Decido…

decido
No aconteciera yo
sólo siendo un eco;
como copia monótona que se repite
aunque fuera absurda su prolongación
y derrota describiera su causa.

No aparezca yo como lastre
que obliga a morder el polvo
e impide el vuelo,
o como impetuosa tormenta
de naturaleza altiva
que arremete irracional
sentenciando a la deriva.
No visite la vida de nadie
siendo llaga incómoda
que niega proyectos y viajes,
cual, al posar dolor,
sienta la mente,
duerme las ideas
y a los pies paraliza.
O como hacha que diezma
¡sin mirar!
el que o el quien
o el donde de cada corte,
sin bien saber
si su filo divide debidamente,
si su golpe corresponde.
No fuera mi yo
una más de las sustancias tóxicas…
que envenenan el pienso
para agitar los ánimos y repartir idiotez
por los corrales
-corrompiendo la madurez
y retardando
el albor de los tiempos-

Sea próspero mi hacer
-pese un cuarto de algo…
pero tenga de sentido-
Pueda aprender silencios
y mi oído ejercer de escucha.
Pueda mi voz sonar siempre
humilde y respetuosa.
Todos mis actos alcancen
digno sentido: aquel que alimente.
Nunca traicionen la razón primordial,
el fundamento insaciable y vital
que mueve la rueda de la existencia
por la que existo.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

Con fecha de caducidad

con fecha de caducidad 2

 

Soy un cuerpo;

los huesos y la piel y los músculos,

las uñas y la sangre y los cabellos,

la mente y el corazón,

la razón, la intuición y los sueños.

Por un cuerpo gozo y sufro,

piso firme y dudo,

conozco la ciencia exacta

y el murmullo de lo incierto;

por un cuerpo nazco

siendo joven,

y por el mismo muero,

según correspondiera a mi destino,

quizás… arrugado y viejo.

Es él que me da pie

para existir sumergido entre las letras;

marchitándome frente a la voz

del viento y de la luna y las estrellas,

o de aquel calendario fugitivo

que cuelga pasajero.

Por mi cuerpo;

igual tropiezo y caigo

como raudo, de un salto, me levanto.

Sé de la fortaleza de un abrazo.

Sobre odios que carcomen y el rencor

Sé…

que hay debilidades de uno mismo

que pueden ser sustento

y que la frustración comporta

la tragedia y la derrota.

Sé…

acerca del trabajo y el descanso;

sobre sudores dignos

y la gandulería que maltrata

Sé…

sobre aquella ilusión que habla en unos ojos

inundando un mirar de árboles y polen,

y sosteniendo el canto cual honra a nuestra tierra.

Gracias a un cuerpo;

actúo, digo y me muevo;

pago el precio

de la dicha intermitente,

del sollozo y las sonrisas,

del amor y el desamor,

por él vago, agradecido,

profesando esta fe ¡la de estar vivo!

existiendo junto a él,

pago, gustoso, el continuo destierro.

 

318-omu G.S. (bcn. 2014)

Opciones

OPUESTOS 2

(I)
Ser cemento:
Imposición taxativa
que somete a una única perspectiva.
Mercado con alimentos caducos.
Plazo inquebrantable
y soga que estrangula.
Una estatua inamovible
con rígidas curvaturas,
que exenta de movimiento
representa la soberbia
y aparenta gris seriedad,
cual necia ríe por dentro
mientras se derrumba.

Ser lodo corrompido irrespirable;
agua estancada
inundada de tonos marrones,
poseedora de aquella quietud
insoportable y repetitiva.
Agua que no corretea alegre
y que no sirve para lavar ni para beber.

Quede este ser como ser descartado.
Quede para nadie o para otros
que escogen ser, ciegos y sordos.

(II)
Y algunos, aquí,
somos algo más que un mero anhelo;
somos una página en cual cabe
la esperanza y el acierto,
la ilusión que tiene llaves
y es tentadora.

