Una fuente de obsequios

horitzó a port de la selva
» Debido a tantos regalos que asoman cercanos

prosigo dándole las gracias a esta existencia.»

***
Es regalo: inspirar el aire
desde el precio impagable de unos labios jugosos.
Aprovechar esa boca que le habla a mi alma.
Que me pide la muerda,
que espera que la sorba al concederme una cita.

Hallo el regalo:
Tras deambular medio muerto
y repartido en mil trozos,
por un angosto pasillo donde convergen
la confusión con las sombras
-ceñido al afilado vacío que cruel decapita
la razón de las personas-
Tengo el regalo:
Cuando retorno recompuesto;
al probar el sabor, los prodigios del aceite
que acuna con acierto, tu saliva.

Busco regalos:
Eliminar la palabra fin
y prender nuevos principios.
Encontrar eslabones perdidos
que refresquen mi memoria.
Reparar escaleras destartaladas,
para descender hasta mis entrañas
y para auparme hacia el futuro.
Recuperar aquellos útiles que quedaron;
como meros trastos inservibles guardados
en una oscura y sucia buhardilla.

Me regalo:
Completarme escuchando
y crecer comprendiendo.
Elegir con acierto.
Ser soluble y avanzar.

318-omu G.S. (Bcn.2014)

Edificando pobrezas

edificando pobrezas

Para la inmensa mayoría, la riqueza de esta tierra asoma cada vez más distante; sólo una ínfima minoría disfruta de los frutos que nos corresponden a todos. Cada uno de nuestros antepasados, de igual manera, contribuyó a los beneficios productivos de este hoy.
En este inicio del siglo veintiuno, la pobreza eleva más aún su voz; hasta inhalar el aire que respiramos acabará por tener precio.

***
Los salarios descienden y descienden, las horas extraordinarias se efectúan gratuitas y son obligadas. Los trabajadores, por aquella necesidad que manda ineludible, tragamos un sinfín de injusticias cuando callamos sin atrevernos a reivindicar. Injusticias que derogan el estado del bienestar que supuso tanto esfuerzo. Injusticias que recaen como imposiciones encubiertas por las leyes que se modifican a peor para el trabajador, y que debido a las mayorías absolutas habidas en cualquier congreso, se establecen impositivamente. (Impera una forma de manipulación y de miedo que se propaga con extrema sutileza).

Mientras sube y sube el precio de los productos elementales, el poder adquisitivo de cualquier familia merma al punto de la asfixia; año tras año, los incrementos nunca van en consonancia con el alza de los salarios.
Los finales de mes aparecen raudos; traspasada la primera quincena ya tenemos que hacer malabarismos para afrontar los pagos e ir llenando la nevera; resulta imposible aquel gasto que surgiera de imprevisto -un dentista asoma inalcanzable- O bien el precio de los productos insustituibles es excesivo, o los salarios están desfasados con respecto a las exigencias del mercado.

El incremento de los precios no es casual ni se debe a la facilidad o dificultad de producción que otorgan los contratiempos dados por la propia naturaleza o por los inconvenientes de una tecnología ineficiente, (en el último periodo de la humanidad, los avances en cualquier aspecto industrial y tecnológico han sido más que sustanciosos). Este incremento sobre el precio de los productos no es fruto de la calidad o cantidad que vuelca cada cosecha de nuestros campos; por mucha producción que hubiera al respecto de algún alimento, la tendencia de su precio nunca es la de ir a la baja, siempre existe algún motivo, real o ficticio, para que quede justificado el aumento de cualquier producto. Hay personajes que esperando pacientes, ya urdieron los planes, según conviniera, que les garanticen enormes beneficios.
Los intermediarios suelen ser los que se llevan la mejor tajada. Porqué, pues, no establecen los gobiernos; departamentos, un método eficiente de control que le facilitara al ciudadano unos precios más asequibles -el buen uso de una reserva nacional quizás resultaría de salvaguardar los derechos establecidos, como ley, dentro de nuestra tan mencionada constitución. (Cuando la productividad se multiplica, se acumulan almacenados dichos productos, para ofertarlos más tarde al alza durante otras anualidades que respaldaran su incremento).

