Enfilant la vida / Enhebrando la vida

enhebrando la vida

 

Perduri sempre fresc,

el record; un passat;

gràcies al seu parlar

gràfica diu la tinta.

Passat que reneix com llibre escrit,

i ple de racons i personatges

que atresoren veritats, explica.

 

Les vivències li regalen

grans ales al futur,

asseguren corriols

i alliberen camins,

a on després, tard o d’hora,

tots els homes, trobant-nos,

remarem junts cap endavant.

 

Agrairia que aquesta vida tingués a bé,

donar-los un gran cor i la virtut del seny,

als meus éssers propers, i també, a tots els altres.

 

            ***

 

Li agraeixo a la vida

la humitat complaent.

El desig humà i els jocs d’amants,

que repartint goig ens fan cridar

demanant esperança.

 

Agraït quedo a l’eternitat,

perquè va desfer el nus

que em retenia; com a llavor,

encara penjat o en les arrels,

o tal com sàvia, dintre del arbre.

 

Dono gràcies a l’aire

per cadascun dels glops

que, despertant del son,

porten pas i respir,

tant com brots eixerits

i la justa temprança.

 

Li agraeixo molt a la natura

que girés la clau dintre del pany

i obrint el ventre de l’univers

filés per mi un espai terrenal,

per com a home, donar la cara.

 

Aquí, jo, noucasat

amb el cel i la mar,

amb idíl·lics clavells

i amb rosers perfumats.

En rellegir el guió

aprenc a rebutjar;

 

tant els cops donats pels punys ferotges

com les idees i els pensaments

que aixecant les banderes incendien;

cremant la pau i portant tempestes.

 

Aquí em trobo torçant,

els punyals que clavant-se s’endinsen

travessant dolços cors per l’esquena,

i espases despietades

que esmicolen, fent malbé la terra.

 

Aquí em trobo; esborrant

amb la fresca netedat de l’aigua,

noves i antigues taques vermelles

taques plenes d’egoisme,

pròpies i alienes taques de sang.

 

318-omu G.S. (Bcn-2014)

 

____________

(castellano)

 

Perdure siempre fresco,

el recuerdo; un pasado;

gracias a su habla,

gráfica dice la tinta.

Pasado que renace como libro escrito,

y pleno de rincones y personajes

que atesoran verdades, explican.

 

Las vivencias le regalan

grandes alas al futuro,

aseguran sendas

y liberan caminos,

donde después, tarde o temprano,

todos los hombres, encontrándonos,

remaremos juntos hacia adelante.

 

Agradecería que esta vida tuviera a bien,

darles un gran corazón y la virtud de la cordura,

a mis seres cercanos, y también, a todos los otros.

 

***

 

Le agradezco a la vida

la humedad complaciente.

El deseo humano y los juegos de amantes,

que repartiendo gozo nos hacen gritar

pidiendo esperanza.

 

Agradecido quedo a la eternidad,

porque deshizo el nudo

que me retenía; como semilla,

todavía colgado o en las raíces,

o como sabia, dentro del árbol.

 

Doy gracias al aire

por cada uno de los tragos

que, despertando del sueño,

traen paso y respiro,

tanto como brotes vivarachos

y la justa templanza.

 

Le agradezco mucho a la naturaleza

que girara la llave dentro de la cerradura

y abriendo el vientre del universo

hilara para mí un espacio terrenal,

para como hombre, dar la cara.

 

Aquí, yo, recién casado

con el cielo y la mar,

con idílicos claveles

y con rosales perfumados.

Al releer el guión

aprendo a rechazar;

 

tanto los golpes dados por los puños feroces

como las ideas y los pensamientos

que levantando las banderas incendian;

quemando la paz y trayendo tormentas.

 

Aquí me encuentro torciendo,

los puñales que clavándose se adentran

atravesando dulces corazones por la espalda,

y espadas despiadadas

que desmenuzan, echando a perder la tierra.

 

Aquí me encuentro; borrando

con la fresca pulcritud del agua,

nuevas y antiguas manchas rojas

manchas llenas de egoísmo,

propias y ajenas manchas de sangre.