Sostenemos aquel futuro que dará
testimonios complacidos.
Tenemos voz y tendremos un cuerpo
surgido desde proyectos atrevidos y novedosos.
Construiremos, con tesón, estructuras ingeniosas,
consiguiendo descifrar las claves suficientes
como para reconocer el camino adecuado
que nos permita avanzar.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

OPCIONES

Boomerang

boomerang

De vuelta. Ya cansado.
Necesitó marchar. Vagó y volvió
con el alma y los pies endurecidos;
tras andar entre lobos y corderos
y, esquilando a ambos,
con su pelo y lana
hilar y hacer ovillos.
Retornó. Tras exorcizar asfixias
y con paciencia tejer aquel calor
que pudiera darle a él
y luego a otros,
aliento próspero y abrigo.
Se me acercó tras largo tiempo
-le eché en falta-
después de emborracharse repetidamente
y confesar su verdad a un montón de extraños
eludiendo tapar miserias y escondrijos;
en medio de la ciudad
sentado en bancos públicos,
o perdido dentro de antros laberínticos,
contándole a tantos otros hombres
que padecían de su misma sordera;
ociosa o enfermiza,
adictiva, viciosa y etílica,
los porqués de sus circunstancias y cojera.
Antes de hoy -hoy de un él que conversa con voz propia-
hizo hervir, congeló sus sentimientos
y encubrió sus emociones.
Removió alimentos y basuras
y limpió la grasa incrustada
en su vida y utensilios.
Visitó los abismos más profundos
y le hurtó el tridente al mismo diablo.
Aleteó con ganas,
intentó palpar la virginidad
que copulaba con los ángeles,
la que enredada con la creación,
aguardaba doblada en, del firmamento,
uno de sus bolsillos.
Retornó a mí.
Volvió a su hogar con buena vista,
al fin aprendió a ver y leer
lo tanto de simple, cercano e inmenso.
Retornó con el saber de haber vivido,
de llevar, en esa hora a cuestas,
mil libros excelentes aún ni escritos.
Retornó.
Tras despilfarrar y pedir limosna.
Tras malbaratar lo de los demás y lo suyo.
Tras pisar blandiendo la crueldad y el sarcasmo
abanderando al egoísmo.
Tras desplomarse, estando a solas,
ante el cristal delator de algún espejo,
al reconocerse; rufián, traidor y malherido;
una figura geométrica fugitiva del conjunto.
Hoy me encuentro con él
y al observarlo siento,
que esa ausencia que lo retuvo
y mantuvo alejado…
nunca más lo apartará,
ya jamás ha de volver.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

Consejeros con sotana

consejeros con sotana

 

Si pretendieran convenir fiables

los consejos de un hombre

que decidió acogerse al celibato

-ya fuera ornamentado y presuntuoso obispo

o un cardenal enjuiciando altivo

desde la suntuosidad clasicista

que converge en cualquier palacio,

o un humilde y honesto párroco

que, simple, bondadoso y provinciano,

opta por ayudar a sus feligreses-

en cualquier asunto (complejo o trivial)

de un matrimonio civil o eclesiástico.

 

Si empuñando la cruz como señal

pretendieran tener credibilidad…

respetarían las maneras y las tendencias

que cohabitan juntas en nuestra realidad

y agotando la resta alcanzarían suma.

 

Si buscaran como parte del clérigo asesorar,

comprender la fortuna de otros seres,

-tocarla al acercarse-

prestarse a los demás

sin el lastre que son las convicciones

que, firmes e inalterables,

se anteponen a credos y deberes.

Si quisieran promover la valía

de su fe de clausura o secular

traspasando los límites, bastante más allá

de austeros mandamientos espartanos

que preñan los presentes de códigos rancios.

 

Cabe que tales personas con hábito

recogieran saberes por los días

lejos de prohibiciones y pudores,

que prescindiendo de vergüenzas absurdas

degustaran los gritos y las melodías

que toda unión de pareja conlleva.

 

Pues, más saben los hombres del vino probado

que aquellos que rechazan, por abstemios, la cata,

que tan sólo perciben los sabores

y embriagantes fragancias,

mediante la instrucción que recogen sus oídos

y las explícitas referencias

que hay en muchas páginas de tantos libros.

 

Y es que siempre será mayor que otro el saber

-al respecto del líquido citado-

el de aquel que descubrió, al saciar su sed,

el toque de la madera o el balsámico y a resina

el floral, el especiado o el del cuero

o aquel trasfondo a hierbas o a frutales,

que al remojar nuestros labios

y recorrer nuestro interior

-con dicción cifrada por grados y terciopelo-

aporta notas al aire y dentro del cuerpo,

sustancias e increíble potencia,

que añadiendo vigor y también huellas

extiende nuestros pasos nutriendo las arterias,

que añade el ritmo certero y otorga el pulso correcto

a nuestra vida y a nuestro corazón,

presentándose como natural paladeo.

