Sopa de tiempos

El pasado suena tan lejano como tardío…
pero sustenta un potente eco que,
haciéndonos entender,
resguarda la mayor de las sabidurías
mientras en nosotros pervive.
El futuro queda siendo un anhelo incierto;
una pluma de ave en la cuerda floja;
como un equilibrio del tiempo y pronta revolución.
Y siempre es el presente un beso espacial
que cae sobre todos.
La alianza que perdura.
El resplandor vigente de una joya;
cual supera al terco imaginario
dada la inquebrantable consistencia de su valor.

Y una vida sólo es la simple cadena en que se unen
todos los citados pasados y futuros como presente,
siendo argolla que enlaza cada eslabón.

318-omu G.S. (Bcn-2013)

-vueltas de tuerca-

Dins d’un armari de cossos – Dentro de un armario de cuerpos

TEULADES ARRUGADES

Poc se de la mort,

però des de el poc que conec,

intueixo que la mort esdevé;

com un arbre immens i crescut,

que ple de branques i fulles

és niu d’ocells i cau de formigues.

 

(La mort: una ona de mar que recorre els temps.

Nou respir que oxigena).

 

De segur; no és la mort cap pou.

És una clau que obre tot;

trenca reixes gruixudes,

i tomba tancades portes.

 

Entre certeses i dubtes

desembolico les hores,

desperto i m’adormo,

sóc vida i sóc mort.

 

Ella és el ball d’una vida,

(vida inesgotable,

vida incansable).

Vida que inventa increïbles moviments,

al ser-li impossible aturar-se.

 

(La mort és adob…

ens apropa molta més vida).

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De un círculo

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El samsara: escalones sucesivos.

Un inevitable recorrido.

Vueltas y vueltas.

Trayectos y escape.

Transcurrir dentro de una rueda.

Nunca cuestionar los instintos,

¡ser animal!.

Reptar sobre la tierra o el césped,

y ensuciarnos en el fango lodoso

de esponjosas lagunas.

Esperar que el caudal se eleve

y nos transporte la corriente del río.

Ladrar apostado a un balcón, (intuir el retorno).

Volar como un colibrí o un halcón,

(apostar por las alturas o el canto).

Husmear los sabores.

Ser un sigiloso felino.

Ser un fiero cazador

o la tímida presa de otros.

Ser animal todavía poseyendo…

el tosco raciocinio.

 

El samsara:

libros aprendidos.

Lo que seré o ya he sido.

Entender los dispendios vitales.

¡Ser vegetal!.

Reposar bajo el sol.

Abrazarme al sonido goteante de la lluvia.

Danzar aferrado al cuerpo de maizales.

Crecer asido a un grano y ser fibra.

Ser aroma:

mar y monte,

monte y cielo,

cielo y agua,

agua y tierra.

Ceder al empuje de las gracias naturales

y recorrer un abanico de tamaños y espacios.

El samsara: Voces que andan repartidas

y al escucharse nos informan

de la naturaleza y sus medidas.

Saber que el movimiento no reside en los pasos,

¡ser mineral!, (estático avanzar).

Aprender en la quietud.

Encontrar dentro de los sonidos desleídos en el aire

la versada amplitud de los silencios.

Advertir el peso de la luz intensa

y la levedad en cual se sujeta la oscuridad total

o un puzle de penumbras y de sombras.

Inerte… no moverse ni una pizca

y saberse vivo,

complacido y existiendo.

 

El nirvana:

a tu lado deshojar la vida,

recorrer el sentido de cada jornada.

Desperezarme del erotismo de sueños y verte…

verte con la nariz antes de abrir mis ojos.

Ver el fondo de tu alma y encontrarme.

Ver tu cuerpo sellado con esencia de mujer

… verlo al olerte.

 

El nirvana:

de tu mano seguir el curso imparable y dinámico de los años.

Contemplar como se viste y trasviste nuestro rostro

estación tras estaciones.

El nirvana:

Reconocer hasta mi ceguera de hombre y alcanzar la lucidez.