318-omu G.S. (Bcn-2014)

Pincel sin mano. (Ideas sin actos)

pincel sin mano. (ideas sin actos)
» Para qué tanta ciencia y tantas matemáticas,
si la educada cultura del hacer
aparece dormida en un trastero.
Para qué tantas letras
si estas letras omiten o solapan
a la mejor y más providencial
de todas las posibles interpretaciones.»

***

Es un pasar fugaz,

el aquí añadido a los hombres;

ante tanta amplitud que hay dispuesta en la vida

queda tan solo siendo un corto camino

cual el hombre desaprovecha,

si le diera su espalda a vitales asuntos

y engrandeciera absurdas cuestiones.

Siendo especie terrestre, imperfecta y errante,

erramos, nos delatan nuestras formas,

errar erramos, aún a expensas de disponer

del suficiente aprendizaje,

como para bastarnos el saber

que da la dicha de escoger

lo que deseamos tener por contenido.

(Quedamos ante el universo

siendo vanos perdedores que perdieron

el manual de la felicidad).

Nos jactamos de un saber

Mientras deambulamos

entre clavos por nosotros mismos esparcidos.

Tenemos herramientas;

corazón, unas llaves y un martillo,

pero desmemoriados aparecemos

al haber olvidado por completo

cuales debieran ser nuestros principios.

Inconscientes, las nubes golpeamos;

malversamos semillas igual como sellamos

el grato aroma de flores y frutos.

Desmerecemos la sensibilidad

al considerarla debilidad

y los «te quiero» pasan de soslayo,

huidizos ellos, al mediar las burlas

que denotan el sarcasmo enfermizo.

Cuándo los besos saben a frágiles

y las lanzas se clavan en pechos y en costados;

en este tiempo perecemos.

Cuando desaparecen los abrazos, se esconden,

y los puños se ciñen a la ira,

sobre este tiempo vivimos.

Cuando mirando un espejo no buscamos reflejos,

sólo ver revelada nuestra imagen;

imagen vanidosamente ególatra,

altiva, presuntuosa y presumida;

en este tiempo perecemos,

sobre este tiempo vivimos.

Y sabe a puñalada tener que pedir perdón,

cuando su hacer merecería

fuera reconocido como don;

sobre este tiempo vivimos igual que perecemos.

Como soldados rasos; como meros lacayos

marchamos traicionando a nuestra voluntad;

andamos cabizbajos y obedeciendo.

Como soldados rasos somos simples lacayos

de la feroz embestida animal,

que perdura longeva, ¡por nuestra transigencia!.

La impetuosa embestida,

que arremete incapaz de sopesar

ni apreciar ningún valor

y trajina obcecada en sus instintos

con un decir y hacer poco cabal.

Los juicios razonables se extravían

ante una prehistoria visceral,

que prosigue pidiéndole cabida,

(aunque, necio, rugiera el malestar),

al próximo futuro y al presente.

Y el rastro del impulso pervive y aparece

enturbia con sus lodos nuestro Hoy..

Como lastre, pesado es un Ayer

si devino repleto de inconsciencia.

Ayer, inaceptable si fuera irreflexivo.

Yo quiero que Hoy

se hagan los sueños tangibles,

mis sueños que son

sueños del todo posibles.

No tercie más, inclemente,

sobre mis amaneceres,

de entre aquellas fortunas existentes

la que ataviada de perra

se muestra cruelmente impávida.

318-omu G.S. (Bcn-2014)

Perfume

PERFUME-CAMPOS DE LAVANDA

 

Ella; delicada es y era:

El beso del cuento.

La anhelada emoción.

Una hermosa imagen.

Ella: Dulce sentimiento.

 

Ella es una empedernida soñadora;

sus ganas derrotaron a las palabras que designan

a las horas rotas y a las millas imposibles.

Fue su ilusión la que desbancó

las señales de humo tóxico

y su afán de aventuras

el que supo hallar el sentido

que pervive en lo prohibido.

