» Quién algún día olvidó que fue aprendiz,
nunca podrá enseñar como buen maestro;
no merece tener alumnos,
ni las llaves del aula.»
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Porque hay frente existe espalda
Algunos días aparecen bendecidos,
asoman en mi vida con las manos repletas.
Generosos, sacan de su zurrón
estrellas fugaces que pasaron y glotonas
se zamparon cada uno de mis deseos
… deseos que estuvieron pendientes hasta Hoy.
Y acuden hoy con su magia vital,
(providencial e inconstatable magia
que no requiere de lógica ni de argumentos),
para que como muestra recíproca
y con la justicia que demandaba
pueda completarse el círculo.
Estos mismos deseos
los desenvuelve el mismo destino,
arriban a mi puerto siéndome concedidos.
Ocurre que otros días aparecen
con insufribles cuestas,
se aventuran en mi vida como pesadilla,
terriblemente desnivelados.
Se aventuran con una vara fina de bambú
que, resistente, insiste azotando
hasta debilitar todo mi ser,
así hasta noquear a la claridad
y robarme las fuerzas
y el sano equilibrio que me respalda.
Insisten, intentando derrotar,
el afán de lucha y esfuerzo que tengo.
Terroristas, atentan contra mis ilusiones,
cortocircuitan los soplos de vida
en que caben mis sueños,
y como en cementerio,
procuran enterrar bajo pesada tierra,
a catorce mil pies a mis ganas.
318-omu G.S. (Bcn-2014)
Pincel sin mano. (Ideas sin actos)

» Para qué tanta ciencia y tantas matemáticas,
si la educada cultura del hacer
aparece dormida en un trastero.
Para qué tantas letras
si estas letras omiten o solapan
a la mejor y más providencial
de todas las posibles interpretaciones.»
***
Es un pasar fugaz,
el aquí añadido a los hombres;
ante tanta amplitud que hay dispuesta en la vida
queda tan solo siendo un corto camino
cual el hombre desaprovecha,
si le diera su espalda a vitales asuntos
y engrandeciera absurdas cuestiones.
Siendo especie terrestre, imperfecta y errante,
erramos, nos delatan nuestras formas,
errar erramos, aún a expensas de disponer
del suficiente aprendizaje,
como para bastarnos el saber
que da la dicha de escoger
lo que deseamos tener por contenido.
(Quedamos ante el universo
siendo vanos perdedores que perdieron
el manual de la felicidad).
Nos jactamos de un saber
Mientras deambulamos
entre clavos por nosotros mismos esparcidos.
Tenemos herramientas;
corazón, unas llaves y un martillo,
pero desmemoriados aparecemos
al haber olvidado por completo
cuales debieran ser nuestros principios.
Inconscientes, las nubes golpeamos;
malversamos semillas igual como sellamos
el grato aroma de flores y frutos.
Desmerecemos la sensibilidad
al considerarla debilidad
y los «te quiero» pasan de soslayo,
huidizos ellos, al mediar las burlas
que denotan el sarcasmo enfermizo.
Cuándo los besos saben a frágiles
y las lanzas se clavan en pechos y en costados;
en este tiempo perecemos.
Cuando desaparecen los abrazos, se esconden,
y los puños se ciñen a la ira,
sobre este tiempo vivimos.
Cuando mirando un espejo no buscamos reflejos,
sólo ver revelada nuestra imagen;
imagen vanidosamente ególatra,
altiva, presuntuosa y presumida;
en este tiempo perecemos,
sobre este tiempo vivimos.
Y sabe a puñalada tener que pedir perdón,
cuando su hacer merecería
fuera reconocido como don;
sobre este tiempo vivimos igual que perecemos.
Como soldados rasos; como meros lacayos
marchamos traicionando a nuestra voluntad;
andamos cabizbajos y obedeciendo.
Como soldados rasos somos simples lacayos
de la feroz embestida animal,
que perdura longeva, ¡por nuestra transigencia!.
