Por la gracia de esta suma

nosotros

 

 Uno del otro

…y sin el otro;

un «yo» de espaldas,

un «yo» sordo y mudo.

 

Uno sin el otro:

una mueca desgarbada,

o el desmotivado gesto

…menos que menos,

menos que poco expresivo.

 

 

¡Uno del otro!:

Un mismo pedazo de alba

que protege el sol con su azada.

La misma fracción de un segundo,

que nunca pierde su sentido,

y capaz, creativa transmuta su habla.

La confortable y cálida colcha del universo,

en que acurrucarme, tanto fuera;

como adentrado en el reposo, ya en la cama.

¡Uno del otro!:

Una misma madeja de lana.

La corteza de corcho donde asirnos,

cuando, furiosa, chilla la tormenta;

quiebra el cielo y esboza

con el golpe de lanzas

y el temblor de sus luces,

cuando impetuosa, la tormenta gruñe,

y para nada respeta,

a las anclas solitarias.

 

¡Uno del otro!:

La arcilla roja con olor a nubes,

que musita frescura así amando;

toda el agua y la vida

que con suma simpleza nos resume

la implícita elegancia de un cántaro.

 

¡Uno del otro!:

El unísono temple

que se vierte eficiente

sobre interminables espacios.

El latido que le da cuerda al tiempo,

y propaga, y extiende expertas citas;

el gran gozo donde nacen los suspiros:

el nosotros. Y con nosotros;

un enorme porque que nos explica

acerca de la imperdible existencia.

 

« Uno del otro,

sin el otro…un «yo» mudo.»

 

Uno sin el otro…

significa un nosotros perdido.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Junto a tu lectura

 Imagen156

Vos sois el punto y la cruz.

Un abrevadero,

donde poder calmar la sed

que provocan tantas injusticias.

 

Vos sois; un botón de muestra

que se ajusta al ojal

de una vida fecunda.

 

Vos sois; viaje y recompensa.

El trayecto que vuelca la eternidad,

(aunque nadie pueda demostrarlo,

aunque nadie de la muerte vuelva).

 

Cerca de vos,

le doy de lado

a cualquier absurda perdición;

perdición conformada

a base de inoperantes extravíos.

 

Le doy la espalda;

a mil pellizcos egoístas

que desvirtúan con su prisma,

al conocimiento

y el entendimiento.

Que confunden cuando sazonan, (así deshumanizando),

cada uno de nuestros pasos,

 

«Todo egoísmo usa una jerga ruin

que absolutista separa,

y viste con el lujo de miserias.»

 

 

Vuestras manos: cuenco,

(siempre lleno).

Vuestra verdad, (única);

esparcida con parábolas invertebradas,

que elaboran futuros proyectos.

Parábolas que hilan tupidas alfombras, (voladoras),

y reconfortan; como en el cansancio un buen lecho.

Parábolas, que tejen hamacas,

con el peso resistente de soplos de aire

cuales resisten la intempestiva e impetuosa voz

de cualquiera de los salvajes vientos.

 

 

Vos sois labor;

esfuerzo y conciencia.

Sois tierra y baldosa;

vuestra firmeza rejunta.

Sois el viento en la vela.

y el mar arremetiendo,

besando la proa o estribor,

a babor o la popa.

También sois; un barco

aniñado que cruza los tiempos.

Brújula acertada y férreo timón,

que rescata, y restaura y voltea

las desvencijadas memorias,

que encierra el olvido,

y su neutro aburrimiento.

 

Vuestra esencia se esparce

tras siglos de desasosiego.

Se mantiene vigente, ¡Perdura!.

Traspasa los por qué de filosofías,

de la religión, sus imperios.

Desnuda las mentiras,

y elude los tropiezos que otorga,

el falso valor de la materia;

la ambición y sus credos.

 

Sois elixir. Sois don.

El remedio que actúa

contra la falta de sentido.

Sois alivio frente al pisotón.

La transfusión precisa,

cuando aquella sangre inocente es esparcida

por campos y aceras, (faltando, la compasión),

y la asfixia se ciñe a las vidas,

sólo dejando; duelo incomprensible,

y un llanto desgarrado contando,

sobre la destrucción y haceres funestos.

 

Vos sois; regeneración.

La solución a enigmas y jeroglíficos.

Un manantial incesante, ¡irrefrenable!.

Un prado que se extiende,

que nos habla

acerca de la paz habida que aguarda.