Se realizan constantemente estudios de consumo que, chivatos, evidencian las tendencias de compra -mayormente obligada- de los hogares, tendencia que suele ir en consonancia a los ingresos y recursos que obtiene cada familia.
Así resulta que, si por disponer de una economía escasa, se tiende a comprar; pollo o calabacines, patatas, arroz, zanahorias, huevos o carne de cerdo, no lo dudéis, que al poco tiempo aparecerá una excusa perfecta y veremos cómo se incrementa el precio, todavía asequible, de estos productos; productos, cuales se acomodaban de mejor manera al tamaño de nuestros bolsillos.
Poco importan las posibilidades de los ciudadanos, somos peones dentro del enorme tablero de ajedrez que es este mundo. Las normas siempre han sido las mismas, igual de intransigentes como de injustas; la pobreza debe existir así como la esclavitud y el tercer mundo -desarmonizamos esta tierra cuando dividimos el planeta en proporciones desiguales- Las fórmulas o el sistema por el cual nos regimos, queda demostrado que solamente aporta desequilibrio; un desequilibrio compuesto de órdenes y sumisión. De leyes que apuestan por estar inacabadas al disponer de vacíos legales de los que se valen los poderes fácticos para proseguir con la criba de que o quienes conviniera -la justicia se evidencia utópica-
Unos pocos sustentan el mando. Esos pocos que amasan fortunas, que gestionan y sacan provecho de todo lo que existe en el planeta, que utilizan argucias e hipnotismos para disimular las cadenas y los yugos de los que se valen cuando implantan la doctrina del servilismo -quedar como siervos cuando somos igual de hombres y de amos. Incluso tener que agradecer, continuamente, las migajas que nos corresponden-

Esa minoría que ostenta el poder económico, es la que también le indica y ordena a la clase política las directrices a seguir; esa minoría precisa de una clara diferenciación piramidal; de cuerpos y mentes amedrentadas, de algunos pies que aplasten otras cabezas; abducen y promulgan la discordia, sus intereses reniegan de la paz e incitan a la guerra.
Necesitan que estén bien remarcados los status sociales. Un simple obrero no debe nunca poder coincidir con ellos en cualquier restaurante distinguido o en sus estupendos lugares vacacionales, esto no puede seguir sucediendo. Estas personas, alejadas de la carga implícita en la palabra humanidad, enarbolan un sinfín de argumentos diferenciadores, se enorgullecen del mismo elitismo que les proporciona a los demás unas perspectivas de vida nefastas -poco importa, de su agenda es borrada la anotación que respaldaba el bien común-

Los papeles, durante un par o tres de décadas, han parecido modificarse por un espacio breve de tiempo (sólo en occidente), fue un espejismo dentro del orden que aparece como inquebrantable y que unos pocos establecieron en algún momento y que todavía permanece.
Pero, tras un estudio concienzudo, se ha vuelto a poner en marcha un plan maquiavélico que garantice y haga perdurar una tierra de esclavitud.
El poder fáctico ha urdido un plan de irremisible sometimiento; está rompiendo en mil pedazos varios de los escalones de la escalera del bienestar -los intuyo irrecuperables- La mayor igualdad de bienes y prestaciones que, progresivamente, habíamos conseguido gracias al esfuerzo de nuestros padres y abuelos trabajadores, se desmorona y parece al punto de perecer. Sin nosotros, como familias y obreros, haber contribuido, excediéndonos, para que esto sucediera, (es mínima, según los analistas, la parte de culpa que le corresponde al pueblo, cuando se sopesa numéricamente la deriva económica actual).
Desde arriba, las clases dirigentes omiten la realidad de la bancarrota y el despilfarro, no culpan a quien debieran, desvían nuestra atención y señalan hacia otro lado, les viene bien generar en nosotros un sentimiento de culpa cual también ayuda a consentir el sometimiento. Van destinado todos nuestros ahorros a la salvación de empresas privadas que erraron en su gestión -con el permiso de los mismos gobiernos- las mismas que nunca otorgaron ningún beneficio añadido en los tiempos en que era suma su bonanza. Les han concedido, mediante disfraces y artimañas la gracia de un salvavidas, el cual el pueblo obrero prosigue hinchando con laborioso trabajo e impuestos.

