Amigo y enemigo

"des de l'ull d'un castell (sta. Coloma de Farners)"

«des de l’ull d’un castell (sta. Coloma de Farners)»

Amigo del hielo, de la lluvia, de la niebla, del rocío y de la escarcha; cómo no, amigo del agua… Sumo gotas y formas allí donde me encontrara.
Escucho igual a las campanas que a los tambores o a los cencerros, lo mismo oigo el aire cuándo pasa y sale desde dentro de trompetas o de flautas que a las cuerdas que saltan dando vías sonoras a una guitarra o a las que el cosmos insiste en hacer vibrar.

Amigo y compañero de los gallos y del alba, de los crepúsculos visionarios, del aroma y gusto amargo e intenso del café, adicto y amigo de las letras, de los buenos postres, de la energía que se adereza con algún pellizco de calma. Amigo de equivocarme con mis actos o con el habla, dañando o confundiendo, aún sin querer, a otros pasajeros que en este viaje también me acompañan. Amigo del trazo imperfecto que avisa al ser que le queda trabajo y que el esfuerzo reclama.

Enemigo del sofá y de la cama que lastraran inundándome de pereza, del tic-tac monótono que causa arrugas; del tono que envejece al contar las horas apoyándose en un reloj, de cretinos que creen que lo saben todo, de cotilleos que enferman familias y vecindarios, de utilizar el pensamiento cuándo danzo o de escupirle a quién me advirtiera o aconsejara.

Amigo y enemigo de todo lo que existe o está por descubrir; no abandono el entretenimiento; juego a tener supersticiones ancestrales para lograr saber donde está enraizado mi hombre, si el siglo veintiuno que piso me corresponde.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

" monestir de Montserrat "

» monestir de Montserrat «

Preludio

mujer desnuda recostada con las piernas dobladas
Frente a ella. La miro y recorro su exuberancia. Contemplo esas curvas que son delineadas por la carne precisa, la que le procura ser imán, al concederle una fragante atracción que asoma con piel y cuerpo perfecto.
Me atornillo al suelo que piso, retengo mis impulsos; no quiero soltar mis riendas, no quiero abalanzarme. Quiero gozar retenido, controlando -sólo por ahora- a estas ganas que vendrán después incrementadas, siendo irrefrenables.

Su vestido, blanco de fondo y estampado con diminutos motivos florales de tonos cálidos, permite casi perfectamente mostrarme el largo de sus piernas ya bronceadas; esbeltas y seductoras.
Observo el final de su vestido a un palmo por debajo de su pubis, alcanzo a percibir hasta los detalles imaginativos con que adorno su sexo al depilarse, ¡sé de su creatividad!.
Puedo leerla y saber los pensamientos obscénicamente puros que alberga, que protege creyéndolos secreto -son deliciosas sus fantasías-

(Ella dispone de una llave maestra que abre mis deseos)

Ella me mira fijamente -grandes pero algo oblicuos sus ojos- sus ojos cuentan sobre la insinuación. Sostienen el abecedario completo de dos bocas, cuatro manos y dos sexos alineándose en cualquier lado, comúnmente y por defecto en una cama.
Si tuviera que apostar, diría que al mirarme me desviste, palpa y araña mi único reino con la imaginación. Sonríe solicitándome complicidad, y… caigo irremediablemente en la trampa; sucumbo a la tentación de poseerla y entregarme.

Ahora SÍ. Me arrodillo ante ella y levanto del suelo su pie derecho. Desabrocho la pequeña hebilla que asoma en uno de los laterales de su zapato -zapatos negros y extremados, cuales alzan todavía más su sensualidad y hermosura al levantarla sobre un fino y estirado tacón- y acercando mi boca, perdiendo el recato, le muerdo con suavidad medida el último dedo y siento como se estremece y se recortan los espacios…

Seguro que poco más tarde ya estaré de pleno pegado en su red -inevitablemente- disfrutando y lamentándome del tiempo que he tardado en encontrarla.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Pulmón de fuego (oda)

" Port de la selva "

» Port de la selva «

» Como agua humedece el cielo,
pues nos concede la distancia que enfría
los ardores que emergen por su vigor.»

                ***   ***

 

Debido a su intocable fulgor
y al poder de su incandescencia
sólo el sol sabe el verdadero sabor de la soledad.
Gracias a su nutritiva energía
acariciamos como hombres los días,
subidos en una hermosa noria
que nunca cesa de voltear.

¡Oh, sol!.
Alejado esparces hojas,
le das invierno a mi tierra.
¡Oh, sol!.
Próximo viertes flores y verano,
alientas las estaciones
aunque aparentes estar parado.
Restas helores que entumecen,
le quitas al frío su gusto a sal.

¡Oh, sol!.
Rey con fragua: Herrero.
Tú: Pulmón que ofrece tanto;
tengas a bien para nosotros domar
el ímpetu de tus rayos.