 

Ella, soñadora

acaricia la puerta de los sueños,

a su llave decidió llamarla fantasía;

hasta idealizando a repugnantes bestias

y a enfurruñados ogros,

les regala majestuosa capa y regia corona

así como el nítido cantar que alberga un ruiseñor.

» Ella amaba amar,

pero tantas veces amar no se dejaba.»

(Cuando era presa de formas rígidas

que sus prendas de volátil hilo fino acartonaban).

 

Ella quiere los días plenos, rebosantes de luz.

Descorrer los visillos y cortinas

contemplar arrebatada el claro cielo

y ver azul, bien azul el cielo azul.

 

Ella quiere una noche con estrellas,

que dándole la luz apagaran tanta oscuridad.

Desea apaciguar su confusión y comprender,

y aceptando la eterna e irrevocable dualidad

despertar resucitada.

 

Ella imagina una luna entera

que arropando la calentara..

Aunque ella desconoce,

indecisa no escogió,

qué color, de los muchos del amor,

prenderá para pintarla.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Bailarines

bailarines-y-coreografos-actuar-espectaculos


(I)

Mientras giren y giren las aspas del molino.

Mientras volteen alentadas por el ímpetu de un viento

que aletea impregnado y esparciendo

la mayor de las desdichas,

la que asociándose al yo pérfido

se afianza en los propios intereses hasta coronar

en la encadenante soledad del individuo.

Mientras un afán desmedido de poder recabe en los hombres

y estos hombres vivan desentendidos del infortunio del resto,

de sus fatalidades y de su terrible desconsuelo.

Mientras… La palabra perdición, demoledora,

recaerá como sobrenombre afeando las virtudes de esta tierra.

Y el sabio decir de cualquier honesta sonrisa

se nublará no obteniendo símil o sinónimo, digna respuesta.

Y el ánimo que acompaña a nuestro paso

se consolidará con un mirar huraño,

ajeno a suertes cercanas serpenteará envenenado,

ceñido al hábito extremo, a un claustro limitado,

ensalzará a la miopía y venerará al fracaso.

Mientras sujetemos al consumo como tabla salvadora,

creyendo que los bienes que se obtienen

representan y sostienen la liberación de deudas propias

y una felicidad sujeta al heroico equilibrio.

Mientras… Seguiremos estando bajo el yugo de un tirano

que reclama nuestro tiempo y nuestra sangre,

con su cruel deambular, tenazmente opresivo.

Ante el ansia inagotable de consumo, (fuga cobarde y esporádico viaje, viaje plagado de banales proyectos y de un corto destino)… Nazco preso y muero pronto, al no reconocer lo que de veras es sentirme vivo.

(II)

Sobre hoy:

Cuando los hombres vivimos olvidados de la importancia de cada segundo.

Cuando desaprovechamos la irrecuperable salud para amasar posesiones.

Cuando, incansables, releemos considerando grandes obras los pasajes que convergen dando el visto bueno a los mayores absurdos.

Sobre un hoy:

Donde la paciencia sufrió la obsolescencia y cualquier rechazo, aún sin razón de peso, gritando violento se consolida… es idolatrado, al sufrir de la hipnosis provocada por unas palabras bien escogidas que surgen de las bocas de unos individuos con retocados rostros cuales respaldan hipócritas propuestas escudándose tras siglas engañosas que varan en el falso significado.

(III)

Y queda hecha añicos la confianza.

Y ya resultan mofa del ciudadano cada una de las palabras

que recitan pronta bonanza,

que resuenan por la boca de diputados

sobre el estrado del congreso.

Palabras sometidas a la hábil argucia.

Citas que esconden enorme sarcasmo,

junto a ironía y felonía e hirientes falacias.

Argumentos que dicen defender los intereses

de un pueblo ya suficientemente malbaratado

por ese mismo conjunto que, comodamente

apoltronado, implanta las leyes.

(IV)

Sobre la irresponsabilidad, la deshumanización y la falta de conciencia:

Cuándo machacamos la piedra solvente y filosofal hasta llevarla al polvo más insalubre, estéril e insolvente y adusto.