Advertir mi inmensa pequeñez y al hacerlo…

varar allá donde el tiempo se desentiende de fronteras.

 

Menudo mi karma…

aprendo mientras pago mis deudas.

Aprendo adentrado en tu aliento.

Arrimado al decir de tu vida

converso con la existencia,

y ésta me cuenta acerca de los caminos,

sobre los gozos y las apetencias.

318-omu G.S (Bcn-2013)

Próximo viaje (R-2)

«

hubble7[1]

 

Tan cerca te siento,

aún presintiéndote lejana, te huelo.

Te sé; calladamente serena,

sólo me hablarás risueña

cuando repose contigo,

cuando quedes complacida,

al poseerme, en tu cercanía.

 

No precisas robar al descuido,

tomas de todo, con todo haces simientes.

Para que una mañana sea tarde,

para que el continuo se prolongue

como roce de eternidad.

Y así renazca la sensibilidad de mis pies,

y cosquilleando mi ser la existencia,

cocine un nuevo plato y que éste esté,

preciso de pimienta y sal; al punto.

 

Con tu cortar podando crecerán mis alas,

y entonces… el viento desvelará tantos recuerdos,

nuevos caminos que hasta esa hora eran invisibles,

puros espejismos, señales confusas y poco demostrables,

cuales nos hacían creer esta vida humana

como exclusiva; como fin único.

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Minerales indisolubles. (El engranaje)

  huellas-agua

 

(I)

 

Los años pasan por centurias

y las centurias asoman ante estos ojos

como hojas de otoño

cuales reconocen (dando por ciertos)

sus próximos días.

 

Quedan huellas.

Todos los pasos siguen un rastro.

Todos los pasos dejan huella

… y esas huellas

una perspectiva para la lectura.

 

Porque somos barro… quedan huellas.

Porque fuimos y somos agua

llenamos pozos.

Saciamos lagos.

Somos todavía lluvia,

memoria y recuerdo.

Porque seremos aire

daremos respiros.

Igualmente formaremos parte

de la tierra, del fuego que prenda y del cielo.

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Como mariposas

 VELA

(I)

 Así, la cera.

Así, la escarcha.

Con sus alquimias naturales

decorando los cuerpos,

transfigurándose,

mudando y reviviendo.

Ambas maleables,

teniendo eco.

 

 (II)

 Desleída: la escarcha en el aire.

Acentuando el sabor matinal

cuando gotea con musicalidad siendo agua.

 

 Resuena relajante, entre pausas,

su leve chapoteo.

Resulta ser un gesto que musita

junto a esa luz

ya desperezada por el alba.

 

 (III)

 Tras tenue intensidad;

apocada, hipnótica e intermitente:

la altiva y sólida vela encendida,

presa de una timidez introspectiva,

se doblega y achica

ante el persistente anaranjado de una llama.

 

 Así, la cera; como bello collar con mil formas;

adheridas, sobrepuestas,

sutilmente amasada al derretirse.

Posada, vistiendo el largo cuello de cristal

y la barriga de la estirada botella.

 

 Así, la vela; alzada.

Contándole a unos ojos su única leyenda:

que se deshace aferrada a un trasfondo;

el de la útil compañía,

el de su iluminar.

 

(IV)

 Y cantó…y compuso

conjuntando la madrugada.

 

 Rompió la húmeda invisibilidad.

Hiló encontrando partículas escondidas.

Domesticó la resquebrajada sequedad de las cercas.

Le dio de beber a la sabina de los ventanales

y al roble de las puertas,

cuales por sus dinteles, lloraban indefinidamente

sin precisar, cuánto era de grande el peso de sus lágrimas.

Escurridizas, hizo a las manos

al apoyarse en las columnas del porche.

Resbaladizos, hizo a los pies

ante los cuatro escalones

anteriores a la entrada.

Cubrió de transparencias,

así hizo el dulce sollozo de la madrugada.

Cubrió la herrumbre y pintura

de las tumbonas acostadas a la intemperie.

Y de las hamacas, cada uno de sus engarces.

Hasta al lago alfombró,

helándolo le dio frío a sus sueños.