Vos sois un lugar donde descansar;

el aire febril que levanta mañanas.

 

Sois vitamina; tenéis alimentos.

Vos sois, (al tiempo);

un pastor que unifica el rebaño

y una oveja.

Un viajante lumínico

ajeno a los siglos,

y un simple y mortal hombre,

tan sólo… uno más.

 

Sois sabio paisaje.

Libro cabal y consejo.

Sumáis y restáis siendo productivo.

Sois, el mejor atuendo para portar

hasta allá, donde el cuerpo o espíritu,

resistiendo los embistes,

pueda y aguante.

 

El signo debido auspiciáis,

aquel que sabe acerca del respiro.

Vos sois esa huella,

con la que se debe firmar.

 

318-omu G.S. (Bcn.)

Esclavos inconscientes (R)

26082011513


«Apostamos por malgastar; idolatramos vacuas tendencias

aferrados a la desmesura.

Consumimos angustia por voluntad de otros,

parece no importarnos que la sangre bañe las calles

y que tras el degüello de tantos inocentes

las pelotas que nos dan juego, sean sus cabezas»

Los valores más esenciales nos pasan inadvertidos,
quizás los momificamos siendo respuesta y solución a esta debacle.

 

La humanidad clama por luchas y guerras,
(aunque dice que las detesta,
sus ansias las estiman).


Me apena ver deambular a tanto difunto

dentro de un mar repleto de vida.

Vida que inagotable renace.
Vida que espera.

318-omu G.S. (Bcn.)

Instintos indicativos (R)

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Me siento encandilado por el braille de tu piel:

delicada expresión de la materia.

Mi ruego solicita tener su proximidad,

la de tus ganas y epidermis.

 

Pido:

Fundirme por entero, con todos los jarabes

que derrama tu ser,

jarabes que sanan aún sin proponérselo.

Al poseer, tu persona, un lenguaje pleno,

plagado de blancos encantamientos.

 

Sigo…

sigo probándote…

consigo empaparme… de ti por entero.

Con este ritual

asciendo hasta el nacimiento.

 

Te persigo hasta un extremo

donde estrechándose los cuerpos,

siemmpre viene, siemmpre cabe…

derretirse en el apriete;

derretirse y renacer.

 

Y se desmorona el barro reseco.

Se pulen asperezas, se raspan las escamas.

Cuarenta grados se desperezan y prenden,

los antes, helados ambientes.

¡Ahora sí!, soy capaz de llegar a advertir;

como un ambiente es untado, a la par,

por el sabor a pasión

y el de la virginidad.

 

Me cautivas.

Cuando inspirada,

a mi lado cultivas,

deliciosos postres,

(con sabor a mañana

y no a un vencido ayer).

 

A las ácidas naranjas

las deleítas con miel,

y extraes la combinación perfecta,

Sé que todavía reservas

el frescor de la hierbabuena,

(seguro habrá un después).

 

El futuro está cerca; el nuestro.

Derrites sabor a hogar…

Resopla la cafetera

y remuevo este azucarado

amor con mi cuchara.

Veo la mantequilla resbalar

sobre el tricolor de la tostada.

 

Mordemos a una vez los dos;

y este bocado demente,

y a la vez, cordial y sensato,

llegará a valer más allá de los ochenta.

 

Con cada pisada nuestra,

rezuma un goteo…

y de elixires se sacian mis espacios,

donándome un éxtasis,

flotabilidad, ¡el nirvana!,

y la sensualidad apunta hacia la cúspide,

e innova, crea movimientos.

 

Sin estilismos

se puntean detalles,

(dignos por naturaleza).

 

Los dedos,

mis manos,

tus pies,

pincelan y absorben,

dibujan remedios

para el cuerpo y los aires.

Juntos, volcamos aquellos sentimientos

que le valdrían a museos;

¡obras repletas de arte!.

 

Se deletrea un inmenso imaginario;

góticas curvaturas

y esmerados lineales,

Finalizamos los crepúsculos

con un baile de credulidad inmortal

aún sabiéndonos mortales.

 

«La percusión: a corazonadas;

repiquetea, llena la estancia

y humedece las sábanas.»

 

La vereda nos cobija, pero se estrecha

entre acantilados confortables,

entre los cojines, cuales conforman;

una alameda.

Almohadones desgarbados;

convergen en un altar en cual me caso.