Dos generaciones vagan en pos de empleo y solamente hallan puertas cerradas. Mientras, sus progenitores, las generaciones que los aman, echan mano del pequeño colchón que tenían para darles ayuda.
A gran escala, la sombra del tercer mundo se alarga y también atrapa al sur de Europa. Esa parte de Europa, que se ve obligada a vender esas riquezas que le pertenecen, a precio de saldo, al recibir sutiles extorsiones.
Son continuas las confabulaciones, la clase política de cada estado esta cohesionada para defender lo suyo, para ello no hay diferencia de colores o de idiomas; ante todo debe proteger su imagen y reafirmarse en el poder manteniendo sus posiciones. Los ciudadanos de a pie, simplemente quedamos relegados a ser los que soportamos el peso del mal hacer y despilfarro de los gigantes que quieren mantenerse en el poder, así como de aquellos que tras perder en sus apuestas de juego, demandan ser resucitados aun siendo perdedores.
Los ciudadanos proseguimos perdiendo nuestros derechos, asistimos a una gala de prestidigitación y observamos como la clase media desaparece.
Reaparece la dictadura. El totalitarismo, camuflado de democracia, utiliza los dientes y sus uñas; se cierne sobre el mundo un sistema efectivo de dominio, una acertada y disimulada forma de guerra, de racismo, esclavitud y poder.

Cuanto me agradaría que fueran mostradas las cartas, cuando esos señores que representan al ciudadano, jactándose de su sabiduría, nos muestran su visión y las hipotéticas fallas de un gobierno, frente a una cámara o delante de un micrófono y sobre un estrado.
Ellos, verdaderamente saben acerca de la manipulación a que ellos mismos están sometidos por parte de las grandes corporaciones internacionales. Ellos saben al respecto de las cadenas que los maniatan al margen de las propias ataduras que su condición humana y miserable les acarrea. Ellos conocen la poca medida que tiene su libertad y la nula nuestra. Ellos son cobardes: siempre ponen el grito en el cielo de manera interesada y comedida; no se atreven a alzar su voz para denunciar tantas imposiciones que traban el bienestar y avance conjunto de los seres en este planeta. Ellos, no están faltos de inteligencia, saben a la perfección, que caben fórmulas para que esta tierra acelere su paso hacia el paraíso.

omu G.S. (bcn. 2014)

La propuesta

la propuesta

Maite, desde hacía más de un año, todos los días laborables a media tarde, coincidía con Miguel en el entrañable café de la plaza santa Caterina. Entrañable local todavía regentado por la señora Irene, mujer octogenaria que había heredado el negocio de una tía materna suya que, tras quedarse viuda de su primer marido y casarse con un cordobés muy inquieto, se fue a vivir con él a las islas Barlovento de las Antillas.
Todas las paredes de dicho local se mantenían revestidas con baldosas de elaboración única, baldosas que gracias s su fondo blanco -un blanco ya algo roto por el paso del tiempo- podían regalarse, espléndidas, a cualquier tono; al rojo, al verde o al azul, o a esos colores de tierra más serenos que otorgan el toque sencillo. Cada una de estas baldosas, con su palmo por palmo de tamaño, delataban un hacer de pintura y cocción exquisito; un hacer artesano; al evidenciarse en sus gráficos, floreadas y pictóricas representaciones sumamente creativas, sin repetición alguna.
La iluminación del café, local de techos altos, venía ofertada por varios apliques luminosos incorporados en los tabiques a dos metros de altura, apliques elaborados con metal de cobre y sendas pantallas que se estiraban ovaladas hasta alcanzar su propia punta de pergamino. Como luz principal, dos lámparas enormes pendían del techo en las dos pequeñas estancias que conformaban el negocio; lámparas, que alegraban la lectura de novelas y periódicos, lámparas llorosas al estar conformadas por centenares de lágrimas que, con cristal, unas manos expertas tallaron. La calidez del ambiente resultaba la idónea, un anaranjado relajante incitaba a las confesiones más íntimas, a los besos puntuales y tímidos de amantes, y a fraternizar al sentirse próximo al sí de almuerzos y meriendas, al sonido familiar de los platos y de las cucharillas.
La señora Irene, se resistía a imprimirle cualquier cambio de decoración a su establecimiento que pudiera hacer marchar a aquellos fantasmas que gustosamente perduraban dentro del café prosiguiendo sus tertulias.