La impetuosa embestida,
que arremete incapaz de sopesar
ni apreciar ningún valor
y trajina obcecada en sus instintos
con un decir y hacer poco cabal.
Los juicios razonables se extravían
ante una prehistoria visceral,
que prosigue pidiéndole cabida,
(aunque, necio, rugiera el malestar),
al próximo futuro y al presente.
Y el rastro del impulso pervive y aparece
enturbia con sus lodos nuestro Hoy..
Como lastre, pesado es un Ayer
si devino repleto de inconsciencia.
Ayer, inaceptable si fuera irreflexivo.
Yo quiero que Hoy
se hagan los sueños tangibles,
mis sueños que son
sueños del todo posibles.
No tercie más, inclemente,
sobre mis amaneceres,
de entre aquellas fortunas existentes
la que ataviada de perra
se muestra cruelmente impávida.
318-omu G.S. (Bcn-2014)
Perfume
Ella; delicada es y era:
El beso del cuento.
La anhelada emoción.
Una hermosa imagen.
Ella: Dulce sentimiento.
Ella es una empedernida soñadora;
sus ganas derrotaron a las palabras que designan
a las horas rotas y a las millas imposibles.
Fue su ilusión la que desbancó
las señales de humo tóxico
y su afán de aventuras
el que supo hallar el sentido
que pervive en lo prohibido.
Ella, soñadora
acaricia la puerta de los sueños,
a su llave decidió llamarla fantasía;
hasta idealizando a repugnantes bestias
y a enfurruñados ogros,
les regala majestuosa capa y regia corona
así como el nítido cantar que alberga un ruiseñor.
» Ella amaba amar,
pero tantas veces amar no se dejaba.»
(Cuando era presa de formas rígidas
que sus prendas de volátil hilo fino acartonaban).
Ella quiere los días plenos, rebosantes de luz.
Descorrer los visillos y cortinas
contemplar arrebatada el claro cielo
y ver azul, bien azul el cielo azul.
Ella quiere una noche con estrellas,
que dándole la luz apagaran tanta oscuridad.
Desea apaciguar su confusión y comprender,
y aceptando la eterna e irrevocable dualidad
despertar resucitada.
Ella imagina una luna entera
que arropando la calentara..
Aunque ella desconoce,
indecisa no escogió,
qué color, de los muchos del amor,
prenderá para pintarla.
318-omu G.S. (Bcn. 2014)
Disolución
“Esta vida, sincera me confesó:
▬ Soy tan sensitivamente espiritual como consistentemente orgánica”
***
Aplicado, sitúo el timbre
y recuento la métrica,
escarbo dentro del saco
de las consonancias
o recabo en el salto
de términos asonantes,
busco el qué del orden
y un melódico matemático,
mientras, al hacerlo…
gozo con la faena.
Aplicado, ordeno en el cajón
los calcetines y los calzoncillos,
los jerseys y las tantas camisetas;
los efectos y prendas que me sirven
al vestir mi pasajera materia.
Anarquista, escalono los versos
y rejunto los golpes de acentos,
olvidado de cortantes hiatos
o rebajar mediante sinalefas.
Permito que un salvaje torrente
explosione y conjugue
desentendido de compases o reglas,
aquellas alineadas estrofas
surgidas por deferencia de los astros
como regalo a los hombres
que son poemas que cuentan.
Despistado, me dejo llevar
por espontáneos impulsos
que surgen aleccionando
y, más tarde, como barba asoman,
en la forma de útiles experiencias.
» De poco sirve un cerrojo que encadene un contenido…
es libre la belleza implícita en el versar de cualquier poeta.
Poca utilidad tiene una horma concreta,
si un escritor pretendiera
tocar la mente o alcanzar como flecha el alma de alguien
con suficiente fuerza o esmerada suavidad.
Un ser alterna ideas con sentimientos,
diluye las rocas dentro de un mar,
la física de su equilibrio no se reduce
a una extensa e impresionante cordillera
o a un diminuto alfiler perdido en un pajar.»
318-omu G.S. (Bcn-2013)
Bailarines
(I)
Mientras giren y giren las aspas del molino.