En este santuario sagrado

se escalonan las velas,

y los números y los nombres

pierden su esencia.

 

Auguro, un para siempre de desnudez.

Me apuro a desmentir a las distancias,

para sentirme unido,

más que cerca y pegado.

 

Los extras cercanos:

son labios sedientos,

que carnosos me esperan.

Cazadores de la tuya saliva,

de la voz de tu lengua.

 

Espontáneo: el ritual,

deja perplejo hasta al asombro;

frota el firmamento.

Toca el edén,

el genio de nuestras lámparas.

 

Las fibras se relajan;

cuando cumplidos están los deseos.

La demanda queda en pausa

y la deuda la arrastra el viento.

 

«Soy hombre, y, a tu lado marcho completo.

Soy un hombre que perdió la razón,

y al hacerlo… encontré la respuesta

para muchos misterios.»

 

Maestros somos, y alumnos,

en esta ceremonia.

Renueva el aire; el placer con su batuta.

Chispean, cual grata llovizna,

desde el extasis;

valses y sinfonías,

adagios y oberturas;

los sentidos se abren.

Desmenuzan, el do, y el re y el la;

los acordes.

Persiguen los gemidos

la taquicárdica lectura,

que aposentada sobre un fluctuante atril,

tiene puntos de locura.

 

La intuición ya me lo dijo,

-cuando te acerques,

sé decidido,

no sopeses ningún miedo,

no dispongas de mesura.

Así lo hice, y… ¡acerté!.

 

 

Lociones y cremas:

frenesí tocado por la suavidad.

La pasión, (enamorada),

novela la noche.

Le otorga el sol, ¡la luz!,

hasta que, cortés,

el alba susurre

exclamando ya el día.

Y el día transcurre,

prolonga la poética,

le regala estrellas,

deseos al cielo,

cometas y estrellas

que danzan al son

del amor cuando brillan.

 

 

Tus brillantes mechones,

desmantelan el sudor de mi piel;

mientras la erizan.

Son pinceles escribientes,

suavemente lustrosos,

que revolotean por mis adentros,

y cercenan mis miedos

cuando me prenden con sus cosquillas.

 

Somos merecedores,

de embriagarnos

y pendular ingrávidos

más allá de la tierra.

De estremecernos en la libertad,

abatiendo las alarmas

que subyugan a los tiempos.

 

… cerca de la vida.

… lejos de las guerras.

 

318-omu G.S. (Bcn.)

Separadamente juntos

audio http://youtu.be/MqoANESQ4cQ

ulls

Voluminosos,
reclaman ser probados.
Se hinchan carnosos al sorberlos;
renazco al degustarlos.
Llamativos, atrayentes
cual neón anunciando.
Imantan, arrastran
mecen y portean.
Me place destilarme en ellos;
son vendaval, son vapor,
son carbón esponjoso,
líquido en humo.
Son la fibra y la máquina,
potencian para que crucemos juntos,
riberas, tundras y estepas.

Relamiéndose, los sonrosados,
atrapan al vuelo miradas.
El anciano es niño, rejuvenece,
su sangre, con este rocío, hierve.
Y en su bolsillo, un pañuelo
hechizado por el carmín,
es prenda avisando como señuelo,
esparciendo en el aire
sabores a azahar, tu aliento.

Me decido… saco el boleto,
bordeo el carrusel arriesgado de tu «rusa».
Me desato saciado por tu jugo,
éste es néctar sabroso cual se esparce
untando mis labios. Presentándote,
ofreces ese único cáliz traslúcido.

Impregnas en el contacto
humedades de sal
de arena, de yodo
de olivas aceitadas
de ballenas, de estrellas
de un sendero de nácar
meciéndose sobre la mar,
ofreciendo calma y reposo.

Los tuyos son tan indulgentes:
consienten, permiten;
son cantos pulidos
rodados, sin astillas
omnipresentes.
Fraguan, decididos,
la verja por la que trepo;
me permiten resbalar
sosteniendo ciento y un besos;
por ti y en ellos
confieso que al elevarme te llevo.

Siendo luna… son marea;
al frotar palideces
las torna intensas,
subidas de encarnados.
Con su goloso tacto
crecen efluvios
—una rana croa en la charca
y principes aletargados se desperezan.