Maite no conocía de Miguel ninguna de sus señas, ni tan siquiera su nombre, solamente intuía su edad, lo situaba cercano a los cuarenta. Lo que sí tenía claro, era la intensidad que percibía en cada cruce, aparentemente casual, de miradas. Ella bebía de la lujuria en los ojos de Miguel, al leer en ellos unas inmensas ganas de poseerla, la locura del deseo.
En más de una ocasión, Maite, al despertar por la mañana, cedía a la tentación de imaginarse cómo sería un encuentro íntimo con Miguel; se permitía, repleta de onirismo; intuir la consistencia de los pectorales y los bíceps de Miguel, olfatear sus cabellos largos y morenos y hasta hallar la dureza que resguardaba en su entrepierna. Ella, mientras ilusoriamente degustaba esos gratos apuntes corporales, deslizando sus dedos corazón e índice se cercioraba de su excitación al sentir como de húmedas quedaban ambas yemas. Encantada, se dejaba llevar, jugueteaba combinando la delicada fricción con el medido golpeteo, acertaba a darle más ganas a sus ganas y sentía deslizarse, muslo abajo, algunas tránsfugas gotas que evidenciaban, todavía aun más, la necesidad de culminar dicho instante regalándose el éxtasis extremo con un complemento bien escogido que le diera penetración.
Maite, estaba decidida a encarar de forma directa el tema, a plantarse cualquier día, de imprevisto, delante de Miguel, y golpear contundentemente la mesa; de una vez por todas, sino era él sería ella, tenía que atreverse.

Al día siguiente, Miguel, se presentó más atractivo que nunca, con unos tejanos ajustados que remarcaban a la perfección el poderío de sus cuádriceps y la carnosidad redondeada de sus nalgas y, cubriendo su torso, una camisa de color violeta pálido justamente desabrochada que, complementándose a la perfección con el azul gastado del pantalón, resaltaba largas horas de sol sobre esa piel, quizás de brisa marítima y de natación, de relajación y de playa.
Maite, espero que él se sentara en el taburete del rincón del café, donde Miguel acostumbraba. Le daba la sensación, debido a la insistencia al escoger el lugar, que Miguel era persona hecha a las costumbres y a los hábitos y, por lo tanto, de ideas fijas. Una vez lo vio acomodado y ya removiendo el azúcar de su café, se dirigió hasta él y, plantándose a un palmo del deseo de Miguel, le dijo:

-Cuándo vas, por fin, a atreverte; a dejarte de miradas fugaces y furtivas, a dirigirte a mí de frente, a morderme la boca de imprevisto, o a sencillamente pedirme una cita…

Miguel, perplejo ante tal demanda que a su vez servía de reproche, alterno una tímida sonrisa con unas pocas palabras, cuales al brotar delataron una voz grave y cálida que incitaba a dejarse inundar por completo de ella, al delito de solicitarle que le susurrara a ambos oídos y enmudeciera a la mente con su habla.

-Aun desde lejos; sepas que ya te pedí, ya te sentí, ya te toqué… no creerías cuantas veces te tuve.

El palmo de distancia se convirtió en medio, y Maite le argumentó:

-Lástima que, en ocasiones, las personas, saciadas de vergüenza y de remilgo, lleguemos al punto de excedernos con las limitaciones volviéndonos casi cobardes. Que nos contengamos al estar domesticados por normas y formulismos, así renunciando a ciertos impulsos que mostrarían la digna atracción que por otros seres sentimos, es una pena que callemos las alegrías y que cantemos continuamente acerca de los dolores y las penas.
Por suerte, nosotros, ahora conoceremos, tras compartir desde la distancia dada por tres mesas redondas de mármol y forja y después de cuatrocientos cafés, cual es la musicalidad exacta de nuestras pieles.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

Mil gotas recitan lluvia

"aigüeta de barbaruens (zona Benasque -Huesca-)"

«aigüeta de barbaruens (zona Benasque -Huesca-)»