Mientras volteen alentadas por el ímpetu de un viento
que aletea impregnado y esparciendo
la mayor de las desdichas,
la que asociándose al yo pérfido
se afianza en los propios intereses hasta coronar
en la encadenante soledad del individuo.
Mientras un afán desmedido de poder recabe en los hombres
y estos hombres vivan desentendidos del infortunio del resto,
de sus fatalidades y de su terrible desconsuelo.
Mientras… La palabra perdición, demoledora,
recaerá como sobrenombre afeando las virtudes de esta tierra.
Y el sabio decir de cualquier honesta sonrisa
se nublará no obteniendo símil o sinónimo, digna respuesta.
Y el ánimo que acompaña a nuestro paso
se consolidará con un mirar huraño,
ajeno a suertes cercanas serpenteará envenenado,
ceñido al hábito extremo, a un claustro limitado,
ensalzará a la miopía y venerará al fracaso.
Mientras sujetemos al consumo como tabla salvadora,
creyendo que los bienes que se obtienen
representan y sostienen la liberación de deudas propias
y una felicidad sujeta al heroico equilibrio.
Mientras… Seguiremos estando bajo el yugo de un tirano
que reclama nuestro tiempo y nuestra sangre,
con su cruel deambular, tenazmente opresivo.
Ante el ansia inagotable de consumo, (fuga cobarde y esporádico viaje, viaje plagado de banales proyectos y de un corto destino)… Nazco preso y muero pronto, al no reconocer lo que de veras es sentirme vivo.
(II)
Sobre hoy:
Cuando los hombres vivimos olvidados de la importancia de cada segundo.
Cuando desaprovechamos la irrecuperable salud para amasar posesiones.
Cuando, incansables, releemos considerando grandes obras los pasajes que convergen dando el visto bueno a los mayores absurdos.
Sobre un hoy:
Donde la paciencia sufrió la obsolescencia y cualquier rechazo, aún sin razón de peso, gritando violento se consolida… es idolatrado, al sufrir de la hipnosis provocada por unas palabras bien escogidas que surgen de las bocas de unos individuos con retocados rostros cuales respaldan hipócritas propuestas escudándose tras siglas engañosas que varan en el falso significado.
(III)
Y queda hecha añicos la confianza.
Y ya resultan mofa del ciudadano cada una de las palabras
que recitan pronta bonanza,
que resuenan por la boca de diputados
sobre el estrado del congreso.
Palabras sometidas a la hábil argucia.
Citas que esconden enorme sarcasmo,
junto a ironía y felonía e hirientes falacias.
Argumentos que dicen defender los intereses
de un pueblo ya suficientemente malbaratado
por ese mismo conjunto que, comodamente
apoltronado, implanta las leyes.
(IV)
Sobre la irresponsabilidad, la deshumanización y la falta de conciencia:
Cuándo machacamos la piedra solvente y filosofal hasta llevarla al polvo más insalubre, estéril e insolvente y adusto.
Cuándo desaprovechamos o enrevesamos el pasar corto, nuestro o de otros, de esta vida, dejando a la felicidad tristemente asociada al lucro, al gasto innecesario que se atisba en el excesivo consumo.
Así y aquí: siglo veintiuno.
Intoxicados por esporádicos e insatisfactorios orgasmos
seguimos incompletos, podridamente perdidos,
acarreando la lepra de nuevas y fútiles tendencias,
masacrados por inútiles dependencias y fatales vicios.
(V)
Mientras tanto el molino trille cereales
sin separar la cáscara de la simiente.
Mientras el infortunio se alimente
de la frágil voluntad de nuestro ser
y, abatiendo su cuerpo y alineando su mente,
deslome hasta llevar a un imposible
un futuro lleno de pródigos proyectos
que exclaman esperanza;
o inclusive nos aprese el infortunio
por, al deambular adormecidos,
banalizar hasta vetarle,
tanto a la senda como al horizonte,
los joyosos valores que resguardan bonanza.