Cuándo desaprovechamos o enrevesamos el pasar corto, nuestro o de otros, de esta vida, dejando a la felicidad tristemente asociada al lucro, al gasto innecesario que se atisba en el excesivo consumo.

Así y aquí: siglo veintiuno.

Intoxicados por esporádicos e insatisfactorios orgasmos

seguimos incompletos, podridamente perdidos,

acarreando la lepra de nuevas y fútiles tendencias,

masacrados por inútiles dependencias y fatales vicios.

(V)

Mientras tanto el molino trille cereales

sin separar la cáscara de la simiente.

Mientras el infortunio se alimente

de la frágil voluntad de nuestro ser

y, abatiendo su cuerpo y alineando su mente,

deslome hasta llevar a un imposible

un futuro lleno de pródigos proyectos

que exclaman esperanza;

o inclusive nos aprese el infortunio

por, al deambular adormecidos,

banalizar hasta vetarle,

tanto a la senda como al horizonte,

los joyosos valores que resguardan bonanza.

(VI)

Un látigo sigilosamente zigzaguea,

sisea encantadoramente,

hipnotiza y nos atiza,

nos flagela sin contemplaciones,

cuentan sus notas sobre la esclavitud,

delata que hay amos y presidio.

» La justicia en la tierra nunca nació,

todavía resulta nonata, por ello hoy me veis vistiendo de luto.»

(VII)

Abundan los cortinajes,

espesa es la bruma,

ceguera causa la niebla.

Tercos se afianzan ¡cambiantes!

amplios y sutiles se muestran los términos

que dan pie al esclavizaje;

más tercos que una mancha de aceite

o el óxido de hierro impregnado en la ropa

¡acerada se presenta esta esclavitud!

inconsistente e irreal, es esta nuestra democracia.

Tan inolvidable por indecente

como hipócrita por continuamente versar mentiras.

Es tan increíblemente genuina que

a la perfección disimula sus fundamentos

hasta padecer de invisibilidad.

Disfrazada de urnas y papeletas,

la democracia se convierte en autocracia,

un símil de la dictadura

cuando, debido a la suma de votos,

conviene siendo absoluta.

¡Una burda farsa!,

porque un sinfín de propuestas

cabidas en el electo programa

se difuminan y quedan menos que en nada…

como hojas rotas de periódico,

siendo papel higiénico en sucio retrete público.

(VIII)

Por más que duelan prosiguen,

suenan simulando ser cantos angelicales tantas promesas.

Suenan y resuenan

retransmitidas entre discursos de tono elegantemente sobrio,

mediando, como publicistas,

los abyectos y diversos medios de comunicación.

Y aquellas verdades que resultan desgracias cotidianas

en buena cantidad de hogares

arrecian maquilladas, a medias o restringidas,

según sea el rostro y la corpulencia de los medios que las relatan.

(Hay días de fiesta en que alardea el teatro.

Es grande el teatro que invade los corrales y palacios.

Y fallece la decencia junto a los inocentes.

Y los farfulladores histriónicos consiguen enmarcar sus rostros,

convenientemente afables e interpretativos

y falsamente solidarios, por todas partes).

(IX)

Ya hace unas cuantas décadas que apareció, implantándose,

un nuevo método de baile

cual repetimos, insolentemente, una y otra vez,

aún faltando el permiso de muchos,

siguiendo los desgraciados y desagradecidos compases

de una danza macabra.

(Esquivas batutas marcan las directrices…

Y enferman en un rápido tránsito,

innecesaria y remediablemente,

enferman hasta la muerte,

débiles peatones, frágiles y aún imberbes.

Y estallan guerras donde la paz sería

la mejor herramienta para el avance,

la mejor propuesta; el corcho que flota y que salva).

En este baile, baile de máscaras,

la libre elección hizo acto de presencia

pero se quedó adormecida…

espera envuelta entre cortinajes.