He visto a Dios desnudo por las calles, el cual adoptando mil formas distintas y pretendiendo ser próximo se acercaba con la intención de contar.
He contemplado a una virgen complacida, renegando de tabús y prohibiciones; restando el hambre de su cuerpo con tremendas dosis de sexo.
He sentido la intimidación; el frío de un cuchillo en la garganta, y sobre mi sien, la boca del cañón de un revolver asido a su yo mudo -suerte que su gatillo optó por no hacerlo hablar-
He intentado leer el árbol de la vida repasando las hojas que, escritas por todas las estaciones y repartidas por el otoño, alfombraban la tierra cayendo casi vencidas -el ciclo de la vida también se presta a la decoración-
He constatado que tiene manos y boca la tentación cuando secuestra o seduce los actos y la voz de los hombres. He observado como los hombres decidimos y cedemos a la tentación eludiendo el hacer responsable -el hombre, por defecto, se queja y reniega; señala y tiende a buscar la culpa siempre fuera de él. En tanta medida elegimos que diría disponemos de gran libertad-
He percibido que puede caber una honda soledad aun estando en compañía -tal suele ser la más inhóspita- Y he comprobado que es posible encontrar a los demás; siendo un ermitaño; ante el rumor docto y sereno de aquella soledad introvertida y profunda.
He visto a Dios que, cordial, dialogaba con el demonio -parecían hasta amigos- y a una virgen disfrutando repleta de lujuria, renegando de halagos santos y de cualquier tipo de pudor -no siempre es imprescindible tener himen para ser una virgen y es preciso la duda para poder encontrar a nuestro Dios-
Cuestiono un montón de referencias si atisbaran alguna pizca de estrechez en su propuesta -No me guío por dictaduras. Son presidio las fronteras-
Reconozco el valor de cada fuente, la maestría implícita en cada instante. Cada segundo que pasa sostiene esa elocuencia que nos otorga enseñanza y como añadido claridad.
Soy capaz de contemplar como los dogmas, tarde o temprano, padecen la obsolescencia; al asomar decrépitos vagarán moribundos

-si pretendemos agarrar nuestro existir sólo a un respiro… posiblemente nos ahogaremos-
318-omu G.S. (bcn. 2014)

Personal

pintura esporádica

Mi sello de amor también resguarda a la pasión, jamás lo dudes.
Ese acorde, añadido e imprescindible, que nunca puede faltar, porque musicaliza completando nuestro mundo.
La pasión. Que pretende recorrer con su lengua y como vampiro el largo de tu yugular, mordisquearte los senos hasta que se tensen tus pezones, y separar, al tocar con un dedo tu vientre, tus piernas cruzadas. Ahora es cuando me pides, entre susurros y gemidos, que visite tu interior y, sin reparar en el decoro, transmute ya sin demora mi deseo en gozo; te entregas complacida y me empapo de las sustancias personales que guardas en tus adentros.
( En ocasiones; padece de un letargo, dormita fallecido mi yo romántico… espero que te agrade su descanso ).
Impere la sensualidad y el erotismo ornamentando el decir de nuestros sexos -ser niños implica vivir todavía alternando el estudio con los juegos-
Busco darte, aquel precio carnal que alcance para pagar tantas promesas convertidas en realidad que me regalas.
No sé, de cierto, si merezco que me deshueses del propio cuerpo, así tornándome una fuente de energía que consigue hasta volar.
Sí sé… que sólo cuando confío, dejándome llevar, alcanzo el éxtasis verdadero y amanecen nuevos imperios.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

composició floral

 

Un sí hecho de intuiciones y de huellas

 

Aquí, en mi ahora; corta resuena la voz del tiempo.
La lectura de él, que me otorga la gravedad y el astro sol, es simplemente como un cabello del flequillo de entre los muchos dispuestos en la cabeza y por el cuerpo.
Válgame abarcar más…

***
En mis manos no cabe el absolutismo de un fin que sólo pacta con la decadencia y la muerte perpetua -mi doctrina se afianza en el tránsito constante-
Sé que mi esencia sobrevive a cualquier tragedia hecha con segundos, al gozo supremo, pero vanidoso, egocéntrico y puntual, que reclama como pago, colapsos y taquicardias, e incluso resiste ante los holocaustos presuntuosos y prefabricados; mi esencia opta por permanecer como causa inmortal; deja hacer a la existencia y se prolonga.
Aunque, en algunas ocasiones, mi mente ejecutara vistiendo el hábito de traidora y negase a la fe que me da fuerzas… mis manos sujetarán, sin soltarlo, a ese hilo interminable: la continuidad. Ellas sostienen la intuición acertada que supera con creces constataciones que acaban por contradecirse y fórmulas científicas.
Mis manos reconocen, más allá del tacto humano, un baile de formas que nunca termina; danzas variadas que se reparten por espaciosos salones.