Los delimitas con la punta de tu lengua,
perfilas su contorno pincelando;
la tanto inocente como pérfida lascivia
suelta el liguero, baja las medias.
Tientan, seducen, estremecen
al hambre de la mujer y a la del hombre.
Es sutil el vaivén sedoso de tus rugosos.

Tu talismán sensual
macera entre guindas
con orujo a los ideales.
Erizas mi piel, la lavas;
calientas, carbonizas
extiendes y me comprimes.
Inhalan, suspiran y expiran
mis pulmones al besarte.
Extraes mis notas de acordeón
transfiguras los retratos,
los que estuvieron y los que estarán.

Bésame; y al besarme
permite a mis cavidades
que se empapen y recojan,
que atesoren en cofres
los efluvios por ti en mí incrustados.
A esta grata emoción la quiero como equipaje.

La pasión, como formol,
registra, memoriza
sana heridas.
Esta pasión: mi posesión sin etapas,
vale como punto de recogida
y también de partida.
Si con amplitud me los entregas
ausentada de vergüenzas
suelta las amarras,
quiero entregarte la vitalidad
desatada, para nada contenida.
Renuevan, éstos, al manantial:
Tus labios son árbol, son vida.

318-omu G.S. (Bcn.)

Inesperado

Quiero sumergirme contigo
(lo sabes)
tanto en el final que se adereza
(con cerveza, laurel, romero y tomillo)
como en un principio sin vestigios.
(sin años de cultura, sin discos duros que lo guarden)
A tu lado penetrar visibles aúreas,
(amarillas, verdes, naranjas, violetas, encarnadas….tonos crecidos que nunca se

apagan…electrizantes.)
cada uno de los latidos del día.
(sincronizados, acompasados)

Inundarnos por las escupidas fosforescencias
(suenan y nos pellizcan, en carrera, los efluvios deslizados)
de rios tornasolados, sin paredes, en el sigilo de la noche.
(lluvia que cae, en el techo de la capilla pintado el diluvio)

Contigo, atrapar serpientes
(con los dientes)
y ayudados por sus cascabeles….
(con alborozo saludan espléndidas las palmas)
cantar, danzar, gozar,
(mirar, tocar, besar, acariciar)
estampar paisajes,
(imponentes glaciares helados, acunados en el azul opaco del atardecer)
patinar por renovadas delicias,
(entro en la pasteleria, compro la mejor de las meriendas y en la hierba comemos, la paladeamos; somos seres frágiles que palpitan)
capaces de esculpir retoños.
(agradables olores empapando nuestro hogar)

Y de nuevo empezar,
(1…..1…..1…..1…..1…)
desatarte los nudos,
(ochos, nueves, ases de guía….pescadores y escaladores)
sacarte a bocados la ropa,
(vaya que si lo mereces!!!)
abrocharte las que andan;
(como a ti te gusta)
y sin solicitarse…aullan los gemidos,
(envidia para los vecinos)
vuelan las onomatopeyas,
(contando más que frases enteras)
ni rozan de lejos la inmoralidad,
(ni un insulto, ni un grito en el pasaje)
solo son vahos, alientos,
(pasamos la yema por los cristales despidiendo diferencias, nombres…nos mecemos entre destellos)
ocupados, incapaces de elaborar,
(hacen las ganas sin gandulear)
no mencionamos ni una sola palabra.
(combinamos excitadas relajaciones)
Busco los vertices cercanos a ti…
(y soy un ángulo al que has dado redondez)

«-hasta el tungsteno y el vanadio se han doblado. Encubriendo misteriosamente los paréntesis, en voz baja, entre susurros, al oido, te lo cuento»

Equilibrándonos

Me invade la tristeza
al verte perdido,
sumido en un letargo pasivo.
Rendido a verbos mudos;
nulos tus actos.
No simulas,
envejeces sin interpretar.
Sin cesar
no cejan de blandirse sobre ti
milicias quejosas,
estruendosas penas.

Eres y has sido:
justo embajador
rico en el amor
pregonero
trovador

señor exento de traje y de corbata
todo, menos perdedor.

Me lastima…
el verte ahora negativo
cabizbajo
compungido
apesadumbrado
inerte, opaco, estéril
sordo y ciego
ante vistosas musicalidades,
ante clásicas bellezas
rociadas como pastel,
cual se reparte por los paisajes.