 

318-omu G.S (bcn. 2014)

A tu lado…

A tu lado
la ciudad pierde sus esquinas
y el cielo aletea próximo,
se me arrima y susurra
escalando abajo.
                                           -juntos tejemos una trama sencilla
                                            que proyecta un horizonte claro-

El pañuelo asoma desde dentro del bolsillo;
prometiendo un siempre
luce inmaculado.
                                           -hasta la despedida, nonata, sonríe,
                                             al observarnos desnudos
                                              y por el infinito amadrinados-

A tu lado.
Adherido al tiempo mutante y elástico
que jamás envejece
aunque pendule simulando ser exacto.

A tu lado desisto de la lógica aplastante.
Me limpio de credos plagados de subterfugios y de cruces.
Infrinjo castigo a las leyes y códigos humanos
impuestos y supuestos como inquebrantables.
Despierto y hallo tangibles
los que eran yacimientos oníricos.
Tomo la brea más duradera
y doy luz a mi mente e incendio mi cuerpo.
Decidido insisto e insisto y renazco,
al recibir con gratitud y complacido
los nacimientos e incluso la muerte
de cada instante,
sabiendo que…
tras cualquier ocaso amanece,
que nunca significa celda
y que después es demasiado tarde.

Cuando juntos; palpo lo imposible;
lo lamo como a caramelo,
lo muerdo como a manzana
y atiendo a la tentación
de encontrar el universo
que anhelaba siendo un niño.

A tu lado;
pierdo la cabeza
y soy Dios igual que ateo;
aprendo a amar
porque sé olvidarme.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Con be de balido

con be de balido

Decapitado.
Rueda mi cabeza
entre mil anuncios publicitarios.
Atraído por arquetipos
posicionados con imágenes perfectas.
Obligado.
Soy empujado
hacia el consumo desmedido,
me contamino y contamino.
Violado.
Hago y abuso mientras veo
como se llenan
solamente unas pocas manos.
Hipnotizado
por discursos bien medidos;
estructurados
tras concienzudos estudios
que con elegancia repelente
seducen más allá de entenderse.
Ejecutado
por unas cifras jocosas
que se jactan de precisas,
pero sé del todo
alejadas de la parte importante
de esta realidad.
Por las formas clasistas
que discurren con fecha de caducidad.
Por ese léxico escrupuloso
que descartando innovaciones,
abruma hasta a los catedráticos
que de saberes nuevos tienen afán.
Ejecutado.
Hipnotizado.
Violado.
Obligado
y decapitado…
Vago sonámbulo
-no sueño despierto
ni cuando estoy soñando-
Cargo, inconsciente,
con un montón de opiniones ajenas
y de criterios impropios
que pertenecen a un ente astuto y vil,
poderoso y macabro
que dirige y domina…
Que hurta la honra
del hombre común ¡y lo torna servil!
y lo sentencia a traidor,
a cómplice y culpable de atroces delitos
… y como regalo…
le otorga al sencillo ciudadano
cual se creía amo de sus decisiones ¡SER LIBRE!
el papel de sumiso; un rol que se perpetua:
el de esclavo.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

Hiel

Tan dulce como aquella hiel que surge
inesperadamente intempestiva… y sinuosa recorre.

Hiel amarga que mancha o emborrona,
tornando indefinidas y confusas,
las pinceladas nítidas que abundaban
y el compás descrito por las notas
o las letras que, ya antes,
fueron por la sensibilidad escritas.

Hiel que inunda los espacios vitales
y corrompe y agota el oxígeno
derrocando al esplendor.
La que rellena las esferas con los peores sortilegios
-de azufre y malditos-
esos que marchan sujetos a los más nefastos augurios.

( y el verdor se suma al deje rancio
dando paso al son decrépito
que aúlla fuerte incrustando
su impronta agria, su sabor a marchito…

y las hojas que pendían danzantes e intuitivas
prueban el ocaso interminable, catan la deriva,
porque ya fue convertido su tono esperanzador
en ocres y cobrizos; en marrones depresivos
que levitan y planean envueltos
de una apariencia opaca –medio funesta-
hojas que, desterradas del árbol y caídas,
muerden el polvo e intuyen su ser de ahora
como un ser que poco predijo
que padece los sofocos y la desgana de la ausencia.)