( Repetidamente asisto a sesiones de magia, donde una insignificante varita, extrae lo que desea desde una chistera que aparenta no guardar nada).

***
Por qué decir -adiós, cuando conviene mejor oír un -¡hasta luego!.
De seguro, proseguirá con sus acrobacias esta vida y, desde algún rincón, resonará el reconocimiento junto al triunfo. Se escuchará vitorear a alguien mientras completa su agradecimiento con palmadas.
– Han de sucederse, interminables, los enlaces energéticos, para significar la incontable proporción del infinito-
Por qué vivir angustiados y presos del temor, sabiendo que: Es ineludible traspasar el umbral del limbo; perecer y renacer seguidamente, para descubrir y degustar los qué’s del universo.

***
Mientras… absorbido por aquel pragmatismo que urde sentencias: Contemplo como la piel que antes reconocía húmeda y tersa, tras el asedio insistente y corrosivo de los días, resulta vencida por la sequedad y las arrugas. Como los labios exuberantes, provocativos y carnosos, se entornan hasta perder su volumen y encararse delgados. Como la consistencia dura de cada uno de mis músculos, se aminora y cae caduca por reblandecida.

Mientras cuento las horas, avisto mi camino hacia el ser de mariposa.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

Cuero nativo

" cueva de las polvorosas (Huesca) "

» cueva de las polvorosas (Huesca) «

 

Anotar que me siento atraído por los amuletos -soy dado a la fe y a las magias-
Corto, pulo e incrusto en piezas que diseño con cuero, cristales que, desestimados por otros, cuando voy por las calles me encuentro -al ir de mi casa al trabajo o cuando al extenderme dentro del ocio, simplemente paseo-
Hago trenzas, pulseras, llaveros y colgantes, con hilos, pieles y cuerdas. Hago para recordar. Hago para no olvidar, cuanto de arte me queda por aprender y degustar; tanto me queda… que no acertaría a catalogar el valor y la consistencia de cada cosa si pretendiera, excluir de mi fuente a otros unos que me rodean.
Soy nativo del mismo planeta que el resto -igual de importante como de insignificante sé que algo aporto-
Soy un indígena agradecido, un simple alumno; un principiante que viaja raudo en pos de un principio.
Ahora me corresponde saborear los pulsos cambiantes; ser un grano de arena, que se mueve, espera o deshace, junto a los minerales de cada ola.

" cap del formiga "

» cap del formiga «

Els crits d’un jo / Los gritos de un yo

 

Només es pot ser lliure de veritat, quan inclòs deixem al nostre jo tot a un costat.
Sabries potser dir-me, si pesa molt la teva identitat.
Si aquesta, sent exigent, t’extorsiona i et demana contínuament protegir-la i defensar-la. Si et fa perdre un munt de temps i t’absorbeix, insistint en el fet que tu et qüestionis, si ella és prou original o tan sols és fruit d’altres passatgers i de fantasmes que varen posar a dins teu, les seves pors i escuts al costat del tall de les seves espases.
Podries dir-me tu, si de cert disposes plenament de cadascun dels passos que dónes en la teva vida. Si creus que, quan camines, no són arrossegades per la corrent les teves decisions, en estar interpretant el que passa en el temps actual i llegint la història passada, arrapat a cap mena de manipulació que escurces l’enteniment.
Apostaries el que tens, dient, que tu estàs compost d’eleccions pròpies. Que esculls les lletres o que acoloreixes el mar i el cel, després de sospesar la intensitat suportada per un to, o la potència arrelada en cada paraula.
Reconec que… potser sóc un pot omplert amb fades meravelloses i bruixots dolents, amb els àngels i dimonis de molts altres, que encara estan aquí o que ja van marxar.