Tú, que apercibistes intermitencias
luces,
a la gravedad suculenta.
Tú, que moviste con tus dedos
el epicentro del universo
(aun sin quererlo ni pretenderlo).
Un universo, a su vez,
plagado, repleto

de pequeñas obras valiosas

que evadiéndose de opulencias

se muestran hermosas, 

son antología de grandeza.
Tú, que ayer viste y sentiste
el amasar dando costado
a la levadura y a la harina.
Tú, que adornaste y vestiste
liberando encierros y nebulosas.
Tú, que barajaste los centros
descomprimiendo los vibrados de éstos:
Los humanos, los energéticos, los físicos
los espirituales y psíquicos
por los que, inevitablemente,
pululan las especies,
por los que descalzos
y desnudos se transita.

Es evidente…
a los tambores ya no respondes,
ni a los mensajes positivos
ni a correos tan importantes
como personales e incitantes.
¿Serán acaso males de ojo
zurciendo sobre trescientas
de tus anaranjadas lunas
eslabones encadenantes?.
Sé… Te atraparon las brumas
los fantasmas,
se descorcharon los vacíos
sumiéndote en el hastío,
¡anulandote!
¡mermando tus fuerzas!
convirtiendo a las carnes en huesos
y a los músculos en alambres espartanos;
desintegrando palmeras
pozos, estanques, oasis,
hasta vetándole arenas al desierto.

El océano se inundó de llanto
hundiendo a las cumbres en los abismos;
ahogadas, las temperaturas se desvanecieron,
renegaron de fecundar esta tierra,
se desvencijó la conjunción
de la lava, la uva perdió los sarmientos.

Amigo, te busco…
Y estás más que nunca alejado
de aquel yo decidido,
del arquitecto osado shakesperiano
merecedor del ser, estoy y existo.
Estás abatido, derrotado;
eres tensión presa de lipotimia,
ya no te saludan las alquímias.
Estás trémulo:
Eres hipotermia.
Eres iceberg fraguado en la sal.
Eres poro cerrado y seco.
Eres yodo.
Eres sustancia infectada,
clorhídrica.

Fuiste yegua.
Un octavo en la mar.
Aleta.
Pulmón
branquias y espinas.
Ahora…
ya te deshaces
componiendo reflejos azules
(pero sin cielo)
deshauciados por el agua,
por las celestes y marítimas transparencias.

Sé que estás donde estás
al darte tanta tristeza
las polaridades sujetas
a densidades obsoletas.
Radicales patrulleras
ladronas, maleantes, asesinas.
Densidades pesadas coronadas
con una egoísta avaricia
llena de injuriosa codicia,
que torna paralíticas,
tetrapléjicas, complejas,
a aquellas globalidades
exhimidas de fronteras.

Ante esto,
(razón suficiente)
resuelvo abrir mi pecho
usar la sierra
astillar un pedazo de mis entrañas,
del espíritu
que mantiene latiendo a mi corazón…
e insertártelo, amigo.
Opto, por mutilar a mi vanidad,
por dejar atras antiguas rencillas
y extraer de lo hondo la suficiente honestidad,
como para juntos remodelar
a esa vitalidad surgida
al unir la leche de nuestras arcillas.

… ¡Dame la mano y moldeemos!

Cuestión de cambios

Cuestionarse los asuntos siempre trae grandes cambios, y con cada cambio una nueva perspectiva de entender y percibir cada situación y elemento que nos rodea.
    
Somos parte de un mismo reflejo que se trasmite como tratándose de un contagio, aun sin, algunas veces, ni darnos cuenta. Hagamos que con tal contagio se propague una calidez que no quiere ni necesita de ausencias, traigamos nuestras ilusiones en volandas hasta aquí, hasta esta realidad tangible, no queden tan solo como un sueño.
Aun sumando años no perdamos el interés, no olvidemos que fuimos atrevidos funambulistas; seamos caminantes, validando los principios que merecen de estar y ser resguardadosm hagámoslo con cada uno de nuestros pasos. La determinación revierte dando un presente que elude queden los aspectos importantes por resolver; como ficción inconsistente, como mero anhelo.
    