El frágil agua interpretó bien alto,

un himno dedicado a la escarcha.

 

(V)

 Así, el amor;

el amor se transforma, cambia.

 

 Como la cera de una vela

o como el dúctil agua de la escarcha.

 

 Así el amor siempre es amor,

pertinaz, sigue su curso.

 

318-omu G.S. (Bcn-2012)

 

 

 

 

 

 

 

 

Adonar-se’n / Darse cuenta

flors de tardor
Flors de tardor que omplin tots els nostres racons buits
donant-nos l’esperança que cal tenir sempre per estimar.
Escombrar les cendres del que no val la pena de guardar,
sense deixar que es perdi la intensitat d’aquell foc que mai mereix apagar-se.
No patir, angoixat, per un present que encara no està,
que no sabem si naixerà per agafar-nos, de cop i volta.
Tinc molt per aprendre; dolors que s’en van ja no pesen com pena.
Virtuts portant-me la vida, jo les agafo, per no deixar-les marxar.
Tinc la certesa del somiador esperançat que res rebutja al creure tot somni possible,
de l’ocellet que està boig de content, tant per poder remoure les ales com per volar o saber cantar.
Resoldré dubtes quines per fruit omplen les vides d’inseguretat. Pagaré deutes. Estriparé totes les carregues —les que porto des de l’inici, amb la primera petjada, les que arrossego des del començar—
Els sorolls s’esvaeixen del meu dia a dia. Avui puc dir que m’abracen, de la vida, les seves dolces melodies.
Hi ha vegades que entenc la pau i l’harmonia em xiuxiuega,
i la sang adormida que encara no em bullia, plena d’estels i de colors, ara disposa de prou força per a despertar-me dels mals somnis impossibles de pair.
Cuino alegria; la condimento amb la millor de les essències.
Vida! tornes a mi!… Bé saps que per a reconèixer la teva immensa vàlua, hem de recorrer hostils deserts i lluitar i lluitar dins d’un munt de croades.
Crec en el mateix «nostre destí» igualment present: tan lluminós com fosc.
D’entre les gotes de pluja ja fa temps vaig descobrir un cor de plata estampat amb molts símbols i ple de robins… Sé que per fi he trobat el nostre planeta.
(castellano)
Flores de otoño que llenan todos nuestros rincones vacíos
dándonos la esperanza que hay que tener siempre para amar.
Barrer las cenizas del que no merece la pena de guardar,
sin dejar que se pierda la intensidad de aquel fuego que nunca merece apagarse.
No sufrir, angustiado, por un presente que todavía no está,
que no sabemos si nacerá para cogernos, de repente.
Tengo mucho para aprender; dolores que se van ya no pesan como pena.
Virtudes trayéndome la vida, yo las cojo, para no dejarlas marchar.
Tengo la certeza del soñador esperanzado que nada rechaza, al creer todo sueño posible,
del pajarito que está loco de contento, tanto por poder remover las alas como por volar o saber cantar.
Resolveré dudas cuales por fruto llenan las vidas de inseguridad. Pagaré deudas. Destruiré todas las cargas —las que llevo desde el inicio, con la primera huella, las que arrastro desde el empezar—
Los ruidos se desvanecen de mi día a día. Hoy puedo decir que me abrazan, de la vida, sus dulces melodías.
Hay veces que entiendo la paz y la armonía me cuchichea,
y la sangre dormida que todavía no me hervía, llena de estrellas y de colores, ahora dispone de bastante fuerza como para despertarme de las pesadillas imposibles de digerir.
Cocino alegría; la condimento con la mejor de las esencias.
¡Vida! ¡vuelves a mí!… Bien sabes que para reconocer tu inmensa valía tenemos que recorrer hostiles desiertos y luchar y luchar dentro de un montón de cruzadas.
Creo en el mismo «nuestro destino» igualmente presente: tan luminoso como oscuro.
De entre las gotas de lluvia ya hace tiempo descubrí un corazón de plata estampado con muchos símbolos y lleno de rubíes… Sé que por fin he encontrado nuestro planeta.