(castellano)
Sólo se puede ser libre de verdad, cuando incluso dejamos a nuestro yo todo en un lado.
Sabrías quizás decirme, si pesa mucho tu identidad. Si ésta, siendo exigente, te extorsiona y te pide continuamente protegerla y defenderla. Si te hace perder un montón de tiempo y te absorbe, insistiendo en el hecho que tú te cuestiones, si ella es bastante original o tan sólo es fruto de otros pasajeros y de invisibles fantasmas que pusieron adentro tuyo, sus miedos y escudos junto al filo de sus espadas.
Podrías decirme tú, si de cierto dispones plenamente de cada uno de los pasos que das en tu vida. Si crees que, cuando andas,
no son arrastradas por la corriente tus decisiones, al estar interpretando lo que pasa en el tiempo actual y leyendo la historia
pasada, agarrado a ningún tipo de manipulación que acortase el entendimiento.
Apostarías lo que tienes, diciendo, que tú estás compuesto de elecciones propias. Que escoges las letras o que coloreas el mar y el cielo, después de sopesar la intensidad soportada por un tono, o la potencia arraigada en cada palabra.
Reconozco que… quizás soy un bote llenado con hadas maravillosas y brujos malos, con los ángeles y demonios de otros muchos, que aún están aquí o que ya marcharon.

Carrusel de placeres

Más allá de secreciones y gemidos
provocados por un oleaje de roces
que acallan al tacto durmiente
y veneran la elocuencia del sexo
que puntual nos complace;
un cesto repleto de orgasmos… de orgasmos intensos:

Esa delicada colcha que me tapa
o unas brasas justamente encendidas
ante el frío que cala llegando a los huesos.
Unas aspas enormes,
que al girar suspendidas
riegan su viento.
O, las aguas de un arrollo
calmando el calor intempestivo
sudado por el Agosto.
(Orgasmos sensitivos;
decorando el verano y asistiendo en invierno).

Dos ruedas y mis piernas,
y yo; retornando a la infancia;
como aventurero y jinete,
pedaleando en pos de hallar mi bioma.
Un jaque que revive sendas sonrisas
desentendido de muertos.
O, meter un gol de cucharilla,
con la destartalada delantera de un viejo futbolín.
Beber tras el esfuerzo prolongado.
Comer cuando estoy famélico
-mi ser advierte orgasmos,
más allá del secretismo contado
por el hambre de cuerpos-

Un paseo por el bosque tras el canto de la lluvia;
el olor provocativo y fecundo de la tierra mojada.
( Ramas y hojas casi fallecidas
desmenuzadas por insectos:
Prado verde; hierba y cama;
hojarasca marchita por el conjunto alentada).

-Presumo de ser multiorgásmico,
al colgarme, columpiarme y trepar por los días
asido a lianas que surgen espontáneas-
Una aptitud atenta: orgasmos seguidos.
Orgasmos continuados coronan la existencia,
¡ siéntete húmedo !.

El nacer. Un olor a bebe que, empapando mi hogar,
culmina como agradable matiz dado en cada estancia.
La risa que supera a la hipocresía,
a los puntos aparte y a las palabras.
Un gesto amigo respondiendo frente a los contratiempos,
que nos aconseja con acierto y brinda por otros su cara.

-Mis orgasmos devienen
por sentidos que escuchan
y elecciones que trenzan
un montón de circunstancias-

Elegir bien.
Elegir bien, recortar y montar un collage.
Y sentirme tan liviano
como para entregándome desnudo,
viajar sólo siendo seducido
por los apuntes constructivos
que contrajeron un pacto con la bonanza.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

Saliva


Tu saliva me sabe a diente de ajo;
retumba energética dándole brío a mi corazón;
reporta aquel salitre divino
que condimenta alimentos insulsos
e invita a nuevos tragos.

Ella me sabe a aceitunas y a sol,
a romero fresco desatando su flor,
a lavanda, melisa, tomillo y laurel,
sabe a esperanza y huele a excitación,
su verde es el de la hierbabuena.
Tu saliva adereza nutritiva
y complementa cada uno de mis días,
le resta aburrimiento y sosedad
a la comida de mis platos.

Tu saliva limpia al mojar;
como suele hacer el agua fresca
cuando rebosa por las riberas de un río
en el mes de Mayo.

Es una senda vital;
ara y siembra y trasiega
las proporciones de mi campo;
ella sostiene el abono que da…
la mejor de las naturalezas.

Dispone de aquel oleaje carnal
que multiinstrumental orquesta;
sin dejar olvidada nota en el atril,
ni arañarme con saña ni revancha la piel,
desdeñando la vorágine de aquel tiempo
de recita desdichas y canta ausencias.

318-omu G.S. (Bcn.2014)