(VI)
Un látigo sigilosamente zigzaguea,
sisea encantadoramente,
hipnotiza y nos atiza,
nos flagela sin contemplaciones,
cuentan sus notas sobre la esclavitud,
delata que hay amos y presidio.
» La justicia en la tierra nunca nació,
todavía resulta nonata, por ello hoy me veis vistiendo de luto.»
(VII)
Abundan los cortinajes,
espesa es la bruma,
ceguera causa la niebla.
Tercos se afianzan ¡cambiantes!
amplios y sutiles se muestran los términos
que dan pie al esclavizaje;
más tercos que una mancha de aceite
o el óxido de hierro impregnado en la ropa
¡acerada se presenta esta esclavitud!
inconsistente e irreal, es esta nuestra democracia.
Tan inolvidable por indecente
como hipócrita por continuamente versar mentiras.
Es tan increíblemente genuina que
a la perfección disimula sus fundamentos
hasta padecer de invisibilidad.
Disfrazada de urnas y papeletas,
la democracia se convierte en autocracia,
un símil de la dictadura
cuando, debido a la suma de votos,
conviene siendo absoluta.
¡Una burda farsa!,
porque un sinfín de propuestas
cabidas en el electo programa
se difuminan y quedan menos que en nada…
como hojas rotas de periódico,
siendo papel higiénico en sucio retrete público.
(VIII)
Por más que duelan prosiguen,
suenan simulando ser cantos angelicales tantas promesas.
Suenan y resuenan
retransmitidas entre discursos de tono elegantemente sobrio,
mediando, como publicistas,
los abyectos y diversos medios de comunicación.
Y aquellas verdades que resultan desgracias cotidianas
en buena cantidad de hogares
arrecian maquilladas, a medias o restringidas,
según sea el rostro y la corpulencia de los medios que las relatan.
(Hay días de fiesta en que alardea el teatro.
Es grande el teatro que invade los corrales y palacios.
Y fallece la decencia junto a los inocentes.
Y los farfulladores histriónicos consiguen enmarcar sus rostros,
convenientemente afables e interpretativos
y falsamente solidarios, por todas partes).
(IX)
Ya hace unas cuantas décadas que apareció, implantándose,
un nuevo método de baile
cual repetimos, insolentemente, una y otra vez,
aún faltando el permiso de muchos,
siguiendo los desgraciados y desagradecidos compases
de una danza macabra.
(Esquivas batutas marcan las directrices…
Y enferman en un rápido tránsito,
innecesaria y remediablemente,
enferman hasta la muerte,
débiles peatones, frágiles y aún imberbes.
Y estallan guerras donde la paz sería
la mejor herramienta para el avance,
la mejor propuesta; el corcho que flota y que salva).
En este baile, baile de máscaras,
la libre elección hizo acto de presencia
pero se quedó adormecida…
espera envuelta entre cortinajes.
318-omu G.S. (Bcn-2013)
Cecs d’amor / Ciegos de amor
A cop d’egoismes,
(d’una solitària i pròpia necessitat),
ens oblidem dels avis i els fills,
de l’altruisme i la seva tendresa.
Grans i creguts forts amors,
tornant-se petits i passat; febles es trenquen,
arrapant-se a l’insondable invisible;
perduts s’extravien.
I moltes de les ànimes que d’aquí ja van marxar
i avui germinen dins del ventre de l’univers,
veient el que passa…
ploren… ploren i ploren.
Són tantes les llàgrimes que rodolen per tots els racons
que l’esclaridor blau dels cels acaba per encongir-se.
I aquesta terra, avorrint-se de patiment,
deixa de ser humana,
perquè els homes volem, és un infern.
És tant el fred que la nostra terra sent
que malalta tremola;
davant del desgavell d’amants.
Davant del rebuig de germans
el seu cor i la seva pell s’esgarrifen.
Com d’aviat moren els bons minuts compartits.
Molt trist és adonar-se que les ganes de joc d’ahir
apareixen esgotades
mentre els cors arriben a quedar vuits
i els t’estimo marxen cap a l’oblit;
mentre la por i l’angoixa guanyen terreny,
i els trons resonen fins a deixar-nos sords,
enlairant-se, temibles, els ferros.