La sabiduría de vivir no estriba en haber adquirido más o menos conocimientos; pasa por aprender a elegir, utilizando en consecuencia de lo que sabemos -elemental y para nadie desconocido- sin que pesen en la eleccion las causas y razones de otros, la manipulación habida desde nuestra infancia hasta el hoy de adulto de nuestros días, mediante tantas informaciones que podrían venir dadas, por errores, incapacidad o defectos ancestrales que otros seres ya llevaban como carga. Para regenerarse es imprescindible la honestidad y el esfuerzo junto con una generosa introspectiva, no podemos pretender pedir la objetividad y la justicia cuando caminamos por esta vida como seres intoxicados.
Eludamos ser marioneta que danza inconscientemente al compás de un YO (propio o ajeno). Sabernos tan fuertes como para destronar al rey o reina que en ocasiones creemos ser, es entonces que ganamos la potencia enorme y la identidad fantástica del conjunto.
Somos barro natural y moldeable que aguarda le demos forma. Somos agua, tierra y aire ¡VIDA! y nos esta esperando todo aquello que desearíamos de tener.

TODO O NADA

  
CAP GROS
A merced de los remolinos del amor uno puede verse sometido a sacudidas que le paralizan, a sentirse incapaz de enebrar la aguja para coser la cordura del golpe que decididamente se tendría que dar sobre la mesa. Y es en un descompasado acorde que se alejan los ecos que fueron caricias, las palabras que fueron dulces verdades, para dar paso a roncas afonías que le ruegan al tiempo que pase rápido, que corra y pase.
Pues uno ama sin saber si es amado, uno se sincera sin conocer si en la puerta de al lado se han sincerado, se puede suponer pero la respuesta solo vibra en la fe de ese amor, esa invisible fe que ha hecho nacer y crecer a más de una flor en invierno.
Es cierto que el amor no esta sujeto a un ser correspondido, pero la parte de carne humana que llevamos parece que si lo necesita, necesita de este sentirse correspondida, sin esto, parece nos invada una enorme cojera, en nuestro corazon, que nos lleva a navegar como trotamundos a la deriva, a la busqueda de un sueño de abrigos y luces.
A uno le tendrían que sobrar los cajones cuando se decide a amar, tendría que prescindir de escondrijos y de patrañas que le valgan para quedar bien en el lugar donde está y con quien esté. Sobran los escondrijos que puedan servir para mantener una posición determinada de control sobre la situación que nos conviene de disponer. Evidente resulta que hay siempre el fin que justifica unos medios, pero no creo en unos medios que puedan deshonrar al amor confeso y entregado que nos depara una benevolente suerte del destino
El amor pierde su significado y su sentido cuando desaparece la confianza o el respeto, el amor cuelga entonces un enorme «closed» que araña con lagrimas su puerta destiñiendo los colores en los que estaba pintado.
«Como comensal en esa mesa, solamente cabe que aportemos todo de lo que dispongamos, para que así el otro pueda ser conocedor de cada uno de los ingredientes que existen en nuestra cocina.»

Climas

 

Con canela unté mis labios y te besé, chispearon tus ojos al sentir el sabor de la especia mezclada con mi aliento, entrándote unas increíbles ganas de morderlos. Apretastes tus dientes, (chirriando), y leyendo tu pensamiento escuché un hasta después.
Alzastes tu copa, conmemorando el primer día que sentistes a la pasión tal cual es.
Hierve la sangre regando blandos campos de café.
Susurras en mi oído. Viertes dentro de mis huesos las delicias que covergen aquí y también las venidas desde otras galaxias que, reconfortan como dicha dándolede lado a ensimismados aspavientos.
Estirada en la alfombra, mirándome me pides que… Acaricie tus bordes vestidos con tersa piel. Que estreche tu cuerpo. Que rocíe tu alma formando ciclones. Me pides que me convierta en una gran tormenta y te limpie de necesidades.
Mientras… En las calles truena, chispea una débil lluvia que en un instante se torna un diluvio. Vislumbramos, (cogidas nuestras manos), sentencias de luz aparecidas como de fugaces instantaneas. Gruesas gotas de lluvia y barro motean el cristal, la noche pierde su oscuridad, se alumbra por momentos al nevar ricas ideas.
Y cabe decir que, nuestras sonrisas hablan prendidas de una conciencia tranquila y, por precisar, ahora… no necesitamos más de nada.
Pero es que tanto me gusta ver como se arremolinan esos cabellos en tu frente; son fragmentos estirados repletos del brillo poseído por un basalto reluciente. Sobran las palabras.
Sin previo aviso, te avalanzas sobre mí haciendo aquello que quedo pendiente… Muerdes mis labios repetidamente y te relames al sorber, el dulzor de una minúscula gota de mi sangre.
318-omu G.S. (Bcn.)