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Prisioneros de paisajes

prisionero de paisajes 

Antes: un lápiz o una pluma delatora

cuales descorren pensares o vivencias,

o sentimientos que adueñándose de uno

conceden precipicio u otorgan gozo.

 

Antes resultaban frecuentes

millones de mensajes escritos a mano;

odio y esperanza,

la ayuda deletreada,

viajes, proyectos y amor;

una carta que fue metida dentro de una saca

tras ser comida por la boca de un famélico buzón.

 

Antes transcurría un tiempo,

existía un remite igual que una esperada respuesta

con la consiguiente espera.

 

(Envío cartas y aguardo respuesta;

vengan dentro de un sobre; saludos y abrazos,

noticias y ánimos,

imágenes y recuerdos;

en un simple y bien doblado papel

el contenido de un inmenso arcón).

 

Ahora: Una pantalla habla al instante

mediante las alineadas teclas

de un teléfono móvil o de un ordenador.

Asoman cortas las distancias

y primitivos quedan los tiempos de espera.

 

(Confieso que añoro

los triangulares pliegues de los sobres.

Lo mismo que echo mucho en falta

aquellas manchas de tinta

que reseñaban las huellas de mis dedos).

 

« El progreso jamás olvide

que la nostalgia forma parte de mi condición.»

 

Antes: Multitud de piernas haciendo camino

y carromatos tirados por caballos y burros

que cargando los víveres recolectados

los repartían por ciudades y pueblos.

Antes; mil kilómetros: Lejanía.

Un verano y sillas en los portales.

Botijos y porrones amanerando

largas y amenas tertulias.

 

Ahora: Transcurridas nueve horas

cruzamos vastos océanos

recorriendo tres mil millas.

(Café en Marraquech

y cena en Alejandría).

Ahora los vecinos de puerta ni se saludan

y los transgénicos, disfrazados de salud,

irrumpen en los estómagos, invaden nuestras cocinas.

 

Ya pasó el tiempo de las gruesas cuerdas de esparto.

Las manos olvidaron las trenzas y el mimbre,

cual, triste y lloroso, quedó arrinconado.

Ya convino el hombre en una resistente alianza

con las herramientas eléctricas,

con los monótonos moldes y el plástico.

 

« ¡Madre!, vísteme con algodón.

¡Madre!, bríndame el roce del hilo,

que es mi piel tan fina como delicada

y cualquier áspero roce le causa quemazones.»

 

Hoy la velocidad le ha ganado la partida

al sosiego y a la pausa,

estropeados chirrían los frenos,

detenerse suena a imposible

y hacerle un quiebro al reloj

aduce como irrisorio;

sería como convertir en apuesto príncipe

al rechoncho sapo de un estanque

con el beso de una endiosada princesa

que solamente sabe de espejos e imágenes

cuando la belleza del mundo compara.

 

( Libérense los domingos de relojes y alarmas.

Protéjase el reposo que contiene un buen respiro

para, al menos, alguno de los días de la semana).

 

Antes; arbolados valles, hablando cercanos,

vertían sus gracias;

a dos pasos y frecuentes resonaban los trinos,

las estridencias sonoras desafinaban lejanas.

 

El ajetreo de ciudades resoplaba extrañamente,

sus calles, todavía de tierra fértil,

admitían ser sembradas,

y los hombres, alejados del inútil consumo,

con un indispensable poco se conformaban.

 

Ahora; la tala indiscriminada

es una evidente fatalidad que extravía el oxígeno.

Es ladrona devorando los bosques.

 

Asesina es la ambición,

por desproporcionada acuchilla al imprescindible equilibrio.

Perdidas quedan las palabras gracias y perdón

cuando por la ciudad, (deshumanizado hormiguero),

agudizando mis sentidos transito.

 

En estos ahoras perece la confianza,

todo recaba inundado por el miedo.

Cual insta a que sean multiplicadas las cerraduras,

y a que el helor penetrante de verjas y candados

envuelva y precinte la lumbre de hogares

que por tantos siglos estuvo,

sin remilgos ni renuncias, para otros dispuesta.