És a les hores que els millors sentiments
són paper mullat;
illegible diari que, xop i estripat,
s’escampa sobre els dies
com una màcula de tinta amarga.
318-omu G.S. (Bcn-2013)
*** ***
(castellano)
A golpe de egoísmos,
(de una solitaria y propia necesidad),
nos olvidamos de los abuelos y los hijos,
del altruismo y su ternura.
Grandes y creídos fuertes amores,
volviéndose pequeños y pasado; débiles se rompen,
agarrándose el insondable invisible;
perdidos se extravían.
Y muchas de las almas que de aquí ya marcharon,
y hoy germinan dentro del vientre del universo,
viendo el que pasa…
lloran… lloran y lloran.
Son tantas las lágrimas que ruedan por todos los rincones
que el esclarecedor azul de los cielos acaba para encogerse.
Y esta tierra, aburriéndose de sufrimiento,
deja de ser humana,
porque los hombres queremos, es un infierno.
Es tanto el frío que nuestra tierra siente
que enferma tiembla;
ante el desorden de amantes.
Ante el rechazo de hermanos
su corazón y su piel se estremecen.
Cómo de pronto mueren los buenos minutos compartidos.
Muy triste es darse cuenta que las ganas de juego de ayer
aparecen agotadas
mientras los corazones llegan a quedar vacíos
y los te quiero marchan hacia el olvido;
mientras el miedo y la angustia ganan terreno,
y los truenos resuenan hasta dejarnos sordos,
elevándose, temibles, los hierros.
Es a las horas que los mejores sentimientos
son papel mojado;
ilegible diario que, empapado y troceado
se extiende sobre los días
como una mácula de tinta amarga.
318-omu G.S. (Bcn-2013)
Prisioneros de paisajes
Antes: un lápiz o una pluma delatora
cuales descorren pensares o vivencias,
o sentimientos que adueñándose de uno
conceden precipicio u otorgan gozo.
Antes resultaban frecuentes
millones de mensajes escritos a mano;
odio y esperanza,
la ayuda deletreada,
viajes, proyectos y amor;
una carta que fue metida dentro de una saca
tras ser comida por la boca de un famélico buzón.
Antes transcurría un tiempo,
existía un remite igual que una esperada respuesta
con la consiguiente espera.
(Envío cartas y aguardo respuesta;
vengan dentro de un sobre; saludos y abrazos,
noticias y ánimos,
imágenes y recuerdos;
en un simple y bien doblado papel
el contenido de un inmenso arcón).
Ahora: Una pantalla habla al instante
mediante las alineadas teclas
de un teléfono móvil o de un ordenador.
Asoman cortas las distancias
y primitivos quedan los tiempos de espera.
(Confieso que añoro
los triangulares pliegues de los sobres.
Lo mismo que echo mucho en falta
aquellas manchas de tinta
que reseñaban las huellas de mis dedos).
« El progreso jamás olvide
que la nostalgia forma parte de mi condición.»
Antes: Multitud de piernas haciendo camino
y carromatos tirados por caballos y burros
que cargando los víveres recolectados
los repartían por ciudades y pueblos.
Antes; mil kilómetros: Lejanía.
Un verano y sillas en los portales.
Botijos y porrones amanerando
largas y amenas tertulias.
Ahora: Transcurridas nueve horas
cruzamos vastos océanos
recorriendo tres mil millas.
(Café en Marraquech
y cena en Alejandría).
Ahora los vecinos de puerta ni se saludan
y los transgénicos, disfrazados de salud,
irrumpen en los estómagos, invaden nuestras cocinas.
Ya pasó el tiempo de las gruesas cuerdas de esparto.
Las manos olvidaron las trenzas y el mimbre,
cual, triste y lloroso, quedó arrinconado.
Ya convino el hombre en una resistente alianza
con las herramientas eléctricas,
con los monótonos moldes y el plástico.
« ¡Madre!, vísteme con algodón.