Permítenos el don de esta vida
con todo lo que aquí hay.
Contén tu verborrea incendiaria,
la que arropa mediante el fuego,
precisa tu fuerza vital.
Mide con acierto cada palabra,
quiere y respeta este pequeño espacio,
que llamado tierra, es nuestro hogar.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Hasta tocar el más allá

Apoyándome. Dentro de este planeta
-tierra en donde son reunidos los extremos-
Situado en el centro de una inmensa boca;
busco el equilibrio
sobre el compás imperdonable de un reloj.
Midiendo la distancia que separa a los instantes,
yo desgrano el porqué de lo querido
y de lo que por detestable alejo;
hallo la lógica de cada peso
bajo un cielo que sé,
ama la consistencia parlanchina de la carne
igual que aquella ingravidez
que sostienen los huesos y el silencio.

Ando atrapado dentro
de sesenta minutos por veinticuatro horas
que suman días y años cayendo.
Alternándose diversas suertes en mi camino
me acuerdo de ti sin remisión
-te aprieto junto a mi presente-

Advierto que te debo.
Te doy las gracias allí donde estés
y abrazo todo el aire que respiro
-te abrazo y tengo,
te abrazo y llevo,
te abrazo a ti-
dándome cuenta de que…

Tarde.
Tan tarde como las horas que nunca llegarán
asoma de tu cuerpo, su retorno.
Pero pronto se desvanece,
la nostalgia que me embarga queda en nada,
pues arrecia en mí el consuelo;
al saberte un ave
que aletea rebasando cimas increíbles,
al saberte libre
y abanicada por la eternidad.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

Apuntes de amor (XI)

 

vaya par de galguitos
Aunque dejara de hablar,
de esta flor que te regalo, su pasión.
Aunque se precipitaran los pétalos
que hoy se muestran servidos
de exuberante y rojizo vigor,
así apareciendo mañana, lánguidos,
y cayendo al suelo por mustios.
O de este libro que me brindas,
las hojas devinieran roídas
por aquella afanosa cuenta
que midiendo con relojes
derrite todo lo que resulta caduco
hasta convertirlo en desaparecido.

¡Aunque!…
Siempre quedarán otras rosas
y otros libros que recuerden,
de nuestro amor,
su infatigable perennidad
y su elocuente grandeza.

318-omu G.S. (Bcn.2014)

Rosas sagradas

Dentro de mí, reposa siempre la esencia,
yo poseo un amable y romántico gesto,
el decir y hacer de un caballero.

Hoy, éste mío destrona al dragón,
quiere que luzca evidente su amor
cuándo saliera él de paseo.

Reta a la hombría sexista y a sus códigos rudos.
Rompe la dura coraza que tanto le pesa
y erradica el absurdo temor
y la vergüenza paralizante
que veta cualquier empresa.

Mi caballero tiene decidido y confiesa -venciendo al rubor-
el éxito de su pasión:
Cuánto y cuánto de grande es el placer
que se encuentra en la dicha de estar enamorado.
Delata el qué que guarda adentro,
el sí de su ilusión,
al entregarle la rosa que sujetan sus dedos
a la mujer que ama,
mientras susurran sus labios un te quiero
que lacra siendo sello,
con la voz del hombre imperfecto que tropieza,
incluso subida en la estampa de su caballero.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

denuncia lingüística
Quién se jactara de noble y considerado, portador de esa nobleza que tanto merece ser escuchada como corresponde que denuncie.
Quién se jactara de pretender hacer aportaciones para mejorar la sociedad, o de proyectar salud para el camino presente y los futuros, mediante lo por él supuesto como virtuoso amor…
… Jamás volvería invisible a ningún peatón aunque fuera desconocido al regalarle la indiferencia; nunca le negaría retornarle su saludo.

(En ocasiones, la hipocresía, engalanada con cultura, suma en algunos individuos como engreimiento, vanidad y prepotencia. Es servida revestida de hermosas y bien posicionadas palabras, pero siempre, la hipocresía, está repleta de abominable indecencia; carga con esa miseria que hiede a mierda).

Acentos activos (III)

El tren

el tren
El tren recorre sus vías; rueda y rueda. Igual efectúa paradas y descubre equipajes itinerantes a los que recoge como deja atrás semblantes variopintos y el trajín de poblaciones.

El tren carga y reparte correspondencia, y también, transporta y despide viajeros, educaciones, conocimientos y culturas, dentro y desde el cubículo de sus vagones.
Entre silbidos que saludan y al tiempo advierten, y un traqueteo que adormilante nos abduce. El tren restaura sus ambientes mientras visita y se empapa de paisajes.

Su movimiento alimenta perímetros marítimos, muestra fotografías de bañistas y cangrejos, e incluso aquellos horizontes que son todavía una ficción, que viven intangibles pero que están por encontrarse. Le sopla secretos a los girasoles que giran como faros, dándole hermosa estampa a extensas planicies, y escucha la charla de las aves, y reverencia, cortésmente, la sublimación de los elementos, cuándo el firmamento al querer besar las cúspides rocosas, le permite a las montañas elevarse.

El tren, si fuera tirado por carbón; mientras sueña raíles tose humo -cualquiera diría que padece de bronquitis, que usa pipa y es un fumador empedernido-

Y ni el aire -como el mismo cielo, al transformar diseños hasta zamparse como golosinas las nubes-  no puede sujetar por mucho tiempo las figuras que, del tren, sus humos forman, cuales deleitan e inspiran para que aparezca la imaginación… De la misma luna que lo atiende prestándole su cara noctámbula. O del sol, cuándo majestuoso, doblega a la nocturnidad e invoca para él a la mañana.