 

Insaciable y voraz: El tejido asfáltico recubre

la frondosa hierba, engulle gratos aromas.

Conforma aburridos paisajes,

asemejando ser sus cárceles grises

un insulso laberinto.

Y su inseparable pareja, el musculoso hormigón,

se presenta alzándose

con su apariencia omnipotente

escondiendo su verdad babilónica.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

A un sí de ángeles o demonios

A UN SÍ DE ÁNGELES O DEMONIOS

» De la nada inventamos figuras inexistentes

y las magnificamos dando poderes

hasta que sea solvente cada invención.

Somos capaces, de forma insolente,

de equiparar a un buen montón de patrañas

con la savia de la creación. «

***   ***

Nos escondemos tras bulos inventados.

Nos exculpamos señalando a personajes detestables

que tan sólo son ficción garabateada

cabalgando entre las páginas de tantos libros;

libros paganos y libros sagrados.

 

Personajes que simulan ser reales,

cuales fueron impuestos en la mente de muchos,

entre hogueras que exorcizaban y apretados grilletes,

grabados a base de latigazos y hierro candente.

Personajes que, con maneras sentenciables,

ayudan a disimular la destrucción

que el hombre sobre la tierra implanta;

el tremendo e innecesario extravío

en que desde los tiempos vivimos.

 

Huimos, ¡somos cobardes!.

Huimos de las consistentes y personales verdades

que relatan nuestros actos.

Actos sujetos al desatino,

verdades que citan al hombre como a cual bestia.

Copulamos con la farsa para resultar exculpados

de crudas sentencias y arduos castigos.

Anulamos los verbos amargos,

falsamente poetizamos sobre nuestro hacer y nuestra vida,

eludimos darnos cuenta que somos la máxima expresión

de un nulo espécimen de gesto desleal.

Sentimos la asfixia del yugo,

la carga es dura, y además…

es carga innecesaria la que nos imponemos.

Y es al reconocernos,

que una honda pena nos embarga

siendo la mayor y más ineludible de las condenas.

 

Irresponsablemente y a diario

salpicamos con motas de infierno

la mansa paz de nuestro cielo.

Por añadido, vanidosamente ostentando,

la hipócrita virtud de creernos, salvadores que están,

lejos de maullar, de rugir o de ladrar,

con la racionalidad bendecidos.

 

Prófugos desarraigados del origen;

aquí vagamos, aquí yacemos.

Moldeamos a nuestro antojo;

santos y vírgenes, mártires y milagros.

dioses y demonios, báculos y maleficios,

credos y conjuros, todo con tal…

para desentendernos y aligerarnos

de muchos y propios,

de grandes y evitables errores.

Admitimos estar subyugados a fuerzas extrañas

y a males insondables y ajenos,

así dándole la espalda al avance.

 

Caminamos faltos de agallas.

Caminamos renqueando

con esa parte primitiva e inherente

que estériles nos convierte a los hombres.

Con esa misma que destruye el paraíso,

aborrece el arte de amar

y desmerece a una flor como joya.

La que, ciega e impasible,

añade el frío más austero sobre el cálido hogar

y recubre con un intenso desasosiego

la paciencia impresa en grandes templos.

 

Hay ficciones.

Del hombre: bulos, farsas y ficciones,

cuales elaboradas con matemática horma

aparecen casi quedando perfectas;

que disimulan al mirar

la fealdad reflejada en el espejo:

Esos errores irresponsables,

esos humanos defectos,

sitúan horribles horrores que acontecen,

junto al polvo, bajo el felpudo.

Ayudan a expropiar al estomago

de la digestión de tantas culpas.

 

No existen demonios.

No hay ningún diablo que secuestre nuestras almas.

Sí que hay pies que visten largas pezuñas.

Sí que hay calor cual quema y cuece.

Pero es el hombre y sus intereses,

el que cobarde no admite su nefasto hacer,

el que mal usa el fuego

y el leño corta y la salud prende.

El hombre inventó para sí;

los tridentes punzantes,

la tentación como prueba divina,

y otro, siendo de él,

por propietario del infierno.