¡Madre!, bríndame el roce del hilo,
que es mi piel tan fina como delicada
y cualquier áspero roce le causa quemazones.»
Hoy la velocidad le ha ganado la partida
al sosiego y a la pausa,
estropeados chirrían los frenos,
detenerse suena a imposible
y hacerle un quiebro al reloj
aduce como irrisorio;
sería como convertir en apuesto príncipe
al rechoncho sapo de un estanque
con el beso de una endiosada princesa
que solamente sabe de espejos e imágenes
cuando la belleza del mundo compara.
( Libérense los domingos de relojes y alarmas.
Protéjase el reposo que contiene un buen respiro
para, al menos, alguno de los días de la semana).
Antes; arbolados valles, hablando cercanos,
vertían sus gracias;
a dos pasos y frecuentes resonaban los trinos,
las estridencias sonoras desafinaban lejanas.
El ajetreo de ciudades resoplaba extrañamente,
sus calles, todavía de tierra fértil,
admitían ser sembradas,
y los hombres, alejados del inútil consumo,
con un indispensable poco se conformaban.
Ahora; la tala indiscriminada
es una evidente fatalidad que extravía el oxígeno.
Es ladrona devorando los bosques.
Asesina es la ambición,
por desproporcionada acuchilla al imprescindible equilibrio.
Perdidas quedan las palabras gracias y perdón
cuando por la ciudad, (deshumanizado hormiguero),
agudizando mis sentidos transito.
En estos ahoras perece la confianza,
todo recaba inundado por el miedo.
Cual insta a que sean multiplicadas las cerraduras,
y a que el helor penetrante de verjas y candados
envuelva y precinte la lumbre de hogares
que por tantos siglos estuvo,
sin remilgos ni renuncias, para otros dispuesta.
Insaciable y voraz: El tejido asfáltico recubre
la frondosa hierba, engulle gratos aromas.
Conforma aburridos paisajes,
asemejando ser sus cárceles grises
un insulso laberinto.
Y su inseparable pareja, el musculoso hormigón,
se presenta alzándose
con su apariencia omnipotente
escondiendo su verdad babilónica.
318-omu G.S. (Bcn-2013)
A un sí de ángeles o demonios
» De la nada inventamos figuras inexistentes
y las magnificamos dando poderes
hasta que sea solvente cada invención.
Somos capaces, de forma insolente,
de equiparar a un buen montón de patrañas
con la savia de la creación. «
*** ***
Nos escondemos tras bulos inventados.
Nos exculpamos señalando a personajes detestables
que tan sólo son ficción garabateada
cabalgando entre las páginas de tantos libros;
libros paganos y libros sagrados.
Personajes que simulan ser reales,
cuales fueron impuestos en la mente de muchos,
entre hogueras que exorcizaban y apretados grilletes,
grabados a base de latigazos y hierro candente.
Personajes que, con maneras sentenciables,
ayudan a disimular la destrucción
que el hombre sobre la tierra implanta;
el tremendo e innecesario extravío
en que desde los tiempos vivimos.
Huimos, ¡somos cobardes!.
Huimos de las consistentes y personales verdades
que relatan nuestros actos.
Actos sujetos al desatino,
verdades que citan al hombre como a cual bestia.
Copulamos con la farsa para resultar exculpados
de crudas sentencias y arduos castigos.
Anulamos los verbos amargos,
falsamente poetizamos sobre nuestro hacer y nuestra vida,
eludimos darnos cuenta que somos la máxima expresión
de un nulo espécimen de gesto desleal.
Sentimos la asfixia del yugo,
la carga es dura, y además…
es carga innecesaria la que nos imponemos.
Y es al reconocernos,
que una honda pena nos embarga
siendo la mayor y más ineludible de las condenas.
Irresponsablemente y a diario
salpicamos con motas de infierno
la mansa paz de nuestro cielo.
Por añadido, vanidosamente ostentando,
la hipócrita virtud de creernos, salvadores que están,
lejos de maullar, de rugir o de ladrar,
con la racionalidad bendecidos.
