizante letargo

donde sólo la negación se vomita.

 

Aunque muchas esferas estuvieran ya recorridas,

alimonados sabores

junto a humeantes inciensos y sedosa vainilla,

hacen aparecer, dentro y frente a mí;

un carrusel de versos

aleccionados por tu sonrisa y figura.

 

Todavía soy capaz de contemplar tu cuerpo cálido

y ese rostro tuyo que, limpio de maquillajes,

se acerca ofrecido

prendido de vida y encanto.

 

Se aproxima para prender los besos que,

de mi boca salidos,

resucitan las horas,

así ya olvidados de solitarias esperas,

de los dónde, los porqué y los cuándo.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Al fresco de tu abanico

 pétalos colores

http://youtu.be/dX4Yw17BH0g 

Todavía converso con tus pasos,

cuando tus pies, deshechos, ya se han ido.

Y acontecen repletos mis respiros,

tanto de la salud que me brindaste con tu trato;

como de los inmensos valores que me enseñaste,

siendo dulce y amable;

al asir al amor por sonido.

 

Valiosos suelen ser aquellos recuerdos,

que venciendo al reloj y a la ceniza,

al polvo de la tierra y al ineludible fuego,

perduran indelebles, ¡imborrables!.

Aún tras la inesperada marcha y viaje.

Aunque devenga hurtada la alegría,

cuando el mayor y más solemne de los adioses,

ataviara los cuerpos al acudir de visita.

 

Todavía converso con tus pasos,

sobreviviste al más austero de los epílogos.

 

Al tan desconocido e infatigable sueño

que achicando hasta la nada la luz de unos ojos

nubla con una amarga y profunda tristeza

que riega humedeciendo los de otros.

 

En esa hora precisa

desisten de acudir los argumentos.

Compungido, padece el corazón.

Por completo ennegrecen mis sentidos

al escuchar tu falta.

 

Pudieron tus acciones, ¡se doblegó!,

el filo terco y frío; el celo de guadaña.

No pudo ésta segar, romper, cortar;

el hilo que nos une

más allá de fronteras y distancias;

del vientre de mujer,

de la inhóspita muerte,

o de la terrenal fertilidad.

 

Jamás puede el metal, una guadaña,

vencer a la robusta delgadez

de una preciosa tela,

si es que ésta con esmero, ella abrigara.

 

Siempre perdurará la tuya impronta,

dentro de mí; tu prolífica huella.

Y aquí dejo constancia, he de decir,

que el tan enorme hueco que dejaste

reclamo, por derecho, como mío.

 

Nunca permitiré que se adormezca

la tinta con que escribiste.

Hoy sirve de semilla y han de servir sus frutos,

al ser didácticos e irreprochables.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Próximo viaje (R-2)

«

hubble7[1]

 

Tan cerca te siento,

aún presintiéndote lejana, te huelo.

Te sé; calladamente serena,

sólo me hablarás risueña

cuando repose contigo,

cuando quedes complacida,

al poseerme, en tu cercanía.

 

No precisas robar al descuido,

tomas de todo, con todo haces simientes.

Para que una mañana sea tarde,

para que el continuo se prolongue

como roce de eternidad.

Y así renazca la sensibilidad de mis pies,

y cosquilleando mi ser la existencia,

cocine un nuevo plato y que éste esté,

preciso de pimienta y sal; al punto.

 

Con tu cortar podando crecerán mis alas,

y entonces… el viento desvelará tantos recuerdos,

nuevos caminos que hasta esa hora eran invisibles,

puros espejismos, señales confusas y poco demostrables,

cuales nos hacían creer esta vida humana

como exclusiva; como fin único.

  Sigue leyendo