 

Es mecenas y mentor del diablo el propio hombre,

al no ser capaz de ordenar correctamente

la multiplicación de sus vivencias,

al ser incapaz de gestionar como debiera

sus saberes y emociones.

318-omu G.S. (Bcn-2013)

La recolecta (muchos hilos darán buena costura)

FILS 

Escuchar con atención,

posicionar la información y contrastar.

No quedarnos dentro de una caja de cerillas cuando valoremos.

Encontrar la mejor perspectiva,

la conjunción exacta que nos haga avanzar.

***   ***   ***

¡Qué los años no nos hagan tan viejos como sordos!.

Que la mucha vitalidad que salpica a nuestra juventud,

no nos haga tan engreídos y vanidosos

como para coronarnos altivos

y al resto de seres desdeñar.

Creerlos poco, contemplarlos como ignorantes,

verlos tan minúsculamente insignificantes;

como para desmerecerlos y sentenciarles.

 

Dilucidan mejor dos mentes que una,

quedando claro que el saber se multiplica

cuando estás mentes son diversas

y sus ideas aúnan.

 

Bien cabe respetar

la hierba que crece en la orilla ajena.

El agua surgida desde multitud de fuentes.

El expresar variopinto de cualquier especie.

La sangre que corretea por otras venas.

 

Pues, tan buena es la sombra de un enorme y recio roble

como la proporcionada por un endeble y diminuto arbusto

al cual la lluvia dobla y el aire balancea.

 

Al enlazarse esparcidos pocos,

el acierto resulta tanto que parecemos adivinos.

Porque tal hecho es portador de dicha,

nos trae una llave maestra: duchas respuestas

que se asemejan a la sabiduría.

 

Me asomo ante el futuro y deseo ver;

una vereda limpia y con menos estorbos

… entonces escucho proyectos tan claros

como pañuelos sin lágrimas.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Quién tiene la llave de los principios poéticos…

 

Ya llegado el siglo veintiuno, no creo que nadie pueda ni deba encasillar dentro de ninguna regla, a un término tan incesantemente innovador, creativo y extenso; como es el de la poética.

Deberíamos abandonar la arrogancia a la hora de valorar el decir poético de otros, cada cual tiene su propio expresar y aunque no comulguemos con las maneras o con la exposición habida, la reflexión sobre unas circunstancias junto al peso de unas emociones en esas letras habita. (Sería bueno que nuestra lectura se arropara de humildad).

En diversas ocasiones he coincidido, tanto en foros como en blogs, con gente que delata esa arrogancia que menciono junto a un enorme menosprecio. Si la poesía tuviera una verdad única y absoluta, a mi ver, ya no estaría dentro del saco de mis predilecciones, ya no la consideraría poesía.

Quién es tan prepotente para encasillar dentro de un determinado orden, de exclusivas palabras, de estrictos numéricos o de encorsetadoras reglas, el mundo que decide como poético alguien; ese prisma o perspectiva, esa posible puntilla al respecto de una noticia, de unas vivencias, al respecto de los asuntos socio políticos o sobre temas surrealistas o claramente banales.

Quién es capaz de erigirse, hoy, en este siglo veintiuno; como un Dios crítico que sentencia lo que es vanguardia poética o lo que es irreverente o está caduco.

Cada cual tiene sus posibilidades, capacidades y maneras, y nos pueden gustar o no gustar las de otros, pero me resulta de un asco anormal, utilizar nuestras letras para despreciar, aquel decir escribiente que, seguro, con suma buena intención y máximo esmero y voluntad, hacen tecleando unos tantos otros.

 

«La humanidad refleja la situación de su actual identidad en pequeños detalles. Un individuo marca el paso… y cuando su paso repite y repite, da la sensación de que tal paso sigue el camino adecuado; así acabando por servir como ejemplo viviente. Cabe la posibilidad de que aún preñado de desatino, el acto, debido a su reiteración; adopte fieles, se formalice y haga cotidiano.»

 

omu G.S. (2013)