Prófugos desarraigados del origen;
aquí vagamos, aquí yacemos.
Moldeamos a nuestro antojo;
santos y vírgenes, mártires y milagros.
dioses y demonios, báculos y maleficios,
credos y conjuros, todo con tal…
para desentendernos y aligerarnos
de muchos y propios,
de grandes y evitables errores.
Admitimos estar subyugados a fuerzas extrañas
y a males insondables y ajenos,
así dándole la espalda al avance.
Caminamos faltos de agallas.
Caminamos renqueando
con esa parte primitiva e inherente
que estériles nos convierte a los hombres.
Con esa misma que destruye el paraíso,
aborrece el arte de amar
y desmerece a una flor como joya.
La que, ciega e impasible,
añade el frío más austero sobre el cálido hogar
y recubre con un intenso desasosiego
la paciencia impresa en grandes templos.
Hay ficciones.
Del hombre: bulos, farsas y ficciones,
cuales elaboradas con matemática horma
aparecen casi quedando perfectas;
que disimulan al mirar
la fealdad reflejada en el espejo:
Esos errores irresponsables,
esos humanos defectos,
sitúan horribles horrores que acontecen,
junto al polvo, bajo el felpudo.
Ayudan a expropiar al estomago
de la digestión de tantas culpas.
No existen demonios.
No hay ningún diablo que secuestre nuestras almas.
Sí que hay pies que visten largas pezuñas.
Sí que hay calor cual quema y cuece.
Pero es el hombre y sus intereses,
el que cobarde no admite su nefasto hacer,
el que mal usa el fuego
y el leño corta y la salud prende.
El hombre inventó para sí;
los tridentes punzantes,
la tentación como prueba divina,
y otro, siendo de él,
por propietario del infierno.
Es mecenas y mentor del diablo el propio hombre,
al no ser capaz de ordenar correctamente
la multiplicación de sus vivencias,
al ser incapaz de gestionar como debiera
sus saberes y emociones.
318-omu G.S. (Bcn-2013)
Hermanos y contrapuestos. (Precipicio y vuelo)
Me levanto y caigo.
Caigo y me levanto.
repito dicha secuencia infinitamente.
Se hacen y deshacen los instantes
igual que dibujan incesantes
desleyéndose las nubes,
albergándose como un soplo
sobre el sobrio lienzo que es el cielo.
O como cuando brotando la espuma corona
el ondulado movimiento de las olas
así blanqueando sus azulados arpegios.
Formo parte de una partitura
y adopto maneras de instrumento;
ya sea de cuerda: guitarra
o flautín alimentado por el viento.
Cualquier sonido significa impulso.
Agradezcamos los bastos o las espadas,
los relucientes oros o bien las copas;
nada puede reconocerse como un triunfo
si antes no yacimos junto a la derrota.
Ahogo y respiro.
El telón más oscuro.
el pozo más seco.
El fracaso más amargo.
Un ocaso. El declive.
Un lado y el otro;
confunden, marcan opuestos.
El alza máxima. La victoria.
La innovación creativa…
Cúspide es la matriz del universo.
Ahogo y respiro;
ambos aleccionan como meta.
Ahogo y respiro;
no puede acomodarse un adiós
sin antes amanecer un saludo.
El ayer o un final sólo existe
cuando un hoy altivo
lee el libro de los tiempos.
Caben tantos principios
como flecos airea esta vida.
¡Hay resurrección!.
¡Hay renacimiento!.
La muerte, para existir precisa;
de dos brazos que naden vitales.
De unas piernas que incansables recorran;
cultivos. Campos abiertos.
Laberínticas y ociosas ciudades.
Cimas, (aparentemente inexpugnables).
Precisa de aliento, de lenguas y dientes,
de huesos y carne,
precisa de amantes y besos,
precisa de vida.
… Y el día, constante, se bebe a la noche.
Como así mismo, la noche,
luciendo chistera de maga,
hace desaparecer los intensos colores.
318-omu G.S. (Bcn-2013)