¡Hiel! -penetrante-
que recubre de humo espeso y gomina la luz
batiendo -falta de orden-
las vísceras, el cuerpo y la razón
junto a lo invisible y lo furtivo.
Que reporta inhalar el desespero,
apurar -sin destensarse ni una pizca los nervios-
hasta el desagradable filtro de cien cigarrillos.

Hiel que obliga a dar vueltas y vueltas en la cama.
Que rasga la voz que estuvo clara
inundándola de gritos silenciosos y de llanto,
mientras sorprende a la paz
en calzoncillos o en pijama y la araña.
Que a la calma la maltrata,
violentamente la azota,
insistentemente la sacude
¡la viola!

¡Hiel! nada indulgente -perversa-
cual brota desde una esencia ancestral
irreconocible pero desnuda
que casi olvidada se mantuvo
¡animalesca!
o, desde una mente que aun sosteniendo
una ínfima porción de raciocinio
perdió su brújula, no tiene norte e intoxica;
actos, opiniones y respuestas.

Hiel invasiva,
que no ceja de oprimir nuestros pulmones
y retorcer
y paralizar riñones e intestinos
… y crispar la piel al arrebatarnos sentimientos
… y reventar nuestros adentros más recónditos
al traspasar como una lanza
y acuchillar como una daga
prestándose a ser un filo bien templado
que nos somete al martirio.

Dándole trabajo al hígado.
Golpeando, incesante,
-como haría una baqueta sobre el tambor
o en derrumbe de pared, una gran maza-
nuestro corazón…
hasta dejarlo inservible,
acurrucado y diminuto; sin latidos.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

Sin contraseñas

sin contraseñas

Por ti aprendí a caminar desnudo,
la vacuidad que esconden los ropajes.
A cazar la amplitud de cada idea
tomando de todas partes.

Por ti escojo ser una hoja
repleta de incitante blancura,
cuya mudez tentadora
escucha atenta y reclama apuntes;
el pronto artístico:

Ensayos que expusieran y aportaran soluciones
-que acogieran la corrección o los retoques-
Garabatos infantiles, desenfadados e inocentes
-clamando por el recuerdo de otra conciencia-
Diseños esmerados o dibujos fantasiosos
-trazos que propusieran y reventaran
medidas claustrofóbicas y rejas opresivas-
Poemas que innovaran estructuras
y desataran nuevos timbres
-que atrevidos sobrenombraran
cualquier gesto anquilosado-

Por ti aprendí
a sentir como mío lo que creía distante y ajeno.
A rellenar de cromados el tintero.
A sumar el peso preciso para equilibrar
el yo que me ajustaron como horóscopo.
Y a levitar -a merced de los vientos-
y a escribir siendo un lápiz o una pluma
escuchando el versar etéreo.

Tú me despertaste
y has llevado a confiar.
Me das y diste a probar
aquel triunfo que reposa en la paciencia:
los respiros que oxigenan…
Por ti aprendí a esperar.
A medir mi temperamento
hasta ganar en voluntad.

Por ti soy barro virginal,
que maleable y húmedo,
se muestra accesible y ofrece dócil.

318-omu G.S. (bcn. 2014)

Se prolongue…


Se prolongue la cuerda
que sujeta mi tiempo
junto al pan de la tierra
y el elixir de los sueños,
tanto sirven mis pasos
como vale mi vuelo,
cuando busco adentrarme
en el gran gozo eterno.
Por ser tantas las lenguas
de las cuales yo aprendo
quiero siglos de dicha
con vestir de mancebo,
tarden mucho los años
en vencer tras asedio,
la lozana estructura
de mi mente y mi cuerpo.
Se prolongue la cuerda
que protege mi tiempo,
largo sea el camino,
creo poco el dispendio,
que de pie y como hombre
nunca llegue al exceso.
Yo preciso ilustrarme,
debo ser ser inquieto.
Yo preciso moverme
y cambiarme de asiento,
para hallar las medidas
que equilibren mis gestos.
Anudando palabras
a los actos que ofrezco,
abandono la farsa
arreciando sincero.
Se prolongue la cuerda
que sostiene mi tiempo,
por mil rutas que aguardan
y me dictan empeño,
reclamando prosiga
atendiendo a mi celo,
que demandan les sirva,
de mis pasos, las huellas,
auspiciando al acierto,
y de mi alma, bondad,
dando el dardo certero.
Por tal caso yo pido
con ahínco y desvelo
«se prolongue la cuerda
cual extiende mi tiempo
y maestros no falten
que me ayuden en esto» .

318-omu G.S. (bcn. 2014)